martes, 13 de enero de 2015

Presentación de “El debate Piketty sobre El Capital en el siglo XXI” en la Universidad Nacional de Quilmes (4/11/2014) (Parte II y última)

Editorial Metrópolis (especial para ARGENPRESS.info)

El Martes 4 de Noviembre de 2014, en la Universidad Nacional de Quilmes, se realizó la mesa redonda “Crisis internacional y desigualdad en la capitalismo contemporáneo” durante la cual se presentó el libro “El debate Piketty sobre El capital en el Siglo XXI" (Editorial Metrópolis), compilado por Mario Hernandez y Matías Eskenazi.

La actividad, organizada por el Centro de Investigaciones sobre Economía y Sociedad en la Argentina Contemporánea (IESAC-UNQ) con aval del Departamento de Economía y Administración-UNQ, contó con las participaciones de Rolando Astarita (UNQ-UBA) y Paul Cooney (New School-UfdoP-UNGS) como expositores, y Matías Eskenazi (UNQ-UADER) como coordinador.

Dada la presencia del economista francés en nuestro país en el transcurso de la presente semana, creímos oportuna su desgravación junto a la realización de una conferencia el miércoles 14/1 a las 19:00 en Callao 360 - Hotel Bauen con la participación del legislador Marcelo Ramal (FIT/PO), Pablo Anino (La Izquierda Diario/PTS) y Matías Eskenazi (Compilador de El debate Piketty sobre El capital en el siglo XXI), organizada por Editorial Metrópolis y coordinada por su director, Mario Hernandez, bajo el título de: “La Izquierda debate a Piketty”.

Piketty pone sobre la mesa un aspecto problemático del capitalismo como es la desigualdad
(Parte II)

Paul Cooney (PC): Buenas tardes, primero quiero disculparme por mi espanglish, espero que puedan entenderme. Quiero agradecer a Matías por la invitación a la mesa a discutir el libro y felicitarlos a él y a Mario Hernandez por este libro que está poniendo por lo menos varias evaluaciones en varias áreas en discusión. Como Matías explicó, va a tener siempre nuevos artículos comentándolo, pero es bueno para comenzar a hablar del tema incluso antes de que llegue la traducción a la Argentina del libro. Creo que llega este mes, ¿no?

Matías Eskenazi (ME): Es una anécdota interesante, la editorial Fondo de Cultura Económica (FCE) tiene previsto editarlo en simultáneo para Latinoamérica en noviembre, aunque quizás decidan retrasar la salida, ya que Piketty realizará una pequeña gira sudamericana en enero, invitado primero por el gobierno de Chile y luego pasará por Argentina. Entonces, es probable que lo que estamos debatiendo ahora vuelva a estar en los diarios como parte del debate político público en un par de meses.

PC: Lo bueno es que tiene algunos abordajes como los que mencionabas, como los de Krugman y Galbraith, que van a tener más simpatía con Piketty, y también marxistas como Rolando, David Harvey y Michael Roberts, entre otros. Así que es una oportunidad para conocer diferentes interpretaciones de Piketty.
Yo tengo un par de críticas constructivas al libro, que tal vez tengan que ver con la traducción. Comenzando por el uso de la palabra norteamericano, “norteamericano” no es Estados Unidos, que es un país de Norteamérica y tiene tres países. Por ejemplo, si tenemos una llamada del Estado Islámico para matar norteamericanos, eso no incluye a los mexicanos, entonces ya sé que todos los periódicos y libros en español, o al menos al sur de México, podrían decir “dijeron norteamericanos, quisieron decir estadounidenses”. No digo esto por ser estadounidense, sino porque es una cosa importante. Por otro lado, no sé por qué usaron la letra “delta” en vez de “alfa”, no me genera serios problemas, pero puede llevar a la confusión.

ME: Una aclaración, sobre todo para el artículo de Rolando Astarita y algunos más, que usaron las mismas nomenclaturas que utiliza Piketty en su libro. La explicación es simple, es editorial, cuando el diagramador volcó el texto no apareció “alfa” y las tuvo que colocar a mano una por una y lo hizo como a él le pareció. El resultado es que aparece “delta” en lugar de “alfa” sin que el contenido de las fórmulas se vea alterado en ningún sentido, aunque es posible que el cambio llame la atención o genere algún malentendido.

PC: Es una cosa menor, pero en un momento me resultó confuso.
Pasando a la evaluación del libro de Piketty, voy a comenzar con lo menor, la verdad, como algunos autores mencionaron, por un lado Piketty está poniendo el tema de la desigualdad en la mesa, no es el primero en ponerlo, tiene mucho más análisis marxista otro francés, Dumenil, pero no tan focalizado ni con datos tan extensos.
Otra cosa interesante, que creo que está en la introducción, cuando salió en francés nadie le daba bola al libro, o muy poca, salió en inglés y de golpe se convirtió en un rockstar a quien todo el mundo quiere entrevistar, entonces por un lado es algo de suerte, también puede ser el interés por la desigualdad en Estados Unidos, que es un tema creciente allí, porque hay una desigualdad creciente. Hace diez años Estados Unidos fue el país 68 más desigual del mundo, puede ser que haya empeorado, muchos de mis compatriotas en esa imagen piensan que estamos entre los primeros diez, y no es así. Entonces, tal vez no es tan sorpresivo que haya aumentado el interés en el libro en EE. UU.
Por otro lado, la edición con el título “Capital” y el marco rojo que hace pensar que es algo del estilo de Marx para el siglo XXI, y nada que ver. Por lo menos Piketty menciona que no está muy familiarizado con Marx, como señaló Rolando. Dice que logró leer el Manifiesto Comunista pero que El Capital es muy complicado. Sin dudas El Capital se puede entender bien, pero tiene que sacarse las anteojeras neoclásicas para hacerlo. Por un lado, es un poco triste que alguien de su nivel intelectual se permita no leer un clásico tan importante de la economía política y llegar a discutir temas de ese clásico sin haberlo leído. Pero es una historia vieja, por otro lado, lo bueno, y estoy de acuerdo con Rolando en esto, en muchas cosas muestra un análisis a-histórico, pero comparado con muchos neoclásicos muestra más conocimiento e interés en la historia que el promedio. Hay muchas referencias a escritores de literatura como Jean Austin y Balzac, pero también algunas cosas que dejan ver que tiene una cabeza abierta, aunque el análisis es bastante complicado en términos históricos.
Una cosa positiva es que por lo menos es crítico de la economía neoliberal ortodoxa, hoy en día puede ser que en Estados Unidos (yo no estoy viviendo allí ahora) piensen que el neoliberalismo es una maravilla y que solo hay que aguantar y seguir las reformas, pero me parece que un buen resultado de la crisis reciente, es que muchos estudiantes de economía están empezando a pensar en otros abordajes.
Hay una gran crisis y muchas personas diciendo que puede ser la peor crisis después de la de los años ´30 y, sin embargo, en las materias de economía ni se usa la palabra “crisis”, algo está pasando.
Algunos estudiantes de Harvard salieron en protesta, porque lo que les están enseñando es un tipo de manual, un dogma, no están tocando los temas que quieren entender para ser un economista relevante en el mundo actual. En ese sentido, doy un apoyo a Piketty por poner en la mesa un aspecto problemático del capitalismo que es la desigualdad, pero acá se terminan los aspectos positivos.
Primero que el título es un poco engañoso, sobre todo conociendo El Capital de Marx, puede ser que el editor haya forzado esto, quién sabe, pero lo cierto es que es engañoso. Así y todo, tal vez resulte bueno para los marxistas si conseguimos tener más debates con los ortodoxos sobre estos temas. Estoy de acuerdo con Rolando que la definición que da de capital no es adecuada y es muy diferente a la de Marx.
Piketty define que capital corresponde a toda riqueza, puede ser su casa, su colección de arte, cualquier cosa que tenga un valor, que es bien diferente a la definición de Marx donde capital es una relación entre capital y asalariados que depende de la explotación de los trabajadores, y va a hablar de un proceso clave como es el proceso de acumulación.
Piketty no tiene la menor idea de lo que es la acumulación, acumulación de capital no es lo mismo que “crecimiento”, capital es una cosa y el producto es otra. Por un lado podemos perdonarlo porque no llegó a estudiar las diferentes perspectivas de la economía, para alguien que está bien formado en teoría neoclásica es abierto, pero tiene muchas cosas por aprender y un trabajo más científico por delante por hacer. Por ejemplo, ese aspecto de proponerse analizar la desigualdad usando datos que Marx no usaba, pero sería mejor abrir los libros de Marx y leer y ver realmente si Marx los usaba o no. No tenía una base de datos de un millón de observaciones pero El Capital tiene datos, quien lo lea va a percibir que Marx no va a tratar de mostrar una cosa primero y mirar los datos después, los mira y llega a conclusiones y usa algunos como ejemplos históricos. Hay análisis de renta agraria, análisis de crisis, de la jornada de trabajo, etc. Eso muestra un poco de ignorancia por parte de Piketty. Un punto clave sobre desigualdad y riqueza, en el primer tomo de El Capital donde aparece la ley general de acumulación capitalista, ahí es donde Marx enfatiza la polarización de cómo en el capitalismo siempre hay una tendencia a generar un polo de riqueza, mientras está produciendo un polo de pobreza.

Piketty no le pone atención al tema de la lucha de clases

PC: La riqueza de hoy en día no tiene nada que ver con la de cien años atrás, lo mismo sucede con la pobreza, hoy en día si no tenés heladera en India es un problema serio, pero cincuenta años atrás muchas personas no tenían. Mi padre no tenía televisión, hoy en día el que no tiene televisión o es más inteligente o no tiene dinero. El tema es que en este aspecto Marx fue claro en que es relativo y él mismo, a pesar de que muchos lo criticaron diciendo que tenía una visión catastrofista, menciona esa tendencia natural como ley del capitalismo, pero también tiene un papel la lucha de clases, como durante la revolución industrial en Inglaterra, durante la primer parte de la revolución industrial los trabajadores se vieron perjudicados. Recién en las primeras décadas del siglo XIX comenzaron a tener mejoras salariales a través de las organizaciones de trabajadores, no llegó a tener sindicatos pero existía el famoso movimiento denominado ludismo.
La otra idea errónea es que Marx argumenta que el salario es solamente subsistencia y es bien claro cuando coloca en la base del valor la fuerza de trabajo, que más allá de los aspectos de subsistencia siempre hay elementos morales e históricos que determinan el valor de la fuerza de trabajo. Entonces significa, mirando la historia, que hay lugares que consiguieron ir mucho más allá de los valores de subsistencia, por ejemplo, Estados Unidos, Europa, como ejemplos más famosos, pero incluso Argentina dentro del Tercer Mundo. El tema es que esas cosas no son absolutas, esos cambios que sucedieron llevaron a la reducción de la jornada de trabajo, primero de 16 a 12 horas, luego a 10 y, eventualmente, a comienzos del siglo XX a 8 horas. En la época neoliberal, en todos los países, la jornada típica de trabajo es mayor que la de hace 40 años atrás y algunos ni tienen trabajo.
Por un lado está el grafico que mostraba Rolando del ingreso, yo voy a tratar de mostrar el gráfico presentado por Dumenil sobre la riqueza del 1% más rico de Estados Unidos, a través de la gran depresión de los años ´30, un quiebre fuerte entre la crisis y la política del New Deal. Y hacia 1975 había caído más o menos un 25% la riqueza de ese 1% más rico de Estados Unidos, y a partir de allí comenzaron las políticas neoliberales y volvieron a un 35/40%. Eso se llama lucha de clases, el problema es que los que estaban luchando más fuerte eran los ricos, los capitalistas, sabían lo que estaban haciendo y consiguieron imponer sus intereses.
Este también es un aspecto que está faltando mucho en el análisis de Piketty, que no le pone atención al tema de la lucha de clases o de las clases sociales. Como explicó Rolando, y está en su presentación, aparece el tema de “modo-condición”. Piketty mira el crecimiento de poblaciones del año 0 al 1700, comparando va a decir que hubo un cambio demográfico, pero considerando casi dos mil años, pueden haber variaciones increíbles y en este período se suceden distintos sistemas sociales y ni hablar de los últimos siglos, entonces para mí es muy importante un punto que estableció Marx, que tiene diferentes leyes de población según el modo de producción vigente. Por ejemplo, no podemos saber lo que puede llegar a pasar en China, si a China llega un barbarismo y se eliminan las reglas de producción y de repente China podría expandirse mucho más rápido. No significa que esto vaya a pasar, pero no podemos tener certeza de qué cambios no van a suceder, son cosas que se tienen que evaluar.
Un punto que también reconozco viviendo en América Latina, es que Piketty enfatiza el análisis de desigualdad dentro de un país, dentro de Francia, de Inglaterra o de Estados Unidos, pero para mí falta un análisis más global, él lo menciona pero le falta y es típico de economistas del Primer Mundo, que no prestan atención suficiente a las diferencias entre países en desarrollo o del Tercer Mundo con el resto. Es una limitación que muchos tienen, incluso algunos colegas marxistas, es una cosa importante para tener en cuenta, porque hablar de desigualdad es mucho más fuerte comparando entre diferentes países del mundo.
Otro punto es que Piketty no entiende los procesos de acumulación, entonces ni trata de explicarlo bien, tampoco explica la naturaleza de las crisis del capitalismo. Entonces, está escribiendo en un período que atraviesa la crisis más fuerte después de los años ´30 y ni lo menciona, y también tiene que ver con la cuestión de la desigualdad. El problema es que no puede tener los conceptos que corresponden para entender bien ese proceso que para mí tienen que ver primero con la rentabilidad en base a la ganancia, pero también un concepto que él no usa que es el de “trabajo improductivo”, lo que no está generando plusvalía, que las finanzas no están generando un nuevo valor ni un nuevo valor de uso. Si yo traigo un activo y se lo vendo a Rolando, no genero valor de uso, solo cambió el dueño, antes yo era el dueño, ahora lo es Rolando. Esas transacciones financieras no están añadiendo valor, pero pueden generar ganancia, sin embargo, la ganancia depende de la producción en el sector productivo y para entender eso tiene que comprender el concepto de trabajo improductivo, pero claro no comenzó con Marx. Los fisiócratas tienen el concepto de trabajo improductivo, que para ellos era cualquier trabajo que no tuviera que ver con la agricultura, era un poco una mentalidad feudal, pero después Smith se ve influenciado por ellos y lo aplica a la manufactura, en Francia también tienen este concepto, pero se aplicaba a los sirvientes que trabajaban para un capitalista.
Marx para mí lo desarrolla de la manera más adecuada, reconociendo el trabajo que no es productivo como trabajo improductivo, que no es un trabajo innecesario ni ineficiente, ni que no vale la pena, sino que no es productivo para el capital porque no genera plusvalía, eso para mí es clave para comprender el problema de la crisis actual, porque en las últimas décadas hay crecimiento de la tasa de ganancia, pero la tasa de acumulación es mucho más baja, y eso se reflexiona en las tasas de crecimiento del PIB, en la mayoría de los países mucho menor en la época neoliberal comparada con la época anterior. Esto es importante para explicar lo que para los neoclásicos es difícil de comprender, especialmente si no consideran la categoría de crisis, pero también las categorías que tienen que ver con el valor son necesarias para entender.

