viernes, 20 de marzo de 2015

“Ponerse un short ajustado no despierta los instintos de un violador”

COSECHA ROJA

En el juicio por el crimen de Ángeles Rawson, el único imputado es Jorge Mangeri, el encargado del edificio. En el caso de Andrea Castana -la joven cordobesa que encontraron muerta el viernes debajo de unas piedras en el Cerro de La Cruz- detuvieron al ex marido. Daiana García apareció el sábado dentro de una bolsa de arpillera en la ruta y su mamá dice que conocía al supuesto asesino, que se suicidó. Por el asesinato de Noelia Akrap detuvieron al novio de una amiga. A Romina la mató el novio de la mamá. En el crimen de Candela Rodríguez se habló un ajuste de cuentas contra la familia. “Con cada nuevo femicidio se reconfirma que los asesinos son del entorno: no es que ponerse un short ajustado despierte los instintos lascivos de los violadores en potencia que acechan”, dijo a Cosecha Roja la psicoanalista Miriam Maidana.

Daiana dijo que iba a una entrevista de trabajo en Córdoba y Dorrego y nunca volvió. En la cuenta de Twitter del diario Crónica subieron una foto de la adolescente mientras la policía y la familia la buscaban. “Así estaba vestida el día de su desaparición”, escribieron. Tenía un mini short tiro alto de jean, una musculosa blanca, el pelo atado y plataformas en los pies. “Yo la veo y pienso que el minishort fue furor en los ’70, pienso en Música en Libertad, en Alta Tensión, en chicas bailando. Le estoy aplicando mi mirada. Quizás otros vean en ella una ‘invitación’ pero no es por la foto ni por la ropa: depende de la cabeza de quien la observe”, dijo Maidana.

Algunos de los comentarios de los lectores en el Twitter – explicó la psicoanalista – “asocian lo que ven con oferta y castigan al par, al semejante”.

“No jodas, mira si así va a ir a una entrevista laboral”; “Búsquenla en algún basural: con esa ropita se la violaron hasta los perros”; “La cagaron violando”; “Se fue a garchar, Chacal. No es desaparición”; “Dejémonos de joder si fue vestida así a una entrevista de trabajo…”; “No creo que vaya así a buscar trabajo un domingo, se fue a culiá”; “Todo vuelve menos la putita del shortcito sexy”.

Maidana sospecha: “Imagino que esas mismas personas, cuando ven una foto de Vicky Xipolitakis o Nazarena Velez con shorts y remerita, no piensan que van a terminar en una bolsa o que las van a violar “hasta los perros”: porque una cosa es ir a buscar trabajo como vendedora, otra bailar en Showmatch”.

Cuando desapareció Melina Romero, en septiembre de 2014, el Diario Clarín publicó una nota que se titulaba “Una fanática de los boliches, que abandonó la secundaria”. Empezaba diciendo “La vida de Melina Romero, de 17 años, no tiene rumbo”. Ponían el énfasis en que “nunca trabajó”, que “se levantaba todos los días al mediodía” y que “se hizo cuatro piercings”.

Melina tenía 17. Lola Chomnalez, la argentina que asesinaron en Valizas (Uruguay), tenía 15. Pero la construcción de los medios fue distinta: las fotos eran angelicales y los perfiles hablaban de una adolescente “alegre”, “transparente”. Los comentarios de los lectores, entonces, fueron en la misma línea: “No me entra en la cabeza cómo se la pueden pegar a una nenita, qué mundo enfermo”, escribió alguien en Infobae. “Entre ellas hay un contrapunto: a Melina la describieron como fanática de los boliches y a Lola la trataron distinto porque era de otra clase social”, dijo Maidana.

Las dos usaban Facebook -como casi todos los adolescentes- para mostrarse y compartir. “El perfilar la vida a través de las redes sociales hace que tomemos como certeza el ‘conocimiento’ acerca del otro. Veo tus fotos, sé qué comes, qué tomas, a dónde vas, te conozco: soy tu amigo”, dijo Maidana. Pero eso no siempre es real.

Los medios bombardean con la imagen de la “mujer deseable”: la chica flaca, vestida canchera que logra ir al Bailando. La marcas de ropa joven -como Ona Sáez o Complot- bajan la edad de sus colecciones y fabrican las mismas calzas para las chicas de 16 y las niñas de 5. Las adolescentes siguen los estereotipos de los medios de comunicación masivos, necesitan una identificación y posan como modelos para Instagram. Cuando una aparece muerta -como Daiana, Ángeles, Lola, Melina o cualquiera de las 23 adolescentes asesinadas por varones en 2014- enseguida la acusan de haber provocado su propia muerte.

“Hay un borramiento de la infancia: una niña de diez años no tiene el desarrollo psíquico de alguien de 16 años, ni las defensas ni la noción del propio cuerpo. Es fundamental el acompañamiento de los adultos e instalar la noción de peligro tanto ante lo desconocido como ante el entorno, aunque sea virtual”, dijo Maidana.

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