lunes, 16 de marzo de 2015

Keynes ha muerto, larga vida a Marx

Ismael Hossein-Zadeh (COUNTEPUNCH)
Traducción: Sara Plaza

Muchos economistas liberarles imaginaron un nuevo amanecer del keynesianismo con el colapso financiero de 2008. Casi seis años después, está claro que las muy esperadas recetas keynesianas han sido completamente ignoradas. ¿Por qué? La respuesta de los economistas keynesianos: la "ideología neoliberal", que según ellos se remonta a la presidencia de Ronald Reagan.

Este artículo argumenta, en cambio, que la transición del keynesianismo a la economía neoliberal tiene raíces mucho más profundas que la pura ideología; que la transición comenzó mucho antes de que Reagan fuera elegido presidente; que la confianza keynesiana en la capacidad del gobierno para re-regular y revitalizar la economía mediante políticas de gestión de la demanda descansa en la percepción esperanzada de que el estado puede controlar el capitalismo; y que, al contrario de esas percepciones desiderativas, las políticas públicas son algo más que simples decisiones administrativas o técnicas; son, sobre todo, políticas de clase.

El artículo sostiene además que la teoría marxista del empleo y el desempleo, basada en la teoría del ejército industrial de reserva, proporciona una explicación más sólida de los prolongados y elevados niveles de desempleo que la visión keynesiana, la cual atribuye la plaga del paro a las "políticas equivocadas del neoliberalismo". Del mismo modo, la explicación que ofrece la teoría marxista de cómo y porqué los niveles salariales de miseria y el predominio generalizado de la pobreza pueden ir acompañados de grandes beneficios y una mayor concentración de la riqueza, resulta mucho más convincente que la que aportan las ideas keynesianas, según las cuales las altas tasas de empleo y los elevados salarios serían condiciones necesarias para un ciclo económico expansionista (1).

Algo más que "ideología neoliberal"

El cuestionamiento y el abandono gradual de las estrategias keynesianas de gestión de la demanda no se debió simplemente a las propensiones puramente ideológicas de los republicanos "de derechas" o a las preferencias personales de Ronald Reagan, como muchos economistas liberales y radicales manifiestan, sino a los cambios estructurales reales en las condiciones económicas y el mercado, tanto a escala nacional como internacional. Las políticas New Deal/socialdemócratas se pusieron en marcha inmediatamente después de la Gran Depresión, cuando tanto los trabajadores y otras organizaciones de base políticamente conscientes como las condiciones económicas favorables del momento volvieron efectivas esas políticas. Esas condiciones favorables incluían la necesidad de reconstruir e invertir en las devastadas economías de posguerra, la casi ilimitada demanda de productos manufacturados estadounidenses en el país y en el extranjero, y el hecho de que tanto el capital como la mano de obra estadounidenses no tuvieran competencia. Estas circunstancias propicias, junto con la presión desde abajo, permitió a los trabajadores estadounidenses exigir salarios dignos y una serie de prestaciones, mientras disfrutaban de una elevada tasa de empleo. Los salarios elevados y la fuerte demanda funcionaron entonces como un estímulo maravilloso que trajo consigo, en forma de círculo virtuoso, el largo ciclo expansionista del periodo de posguerra.


A finales de los sesenta y principios de los setenta, sin embargo, tanto el capital como la mano de obra estadounidenses vieron cómo se incrementaba la competencia en los mercados mundiales. Además, durante el largo ciclo expansionista de posguerra, los fabricantes estadounidenses habían invertido tanto en capital fijo, en desarrollar capacidades, que para finales de los sesenta sus tasas de beneficio ya habían comenzado a disminuir a medida que los enormes "costes a fondo perdido", sobre todo en forma de instalaciones y equipo, se volvían cada vez más elevados (2).

Más que ninguna otra cosa, fueron estos cambios en las condiciones reales de producción, y el simultáneo realineamiento de los mercados globales, lo que motivó las cada vez mayores reservas hacia los postulados keynesianos y su abandono final. Al contrario de lo que repiten los economistas liberales/keynesianos, no fueron las ideas o los planes de Ronald Reagan los que estaban detrás del desmantelamiento de las reformas del New Deal; más bien, fue la globalización, primero del capital y después de la fuerza de trabajo, lo que hizo que las políticas económicas de corte keynesiano dejaran de resultar atractivas para la rentabilidad capitalista, y lo que propició el ascenso de Ronald Reagan y las políticas neoliberales de austeridad económica (3).

Debería destacarse que las políticas keynesianas de estabilización no fueron abandonadas por razones puramente ideológicas; esto es, porque, como sostienen muchos críticos del neoliberalismo, desde Chicago se extendiera un espíritu de laissez-faire que afectó a políticos de todos los partidos y los convenció de las ventajas de los mercados libres. (...) Los mecanismos keynesianos de regulación financiera (controles de capital y tipos de cambio regulados) no pudieron resistir la expansión del crédito internacional desregulado, los Euromercados, que pasaron a dominar las finanzas internacionales (4).