ME: Luego de las exposiciones de Rolando y Paul abrimos el espacio a posibles consultas o intervenciones.

Público I: A partir de los comentarios que hicieron sobre el aporte de Piketty pareciera ser que El Capital en el siglo XXI es la teoría general del siglo XXI, porque en alguna medida el desconocimiento un poco inocente que tiene de las leyes de acumulación de Marx y por lo que tengo entendido que es la propuesta de Piketty, estaría previendo una posible crisis de sub-consumo poniendo un impuesto a los altos ingresos y me parece casi una salida, como si el problema de este mundo fuera la desigualdad y me parece que Marx no planteaba que la crisis era un problema de que el sistema fuera injusto o no sino que pasaba por otras cosas. Entonces, este desconocimiento que tiene Piketty de Marx, y parece que tiene mucho más conocimiento de Keynes, que de alguna manera está sobrevolando, si se asocia o no con una problemática de posible sub-consumo, que podría traer el sistema por la concentración de unos pocos que seguramente no consumirán toda esa riqueza que están acumulando y si eso está relacionado con esta posibilidad del impuesto a las ganancias como para revertir eso y distribuir mejor la riqueza para ahí sí, asociar acumulación, consumo y crecimiento dentro del sistema.

Público II: En esta metodología que utiliza Piketty, ¿cómo se ve afectado el análisis estadístico respecto del índice de Gini o de otros índices de desarrollo humano que existen para determinar el tipo de desigualdad que hay en cada país? No sé si tomó en cuenta eso para aplicar su metodología.

ME: No, Piketty no se centra en el coeficiente de Gini. El índice de Gini es un coeficiente que expresa la distribución de los ingresos en el total de la población a partir de un diferencial, se establece cuánto se aleja la distribución de los ingresos en determinado país, de lo que sería una supuesta distribución ideal, si todos los ingresos se repartieran de manera uniforme entre toda la población sería la situación ideal y eso daría cero, el índice de Gini fluctúa entre 0 y 1, entonces entre más se acerca a 1 se trata de una distribución más desigual, es decir, refleja de cierta manera una idea de distribución en torno a la relación con una distribución ideal.
Lo que hace Piketty centralmente es la distribución personal, tomada a partir de deciles, como explicó Rolo, el 10% más pobre o directamente con el 1% da esta idea de los ultra ricos. Lo que expresaban los compañeros que por un lado es un análisis de identidades contables y estadístico muy importante pero estadístico desde un punto de vista descriptivo, lo que hace es plantear un símil de las clases sociales desde el punto de vista puramente cuantitativo, los muy ricos contra los no tan ricos; si lo traducimos se asemeja más a una teoría de la estratificación social del estilo de Weber, pero ni siquiera está planteado en ese sentido, es decir, cuando uno plantea clases medias altas y bajas o muy altas, medio medias, y así sucesivamente podemos hacer todas las divisiones que queramos porque lo que se está planteando es una relación cuantitativa entre ingresos o riqueza, pero no una relación social.

Público II: Claro, es el mismo error que reconoce de la definición de capital, que lo abstrae de la relación social, de la relación de clase que representa, no hay capitalistas y trabajadores, sino que hay pobres y ricos o más ricos y menos ricos.

ME: Porque esta idea de que hay relaciones sociales capitalistas, que tienen una especificidad, que son históricas, que no pueden proyectarse hacia atrás indefinidamente, tiene que ver con que los ingresos de cada uno de los sectores de la población, se producen y se reproducen en función de estas relaciones. Esta es la idea de Marx, del plusvalor como el origen de la ganancia basada en la explotación de la fuerza de trabajo como mercancía por la cual se paga un salario pero que genera más valor que el que cuesta comprarla. Por eso se puede abrir una discusión sobre clases sociales, pero respondiendo brevemente, no se interesan por ese tipo de medidas ni tampoco centralmente por lo que conoceríamos como la distribución funcional del ingreso, que acá se ha utilizado mucho aunque ahora ya no se puede porque no hay estadísticas, que mide el porcentaje que reciben los capitalistas, es decir que se toma el ingreso total según las cuentas nacionales, descontar la masa salarial y a partir de eso el resultado es el valor bruto agregado que se toma como un proxi del ingreso total de los capitalistas contra el ingreso de los trabajadores tomados como una masa. En realidad toma los ingresos de todos los que perciben salario. Sería incorrecto incluso decir “de todos los trabajadores” porque es un problema derivado, por ejemplo, Piketty dice que han crecido mucho los ingresos de los ultra ricos porque han crecido los salarios de los CEO, los gerentes, es decir, la cúpula administrativa y gerencial. Esos salarios se toman como si fueran sinónimo de ingresos de los trabajadores y no se reflexiona sobre su origen, si se trata de una participación en las ganancias, o sea plusvalía bajo la forma de salario, si se están pagando lo que Marx llama “gastos de representación del capital”, todas estas cosas aparecen desdibujadas porque se ve a partir de relaciones estadísticas e identidades contables.

PC: Yo creo que en un sentido, así como lo es para Marx, es el tema de la injusticia, así como los cambios y el aumento de desempleo por el ejército industrial de reserva, que es clave para el funcionamiento de la nación, para siempre tener un refuerzo para poder bajar los salarios y ahí se presenta el problema del desempleo que no va a desaparecer. El tema es que muchas veces el desempleo no afecta solamente a un país, hay que mirar al mundo entero, incluso África, cuántas personas en este mundo están sin trabajo, no solamente alguien que vende lápices.
Piketty tiene una inclinación keynesiana, para mí es positivo que alguien que ha sido formado como neoclásico llegue a ese paso del impuesto a los ricos. Es un avance positivo que no se debería negar pero hay que reconocer también la limitación. Si llega a tener un impuesto fuerte, eliminar los paraísos fiscales en el mundo, sería igual un avance, pero no va a resolver todos los problemas.
Yo trabajo con un club de economistas radicados en Estados Unidos (la URPE, Union for Radical Political Economics) y estamos queriendo tener estas discusiones con Piketty, no tengo la ilusión de que se pueda pasar al marxismo, pero sí tener más debate con alguien que abre un poco la discusión y que tal vez permita tener un avance y la posibilidad de discutir con otros heterodoxos críticos y marxistas. Depende de la mentalidad, no sería el primer neoclásico que llegó al marxismo, fue algo mucho más común en los ´70, no hoy en día.

Rolando Astarita (RA): Yo igual, no advierto en Piketty un planteo más clásico keynesiano al estilo de Joan Robinson o Kalecki, de decir “hay que aumentar los salarios para que haya demanda y de esta manera generar pleno empleo y una acumulación”. Eso yo no lo veo, es un keynesianismo muy neoclásico, no es el de Cambridge, incluso es hasta medio curioso pero la ecuación de Kaldor de la tasa interna de rentabilidad es casi opuesta a la de Piketty, porque en Kaldor la tasa de rentabilidad depende del crecimiento, la idea es que si hay gasto de los capitalistas, y los capitalistas que gastan tienen alta tasa de rentabilidad, eso en Piketty está casi desaparecido, su preocupación más bien es que hay una desigualdad grande del ingreso y esto genera problemas, y creo que más bien los problemas a los que él apunta son problemas de legitimación del capitalismo, que se ve como peligroso, y lo cual es cierto porque pienso que hay un determinado momento de polarizaciones sociales en donde esto genera estallidos importantes y protestas sociales. Con el siguiente aditamento, yo escribí algo de esto acerca de las rebeliones en Brasil o en Turquía, fueron en gran medida rebeliones de gente que había llegado a la Universidad, que había mejorado su nivel de vida y que, sin embargo, salen a pelear. Lo cual es interesante, porque esa idea de que de la miseria absoluta va a venir la rebelión es una idea equivocada. Es una idea de un populismo “marxista” que no sé cómo llamar, pero que en realidad no se da. Por ejemplo, el Cordobazo en Argentina, lo hicieron trabajadores bien pagos, el Rodrigazo también.

Público III: Y si se pone en perspectiva histórica con la curva de la distribución del ingreso, también hay un período de muchísima conflictividad social que no tiene una relación.

RA: Claro, yo creo que esto es lo que les está preocupando, por ejemplo ¿por qué en la Cumbre de Davos el tema de la desigualdad del ingreso está presente? El tema se presenta permanentemente en seminarios ortodoxos. Un modelo ortodoxo y elegante, yo le llamo “modelo Barrio Norte” de equilibrio general que es el de Debreu, al que le dieron un Premio Nobel, imagina una sociedad donde todos somos propietarios por igual de los medios de producción, para llegar al equilibrio. Una cosa ridícula, ojo, le dieron el Premio Nobel por entender la base del sistema capitalista, es una cosa esquizofrénica. Pero lo que quiero decir, es que veo una preocupación por problemas de legitimación, por problemas de justificación del sistema capitalista. Es una cuestión que me parece importante, no tanto una preocupación de Piketty por la cuestión de demanda y que esto genere crecimiento por ese lado.
Por otro lado, en cuanto a estos impuestos mundiales, esta es una pregunta muy de Lenin, ¿quién los va a aplicar? Eso no lo puede aplicar una sociedad de fomento de Quilmes, ¿lo va a aplicar el FMI? ¿El Banco Mundial? ¿El Banco Central Europeo? Aparte después hay que ver qué se hace con ese impuesto, quién lo controla, cómo se distribuye. Quedaría por fuera de cualquier control popular. Digo esto porque como salida parece una salida por lo menos en el aire, nadie ha dado el primer paso para instrumentarla, nadie lo ha planteado en el G20 como para empezar a aplicarlo. Además que después los capitalistas encontrarían la forma de eludirlo, de descargarlo en los precios.

ME: Rolando, en relación a este último elemento que mencionás, hay una nota que publicaste en tu blog acerca de los impuestos progresivos. ¿Podrías desarrollar esa idea?


