jueves, 19 de marzo de 2015

Vivir mal, morir peor: Tigre, la muerte antes de los 20

AGENCIA WALSH

Es difícil imaginar alguien más desprotegida que Rocío Nair Gómez, no llegó a cumplir 20 años, mujer pobre entre siete hermanos, sufría un retraso madurativo, Domingo Gómez, su padre, abusaba sexualmente de ella y la golpeaba ferozmente. Estaba embarazada, con fiebre y desmayos rodó por los hospitales de Pacheco y Tigre, le dieron analgésicos y la mandaron a su casa, volvió y la internaron, causa “oficial” de la muerte “infección urinaria”, causa real abandono y desprotección, en su muerte no tuvo más suerte que en vida, no había donde velarla, hasta que un centro cultural, Huesito Herrera le cedió un lugar, cerca de sus afectos algunos vecinos y familiares y lejos de los que debían protegerla y siempre la ignoraron.

Rocío Nair Gómez murió el 13 de marzo faltándole pocas semanas para cumplir 20 años. Estaba embarazada de casi cuatro meses, tal como le habían confirmado en el Centro de Salud de Rincón de Milberg, Tigre. A pesar de algunos consejos, de interrumpir ese embarazo, Rocío deseaba tener a su bebé. Hasta el 17 de febrero, día en que empezó a sentirse muy mal, bailó en la murga de su barrio. Durante tres días, con fiebre y desmayos rodó por el Hospital de Tigre y el de Gral. Pacheco, donde no la atendieron o simplemente le recetaron un analgésico. Finalmente el día 20, fue internada en el Htal. De Pacheco en terapia intensiva, sin diagnóstico. Antes de morir, fue trasladada a una sala común a pesar de su estado muy delicado y fue “desconectada” como se dice comúnmente, es decir, le quitaron toda la ayuda externa. Su acta de defunción declara que murió a causa de una infección urinaria, ignorando por completo su embarazo. Cabe preguntarse, si es posible en el siglo xxi y con la atención médica apropiada, morir a causa de una infección de este tipo.

Ante la muerte y sin recursos económicos, la familia se encuentra con que no existe en el pujante distrito de Tigre una sala velatoria municipal donde poder despedir a Rocío. La Sociedad de Fomento “América” que fue fundada hace décadas por los vecinos y hoy es presidida por la esposa de un ex diputado y que ni siquiera vive en el barrio, se negó a prestar el lugar. Lo mismo ocurrió con la parroquia del barrio. Finalmente, Rocío fue velada en el Centro Cultural “Huesito Cabrera”, por donde toda la noche pasaron la despidieron su familia, vecinos y compañeros de la murga.

La historia de Rocío podría haber sido distinta, pero estaba marcada por la extrema pobreza, ser mujer y además sufrir un retraso madurativo, al igual que sus siete hermanos. Según cuentan sus propios hermanos mayores, su padre Domingo Gómez abusaba sexualmente de ella y sus dos hermanas mujeres cuando eran pequeñas y ejercía una violencia brutal contra su madre y hermanos varones, que incluía fracturas de huesos, quemaduras y hasta disparos con armas de fuego. La tragedia llegó al punto máximo en el año 2003 cuando el padre asesinó a golpes al hermanito de dos meses. Por este crimen estuvo preso hasta el 2012 y hoy vive en el barrio bajo libertad condicional. Desde ese momento, la madre y todos sus hijos pasaron por diferentes hogares del conurbano hasta establecerse nuevamente en Rincón con ayuda de una tía.

Tanto el Estado Nacional, como el Provincial y el Municipal, estuvieron ausentes todos estos años y continúan estándolo. Ni siquiera al momento del asesinato del más pequeño, desde ninguna institución recibieron algún tipo de contención médica o psicológica, ni económica, ni social. Ningún integrante de la familia recibe pensión por discapacidad, ni la Asignación por Hijo, ni una ayuda alimentaria; nada. Sobreviven con algunas changuitas que consiguen los más grandes.

Hoy, frente al dolor y la rabia de los vecinos por la evitable muerte de Rocío, aparecen los punteros del Massismo a prometer colchones, como si con ofrecimientos tan míseros y oportunistas pudieran tapar una vida (y una muerte) de desamparo absoluto.

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