Cuando, inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, en la Conferencia de Bretton Woods (NH, Nueva Inglaterra), se establecieron regulaciones financieras, controles de capital y un nuevo sistema monetario internacional, los mercados internacionales financieros y de crédito eran prácticamente inexistentes. El dólar estadounidense (y en menor extensión el oro) era, en líneas generales, el único medio de comercio y crédito internacional. Bajo esas circunstancias, los préstamos internacionales se realizaban principalmente a través del Fondo Monetario Internacional (FMI) y los bancos centrales de los países prestatarios/beneficiarios de los préstamos, de ahí la aplicabilidad de controles.

Sin embargo, este cuadro de los mercados de crédito/financieros fue cambiando gradualmente y, para finales de los sesenta y principios de los setenta del siglo pasado, esos mercados habían alcanzado un valor de cientos de miles de millones de dólares, posibilitando transacciones internacionales de crédito por fuera de los canales del FMI y los bancos centrales. Los dos factores principales que contribuyeron de manera significativa a la drástica inflación de los mercados financieros internacionales fueron (a) el crédito internacional generado por ordenador, y (b) la inmensa proliferación de Eurodólares, esto es, dólares estadounidenses depositados en bancos extranjeros. El crédito/las finanzas mundiales han crecido tantísimo
durante las últimas décadas que han vuelto prácticamente inútiles los controles y las regulaciones internas o nacionales:

Los críticos de las finanzas internacionales han hecho varias propuestas para estabilizar el sistema y adecuarlo a los propósitos del desarrollo económico y social. La recomendación más común ha sido la vuelta a los controles de capital transnacional que existían durante los años 40 y 50 del siglo pasado. Dichos controles, en muchos casos, no fueron eliminados hasta los años noventa. Sin embargo, los depósitos bancarios internacionales y los activos financieros en el extranjero son ahora tan grandes que sería difícil hacer cumplir tales controles. De hecho, la razón principal para deshacerse de dichas regulaciones fue precisamente que no podían hacerse cumplir (5).

Es obvio, entonces, que el debilitamiento de las medidas de control y/o las salvaguardias normativas tuvo menos que ver con las tendencias puramente ideológicas de ciertos políticos y responsables de políticas que con la evolución de los mercados financieros internacionales.

Todo empezó mucho antes de la llegada de Reagan a la Casa Blanca

La afirmación de que el abandono de las políticas keynesianas a favor de las neoliberales se produjo con la llegada de Ronald Reagan a la Casa Blanca en 1980 es objetivamente falsa. Pruebas irrefutables demuestran que la fecha de vencimiento de las recetas keynesianas expiró al menos una docena de años antes. Las políticas keynesianas de expansión económica mediante la gestión de la demanda habían perdido fuelle (esto es, habían dado de sí todo lo que podían) a finales de los sesenta y principios de los setenta; no se vieron frenadas brusca y repentinamente bajo la dirección de Reagan.

Como señala el profesor Alan Nasser del EvergreenStateCollege, los argumentos de que "las políticas de equidad económica suponían sacrificios en términos de eficiencia" fueron elaborados por los asesores económicos de las administraciones demócratas mucho antes de que la reaganomía los formalizara. Tanto Arthur Okun como Charles Schultze ocuparon el cargo de presidente del Consejo de Asesores Económicos con presidentes demócratas. En su libro Equality and Efficiency: The Big Tradeoff, Okun (1975) manifestó que "el objetivo intervencionista de mayor equidad tuvo unos costes de eficiencia que perjudicaron la economía privada". Del mismo modo, Schultze (1977) afirmó que "las políticas del gobierno que afectan a los mercados en nombre de la imparcialidad y la equidad son necesariamente ineficientes", y que tales políticas "iban a perjudicar a las personas que los responsables de las políticas trataban de proteger, y a desestabilizar la economía privada en el proceso" (6).