Frente a una estrategia internacional del capital, una estrategia nacionalista de los trabajadores pierde


RA: Sí, es una vieja posición de Marx. Son técnicas impositivas que no terminan cambiando si no se cambian las relaciones. En mi opinión el problema central es que en los últimos 40 años, el capital logró cambiar la relación de fuerzas con la clase trabajadora, a nivel mundial. Creo que visto muy globalmente, lo que pasó es que el capital se internacionalizó, yo explico la movilidad internacional del capital con un ejemplo, en 1979 los grandes sindicatos automotrices de Estados Unidos aceptaron por primera vez en la post guerra, la no indexación de los salarios, es decir, que los salarios no iban a subir según la inflación. Y la amenaza, al margen de las burocracias sindicales, que recibieron los sindicatos desde la Ford y la General Motors, fue que si no aceptaban eso ellos iban a seguir relocalizando hacia México o Corea. Esto me lo explicó una vez un activista del automóvil que me decía que salían con bates de béisbol a romper autos japoneses, es casi la respuesta del ludismo, que salían a romper máquinas por impotencia.
El capital tuvo una estrategia internacional y gran parte de la clase trabajadora tuvo una estrategia nacionalista, y frente a una estrategia internacional del capital, una estrategia nacionalista pierde. Agrego a esto que muchos sectores de la clase obrera pidieron que el Estado los protegiera frente a la ofensiva del capital, y el Estado de Reagan, de Tatcher, de Menem, era aliado de la ofensiva del capital, entonces por ese lado tampoco había mucha salida. Yo creo que aquí se impuso una correlación de fuerzas del capital, el nivel de sindicalización bajó de manera importante en los países desarrollados, bajó el nivel de conflictividad desde los años ´70 y posiblemente se vuelva a procesar, está volviendo a aumentar la conflictividad de China, eso es una cuestión muy interesante, precisamente como producto de la acumulación. Hace dos años The Economist decía en la tapa que en China están habiendo huelgas obreras muy grandes, que están consiguiendo conquistas salariales muy grandes, por eso México volvió a ser barato; y empezaba ese largo artículo citando las leyes de la acumulación de Marx, es decir, que la acumulación genera una clase trabajadora que termina cuestionando el capital.
Creo que este es el fenómeno internacional nuevo y que se está reasentando, esta nueva relación, pero este aumento de la desigualdad en los últimos 40 años refleja esta ofensiva global del capital por restablecer la tasa de ganancia, el neoliberalismo en mi opinión es la expresión ideológica de esto, no es algo que vino de afuera, por eso las cámaras empresarias en Estados Unidos aplaudían los discursos de Friedman porque reflejaban sus intereses y los sigue reflejando.
Insisto, yo creo que hay un tema de legitimación y agrego una última cuestión, fíjense que esto tiene que ver con una reivindicación democrática, en la vieja idea del liberalismo revolucionario burgués de Locke y de Rousseau, la democracia es democracia si hay relativa igualdad de ingresos, si no, no hay democracia, si el 1% tiene el 20% de los ingresos, ese 1% vota todos los días con sus inversiones, tiene un poder de decisión que no lo tiene el indigente, el pobre o la persona que trabaja 15 horas por día. Entonces me parece que es una cuestión muy interesante, y es lo que decía Marx, esa bandera de la democracia es inaplicable en la medida que en el sistema capitalista la polarización social es creciente, la propia bandera de la democracia no es aplicable, justamente por estos problemas de legitimación del propio sistema capitalista.

ME: Les agradecemos a todos por haber venido, esperamos que haya sido una charla interesante. Concuerdo con lo que decía Rolando, no es casual que tenga éxito este tipo de discurso en este momento porque refleja de una manera indirecta, un conjunto de inquietudes sociales para las cuales se busca una respuesta más o menos inmediata. Hay una creciente desigualdad y en estas circunstancias, el sueño americano del ascenso social a partir del esfuerzo individual parece chocar frente a una barrera impenetrable y la idea de que esto se debe a una conspiración de los ultra ricos resulta muy tentadora, al igual que la idea de que este problema se puede solucionar con impuestos progresivos. De alguna manera, este es el espíritu de este libro, como de la actividad que realizamos hoy. Tomar estos problemas como disparadores, como punto de partida para discutir las condiciones en las que funciona el capitalismo contemporáneo y se desarrolla la crisis actual.

Ver también:
- Presentación de “El debate Piketty sobre El Capital en el siglo XXI” en la Universidad Nacional de Quilmes (4/11/2014) (Parte I)

Editorial Metrópolis presenta
El debate Piketty sobre El capital en el siglo XXI
Conferencia: “La Izquierda debate a Piketty”
Con la participación de
Marcelo Ramal (Legislador de la CABA - FIT/PO)
Pablo Anino (La Izquierda Diario - PTS)
Matías Eskenazi (Compilador)
Coordina: Mario Hernandez (Edit. Metrópolis)
En el Hotel Bauen - Callao 360
Miércoles 14 de enero a las 19:00 (Salón Consular)

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Charlie Hebdo ¿Unión sagrada?

Alejandro Teitelbaum (especial para ARGENPRESS.info)

El último domingo manifestaron en Paris un millón y medio de personas y en toda Francia casi cuatro millones. La manifestación popular de lejos más numerosa desde el fin de la segunda guerra mundial. Aunque hay que precisar que el número de manifestantes representó menos del diez por ciento del cuerpo electoral francés.

El carácter multitudinario se explica por un lado por la necesidad de mucha gente de expresar pública y colectivamente su repudio e inquietud por un hecho de una barbarie extrema y por el otro porque las motivaciones de los participantes han sido heterogéneas y difusas: en defensa de la libertad de expresión, de la libertad en abstracto, de los “valores de la República”, (frase comodín de las clases dirigentes), contra el terrorismo, etc. Y por otro lado porque se encontraron en la calle gente que nunca manifestó antes y si lo hizo fue separadamente por causas antagónicas: a favor y en contra del matrimonio para todos, a favor y en contra de la enseñanza privada, etc. También desfilaron muchos musulmanes para demostrar la falsedad de la amalgama musulmán igual terrorista.

Las manifestaciones político-partidarias de cualquier signo e inclusive las sindicales han sido siempre por lo menos diez o veinte veces menos numerosas. Salvo una manifestación en 1995 y otra en 2006 en París por reivindicaciones sociales que reunieron unas 700.000 personas y otra contra la candidatura de Le Pen en 2002 (un millón de personas) que estaba presente en el segundo turno de las elecciones presidenciales después de haber eliminado en el primer turno al candidato socialista.

Los líderes políticos y la gran prensa han hablado de “unión sagrada”. Pero también se han levantado voces críticas.

Por ejemplo Bruno Bertez, periodista, escribe: «Charlie Hebdo estaba bien sólo cuando estaba vivo, pero ahora que están muertos aparecen todos. Están todos los que, a mi parecer, han contribuido al triste destino de Charlie Hebdo. Si Charlie hubiera sido apoyado por una opinión pública valiente, seguramente todavía estarían vivos. Los franceses están siempre más dispuestos a agitar pequeños afiches, lo que no les cuesta nada, que a luchar por las verdaderas libertades ». El profesor Juan Ortiz, por su parte se refiere a los «Que vienen ahora a lloriquear sobre la libertad de prensa cuando Charlie Hebdo estaba a punto de ir a la quiebra” (Tiraba 50000 ejemplares cuando los semanarios “people” tiran desde 150000 hasta 2 o 3 millones de ejemplares) . Y continúa Ortiz: “manifiestamente el jefe de Estado y el Primer Ministro hacen un OPA (oferta pública de compra) sobre la manifestación, instrumentalizando el dolor y la emoción”.

Pensamos que, al contrario de los que opinan gente como Bertez y Ortiz, no es justa una visión tan negativa de la manifestación, pues es algo de signo positivo que, aunque de manera confusa y heterogénea, una multitud tan numerosa haya ganado la calle para manifestar su rechazo a un crimen abominable.

Pero lo que es rigurosamente exacto es que -como escribe Ortiz y lo piensa y lo dice mucha gente- el Gobierno francés, buscando rédito político, se apropió escandalosamente de la reacción popular. Porque las manifestaciones comenzaron inmediatamente después del atentado, de manera espontánea o convocadas por organizaciones sociales y posteriormente el Gobierno confiscó la iniciativa provocando reacciones de indignación de organizaciones defensoras de los derechos humanos y antirracistas.

Con el agravante de que el Gobierno invitó a participar a una pandilla de gobernantes extranjeros totalmente impresentable.

Comenzando por Netanyahu, que encabeza un gobierno autor de reiterados crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad contra el pueblo palestino. Y siguiendo por Merkel, canciller de Alemania, Junker, presidente de la Comisión Europea y otros, que mientras desfilan en Paris por la libertad de expresión están llevando a cabo una feroz campaña de intimidación contra el pueblo griego para que no se exprese libremente votando el 25 de enero contra la expoliación de que son víctimas por parte de los Bancos europeos y el capital financiero internacional, representado por la Troika.

Coralie Delaume, ensayista de tendencia izquierdista, comenta : « No creía lograr ir a manifestar junto a esos « responsables » que continúan creyéndose « tipos bien » siendo que han fabricado un mundo abominable ». Y se interroga : « ¿Y después ? Cuando habremos terminado de congratularnos, maravillándonos de la nobleza de nuestro corazón y de la elevación de nuestros sentimientos ¿qué haremos ?”.

Las pandillas gobernantes han denunciado el terrorismo, olvidando los frecuentes lazos de sus servicios a través de los años con los grupos terroristas para promover, proveer la logística y cometer actos terroristas. Y que sus Gobiernos han practicado y continúan practicando el terrorismo de Estado. (Véase al respecto un estudio detallado sobre el tema: Alejandro Teitelbaum y Melik Özden, Lucha antiterrorista y respeto de los derechos humanos. Publicación del Centre Europe Tiers Monde (CETIM), Ginebra, 2007 http://cetim.ch/es/documents/bro9-terr-A4-es.pdf).

El llamado “Estado islámico” que masacra y degüella sistemáticamente, está mejor armado (¿quién los provee?) que quienes lo combaten, que reciben con cuentagotas de las potencias occidentales. armas menos potentes y menos sofisticadas.

Y también esos dirigentes parecen no recordar que utilizan los mecanismos antiterroristas para espiar y reprimir a los movimientos sociales e incluso a los periodistas.

En efecto, en junio de 2006 la Federación Internacional de Periodistas (FIP) hizo un llamado a la Unión Europea para que investigase el espionaje sistemático a periodistas por parte de funcionarios de seguridad en toda la Unión Europea, tras informes de Dinamarca, Alemania y Holanda sobre persecución a colegas, el uso de informantes pagados en los medios de comunicación e intercepción de líneas telefónicas.

”Ha quedado claro que no existen suficientes medidas para proteger la legitimidad del periodismo y defenderlo de la vigilancia de fuerzas de seguridad y autoridades policiales de la Unión Europea”, afirmó Aidan White, Secretario General de la FIP (Comunicado de Prensa de la FIP. http://www.ifj-europe.org/default.asp?Index=3862&Language=EN)

Los gobernantes que desfilaron en Paris no siempre hacen prueba, para prevenir y reprimir las acciones terroristas, de la misma eficacia con que utilizan los mecanismos antiterroristas para espiar y reprimir a los movimientos sociales.

La prueba más reciente de ello es la masacre de Charlie Hebdo.

Hace años que se sabe que Charlie Hebdo está en la mira de grupos terroristas y ya había sido objeto de un atentado incendiario en 2011.

Particularmente su Director, Stephane Charbonnier, conocido como Charb, figuraba desde 2013 junto con otras ocho personas de distintas partes del mundo como objetivo prioritario de Al Quaida.

El Gobierno francés le había asignado a Charb un custodio personal (que murió asesinado junto con él) y en la puerta de Charlie Hebdo estaba estacionado en forma permanente un auto de la policía.

Pero ocurre que dicho auto policial redujo después su presencia a sólo una vez por semana (los días de reunión del Comité de redacción) y hace pocos meses desapareció del todo.

Señalan algunos medios que la desaparición del auto policial que custodiaba las oficinas del Charlie Hebdo, coincidió aproximadamente con el cese de la vigilancia sobre los hermanos Kouachi, autores de la masacre.

Ya apareció la foto de Charb cruzada por una banda roja en la lista de Al Quaida con las nueve fotos de las personas que tiene prioritariamente en la mira.

Pero todavía no apareció nadie en el Gobierno francés que asuma la responsabilidad ni que de explicaciones por esta increíble falla en la protección de los colaboradores de Charlie Hebdo.

Lo que es seguro es que con el pretexto de la lucha antiterrorista van a reforzar el control social, en Francia y en toda Europa, como hicieron después del 11 de setiembre.

De estos aspectos fundamentales los grandes medios de comunicación -salvo excepciones- hablan poco o nada y se dedican a ensalzar la “unión sagrada” de todo el pueblo francés y a distraer a sus lectores y espectadores con el relato de detalles secundarios repetidos hasta la saciedad.

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Cría cuervos...

