martes, 10 de marzo de 2015

Rajoy/PP o la perfección en el arte de mentir

Francisco Javier González (especial para ARGENPRESS.info)

Platón pensó que los poetas siempre mienten y, por ello, decidió expulsarlos de la República. La Inquisición española -el Santo Oficio- prohibió, debido a sus falacias, el envío y la publicación de novelas en las colonias españolas para “salvaguardar la salud espiritual” de los pobres indígenas pero, al menos que yo sepa, ni el señor Rajoy ni su PP tienen como oficio ni la poesía ni la novelística, aunque para urdir tramas novelescas tanto el uno como los otros son verdaderos maestros, pero se las escriben otros y lo hacen en papel oficial del juzgado de turno. Ellos las vierten en el BOE, en sus declaraciones de prensa o, en muchos casos, en los impresos de ingresos en sus cuentas bancarias incluidas las Swiss Made o al dorso de sus tarjetas black pero, aún siendo mentiras y de grueso calibre, ni son poéticas ni son novelas. Son espinosas realidades que sufrimos todos los que soportamos esa estructura de poder que ahora se tiende a denominar como “casta” y que siempre se ha llamado la mafia político-empresarial que gobierna nuestras vidas.

Recuerdo que de pibe los chistes sobre Franco y sus adláteres eran un arma más de la lucha soterrada del pueblo contra el fascismo. Curiosamente hoy podríamos resucitar todos y cada uno de ellos sin más que cambiar el nombre del protagonista, tan poco ha variado la relación entre los que ostentan el poder en el Estado Español -colonias incluidas- y el pueblo que los soporta. Traigo a colación uno de ellos, que nos muestra a Franco dirigiéndose a un auditorio sumiso y atento en un pueblo ignoto, mostrando todas las realizaciones del régimen en obra social, escuelas, hospitales, carreteras…. y a cada supuesta inauguración que nombraba uno del público, menos sumiso que el resto, le replicaba que él había pasado por el sitio y no había visto nada de eso. Así siguió hasta que el infiltrado de la secreta, tras propinarle un buen par de estampidos, le espetó un “viaje usted menos y lea más los periódicos”. Sustituya el lector a Franco por otro gallego más contemporáneo como Rajoy que todo encaja a la perfección. Hay que observar menos, que pensar menos y creernos más lo que nos dicen los mass-media y las declaraciones gubernamentales.

Recuerdo las promesas y declaraciones de Rajoy&Boys en la anterior campaña electoral del 20N (fecha premonitoria) de 2011. “Los servicios públicos son intocables, pero se ahorrará en todo lo que sea gasto superfluo y se hará una política económica que genere ingreso. Aquí está la diferencia con quienes creen que el déficit se ataja aumentando impuestos y con recortes sociales” (Rajoy. 3/9/11). “No subiremos el IVA ni el IRPF porque subirlos trae menos crecimiento y más paro” (Montoro 4/11/11). “Si gana Rubalcaba en noviembre subirán los impuestos que es una puñalada trapera a la clase obrera. Si gana Rajoy, bajarán) (Glez. Pons 10/9/11). ¿Y cómo no recordar el inefable Zapatero “le va a subir el IVA a este niño que venía aquí. Los chuches, va a subir el IVA hasta de los chuches y a todo el mundo" (27/9/07) en que hasta la presidenta de la Comunidad de Madrid otrora, y ahora alcaldesa pepera in-pectore, la conspicua Esperanza Aguirre, llegó a propugnar una “campaña de rebelión” contra la subida del tipo general del IVA del 16 al 18%, subida que finalmente tuvo lugar en julio de 2010. Duró hasta que el PP rajoyano tuvo la ocasión, al estar gobernando, de cumplir sus compromisos. El tipo del IVA general, el de las chuches no solo no bajó, sino que subió hasta el 21% y el tipo “reducido” hasta el 10%.