Jerome Kalur también señala que "los esfuerzos de la Cámara de Comercio y la Mesa Redonda Empresarial para obtener el control de las decisiones reguladoras del gobierno comenzaron al menos nueve años antes" de la elección de Ronald Reagan como presidente, "cuando el abogado Lewis Powell envió a la Cámara su conocido memorando 'Attack of American Free Enterprise System'" (7). Conjuntamente con la ofensiva legal de Powell contra la normativa laboral y reguladora, las grandes empresas actuaron rápidamente para "impedir la sindicalización" y "eliminar los controles reguladores mediante sucesivas campañas de propaganda promovidas por think-tanks como el Instituto Americano de Empresa (1972), la Fundación Heritage (1973) y el Instituto Cato (1977)" (8). Kalur apunta algo más:

Cuando Powell entregó su memorando a la Cámara, la patronal estadounidense tenía a su servicio 175 firmas de cabildeo registradas. En 1982, el número de torcedores de brazos de la calle K (NT: 1) financiados por las empresas había llegado a los 2.500. Y si en los setenta había 400 PACs (NT: 2) respaldados por empresas, una década más tarde sumaban 1.200. Resumiendo, las grandes empresas estaban provocando el descenso en la afiliación sindical, influyendo fuertemente en las agencias federales y la legislación, y dominando la Comisión de Bolsa y Valores (SEC, por sus siglas en inglés) mucho antes de la llegada de Reagan a la presidencia. Con el nombramiento de Powell como juez del Tribunal Supremo, para 1978 el mundo empresarial estadounidense estaba más cerca de su meta de suprimir las restricciones a los donativos para las campañas a través de procedimientos clandestinos (9).

Si bien el giro teórico de la economía del New Deal/keynesiana por parte de las lumbreras del Partido Demócrata es anterior a la presidencia de Carter, la ejecución política de dichas teorías comenzó bajo su administración. Reagan recogió la copia demócrata de la agenda neoliberal y le sacó provecho, reemplazando la retórica del capitalismo con rostro humano por la retórica arrogante y farisaica del individualismo acentuado, según la cual la codicia y el interés propio son valores que hay que alimentar. El presidente Clinton no atenuó las políticas económicas por el lado de la oferta de los años de Reagan, y el presidente Obama no está vacilando al llevarlas a cabo.

El papel del estado: esperanzas, mitos y (falsas) ilusiones

La visión keynesiana según la cual el gobierno puede ajustar la economía a través de políticas fiscales y monetarias para mantener el crecimiento se basa en la idea de que el capitalismo puede ser controlado o manipulado por el estado y gestionado por economistas profesionales desde los distintos departamentos gubernamentales de acuerdo al interés general. La eficiencia del modelo keynesiano, por lo tanto, se apoya en gran medida en una esperanza, o una ilusión, puesto que la relación de poder entre el estado y el mercado/capitalismo es normalmente la inversa. Al contrario de la percepción keynesiana, la elaboración de políticas económicas es algo más que una mera decisión administrativa o técnica; se trata sobre todo de un asunto socio-político que está relacionado orgánicamente con la naturaleza de clase del estado y los aparatos de definición de políticas.

La ilusión keynesiana ha estado alimentada o enmascarada por dos grandes mitos. El primero proviene de la idea que atribuye la aplicación de las reformas económicas del New Deal y la socialdemocracia tras la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial al genio de Keynes. Sin embargo, las pruebas demuestran que la aplicación de dichas reformas y, por tanto, el mayor protagonismo de Keynes, fue más el resultado de durísimas luchas de clase y enormes presiones por parte de grupos de base que de las mentes de expertos como Keynes. De hecho, fuera de los estrechos círculos académicos, Keynes no era conocido en los Estados Unidos cuando se llevaron a cabo la mayoría de las reformas del New Deal.

El segundo mito deriva de la visión que atribuye la larga expansión económica durante el periodo que va desde 1948 a 1968 en los Estados Unidos a la eficacia o al éxito de las políticas keynesianas de gestión de la demanda. Aunque es cierto que en aquel momento las políticas expansionistas del gobierno tuvieron un papel fundamental en el fantástico desarrollo económico de ese periodo, el éxito de esa expansión también se debió a una serie de
condiciones o factores favorables. Entre ellos se encontraban la necesidad de reconstruir e invertir en las devastadas economías de posguerra de todo el mundo, la necesidad de cubrir la gran demanda global de bienes de consumo y de capital, y la falta de competencia para los productos y el capital estadounidenses en los mercados globales; en pocas palabras, el hecho de que en el periodo de posguerra había un enorme espacio para el crecimiento y la expansión.

Amparándose en estos mitos e ilusiones, los economistas keynesianos imaginaron un pequeño resquicio en el derrumbe financiero de 2008 y la Gran Recesión subsiguiente: una oportunidad para un nuevo amanecer de la economía keynesiana. Casi seis años después resulta suficientemente claro que las recetas keynesianas están cayendo en saco roto.

Rechazadas, las esperanzas e ilusiones keynesianas se han convertido en decepción y enfado. Por ejemplo, en su columna en el New York Times, el profesor Paul Krugman arremete a menudo contra la administración Obama por ignorar las políticas keynesianas de expansión económica y creación de empleo:

La verdad es que crear empleo en una economía deprimida es algo que el gobierno podría y debería hacer. (...) Piensen en ello: ¿Dónde están los grandes proyectos de obras públicas? ¿Dónde están los ejércitos de empleados públicos? Hay exactamente medio millón menos de funcionarios ahora que cuando el Sr. Obama asumió el cargo (10).