Juan Diego García (especial para ARGENPRESS.info)

No puede ser entendido más que como un enorme ejercicio de hipocresía que los gobiernos de las potencias occidentales se pronuncien ahora condenando en los más duros términos los atentados que han tenido lugar en Francia, como si ellos no tuviesen nada que ver con el “fundamentalismo islámico” que se cierne ahora como mortal amenaza. Ni Estados Unidos ni Europa pueden alegar inocencia en el surgimiento y fortalecimiento del fenómeno fundamentalista que han utilizado a conveniencia al menos desde que se propició la expansión de los Hermanos Musulmanes para contrarrestar el nacionalismo árabe, aquel que en su día encarnaba el proyecto de Gamal Abdel Nasser en Egipto como respuesta al resurgir del colonialismo (Con la creación del estado de Israel como avanzadilla).

Las potencias Occidentales han utilizado el fundamentalismo islámico de múltiples maneras y para los fines más perversos: asegurar su dominio sobre los pueblos árabes promoviendo las rencillas y las divisiones, garantizar el saqueo de sus riquezas, someterlos políticamente y diluir su cultura para perpetuar la dominación. No es una casualidad que los principales aliados de Occidente en el mundo árabe sean precisamente las satrapías del Golfo Pérsico, con Arabia Saudí a la cabeza, un estado este último que ha sido y sigue siendo la principal fuente de financiación de todo tipo de fundamentalismos y promotor de las versiones más tradicionales y reaccionarias del Islam.

No sorprende entonces que con el dinero saudí y la asesoría directa de los Estados Unidos y Reino se apoyase a los fundamentalistas que combatían al único gobierno progresista que ha tenido Afganistán en su historia. Esa alianza “non sanctus” permitía alcanzar dos objetivos: meter a los soviéticos en su Viet-Nam particular (eran el único apoyo al gobierno progresista de aquel país) y recuperar una base clave para la estrategia occidental en el centro de Asia (ahora se sabe que allí existen también enormes reservas de minerales). Los fanáticos son convertidos, por obra de la conveniencia de Occidente, en “combatientes por la libertad”, que luego se independizan de sus amos y conforman Al Qaeda, el movimiento talibán y las muchas variantes del fanatismo religioso que acaban por aparecer como “Estado Islámico”, la forma más delirante que asume el fenómeno en la actualidad.

Occidente creó el fenómeno desde sus comienzos; lo entrenó adecuadamente y lo dotó de armamento sofisticado; lo lanzó a cumplir las tareas del trabajo sucio en Afganistán, Pakistán, Irak, Irán, Libia y Siria, además de las aventuras africanas del nuevo colonialismo. Y como suele ocurrir la dura realidad termina por comprobar la validez del refrán “cría cuervos y te sacarán los ojos”. Occidente creó al monstruo y éste terminó por independizarse y buscar sus objetivos propios. Ahora cual aprendiz de brujo Occidente intenta controlar el fenómeno al tiempo que aprovecha su existencia para justificar nuevas guerras en la periferia pobre del sistema mundial y para reducir aún más los ya mermados espacios de la protesta ciudadana en las metrópolis. Escudados en el elástico concepto de “terrorismo” los gobiernos justifican nuevas leyes que cercenan derechos y libertades tal como ha sucedido en los Estados Unidos después del 11 de Septiembre y se generaliza ahora en Europa.

No es complicado para los fanáticos del fundamentalismo encontrar eco entre algunos grupos de la comunidad musulmana. La imagen de Occidente en el mundo árabe no puede ser peor como resultado de las intervenciones militares que han arrasado países enteros, provocado el éxodo de millones de persona y muerte y desolación en nombre de la democracia. Tampoco lo es tener que soportar la arrogancia de Occidente que ha instalado su base permanente de operaciones en la región con la creación del estado artificial de Israel, asumido de hecho como una prolongación de Occidente y la forma más brutal del nuevo colonialismo. Y no es mejor el panorama en los países ricos de Occidente. A la herida nunca bien sanada del pasado colonial se une ahora la situación de millones de musulmanes que malviven en la periferia de las grandes ciudades y son víctimas cotidianas de la discriminación, la humillación y el miedo que impulsa la extrema derecha en una atmósfera de islamofobia que recorre ya el continente.

La revista atacada forma parte de esa campaña de odio al Islam, escudados su autores en una versión muy particular de la llamada libertad de expresión. Sus campañas contra el Islam son permanentes y, además del mal gusto de sus caricaturas, coinciden con los lugares comunes más ordinarios del colonialismo occidental que, al igyual que los nazis, siempre ha visto a los pueblos de la periferia pobre del sistema como “untermenschen”. Vaya paradoja! Los rasgos de los personajes musulmanes que caricaturiza la revista atacada, con sus grandes narices aguileñas, ojos saltones y cabellos desordenados e hirsutos guardan un innegable parecido con las mismas que los nazis hacían contra los judíos en las campañas antisemitas de aquel entonces (a fin de cuentas, se dirá que árabes y judíos, como buenos primos hermanos, son ambos pueblos semitas).

Tanto el presidente de Francia con el resto de mandatarios que a coro se rasgan ahora las vestiduras deberían comenzar por explicar a la ciudadanía cuál ha sido su papel en las recientes guerras de Siria y Libia y en manos de quien han quedado armas, avituallamientos y dineros que tan generosamente han fluido hasta allí para apoyar a los “combatientes por la libertad” que ahora, como rueda suelta, llevan su fanatismo criminal hasta las metrópolis. Otro tanto se debe explicar a la ciudadanía sobre los apoyos generosos de Occidente a la extrema derecha de Ucrania que se ha convertido allí en el gobierno efectivo, con la directa participación de la misma extrema derecha que en Europa amenaza las formas democráticas que aún quedan y que es la más favorecida -una nueva paradoja!- por los ataques del fanatismo yijadista en Francia.

No solo hay pues una enorme hipocresía cuando las autoridades se lamentan por lo sucedido en Francia como si Occidente nada tuviera que ver con el asunto. Hay un silencio cómplice ocultando los orígenes de este terrorismo fundamentalista en cuyo nacimiento y desarrollo los gobernantes de Estados Unidos y Europa tienen una enorme responsabilidad. Ayer eran “combatientes por la libertad” o en todo caso pobres víctimas perseguidas cuando su utilización resultaba ventajosa en la estrategia contra los grandes enemigos del momento, Rusia o China (ambas naciones con enormes problemas de fundamentalismo islámico). Si conviene, estos engendros serán considerados un “mal menor”, unos “muchachos descarriados” cuando combatan gobiernos que no son del agrado de Occidente (al igual que en su día sucedió con los “contras” en Nicaragua) o cuando prestan “servicios especiales” a gobiernos amigos (como acontece ahora con los paramilitares en Colombia); hasta que la dinámica natural de todos los mercenarios les lleve a independizarse de sus creadores, de aquellos que les han sustentado de mil maneras y busquen su propia conveniencia. Es entonces cuando Occidente clama al cielo y pide su exterminio como si en el asunto no le cupiera responsabilidad alguna.

La condena de los atentados de Francia por parte de los gobiernos progresistas de América Latina y el Caribe; la condena sin paliativos de los partidos de izquierda en todo el mundo y sobre todo la condena clara y contundente de la inmensa mayoría de la comunidad musulmana son sin duda una expresión sincera del sentimiento de pesar y consternación que afecta a las gentes sencillas.

Pero estas y muchas preguntas más quedan sin respuesta en los medios de comunicación de masas. Por ejemplo, ¿se ha preocupado algún medio o algún servicio de inteligencia por establecer a quién le están vendiendo el petróleo los fanáticos fundamentalistas que controlan los pozos en Siria, Irak y Libia? Si esa es por ahora su principal fuente de financiación habría que comenzar por establecer quiénes son los compradores, quienes son pues los cómplices necesarios. Con toda seguridad, no es el propietario de la gasolinera de barrio.

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Terroristas

Gustavo Robles (especial para ARGENPRESS.info)



El irracional y criminal ataque a la revista Charlie Hebdo jamás puede ser defendida por personas cuyo principal valor sea la vida humana. Que fanáticos religiosos, sean del credo que sean, asesinen a quienes según ellos se "burlen" de su fe, debe ser repudiado sin más. Para muchos de nosotros, su fe es una burla, pero eso a ellos no les interesa: la intolerancia es la religión del fanático. Estos hechos deben hacernos reflexionar sobre las religiones y sus consecuencias: a la vista de la historia humana, queda en claro, son más que nefastas. Cruzadas, Inquisiciones, Guerras Santas, intolerancia, persecuciones, genocidios están más que a la vista en cualquier libro que recorra el desarrollo de la civilización, sea en el lugar que sea y en el tiempo que sea.

El problema entonces, no es el repudio, sino quiénes lo encabezan, y con qué criterio.

Ver las fotos de los líderes mundiales encabezando desde lejos el pronunciamiento de masas contra el terrorismo, no puede producir más que repulsa a quienes luchamos por un mundo justo, libre de las cadenas del imperialismo, las guerras colonizadoras y saqueadoras, la explotación y la miseria de millones, simplemente porque ellos representan todo eso contra lo que luchamos.

Si no fuese tan trágico, ver juntos a Hollande, Merkel, Cameron, Netanyahu, Rajoy y otras lacras humanas pronunciarse contra el terror, cuando ellos son los mayores terroristas de este planeta junto con la dirigencia yanqui hoy representada por Obama, hasta causaría gracia.

El mundo que hoy vivimos fue modelado por siglos de prepotencia colonialista europea, a la que se le sumaron los yanquis hace más de un siglo (y hace poco los chinos, pero estos todavía se mueven sobre lo que aquellos pergeñaron). Las divisiones limítrofes que hoy existen, atravesando y partiendo pueblos de una misma nación y juntando distintas naciones enfrentadas en un mismo Estado, creando conflictos de todo tipo sólo para mejor administrar los saqueos de las metrópolis, fueron obra de la civilización del "Viejo Continente".

El mundo se mira a sí mismo entonces, desde una concepción eurocentrista. Y es lo que hace que no valga lo mismo un muerto francés que un palestino o un ruandés. El asesinato de 20 europeos en un atentado es dramático y aborrecible, pero significa una gota de agua en medio del mar, respecto de las matanzas que los ejércitos imperialistas (entre los que se encuentra el francés) llevan a cabo en lo que se conoce como el tercer mundo, o mundo subdesarrollado. Y esas masas que hoy salieron a decirle "basta al terrorismo", en las calles de París y en otras ciudades del planeta, se quedan muy cómodas en sus casas a la hora de repudiar a esa maquinaria asesina, con el excepción de lo que por ahora son las minorías de izquierda.

Los medios de comunicación, expresión y reflejo de esa cultura europeizante, no hacen más que machacar sobre lo expuesto. Pero sus editoriales interminables ante la sangre del otro lado del Atlántico, jamás tendrán el mismo tratamiento sobre la muerte y la miseria permanentes, diarias y hasta silenciosas provocadas por el exterminio económico de las corporaciones de las potencias del mundo.

Argelia es un triste recordatorio de lo que son capaces las fuerzas asesinas de los franceses. Incluso aquí, en nuestro país, los genocidas de la peor dictadura de que tengamos memoria, recibieron instrucción de las ratas galas. Vietnam, Libia, Irak, Afganistán, son algunas de las víctimas de las botas francesas.

Pero de esos asesinados... no se acuerdan los cultores de este mundo creado por sus asesinos.

Veo las fotos, veo las marchas y no puedo dejar de pensar en este mundo tan alejado de los valores humanos, porque humanos somos todos, menos los inhumanos hambreadores y genocidas. Seamos franceses, argentinos, libaneses, sirios, palestinos o habitantes de las regiones más inhóspitas de este pequeño planeta azul.

Por todo eso, YO NO SOY CHARLIE. Y estoy seguro que ninguno de los que pelean para erradicar a los verdaderos terroristas que sumergen al mundo día a día en la injusticia lo es.

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Contra el patriarcado y el machismo: el trabajo que el capitalismo no paga

AGENCIA WALSH

El capitalismo infravalora el trabajo doméstico, cuando es un trabajo esencial, que asegura la reproducción capitalista,. El trabajo no pagado a los trabajadores, enmascarado en el salario es plusvalía, y el salario no pagado a las mujeres es parte importante en la explotación.

“La construcción del patriarcado capitalista”: Entrevista a Silvia Federici 12/03/2014

«La cuestión de la reproducción es esencial no solo para la organización capitalista del trabajo, sino para cualquier proceso genuino de transformación social»

Silvia Federici (1942, Parma, Italia), escritora, profesora y activista feminista estadounidense, se sitúa en el movimiento autónomo dentro de la tradición marxista. Es autora de Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación originaria y de Revolución en punto cero. Trabajo doméstico, reproducción y luchas feministas, ambas publicadas por la editorial Traficantes de Sueños. Silvia Federici pertenece a un grupo de pensadoras que rechazan firmemente la idea de que patriarcado, trabajo doméstico y desigualdad de las mujeres se sitúen “fuera” del capitalismo. Federici plantea en esta entrevista que el trabajo doméstico de las mujeres es en realidad un conjunto complejo de actividades que contribuyen a la reproducción de la fuerza de trabajo para el capital, y de las cuales el capital se beneficia porque se trata de un trabajo no remunerado. Además, Federici comenta los mecanismos mediante los cuales se impuso esta condición a las mujeres durante el periodo en el que tuvo lugar la acumulación primitiva mediante la violencia y la exclusión social, y no como continuación natural de una relación previa. Publicamos esta conversación entre la autora y Tesa Echeverria y Andrew Sernatinguer, publicada en Marxismo Crítico.

