jueves, 12 de marzo de 2015

¿Qué hacer con tanto petróleo?

Betty Hernández Quintana (PL)

En el actual contexto de incertidumbre para el mercado petrolero, los países líderes de la producción de crudo a nivel mundial se preguntan qué hacer con sus elevadas reservas.

Tanto Estados Unidos como el conjunto de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) buscan estrategias para bien aprovechar sus almacenamientos del oro negro.

En el caso de la nación norteamericana, la semana pasada sus reservas de crudo superaron los 444 mil millones de barriles, lo que supuso el arribo a su nivel más alto en 84 años, según un informe del Departamento de Energía.

La misma fuente indica que desde noviembre de 1930, cuando el stock del hidrocarburo llegó a 517.021 millones de unidades, nunca se había alcanzado tal almacenamiento de dicha sustancia en Estados Unidos.

La capacidad de almacenamiento de petróleo y sus derivados utilizada ha superado el 60 por ciento, una cifra bastante elevada si se compara con el 48 por ciento de hace 12 meses, agrega el documento.

En los últimos dos meses, el país ha estado produciendo e importando un promedio diario de un millón de barriles más de los que consume, anunció recientemente el director de investigaciones de productos primarios de Citibank (rama de Citigroup, la mayor empresa de servicios financieros del mundo con sede en Nueva York), Ed Morse,

Si se mantiene este ritmo, hacia mediados de abril ya no habrá dónde almacenar petróleo y se produciría un desplome de los precios del crudo, y probablemente también de la gasolina, agregó.

Frente a ese contexto Morse alertó que el precio del petróleo podría caer a 20 dólares el barril de los 50 actuales.

De ocurrir tal descenso, las empresas que lucran con este recurso, ante la amenaza de pérdidas millonarias, dejarían de extraer el crudo hasta que disminuya el monto actual de las reservas, añade el especialista.

En el caso de la OPEP, la situación varía en cada uno de los 12 países miembros, sin embargo los mayores productores del grupo, principalmente Arabia Saudita, llevan la voz cantante en las decisiones.

El hecho de que hoy la manufactura colectiva de esta organización multinacional se cotice en 55 dólares por barril, prueba que los acuerdos de diciembre del pasado año aún no muestran su lado positivo.

En aquel momento, la OPEP optó por mantener estable la producción en busca de ganar cuota en el mercado y deteriorar a los productores de crudo a los que les cuesta más extraer el oro negro, en otras palabras, a las empresas norteamericanas explotadoras del esquisto.

Hay países dentro del propio cartel, como son los casos de Venezuela, Nigeria, Irán y Ecuador, contrarios a esa decisión, pues el declive de los precios los afecta con mayor dureza.

En el país presidido por Nicolás Maduro los beneficios del petróleo representan el 95 por ciento del presupuesto estatal y, lógicamente, esta crisis en los precios ha tenido un impacto directo en la economía nacional.

En febrero la empresa estatal PDVSA anunció sus intenciones de aumentar la producción de hidrocarburos líquidos hasta cuatro millones de barriles diarios en comparación con los 2,49 millones por jornada logrados en 2013.

El vicepresidente venezolano, Jorge Arreaza, declaró que las reservas de petróleo en el país aumentaron en 2.600 millones de barriles a finales de 2014, con un monto total de 299.900 millones de unidades.

"Ese es el petróleo que les va a garantizar a los venezolanos y venezolanas en el futuro, con la Revolución, su acceso a la salud, a la vivienda, a la alimentación, a la educación, al futuro", declaró.

Con tales intenciones y a la espera de una recuperación del valor del hidrocarburo, este gobierno ha utilizado el oro negro como moneda de intercambio a nivel regional para comerciar con diversos productos alimentarios.

Pero al final, los países del Golfo mantienen intacta su posición y por ende el veredicto de la OPEP, y mientras eso no cambie, de conjunto con la creciente producción de Estados Unidos y la de Rusia, continuará la desproporción entre oferta y demanda.

La realidad continúa demostrando que esta es la razón principal del fuerte descenso en el valor del petróleo en los últimos meses.

En el caso de Estados Unidos, donde la aplicación del fracking aceleró la producción de petróleo, el panorama actual de vacas flacas en dicho mercado ha causado el cierre de más de una planta extractora.

Pero, por el momento, ninguno de estos acontecimientos ni la anunciada disminución de las inversiones en el sector energético pueden interpretarse como un aminoramiento de la producción en el futuro cercano.

Desde que comenzó la crisis a mediados del año pasado solo se ha visto una carrera, donde los más fuertes sobrevivirán a expensas de profundas heridas en las economías más dependientes del oro negro.

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