miércoles, 18 de marzo de 2015

Prostitución normaliza la explotación, claman ante la ONU

Lucía Lagunes Huerta (CIMAC)

Aceptar la prostitución como trabajo es normalizar la explotación de las mujeres e impedir el goce pleno de sus Derechos Humanos (DH) y la plena igualdad para la población femenina, aseguró la periodista hindú y ganadora del premio Emmy, Ruchira Gupta.

En su intervención durante la 59 sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de la ONU (CSW, por sus siglas en inglés), que evalúa 20 años de la Plataforma de Acción signada en la Conferencia Mundial de la Mujer de Beijing, China, Ruchira Gupta fue categórica al señalar que “cuando se normaliza la explotación de un grupo de mujeres, se normaliza la explotación de todas”.

La prostitución no es la opción de ninguna mujer, explicó Gupta, quien desde 2002 fundó Apne Aap en la India para combatir la prostitución y la trata de mujeres. La prostitución es una forma de explotación de las mujeres que no puede ni debe verse como trabajo.

Si realmente se quiere llegar a la igualdad, explicó la periodista, es necesario mantenernos juntas con la última niña que ha sido vendida. No podremos avanzar si se sigue pensando que los hombres “pagan por la prostituta” como una simple transacción comercial, hacerlo -aseguró- es normalizar la explotación de todas las mujeres.

Gupta se topó con la trata de mujeres en su trabajo periodístico en la India. Al recorrer los pueblos de su tierra natal se dio cuenta que en algunas comunidades no había mujeres o niñas, sólo hombres. Tras indagar el por qué de esta situación, dio con el trasfondo de la “desaparición de las mujeres y las niñas”: ellas habían sido vendidas a los burdeles de Bombay.

Los pueblos que visité, narró frente a las feministas y delegadas gubernamentales en la sede de Naciones Unidas, están a 400 kilómetros de Bombay, a dos horas de la ciudad. Las mujeres, continuó Ruchira, eran vendidas por los hombres de sus familias por 100 dólares cada una (poco más de 1.500 pesos mexicanos).

Las niñas y mujeres vendidas fueron violadas por sus proxenetas y nuevamente violadas por entre ocho y 10 clientes cada día, explicó la periodista. Una vez que entraban en las redes de trata eran revendidas en la India y el vecino Nepal. Niñas de nueve años de edad que después eran “desechadas a las calles” por “haber perdido su valor comercial”, detalló.

La brutal realidad la llevó a filmar el documental “La venta de los inocentes”, el cual ganó el Emmy en 1997. Tras su investigación, Ruchira Gupta ha combinado su quehacer periodístico con su militancia por los DH de las mujeres y contra la trata de personas.

El documental que retrata la vida de 22 mujeres en situación de trata fue visto por ellas mismas y utilizado como material de reflexión para la acción, dijo la periodista.

Así, estas mismas mujeres comprendieron que si bien no podían salvar a todas las que se encontraban como ellas en situación de explotación sexual comercial, sí podían salvarse ellas mismas y construyeron cuatro sueños en común: educación, trabajo en una oficina, un cuarto propio y justicia.

Educación -precisaron- para que otras mujeres y niñas no pasen por la misma situación que ellas; trabajo en una oficina para tener un horario, prestaciones y un salario fijo sin ser violadas, golpeadas ni vendidas; un cuarto propio donde puedan dormir tranquilas, sin gritos ni golpes, y justicia que implica ser protegidas para no ser vendidas y castigo para quienes las compran.

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