Tesa Echeverria (TE): ¿Háblanos un poco de ti? ¿Cómo te implicaste en la lucha feminista y cómo te convertiste en escritora?

Silvia Federici (SF): Me impliqué en el movimiento feminista en la década de los setenta porque, como muchas mujeres de mi generación, compartíamos un sentimiento de frustración ante nuestras perspectivas de una vida dedicada al trabajo doméstico. A finales de la década de los sesenta, llegué a EEUU para trabajar en mi tesis. Participé en el movimiento estudiantil y pacifista, y sentí que estaba en un entorno muy masculino. La razón de mi implicación con el feminismo es mucho más profunda. Me crié en la época de posguerra en Italia. El impacto de segunda guerra mundial contribuyó a que se generara cierta desafección hacia la cuestión de la reproducción. La masacre provocada contribuyo a que nos resultara muy extraña la sola idea de idealizar la maternidad como lo hicieran nuestras madres. Por otra parte, por supuesto, Italia era una sociedad profundamente patriarcal. La influencia del fascismo fue muy fuerte, y el fascismo ensalzaba la maternidad y una imagen abnegada de la feminidad: la mujer se sacrifica por el bien común. Todos estos elementos provocaron mi entusiasmo inmediato por el movimiento feminista.

Andrew Sernatinguer (AS): Hay pocas feministas radicales economistas, y el pensamiento marxista se ha preocupado poco por el trabajo de las mujeres en particular. Se te conoce por tu defensa del “salario para el trabajo doméstico”, ¿podrías explicarnos en qué consiste y dónde radica su importancia?

SF: En 1972 leí un artículo de una economista italiana, Maria Dalla Costa, «El poder de la mujer y la subversión de la comunidad». En dicho artículo, Dalla Costa presentaba un análisis del trabajo doméstico que respondía a muchos de los interrogantes que yo me planteaba. Ella defendía, en contra del planteamiento dominante en la literatura tanto radical como liberal, que el trabajo doméstico y todo el conjunto de actividades esenciales para la reproducción de nuestras vidas, en realidad, constituyen un trabajo esencial para la organización del trabajo capitalista. Se trata de actividades que no solo producen comida o ropa limpia, sino que reproducen la fuerza de trabajo. Esto las convierte, en cierto sentido, en el trabajo más productivo del capitalismo. Sin él no podrían darse otras formas de producción. El argumento me produjo una enorme impresión y, en el verano de 1972, viajé a Italia para conocer a Dalla Costa. Entonces, me impliqué en la fundación del International Feminist Collective [Colectivo Feminista Internacional] que lanzó la Campaña Salario para el Trabajo Doméstico. Constituía la puesta en práctica de ese análisis, que básicamente ponía de manifiesto la infravaloración del trabajo doméstico bajo el capitalismo y la invisibilidad de esas tareas porque no estaban remuneradas con un salario. Muchas feministas no veían con buenos ojos esta campaña porque consideraban que con ella se institucionalizaba el papel de las mujeres en el hogar. Sin embargo, una de las cosas que pretendía la campaña era precisamente visibilizar el trabajo doméstico, plantear una redefinición de en qué consistía realmente esa forma de trabajo y concienciar a la sociedad en ese sentido. Queríamos poner de manifiesto que se trata de un trabajo esencial, fundamental, y no un servicio personal prestado a los hombres y a la prole. La reivindicación tenía también una dimensión económica importante, en el sentido de que veíamos cómo muchas mujeres se veían abocadas a una relación de dependencia con los hombres al no estar remunerado su trabajo. Ahí residía la raíz de las relaciones de poder, en los casos, por ejemplo, en los que las mujeres no podían abandonar una relación de abuso por su situación de dependencia. Esta condición de no asalariadas perseguía a las mujeres en todos los ámbitos, incluso cuando aceptaban un trabajo fuera del hogar. Para nosotras, ese trabajo no remunerado que acompañaba a las mujeres de por vida, explicaba indudablemente las condiciones a las que se enfrentaban al trabajar fuera del hogar: salarios más bajos y en ocupaciones en su mayor parte entendidas como extensiones del trabajo doméstico. Esa reivindicación nunca fue nuestro último objetivo, pero sí una manera de equilibrar las relaciones de poder entre mujeres y hombres, y entre las mujeres y el capital. Exigía analizar el salario en sí y a preguntarnos por ¿qué es el salario? Nos llevaba a superar a Marx. Para Marx, el salario oculta el trabajo no remunerado que realizan los trabajadores, pero él no acertaba a ver cómo además el salario ha sido utilizado para establecer jerarquías en el ámbito del trabajo, por razones de género, pero también raciales. Creíamos que el salario para el trabajo doméstico era un elemento desestabilizador que socavaba una división sexual-social del trabajo injusta y basada en la desigualdad. En cierto sentido, cumplía la misma función que en otro tiempo cumplieran las revueltas contra la esclavitud. Solíamos decir que había una importante diferencia entre la lucha por el salario de las personas esclavas y la lucha por unas mejores condiciones salariales de los trabajadores. Echaba por tierra toda una arquitectura social extremadamente poderosa capaz de dividir a las personas y naturalizar el hecho de que una inmensa cantidad de trabajo no estuviera remunerado. Este era el objetivo y la lógica que sustentaban la campaña que, como ya he comentado, encontró la oposición de muchos sectores del movimiento feminista. En los últimos tiempos, sin embargo, he percibido un cambio en este sentido. Algo que creo que refleja tu pregunta. Hay un interés renovado por el tema que creo que guarda relación con el hecho de que treinta años después se ha desvanecido en buena medida la ilusión del potencial emancipador del trabajo asalariado fuera del hogar, que entonces albergaba el movimiento feminista.

TE: La lectura de los primeros ensayos recogidos en Revolución en punto cero en los que abordas el tema de la reproducción y en los que destacas hasta qué punto se trata de una forma de trabajo valioso, y cómo el salario para el trabajo doméstico constituye una herramienta para ponerlo de manifiesto, ha sido muy esclarecedora para mí.

SF: ¡Sí! De hecho titulé el primer ensayo del libro «Salarios contra el trabajo doméstico», porque para nosotras era evidente que los salarios para el trabajo doméstico eran a la vez salarios contra el trabajo doméstico. Las mujeres que se han rebelado contra el trabajo doméstico han padecido un enorme sentimiento de culpa. Nunca se han percibido a sí mismas como trabajadoras en lucha. Tampoco sus familias o comunidades las han visto como trabajadoras en lucha cada vez que han pretendido oponerse al desempeño de esas tareas; más bien se las ha visto como mujeres malas. Hasta ese punto ha llegado el proceso de naturalización. No te ven como trabajadora, sino que estás cumpliendo tu destino natural como mujer. Para nosotras la reivindicación del salario para el trabajo doméstico suponía cortar el cordón umbilical entre nosotras y el trabajo doméstico.

TE: Y, por abordar el debate de la economía doméstica. Muchos defenderían que el modo de producción capitalista consiste en acudir a un lugar de trabajo, vender su fuerza de trabajo, obtener un salario a cambio y se acabó. El trabajo doméstico queda fuera de esa definición. ¿Me gustaría saber qué opinas sobre esto?

SF: ¡Estoy absolutamente en contra! Ahí radica la razón por la que inicié el recorrido histórico recogido en Calibán y la bruja. Quería fundamentar tanto histórica como teóricamente que el trabajo doméstico no constituía un legado ni un resto de la era pre capitalista, sino una forma específica de relación social construida por el capitalismo. Es decir, que constituía una nueva actividad. El trabajo que realicé estaba orientado a mostrar cómo el capitalismo había construido la figura del ama de casa. Obviamente, esa construcción se produjo a lo largo de los distintos periodos históricos y en respuesta a distintas demandas. Arrancamos de los siglos XVI y XVII, cuando tuvo lugar la bifurcación de las actividades derivadas del trabajo, y que sentó las bases para que solo algunas de ellas fueran reconocidas como tal, con la implantación de la economía de mercado. Solo se valoraba el trabajo asalariado, y con ello se inició la desaparición de las actividades reproductivas remuneradas. Ese fue el primer paso fundacional y fundamental. Obviamente, después, a lo largo del siguiente siglo y, en concreto, en el siglo XIX es posible rastrear toda una serie de políticas muy específicas. En Calibán y la bruja destaco que en Europa, llegado el siglo XVII, las mujeres habían sido expulsadas de la mayor parte de las ocupaciones que tenían fuera del hogar. Anteriormente, en la Edad Media, se las expulsó de los gremios, en cierto sentido equivalentes a las organizaciones de trabajadores que hoy conocemos. Al poco tiempo, ya solo accedían a actividades relacionados con el trabajo doméstico, como enfermeras, nodrizas, criadas, lavanderas, etc. A lo largo de los siglos XVI y XVII emergió de un modo muy concreto y preciso en términos históricos, una nueva forma de trabajo crecientemente invisibilizado. En la segunda mitad del siglo XIX, se aprecia una construcción también específica del ama de casa a tiempo completo y de clase obrera. Todo un conjunto de políticas –el inicio del “salario familiar”, la expulsión de las mujeres de las fábricas mediante distintas leyes de protección y la institución del matrimonio– demostraban esa tendencia. Es una larga historia que pone de manifiesto cómo el trabajo doméstico es una forma de trabajo que ha quedado subsumida bajo la lógica de la organización capitalista del trabajo. Lo cierto es que forma parte de “la cadena de montaje” productora de la fuerza de trabajo. Marx nos habla de la reproducción de la fuerza de trabajo pero lo hace de un modo muy peculiar. Para él se produce a través del salario y la adquisición de mercancías por medio de ese salario. El trabajador consume las mercancías. Básicamente utiliza la paga para comprar comida y ropa; consume tales mercancías y se reproduce a sí mismo. En el cuadro que nos presenta Marx no hay ni rastro de ningún otro trabajo. Siempre he tendido a explicar este fenómeno basándome en que los tiempos de Marx eran los tiempos de desarrollo del capitalismo industrial, momento en que el empleo femenino alcanzó un punto álgido en las fábricas, sobre todo en el caso de las mujeres jóvenes. Quizá Marx se basara en esta mano de obra femenina industrializada, en aquella fase inicial del desarrollo industrial, para afirmar que el trabajo reproductivo era extremadamente escaso. Es una posible explicación que esgrimo para explicar su malentendido. Pero, obviamente, hay que profundizar mucho más para explicar la reproducción de la fuerza de trabajo en términos tanto cotidianos como generacionales. A partir de la década de los años sesenta del siglo XIX, este trabajo se asignó definitivamente a las mujeres. Con la llegada del siglo XX, y posteriormente con la primera guerra mundial, tiene lugar un proceso que puede tildarse de producción concertada del ama de casa. El trabajo doméstico pasa a convertirse en una ciencia. Algo que se enseña en las escuelas a todas y cada una de las niñas. Entonces se emprendió también una campaña ideológica que convertiría el hogar en un centro de producción y de reproducción de la fuerza de trabajo. El argumento que defiende que el trabajo doméstico es esencial para el proceso de valorización del capital tiene una fuerte raigambre histórica.

AS: Algo fundamental en este sentido es que muchos marxistas se aferran a la teoría del valor como pieza esencial para entender el capitalismo y argumentar su crítica. Hablas de reproducción pero, si no me equivoco, en el Libro primero de El capital Marx solo dedica un par de páginas al tema, lo cual supone un reduccionismo similar al de afirmar que toda reproducción es a su vez producción. Me preguntaba si a tu defensa del salario familiar le corresponde una teoría del valor equivalente. Algo que permita entender de qué forma las mujeres contribuyen a la generación de plusvalía.

SF: La plusvalía es un producto social. En ningún caso es un producto que pertenezca a una persona o actividad concreta. Este aspecto desarrollado por Marx sigue siendo muy importante y válido. Bajo el capitalismo, la producción del valor nunca deriva de un lugar concreto sino que está determinado socialmente. En otras palabras, se trata de una “extensa cadena de montaje” (recurro al término en sentido figurado), necesaria para la generación de plusvalía. Obviamente, la plusvalía se genera al venderse en el mercado los productos del trabajo. Si tienes una fábrica que produce una docena de coches que no llegan a venderse nunca, no se genera plusvalía. Lo que pretendo decir con esto es que las actividades implicadas en la reproducción del trabajador asalariado forman parte de esa cadena de montaje: son parte de un proceso social que determina la plusvalía. Aunque no podamos precisar una relación directa entre lo que tiene lugar en una cocina y el valor que se genera, por ejemplo, con la venta de un coche o de cualquier otro producto, cuando contemplamos la naturaleza social de la producción de valor, se despliega una “fábrica social” más allá de la propia fábrica.