¿Más mentiras poco poéticas? Tengamos en cuenta que Platón expulsaba a los poetas por mentir, pero no a los políticos, a la clase de los gobernantes, la cúspide de su República, ya que “sólo a los gobernantes pertenece el poder mentir, a fin de engañar al enemigo o a los ciudadanos en beneficio del Estado” y, desde luego que en la España de hoy se lo han tomado en serio. Mienten como bellacos. Miremos, como ejemplo, hacia la corrupción. Hay prácticamente 2.000 imputados en el Estado y sus colonias entre políticos, funcionarios y empresarios, con casi 200 condenados en firme pero muy escasos en prisión. Aunque, según acertada expresión popular, “aquí no se libra ni el rey” (en puridad habría que decir el ex-rey y su prole, porque el que ejerce es inimputable e intocable), y a pesar del supuesto compromiso ético que se les supone, los políticos imputados actualmente están alrededor de los 400, la mitad de ellos del PP y el 30% del PSOE. Según los datos publicados en prensa (El Mundo, 6/11/14) entre las 83 grandes tramas de la corrupción española, están implicados 483 políticos, de ellos 82 ya condenados pero solo 28 en prisión y, algunos como el Jaume Matas, en puertas giratorias de entrada y salida. El PP aporta a esa lista, tan negra como algunas tarjetas, toda una colección de casos que Rajoy mantiene y sostiene que “son casos contra el PP y no del PP”, como Gürtel -con 40 pajarracos ya en el banquillo y el propio PP como partido entre ellos- Bárcenas, Emarsa, Palma Arena, Brugal, Bankia-Cajas… o el de muy alta alcurnia de Nóos, aportando además, su valioso material humano, que abarca desde vicepresidentes del Gobierno de España a ministros, presidentes de Comunidad Autónoma, o simples alcaldes y concejales pasando por sus tres últimos tesoreros. Pues ni esos datos, ni el cabreo continuo del paisanaje, son capaces de hacerlos entonar el mea culpa. Muy al contrario sobreactúan ofertando a la ciudadanía, a la que suponen estulta, toda una serie de “muestras de indignación”, “firme condena”, “repulsa”…todo ello, muy platónico con el más que probable “fin de engañar al enemigo o a los ciudadanos en beneficio del Estado”. Claro que, por si acaso alguien se excede, cuentan con los jueces que tienen a sueldo en Madrid incluido el presidente del Tribunal Superior de Justicia de esa comunidad. Platón era un griego de pro pero con ideas bastante retrogradas en lo social. Rajoy&Boys toman como modelo de Estado a su tétrica “República” con el dominio total y la capacidad de mentir para la clase gobernante, respaldada por la clase de los guerreros, única que puede también ser gobernante y una tercera clase, los que trabajan, que no pueden hacer otra cosa que ejercer su oficio, apretarse el cinturón y sostener al poder. La pequeña diferencia es que ahora, como hay bancos, financieros y poseedores del capital, han tenido que ampliar la clase gobernante y, por lo mismo, ampliar la licencia para mentir del poder y así engañar al enemigo y a la clase de los sacrificados. Como nuestro filósofo era griego, no podrán quejarse los griegos actuales de que Rajoy aplique con ellos sus teorías. Nos hemos hartado de oír a Rajoy y sus muchachos la firmeza con que España reclamará a Grecia hasta el último céntimo de los 26.000 millones de euros que le “prestaron” para rehacer su economía y que con sus despilfarros y por no hacer las cosas como el equipo del PP, los griegos han tirado por la cuneta y ahora, con esos caballeretes de Syriza se niegan a pagar. Hasta al ministro de exteriores Margallo ha metido la cuchara con una extemporánea declaración, dirigida a los sufridores domésticos de los recortes en planes sociales y en desempleo, diciéndonos que “sin ese préstamo las prestaciones de empleo en España habrían subido un 50% o las pensiones un 38%”. Como diríamos en canario popular ¡fuerte batata, compadre!¡Menuda trola!

