martes, 17 de marzo de 2015

“Se lo haremos pagar”. Grecia desvela lo que es Europa

Luciana Castellina (SINPERMISO)

"Se lo haremos pagar". En esta frase que nos remiten las informaciones sobre la última reunión del Eurogrupo se resume todo el "caso griego". Más allá de toda cuestión de medios y fines, es evidente que en Bruselas se está jugando un partido político de máxima importancia y que nos concierne: hay que castigar a quien, por vez primera en 58 años de historia, se ha atrevido a desafiar a las cimas de la Unión Europea y ha sometido a discusión los criterios de conducción de lo que debería ser una comunidad. Esto es lo que cuenta: no debe volver a suceder, hay que castigar a quien lo ha intentado. Cuidado con que se abra un paso hasta la política, y con ello a poder compartir.

Y por eso el señor Jeroen Dijssebloem ha levantado el dedito para decir que no, no nos basta con siete reformas, queremos veinte. La próxima vez dirán 25, quién sabe.

Contra Varoufakis, diecisiete robots que siguen pidiendo al gobierno Tsipras, de fuerte apoyo popular sin precedentes, que pague por las barrabasadas acumuladas por quien será acaso griego, pero para el que no cuenta la nación de pertenencia sino el hecho de ser compañero de partido, y de casta, incluso de quien querría impartir lecciones de moralidad: los ministros del gobierno Samarás. Justo en las mismas horas en que esta escena estaba en el aire, se descubría que uno de ellos, todavía más importante por haber sido ministro de Economía, Gikas Harduvelis, había transferido ilegalmente 450.000 euros a un paraíso fiscal inglés. "Quería poner a buen recaudo el capital destinado a mis hijos", se ha excusado. Pobrecillo.

No han pasado ni siquiera dos meses desde que han tomado las riendas de Grecia personalidades inéditas, sumamente distintas de las que siempre habían dirigido el país, encontrándose con que tienen que gestionar un descomunal desastre económico y ya humanitario. Pero la maravillosa Europa no está dispuesta a darles tiempo para que puedan arreglar y reiniciar el desarrollo del país, pese a que son cada vez más los avisos de economistas europeos y americanos, que invitan a Bruselas a que razone en vez de emitir edictos imperiales.

El partido que se está jugando es durísimo. Por lo demás, sabíamos que iba a ser así. Pero ha sido fundamental haber aceptado el desafío. Para Grecia y para todos los que querríamos otra Europa. Por último, se ha puesto sobre el tapete la gran pregunta de qué significa ser una comunidad, que es algo distinto de un mercado. No se podrá esconderla debajo. Y resultará estridente escuchar, después de esto que ha sucedido, que se repiten las invocaciones retóricas de que Europa ha traido paz y prosperidad. Aunque lo que haya en curso sea una guerra. Con sus víctimas humanas.

¿Hay perplejidad y también críticas por cómo Varoufakis y Tsipras han llevado las cosas? Sí, es verdad. Procedentes de su mismo partido y Consejo de Ministros. Es comprensible. Creo, sin embargo, que son injustas. Se trata de una guerra de larga duración, no de una batalla rápida y definitiva. Destinada a registrar retrocesos y avances, en muchos sentidos una auténtica guerrilla. Pero hace falta tener nervios templados, los resultados no se pueden medir de inmediato, ya es una victoria haber impuesto un nuevo discurso, haber abierto contradicciones (que ya han aparecido, no obstante la aparente unidad del frente de Bruselas), haber quizás animado, también esto por primera vez, un movimiento popular verdaderamente europeo en solidaridad con Syriza, sobre una cuestión que concierne a todos. Ya es mucho. Nos ha dado a todos valor. Damos las gracias por ello a los compañeros de Syriza y les invitamos a proseguir.

Luciana Castellina es una reconocida periodista y analista política italiana que colabora regularmente con el cotidiano comunista Il Manifesto. Fue miembro del partido socialista y pacifista Democrazia Proletaria y luego de Rifondazione Comunista. Ha sido diputada en el Parlamento italiano y en el europeo. Recientemente se ha adherido al llamamiento a una lista unitaria de la izquierda italiana para las elecciones europeas impulsado por figuras como Luigi Ferrajoli, Rossanna Rossanda, Pietro Ingrao o Danilo Zolo.

Traducción: Lucas Antón

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