TE: Partiendo de esa idea, ¿cómo podría cambiar esa dinámica algo como el salario para el trabajo doméstico? ¿Entraría en una relación distinta la propia obtención de un salario?

SF: Para nosotras, el elemento definitorio de la Campaña Salarios para el Trabajo Doméstico era que contenía un elemento para la unidad entre las mujeres. No solo con respecto a las implicaciones que tendría en términos de una redistribución de la riqueza, que daría a las mujeres más poder y abordaría la cuestión de la relación de dependencia con respecto a los hombres, y, por tanto, cambiaría la relación entre hombres y mujeres, sino por su poder de cohesión. Lo primero que has de plantearte cuando formulas una reivindicación es si favorece la unidad, si te da más fuerza para la lucha, o si se trata de una reivindicación que acaba restableciendo o ahondando en las divisiones entre las personas. Salarios para el Trabajo Doméstico era una campaña por la unidad de las mujeres porque, en efecto, veíamos que una minoría de mujeres eran como hombres a todos los efectos prácticos desde su control del capital y como capitalistas, pero la mayoría de las mujeres del planeta que realizan el trabajo doméstico, sin embargo, están devaluadas, y muy a menudo dependen económicamente de los hombres tanto en casa como fuera de casa. De modo que para nosotras, esta reivindicación era prioritaria para lograr la unidad a la vez que visibilizaba el trabajo que estábamos realizando y ponía de manifiesto la devaluación del trabajo doméstico bajo el capitalismo. Para nosotras nunca fue algo del tipo: «Vale, llega un cheque a casa, pero todo sigue igual».

AS: Me gustaría detenerme un poco en este punto. Una cosa de la que me di cuenta al leer tus ensayos es que tomas una idea que por sí misma es muy sencilla, como el salario para el trabajo doméstico, pero a partir de ahí surgen muchas pequeñas distinciones y matices. ¿Podrías profundizar en ellos? Por ejemplo, decías que el salario para el trabajo doméstico debería provenir del capital, y que no defiendes que el trabajo doméstico pase a formar parte de la fuerza de trabajo asalariada. ¿Podrías hablarnos de la reivindicación del salario para el trabajo doméstico y cómo funcionaría? ¿Quiénes son sus agentes y cómo concibes que se “administre”?

SF: Se nos pidió muchas veces que explicáramos “el programa” pormenorizadamente, y nosotras siempre nos hemos resistido a ello. Somos conscientes de que, como en las prestaciones sociales y muchas otras formas de asistencia social, todos estos programas pueden organizarse y administrarse de muchas formas diferentes: pueden ser definidos de forma que unan a la gente, que la dividan, que creen jerarquías o que no las creen. La seguridad social, por ejemplo, se ha organizado de forma que queden excluidas las personas que hacen el trabajo doméstico. Puedes estar trabajando toda tu vida, pero en casa nunca tendrás seguridad social, salvo a través de tu marido, e incluso en ese caso ¡solo después de una relación de nueve años! Nos resistimos a entrar en temas específicos porque nos dimos cuenta de que en ese aspecto todavía teníamos que construir un poder social que nos permitiera cuestionar las políticas del Estado por la vía de la reivindicación del salario para el trabajo doméstico en los términos en los que lo habíamos concebido. En otras palabras, vimos que podía organizarse algo parecido a lo que había sucedido con las prestaciones sociales, cuya estructura iba bastante en detrimento de las mujeres que las recibían. Siempre fuimos muy conscientes de la cuestión del poder social, «¿qué poder tenemos para luchar por ciertas reivindicaciones?». Siempre tuvimos claras algunas cosas: la primera, que tenía que el cambio tendría que venir del Estado, y no de los hombres de forma individual. Veíamos al Estado como representante del capital colectivo. La segunda, todo empresario se beneficia del hecho de que hay alguien en casa haciendo el trabajo doméstico, ya sean hombres, mujeres o niños-niñas. Éramos muy conscientes de que teníamos que hacer hincapié en que se trataba de salarios para el trabajo doméstico, no salarios para las amas de casa, ni salarios para las mujeres. Considerábamos que esta reivindicación tenía el potencial de desexualizar el trabajo doméstico y veíamos que podía satisfacerse de muchas formas, no solo por la vía monetaria, sino también con ayudas para la vivienda, por ejemplo. Uno de nuestros argumentos es que para las mujeres, la casa es la fábrica; en ella tiene lugar la producción. Por tanto, esperamos ser pagadas por ello. Pero no queríamos luchar por el cuidado de los hijos de la forma en que muchas lo han hecho, viendo en las reivindicaciones de atención al cuidado de las criaturas una vía para liberar tiempo para trabajar fuera del hogar. Los salarios para el trabajo doméstico se podían obtener a través de un salario, pero también a través de todo un abanico de prestaciones y servicios que permitieran el reconocimiento de las actividades que se desarrollan dentro del hogar como un proceso de trabajo, y que las personas que lo realizan tiene derecho a tener tiempo libre fuera de él. De modo que nunca desarrollamos un plan de acción porque esperábamos obtener más poder antes de vernos verdaderamente implicadas en una negociación que abriera un mapa de posibilidades.

TE: Me gustaría pasar a otro tema y plantear la cuestión de la acumulación primitiva de la que hablas en Calibán y la bruja. Marx expuso cómo el capitalismo creció y obtuvo su acumulación originaria a través de la conquista, el robo y la esclavitud. En el libro expones tus ideas sobre la acumulación originaria, que se relacionan estrechamente con las de Marx, pero también guardan importantes diferencias. ¿Podrías explicarlas?

SF: La noción de acumulación primitiva fue elaborada por Adam Smith, de quien la tomó Marx para desarrollar sus propios argumentos. Marx explicó que para que se produjera el origen del capitalismo hubo un proceso previo de ordenamiento de algunas de las relaciones fundamentales y de acumulación de algunos de los recursos necesarios para que despegara el capitalismo. En concreto, era necesario separar a los productores de los medios de producción. Marx describe ese proceso como un periodo de acumulación primitiva, lo que equivale a decir, acumulación de tierra, trabajo y plata. En los siglos XVI y XVII tuvo lugar la conquista de una parte del continente americano y aquello trajo los recursos necesarios para impulsar la economía de mercado. En muchos lugares de Europa, empezando por Inglaterra y Francia, se inició el proceso de cercamientos que expropió a la mayoría del campesinado. Esto transformó progresivamente a una población de campesinos, granjeros, artesanos, etc., con cierto acceso a los medios de su reproducción, en poblaciones totalmente desposeídas y abocadas a trabajar por una miseria. Lo que defiendo en mi libro es que la descripción que Marx hace de este proceso es extremadamente limitada. Probablemente él ve la importancia de la conquista colonial y de los cercamientos de tierras como esencial, pero lo que omite son otros procesos que, desde mi visión, son fundamentales para lo que se convertiría en la nueva sociedad capitalista. En concreto, Marx ignoró el papel de la caza de brujas, que fue una guerra en toda regla contra las mujeres; cientos de miles de mujeres fueron arrestadas, torturadas, asesinadas y quemadas en las plazas públicas. Tampoco aborda el papel de la legislación que penalizaba todos los métodos de anticoncepción ni el control sobre el proceso de reproducción biológica, o las leyes que introdujeron un nuevo tipo de familia, un nuevo tipo de relaciones sexuales. Eso situó el cuerpo de las mujeres bajo la tutela del Estado. Lo que se empieza a ver con el desarrollo del capitalismo es una política que ve el cuerpo de las mujeres y la procreación como un aspecto fundamental para la reproducción de la fuerza de trabajo. En ese sentido, con el desarrollo del capitalismo, los cuerpos de las mujeres son convertidos en máquinas para la producción de trabajadores, lo que explica por qué esas leyes tan violentas y sangrientas contra las mujeres eran instituidas allí donde se aplicaba la pena capital para cualquier forma de aborto. Lo que he señalado en Calibán y la bruja es que hay otra historia que está por escribirse: una historia no solo del proceso de producción, sino de la transformación del proceso de reproducción de la fuerza de trabajo. Es una historia que ve cómo el Estado básicamente libra una guerra contra las mujeres, destruyendo su poder, relegándolas a posiciones de trabajo no remunerado. Ese es el trabajo histórico que he realizado, que no solo añade un nuevo capítulo a lo que ya sabíamos de este periodo, sino que, de alguna forma, redefine lo que es el capitalismo y cuáles son los requisitos para la reproducción de la sociedad capitalista. Al escribir esta historia, he desarrollado un marco teórico que más tarde he utilizado para interpretar la reestructuración de la economía global.

TE: En Calibán y la bruja hablas de los juicios de brujas y elaboras el concepto de Marx de acumulación originaria, pero también amplías las categorías de aquello que es acumulado. Te detienes a examinar la tierra, el trabajo y el dinero, pero también hablas de los conocimientos de las mujeres sobre anticonceptivos, por ejemplo, y cómo fuimos desposeídas del conocimiento de nuestros propios cuerpos y de nuestra capacidad para reproducir o formar las familias que eligiéramos.

SF: ¡Así es! Partiendo de esa reelaboración de la acumulación originaria puedes pensar en muchos otros cercamientos: no solo los relativos a la tierra, sino también el cercamiento del cuerpo. Tu cuerpo queda cercado en el momento en que estás tan aterrorizada que no puedes ni controlar tu propia reproducción, tu vida sexual. Podemos pensar en un cercamiento del conocimiento porque, por ejemplo, hubo un ataque contra los medios que las mujeres habían usado para controlar la procreación. Las mujeres eran transmisoras de una inmensa cantidad de saberes. Hoy podemos mirar con incredulidad hacia algunos de ellos y pensar que quizá no fueran muy válidos como métodos anticonceptivos fiables, pero, de hecho, se transmitieron muchas técnicas de generación en generación. Mi objeción a la argumentación de Marx, siendo importante como es, es su limitada concepción del proceso de desposesión necesario para la creación del proletariado moderno.

AS: Uno de los puntos que mencionas en tu libro Revolución en punto cero es una especie de crítica al canon marxista o anticapitalista. ¿Puedes profundizar en esta idea y explicar qué impacto tiene el comprender los aspectos de género del capitalismo sobre nuestra práctica política?

SF: Tengo la sensación de que la cuestión de la reproducción es esencial no solo para la organización capitalista del trabajo, sino que también es central en cualquier proceso revolucionario verdadero, cualquier proceso genuino de transformación social. Creo que actualmente es especialmente importante porque vemos en primer lugar que ni el Estado ni el mercado contribuyen a la reproducción. El desmantelamiento del Estado de bienestar se está llevando a cabo en todo el mundo y de tal manera que prácticamente deja nuestra reproducción desprovista de apoyo. Existe otra necesidad que tiene que ver con la desintegración del tejido social de nuestras vidas y nuestras comunidades debido a la destrucción económica que hemos visto en las últimas tres décadas. Las formas de organización y los tipos de lazos de solidaridad que se habían construido a lo largo de los años básicamente ya no existen. Deberá producirse todo un proceso de reconstrucción si queremos reunir el poder para empezar a cambiar nuestras vidas e imponer un modelo diferente de sociedad. El trabajo reproductivo y todo lo que sucede en el hogar es fundamental porque muestra de forma muy clara todas las divisiones que mantienen a la gente esclavizada en esta sociedad, empezando por la división entre mujeres y hombres, pero también entre jóvenes y viejos y también sobre la base de la “raza”.

AS: Lo que sugiero es que muchas personas de la extrema izquierda, tanto anarquistas como marxistas, aunque piensan que los temas de las mujeres son importantes, siguen poniendo el foco todavía en el trabajo formal. Pueden estar de acuerdo con muchos de tus argumentos, pero dirían que con los recursos que tenemos, debemos centrarnos en la fábrica capitalista o en el lugar de la producción formal, porque es ahí donde descansa el máximo potencial de transformación. ¿Qué opinión te merece esto?

SF: En mi opinión es una visión muy estrecha de lo que se ha llamado la lucha de clases. Incluso en términos de nuestra historia reciente, muchos de los movimientos que tuvieron un profundo impacto en los años sesenta y setenta del siglo pasado eran movimientos cuya base de poder estaba en buena medida fuera de la fábrica. El movimiento por los derechos civiles, el movimiento del poder negro, no se basaban en la fábrica. Con ellos debería haber quedado demostrado que existe un poder que reside en la comunidad, y no solo en la fábrica. Con la precarización del trabajo y el tipo de chantaje al que la población asalariada está hoy sometida, encontramos que incluso las luchas en el lugar de trabajo asalariado tienden a no tienen éxito a menos que cuenten con el apoyo de la comunidad. Esa conexión entre fábrica y comunidad era la regla antes de los años treinta y cuarenta con el New Deal. Necesitamos repensar esa escisión. Me parece que el aspecto central de la lucha hoy es cómo transformamos el tipo de reproducción que generalmente se nos impone, cómo nos reproducimos como trabajadores y trabajadoras, como fuerza de trabajo y como personas destinadas a diferentes formas de explotación. Necesitamos transformar eso en un trabajo reproductivo capaz de reproducirnos de acuerdo a nuestras verdaderas necesidades y deseos. Ese es uno de los principales retos que hoy debemos abordar.