No cabe duda de que el desgraciado que ha perdido la prestación por desempleo o el pensionista que ve su pensión aumentada en un mísero 0,25% -que significa un costo a la Seguridad Social para este año de 271 millones- se plantea porqué España habrá prestado galantemente ese dinero a los griegos robándonos a los pensionistas y parados. Solo que, si piensa así es que no habrá tenido en cuenta el perfeccionamiento que en el arte de mentir han alcanzado los Rajoy&Boys. A Grecia se le otorgó un crédito en su rescate bancario en 2010 por valor de 110.000 millones de euros a un interés del 7%, para lo que el FMI aportó 30.000 millones y los estados miembros los 80.000 millones restantes, de los que cada estado miembro debería aportar el mismo porcentaje del capital suscrito con el BCE, lo que para España supone un 8,3%, por lo que asciende a 6.650 millones la aportación de España a ese rescate, lo que a día de hoy, con un 5% en que se ha fijado el interés actual a pagar por lo griegos, resulta que cada año España se embolsa unos suculentos 332 millones de euros de intereses. El segundo rescate griego de marzo de 2012 es de diferente mecanismo. El préstamo de 141.800 millones lo facilita ahora el EFSF (European Financial Stability Facility) creado en 2010 avalado por los estados miembros en el porcentaje que les corresponde, en el caso de España el 12,8%. España no ha prestado un duro. Solo lo ha avalado por valor de 18.150 millones que solo se perderían caso de que Grecia se salga del euro y diga que de pagar a usureros nada de nada ya que más de la mitad de lo que ha recibido solo ha servido para pagar deudas financieras y sus intereses con los bancos europeos.

Las mentiras más magistrales en ese arte del engaño rajoyniano las colocó en el debate del Estado de la Nación. Ya el hecho de hablar de Nación y solo referirse a España es o una falsedad o una entelequia haciendo de la realidad “Estado Español” la ficción de “Nación Española”, pero eso no se traduce en cifras y dolor en la calle, Miente Rajoy cuando nos dice que con sus medidas -más bien “desmedidas”- habían logrado reducir el paro del que heredó del anterior gobierno. Rajoy cogió el gobierno en diciembre de 2011, en plena crisis financiera, con un paro registrado de 4.422.359 personas y, en el momento de su perorata, ascendía a 4.525.691, esto es, 103.332 trabajadores más que habían perdido su trabajo. Si tomamos los números de la EPA, más realistas que el paro “registrado”, en el 4º trimestre de 2011 habían 5.273.000 parados que se convirtieron en 5.457.000 en el 4º de 2014, esto es, 184.000 parados más. De estos casi CINCO MILONES Y MEDIO de trabajadores en paro solo 2.400.000 cobran el seguro de desempleo. El resto - entre ellos 135.000 canarios- a la miseria, a la pobreza que, según retrata el europeo Centro para Derechos Económicos y Sociales (CESR) “más de una cuarta parte de la población española está en riesgo de pobreza y exclusión social, casi 13 millones de personas, unos tres millones más que en 2007” entre ellos 2,7 millones de niños, el 27,5 % de la población infantil del Estado, cifra solo superada por Rumanía y, más grave aún, más de 300.000 niños pasando hambre. Súmese a eso los desahucios por impagos que solo en el pasado 2014 sumaron 119.442, de los cuales 96.000 fueron primeras viviendas y unas 25.000 familias completas fueron expulsadas a la fuerza de sus hogares y, lo más trágico, al menos 36 suicidios contabilizados por esta causa desde el 2012. Pues bien, el señor (cuesta ante el panorama aplicarle este título) Rajoy proclamaba en ese debate de opereta que “Nos negamos a salir de la crisis a expensas de los pensionistas, los parados o la caja de la seguridad social” y, duplicando la mentira, asevera que la crisis ha pasado y que “hemos salido de la crisis sin renunciar a la cohesión social” alardeando de que, gracias a ellos, “España ha salido de la pesadilla sin desgarro social” ¿Acaso no hay “desgarro social” en las cifras que hemos expuesto? ¿Y en los 18.000 profesores y 30.000 profesionales sanitarios que se han visto obligados a abandonar sus puestos de trabajo?

Como remate final de las mentiras oficiales está la de que España “se ha rescatado a si misma” Para él, los 100.000 millones de euros que pidió a la UE para tapar el inmenso agujero que la corrupción dejó en Bankia y que hundió a miles de familias en el turbio asunto de las preferentes fue “un préstamo” de la generosa Troika europea (CE, BCE y FMI) por ser buen gobernante.

Rajoy y sus peperos han perfeccionado al máximo el arte de mentir. El único problema es que el hambre, el paro, la miseria…..no se tapan con mentiras ni en la metrópoli ni en la colonia. Sus propios servicios del CIS nos dicen que el 84% del personal sabe que la economía española está igual de mal o peor que hace un año, así que, señor Rajoy ¡a otro perro con ese hueso que, aquí en Canarias, bien sabemos que una pulga saltando rompió un lebrillo!

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