Entrevista traducida al castellano por Olga Abasolo y Nuria del Viso con autorización de Silvia Federici.

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“El programa Hambre Cero reconoce 10 mil niños desnutridos en Misiones”

MISIONES CUATRO - RED ECO

El periodista Sergio Alvez, quien investigara casos de desnutrición en aldeas mbya en 2013, se refirió al caso del niño qom fallecido recientemente en Chaco y aclaró que el problema “no es una situación extraña a nuestra provincia; nos recuerda a casos como el de Héctor Díaz o el de Milagros Benítez".



Luego de conocerse el caso de Néstor Femenía, un niño qom de 7 años, fallecido por desnutrición en Chaco, el periodista Sergio Alvez recordó que este problema social no es ajeno a Misiones. El cronista comentó que el caso de este chiquito, “tan doloroso nos recuerda a casos muy latentes en Misiones, como el de Héctor Díaz aquí en Apóstoles, un niño de 2 años que murió en 2011 o el de Milagros Benítez en Montecarlo.” Alvez destacó que el programa Hambre Cero del Ministerio de Derechos Humanos, “reconoce 10 mil niños desnutridos en Misiones.”

Las muertes de niños indígenas por desnutrición, “no es una situación extraña a nuestra provincia. Tenemos que pensar que el programa Hambre Cero reconoce oficialmente, por la cantidad de inscriptos, la presencia de 10 mil niños con desnutrición o bajo peso. Es una cifra bastante elocuente y sobre la que no hay que prácticamente no hay que explicar nada en relación a las políticas sociales de los últimos años. Porque si el resultado son 10 mil niños desnutridos, eso habla por sí solo. Después está el tema de cómo tratan de invisibilizarlo [las autoridades]”, expresó el periodista.

Con relación a los intentos de invisibilizar la desnutrición en Misiones, Alvez recordó el informe que presentó en la revista Superficie, en la que se denunció con nombre, apellido, DNI y grado de desnutrición, la existencia de 113 niños desnutridos en aldeas de San Ignacio, con la firma del exdirector del Hospital y una médica. “Cuando esa información salió [se nacionalizó en el programa PPT de Jorge Lanata] Salud Pública y el gobierno en general, intentaron desmentirla y cambiar la información”, pese a que está la documentación respaldatoria. “Hay un esfuerzo constante, por conveniencia política, para invisibilizar lo que está ocurriendo”, sentenció Alvez.

“La situación es muy mala, no sólo en las comunidades indígenas, sino también en zonas urbanas. El problema de la desnutrición, como bien lo afirman especialistas del tema, tiene que ver con condiciones socioambientales directas, el entorno del niño”, explicó el cronista, quien advirtió que la asistencia del programa Hambre Cero, es de carácter paliativo –no modifica las condiciones estructurales, falta de agua potable, cloacas, etc. “Hambre Cero es un plan muy austero que no alcanza para combatir la desnutrición, es apenas, paliativo. Y paralelamente vemos el despilfarro en otras cuestiones”, indicó.

En tono crítico frente a declaraciones de funcionarios provinciales que culpan a los padres y madres por los problemas de nutrición de los pequeños, Alvez insistió en que se trata de intentos de evadir responsabilidades en un país donde “la matriz de la distribución de la riqueza no se ha modificado en absoluto.”

En esta línea, el periodista se refirió a planteos del Ministro de Derechos Humanos, Edmundo Soria Vieta, quien también ha incurrido en la culpabilización de los padres de niños desnutridos, lo cual es “una revictimización [de estos], que también son víctimas. No sorprende, por el rol tan lamentable que le cabe a Soria Vieta [responsable de Hambre Cero]”, dijo Alvez, quien recordó la génesis de este programa. Surgió “en 2010 luego del cierre de la única sala de recuperación nutricional [de Misiones] que funcionaba en Oberá, cuando José Guccione [hoy, diputado nacional] era Ministro de Salud, con la excusa de que no había más desnutridos. El médico [a cargo de esa sala] denuncia que era una atrocidad cerrarla y se lanza el Programa, primero en la órbita del Ministerio de Derechos Humanos. Pero ocurrieron las muertes [de niños] y entonces por decisión política se traslada a DDHH cuando esto es claramente un problema de Salud. Es bastante improvisado todo lo que se hace con Hambre Cero. Por lo menos existe… a partir de las denuncias”, indicó el cronista, recordando que el niño mbyá de Apóstoles mencionado [Héctor Díaz], era beneficiario del plan Hambre Cero.

Sin embargo, persisten los problemas estructurales que derivan en desnutrición, y en Apóstoles, según Alvez, “las condiciones habitacionales en las que vive muchísima gente en barrios, son verdaderamente lamentables e impiden cualquier tipo de progreso y de dar una alimentación y salud adecuada para los hijos de estas familias. Que no encuentran en el Estado la posibilidad de desarrollarse en un ambiente con todos los servicios básicos disponibles”, concluyó.

http://www.misionescuatro.com/interna_general.php?id=11234&t=%93El+programa+Hambre+Cero+reconoce+10+mil+ni%F1os+desnutridos+en+Misiones%94#.VLBuNNKG-uJ

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Los talleres textiles clandestinos y la tuberculosis en la Ciudad de Buenos Aires

LA RETAGUARDIA

Tras la muerte de Néstor Femenía, el niño qom de Chaco que falleció esta semana por desnutrición y tuberculosis, pareciera ser que se trata de una enfermedad que solo puede encontrarse en el norte del país o en la zonas más empobrecidas. Sin embargo, Lucas Schaerer, periodista e integrante de La Alameda, escribió en 2009 una nota en la que revelaba que los niveles de tuberculosis en la Ciudad de Buenos Aires eran los mismos que se registraban en África. A cinco años de aquella publicación nada ha mejorado.

“En el área programática del Hospital Piñero (en el sur de la Ciudad) se detectó una tasa de infección de tuberculosis de 141.46 cada 100 mil habitantes (en 1999 era de 33.1 cada 100 mil habitantes). El promedio nacional es de 50 casos cada 100 mil (años atrás era de 30 cada 100 mil). Leyó bien. El sur de la Ciudad concentra la tasa más alta de tuberculosis de toda la República Argentina, junto con el Chaco impenetrable”, escribía Lucas Schaerer en 2009 en una nota publicada en el sitio Noticias Urbanas.

Tras cinco años, el escenario no se ha modificado. “Se sigue manteniendo una tasa de contagio superior a la que tiene El Impenetrable en el Chaco, la Ciudad de Buenos Aires tiene niveles de tuberculosis más altos que el del Chaco Impenetrable, muy similar a lo que es África. Decir esto parece algo catastrófico y que yo estuviera haciendo campaña política contra el actual gobierno, pero esta es una situación real que no la dice La Alameda, sino que lo dicen los informes de los propios médicos de los hospitales públicos, y que el fiscal Federico Delgado lo ha dado a conocer en una causa judicial”, afirmó Lucas Schaerer en diálogo con La Retaguardia.

A fines de 2013, el fiscal Delgado amplió la información brindada por el integrante de La Alameda en aquella nota, tomando todos los casos de tuberculosis que existían en la Ciudad de Buenos Aires, incluso el de un costurero de nacionalidad boliviana que terminó en fallecimiento y que aún sigue impune. A partir de estos datos, el fiscal sacó una resolución. “Allí habla justamente del entramado entre los talleres textiles clandestinos y las consecuencias en los niveles de tuberculosis en la Ciudad de Buenos Aires -detalló Schaerer–. Esa resolución que hace el fiscal es a raíz de distintos casos que La Alameda viene denunciando de talleres textiles clandestinos donde se han contagiado miles de costureros, sobre todo inmigrantes bolivianos, que vienen traficados y después reducidos a la servidumbre en estos talleres que hoy pululan en la Capital Federal y que producen (tanto) para grandes marcas de ropa como para La Salada en la Provincia de Buenos Aires o la calle Avellaneda en la zona de Flores”.

En este punto, el periodista advirtió que existe un desconocimiento social muy fuerte de esta situación porque es una realidad que se oculta: “obviamente demostrar que en la Ciudad de Buenos Aires los niveles de tuberculosis, sobre todo en el área programática del Hospital Piñero, o sea todo lo que abarca la zona sur de la Capital Federal, donde se han instalado mayoritariamente los talleres textiles clandestinos, no le conviene a los políticos, ni a las empresas de ropa y a la industria de la moda. Hay muchos costureros bolivianos que se contagian en los talleres. La tuberculosis se transmite de manera oral, empieza con una tos, con fiebre, y esto se llega a contagiar porque los costureros están mal alimentados, están hacinados en lugares donde no hay ventilación, donde se trabaja más de 16, 17 horas de lunes a sábado, a veces también los domingos, donde la alimentación es pésima, no hay vacunación. Además la posición de estar sentado en la silla, con el constante polvillo que genera la confección de ropa, los lleva a este contagio de tuberculosis que hoy supera los 2.000 casos en la Capital Federal, la mayoría se está atendiendo en el Piñero, pero también en el Hospital Muñiz”.

Cadena de responsabilidades de un Estado presente

Para Schaerer, el tráfico de personas y su posterior reducción a la servidumbre no solo generan una violación básica de los derechos humanos, sino que además genera consecuencias en la salud: “todo esto es para favorecer a una gran industria textil de la que, según ella misma reconoce y es de público conocimiento, el 78% de la ropa que produce hoy en la Ciudad de Buenos Aires es de manera clandestina, y esto genera trata, trabajo esclavo, evasión de impuestos, tuberculosis, que el gasto de salud en la asistencia de estos costureros también signifique inversión, o sea la gran industria se favorece justamente por este armado que le ha generado el Estado y en eso también tiene responsabilidad el Estado nacional, porque si se mantuvieran los controles sanitarios en fronteras, si se mantuviera sin corromperse la Dirección Nacional de Migraciones, si la Gendarmería hiciera el trabajo que le corresponde que es combatir la trata de personas y no reprimir a los obreros que protestan porque son despedidos, no tendrían los talleres textiles clandestinos en la Ciudad de Buenos Aires. Acá hay una cadena de responsabilidades que va desde la frontera pero que también está en la Ciudad de Buenos Aires que es la que debe inspeccionar los talleres clandestinos y la que debe controlar sus habilitaciones”.

“Se repite una y otra vez que el Estado está ausente, pero esto es totalmente falso –reflexionó Schaerer–, el Estado está completamente presente, arma una lógica empresarial que es una lógica muy similar a la lógica Cromañón, que es generar cada vez más dinero sobre los empresarios y corromper a los funcionarios que deben evitar estas tragedias, como la de la tuberculosis”.

En este sentido, el periodista reiteró la responsabilidad transversal que tiene la política en esta realidad: “si se miran los niveles de tuberculosis a lo largo de los años, éstos van creciendo en la Ciudad de Buenos Aires, y acá estamos hablando de que existen organismos de control en la ciudad y a nivel nacional. En la ciudad también actúa la AFIP, entonces podría hacer, como ha hecho en el campo, inspecciones donde hay trabajo esclavo e infantil y no lo hace, podría haber control sobre el transporte de los micros que vienen con los costureros traficados de Bolivia. El Ministerio de Interior y Transporte, que maneja Florencio Randazzo, candidato a presidente, debería controlar esos micros donde vienen muchos de los compañeros contagiados de tuberculosis. Y eso no lo está haciendo el gobierno nacional. Y en la ciudad, (el jefe de gobierno) Mauricio Macri tiene a su propia esposa denunciada por trabajo esclavo, a su secretario de Legal y Técnica, Pablo Clusellas, también directivo de una marca denunciada por trabajo esclavo como Le Coq Sportif; esto evidencia la situación de complicidad total que existe con la industria textil y la moda, que va desde las principales marcas hasta talleres que producen para La Salada y la calle Avellaneda”.

La Red Antimafia y las elecciones

El trabajo de La Alameda tiene muchas puntas, además de la permanente tarea de denunciar las empresas que fomentan el trabajo esclavo tanto en la ciudad como en el campo. En 2013 convocó a distintos sectores políticos, religiosos y a organismos de derechos humanos a un encuentro en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires a partir del que se creó la Red Antimafia: “(el objetivo fue) empezar a debatir qué es el crimen organizado y cómo construimos desde la sociedad civil una política pública que combata justamente la trata, el narcotráfico, el lavado de dinero, el tráfico de órganos, los talleres textiles clandestinos. Esa red se está ampliando en el país, tiene sus bases en los barrios de Capital Federal, pero también ha llegado a Rosario en Santa Fe o en Paraná de Entre Ríos y liga a todos los hombres de bien, que más allá de las diferencias políticas, religiosas, gremiales o lo que sea, sí comparten esto de pelear por la dignidad y la libertad, y por tener un país libre de mafia”, explicó Schaerer.

A su vez, La Alameda participó por primera vez ese mismo año en la política partidaria. Gustavo Vera fue electo legislador de la Ciudad de Buenos Aires por la lista de UNEN. Hoy, alejado de ese espacio, conforma el bloque Bien Común en el parlamento porteño junto a Pablo Bergel. Para este 2015, Vera tiene previsto ser candidato a jefe de gobierno por el Movimiento Bien Común.

“El partido es muy nuevo –señaló Schaerer–, lo lanzamos el 3 de setiembre y ahora en diciembre se lanzó la candidatura de Gustavo. Tiene el respaldo de un sector que hoy en la ciudad no está representado, que en su momento votó un frente como UNEN de siete partidos que no era K ni PRO. Creemos que por la centroizquierda, la izquierda y también por otros sectores como puede ser el religioso, Gustavo puede tener ese voto de la ciudadanía que no se siente representado hoy sin candidatos del kirchnerismo o un candidato fuerte, y obviamente el resto de las agrupaciones más cercanas a este espacio que tampoco lo tienen. Bien Común también va a presentar su lista de legisladores y comuneros”.

Al momento de anunciar el salto a la política partidaria, en junio de 2013, Lucas Manjón, otro integrante de La Alameda, había manifestado -también en diálogo con La Retaguardia–: “entre todos creemos que la política puede ser un buen espacio, donde La Alameda empiece realmente a dar ese juego que está acostumbrada a dar desde afuera, vinculándonos y llevando a la Legislatura porteña toda la experiencia que tenemos y todo el capital ganado que logramos cosechar en estos diez años con un trabajo incondicional todos los días”. La iniciativa hoy se repite de cara a este 2015 electoral.

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Las llaves del Espacio para la Memoria Luciano Arruga ya están en poder de sus familiares y amigos

LA RETAGUARDIA

Se anunció muchas veces pero finalmente se efectivizó el lunes 5 de enero. Ese día los Familiares y Amigos de Luciano Arruga recibieron las llaves del ex destacamento policial que ahora se convertirá en el Espacio para la Memoria Luciano Arruga. Repasamos con Matías Bregante, integrante de Familiares y Amigos, la lucha que llevaron a cabo para conseguir la expropiación de este espacio, y nos adelantó además cómo será la jornada del próximo 31 de enero, cuando se cumplan 6 años de la desaparición del joven, cuyo cuerpo fue hallado hace apenas pocos meses enterrado como NN en el Cementerio de la Chacarita. Además, reflexionamos sobre la voluntad política y la participación del Estado en la búsqueda de justicia en los llamados casos de violencia institucional.

El camino que recorrieron los Familiares y Amigos de Luciano Arruga para transformar el ex destacamento de Lomas del Mirador, donde estuvo detenido el adolescente en varias oportunidades, incluso en la noche del 31 de enero de 2009, en un espacio para la memoria independiente del Estado fue largo y lleno de obstáculos.

En diálogo con La Retaguardia, Matías Bregante realizó un recorrido por estos años de lucha: “hasta antes de la expropiación, el espacio figuraba en un alquiler que tenía la Municipalidad de La Matanza con el dueño de la propiedad, y hace ya más de un año que después del acampe logramos un comodato a favor de la APDH Matanza, para que allí funcione el Espacio para la Memoria Luciano Arruga. En ese mismo fin de año de 2012 se logró que se presente el proyecto de ley en la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires, se le haya dado media sanción a la expropiación para que finalmente funcione allí el Espacio para la Memoria. En noviembre del año pasado la Cámara de Senadores le dio la media sanción que faltaba pero todavía legalmente seguía teniendo posesión de la llave la Municipalidad, con quien no tenemos un buen diálogo respecto al espacio. Ellos fueron quienes cuando se cerró el ex destacamento en 2011 le prometieron a la familia que allí iba a funcionar el Espacio para la Memoria, pero en el verano de 2012 después de la actividad que hacíamos todos los 31 de enero para seguir buscando a Luciano, ellos decidieron de un día para el otro cambiar la cerradura durante la noche y dejarnos afuera. Eso dio lugar a que empezáramos a hacer nuestra radio y esta semana - por fin - tenemos la llave”.

El traspaso de llaves se produjo finalmente el lunes 5 de enero: “hubo un momento de tensión que se pudo ‘destensionar’ –contó divertido Bregante– porque la llave no abría, era como Feliz Domingo, probó primero Pablo Pimentel (de la APDH La Matanza), después el único enviado que hubo de la Municipalidad, y no se podía abrir; empezaron a llamar por teléfono, hasta que Pablo, uno de nuestros compañeros, tomó la llave y con un poco de paciencia finalmente pudimos entrar”.

La entrada definitiva al ex destacamento se produjo hace pocas horas, pero la lucha para lograrlo lleva años. En este marco, Bregante enumeró algunas de las ideas que desde Familiares y Amigos tienen para lo que será el Espacio para la Memoria Luciano Arruga: “nosotros creemos que lo primero que tenemos que hacer es contar lo que allí pasó, cómo estaba armado ese aparato represivo que sigue funcionando en Lomas (del Mirador) y tratar de contarlo en ese lugar. Después creemos que la radio ganó su espacio allí y es una herramienta muy fuerte que tuvimos nosotros y que queremos profundizarla, transformarla y darle un lugar físico, darle un formato un poco más grande; que sea una radio que funcione dentro de un espacio de memoria me parece que es algo muy bueno, y en nuestro caso es parte importante de nuestra lucha. Luego, daremos talleres, charlas”.

Sobre voluntades políticas

La lucha hasta conseguir la expropiación del Espacio para la Memoria Luciano Arruga sirve como uno de los tantos ejemplos de que muchos logros se obtienen únicamente a partir del esfuerzo y la insistencia de las familias de las víctimas. El 17 de octubre de 2013, los familiares y amigos iniciaron un acampe que duró dos meses y forzó la situación que hoy se ve cristalizada.

Lo mismo puede decirse respecto al hallazgo del cuerpo de Luciano enterrado como NN en el Cementerio de la Chacarita. Si no fuera por el habeas corpus interpuesto por la familia en abril de 2014 (y aceptada tres meses después), no se hubieran acelerado ciertas medidas judiciales que llevaron a dar cuenta que Luciano fue atropellado mientras corría desesperado por la General Paz, en una zona donde es prácticamente imposible acceder a pie, fue llevado al Hospital Santojanni, donde lo operaron y falleció durante la mañana del 1 de febrero de 2009.

Los avances en la causa durante este año, e incluso la aparición del cuerpo, pueden tomarse como un signo positivo por lo que implica para los familiares, pero sin duda es también un síntoma negativo de cómo fue la actuación del Estado. Hay muchos sectores, en su mayoría afines al kirchnerismo, que señalan que existen actores del Estado que han tenido un proceder diferente y que han influido para que el cuerpo de Luciano apareciera, afirmando incluso que si esto ocurrió fue porque hubo una decisión política por parte del Estado. Sin embargo, este línea de razonamiento implicaría, a su vez, que los cinco años y ocho meses que Luciano estuvo desaparecido también fueron consecuencia de una decisión política: desaparecerlo.

Al respecto, Matías Bregante reflexionó: “me parece que la decisión política está desde el minuto cero, desde que esto se debería haber resuelto los primeros días de los primeros meses de 2009, y por la desidia de ciertas partes, como el juez (Gustavo) Banco, las fiscales (Roxana Castelli y Celia Cejas), todos son parte del Estado y claramente en la mayoría de los casos las familias no encuentran las fuerzas para seguir adelante. En este caso particular tanto Mónica (Alegre, la mamá de Luciano) como Vanesa (Orieta, la hermana del joven asesinado) sacaron fuerza de donde no tenían y lograron tener un buen acompañamiento, pero creo que lo principal es que, por cómo funciona el sistema, si las familias no se ponen al frente de las luchas queda muy poco por resolver o avanzar, porque es complejo estar denunciando a una fuerza como la bonaerense y después tener que volver a la 12 de octubre (la villa donde vivía Luciano), a tu casita, a tu ranchito a bancarla, porque para salir a una marcha, una actividad, llevar una bandera, hay un montón de gente... después en los barrios viven las familias, y ahí es más complejo”.

En cuanto al rol del Estado particularmente en la causa Arruga, Bregante aseveró: “creo que la aparición del cuerpo no hace más que agravar el rol de la política estatal, partidaria, como quieran llamarle, que la foja con el supuesto accidente de Luciano y esas huellas dactilares hayan pasado por todas las manos e instituciones por las que pasó, habla claramente de una desidia y de una decisión de que eso quede ahí tapado. Esto es como creer que vivimos bajo un compendio de funcionarios estúpidos e idiotas que no saben hacer nada, y el Estado se aprovecha de eso y cuando tiene ganas aprieta un poco y logra los resultados. Yo creo que el apriete lo hicimos nosotros con la lucha y la organización, con todo lo que generaron no solo la familia de Luciano sino todas las familias que se empezaron a organizar. Llega un momento en que los acorralas y trabajan tan mal y son tan impunes, pero al mismo tiempo quedan algunas pruebas, entonces logras algo, en este caso fue encontrar el cuerpo de Luciano”.

A 6 años de aquel oscuro 31 de enero

Aunque el 17 de octubre de 2014 se encontró el cuerpo de Luciano, la fecha de su desaparición sigue teniendo un sentido especial. Para este 31 de enero de 2015, los Familiares y Amigos resolvieron realizar una jornada especial como lo vienen haciendo desde hace años, sólo que esta vez será diferente: “en un primer momento cuando la causa se movía en base a la búsqueda de Luciano se optó por transformar el 31 de enero, ese día tan oscuro para todos nosotros, en una actividad cultural, social, en defensa de los derechos humanos, no solo para denunciar el caso de Luciano sino todos los casos que envuelven a la problemática de la violencia institucional y todas las familias que fuimos contactando a lo largo y ancho del país. Para este 31 se nos hacía más complicado pensar en armar un festival, como que más allá de que uno debe seguir celebrando la lucha y debe luchar con alegría como se dice, era un momento bastante complicado para llevar adelante, para tratar de meternos en nuestra mente ese funcionamiento, de una actividad cultural; pero por otro lado tampoco queríamos dejar de lado ese día, porque un 31 de enero, que es un mes muerto y justo el 31 que es un cambio entre las dos quincenas más fuertes de vacaciones y demás, lograr un compromiso social y militante tan grande como el que fuimos haciendo año tras año entre todos nos parecía que no había que cederlo, lamentablemente no te podés bajar y tenés que estar siempre ahí manteniendo la lucha, entonces este año elegimos hacer una marcha”.

La movilización del sábado 31 de enero comenzará a las 11 de la mañana y partirá desde la Plaza 12 de octubre, la plaza del barrio de Luciano, y pasará por el Espacio para la Memoria Luciano Arruga, ubicado en Indart 106; el destacamento policial trasladado, que ahora está en San Martín y Ruta 3 (dentro del Monte Dorrego, un descampado en el que perros de la justicia olfatearon rastro de Luciano); la Comisaría Octava de la que depende el destacamento; para finalizar en la General Paz donde ocurrió el supuesto accidente: “en cada uno de estos lugares leeremos un breve texto para enmarcarlo y contar lo que pasó allí, además del funcionamiento que tienen hoy esos lugares. También para señalizarlos, porque el destacamento que hoy funciona en San Martín es el mismo que estaba en Indart 106, y allí sigue pasando lo mismo, las prácticas han aumentado y son peores porque está ubicado en una especie de predio. Es un descampado que está abandonado por la Municipalidad de La Matanza, en donde algunos chicos tiene la suerte de ser detenidos en la garita que armaron ahí, y otros tienen la mala suerte de ser torturados y apremiados ilegalmente en algunos de los sectores abandonados de ese predio, entonces queremos señalizar ese lugar, lo mismo con la comisaría octava, donde funcionaba el Sheraton, que era un centro clandestino de detención durante la última dictadura, y terminar por señalar la General Paz y lo que allí pasó, lo que le pasó a Luciano aquel 31 de enero de 2009 y el contexto en el que ocurrió”, explicó Bregante.

Tal como lo hicimos desde el primer día, La Retaguardia, junto a la Red Nacional de Medios Alternativos, espacio que integra, participará de esta jornada y realizará una cobertura especial.

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