En el centro de la frustración y decepción de los economistas keynesianos está la percepción irrealista de que las políticas económicas son producciones intelectuales, y que la formulación de políticas es principalmente una cuestión de conocimientos técnicos y preferencias personales. Lo que estos economistas pasan por alto es el hecho de que dicha formulación no es simplemente una cuestión optativa, es decir, de política "buena" vs. "mala"; es sobre todo una cuestión de política de clase.

No basta con tener buen corazón o un alma compasiva; es igualmente importante no peder de vista cómo se hacen las políticas públicas bajo el capitalismo. No es suficiente con despotricar continuamente contra Ronald Reagan como un rey malvado y alabar a FDR como un rey sabio. La tarea más importante es explicar porqué la clase dominante derrocó al rey sabio y abrió la puerta al malvado. Como señala el profesor Peter Gowan de la London MetropolitanUniversity, "los keynesianos defienden un argumento esencialmente falso a favor de la re-regulación al no ver la unidad del estado y Wall Street" (11).

Crecimiento y empleo: Keynes vs. Marx

No solo es inexacto el relato de los hechos que condujeron a la desaparición del keynesianismo y al auge del neoliberalismo que hacen los economistas liberales, también lo es su explicación de los continuos problemas de desempleo y estancamiento económico. Culpando de las altas y persistentes tasas de desempleo al "capitalismo neoliberal" en vez de al capitalismo per se, los defensores de la economía keynesiana tienden a perder de vista las causas estructurales o sistémicas del desempleo: la tendencia secular y/o sistémica de la producción capitalista a reemplazar continuamente la fuerza de trabajo por máquinas y, por tanto, a generar una masa considerable de desempleados, o un "ejército industrial de reserva", en palabras de Marx.

Bajo el capitalismo, tal y como lo explicó Marx, las leyes fundamentales de la oferta y la demanda de trabajo se ven fuertemente afectadas por la capacidad del mercado para producir de manera regular un ejército obrero de reserva, o "sobrepoblación". Este ejército de reserva es por tanto tan importante para la producción capitalista como lo es el ejército obrero activo (o realmente empleado). Así como para un buen uso del agua es importantísimo realizar ajustes periódicos y oportunos del nivel de un embalse de riego, para la rentabilidad capitalista resulta decisiva la existencia de una cantidad "apropiada" de desempleados:

Durante los períodos de estancamiento y de prosperidad media, el ejército industrial de reserva o sobrepoblación relativa ejerce presión sobre el ejército obrero activo, y pone coto a sus exigencias durante los períodos de sobreproducción y de paroxismo. La sobrepoblación relativa, pues, es el trasfondo sobre el que se mueve la ley de la oferta y la demanda de trabajo. Comprime el campo de acción de esta ley dentro de los límites que convienen de manera absoluta al ansia de explotación y el afán de poder del capital (12).

En la era de la globalización de la producción y el empleo, el ejército industrial de reserva ha sobrepasado las fronteras nacionales. Según un reciente estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), entre 1980 y 2007 la fuerza de trabajo mundial creció un 63%. El estudio demuestra además que, debido a la urbanización y/o desruralización, la proporción del ejército obrero activo es menor del 50%, es decir, más de la mitad de la fuerza de trabajo mundial está desempleada (13).

Es precisamente esta enorme y disponible masa de desempleados, junto con la relativa facilidad de deslocalización de la producción a cualquier lugar del mundo -no las "malas intenciones de los republicanos o los malvados neoliberales", como manifiestan muchos keynesianos- lo que ha obligado a la clase trabajadora a someterse, sobre todo en los países capitalistas centrales: aceptando los brutales planes de austeridad que suponen recortes de salarios y prestaciones, despidos y acoso sindical, empleos a tiempo parcial y eventuales, y similares.

Esto explica también porqué siguen sonando huecas las continuas llamadas keynesianas de los últimos años que proponen paquetes de estímulos de tipo keynesiano para poner fin a la recesión y paliar el desempleo. Bajo las nuevas condiciones de producción, que ha pasado de lo nacional o lo global, y en ausencia de la abrumadora presión política de los trabajadores y otras organizaciones de base, simplemente no se pueden volver a poner en práctica las recetas del doctor Keynes, las cuales fueron emitidas bajo condiciones socioeconómicas radicalmente diferentes, bajo circunstancias o marcos nacionales, no internacionales o mundiales.

Teóricamente, la estrategia keynesiana del "círculo virtuoso" de altas tasas de crecimiento y empleo es a la vez sencilla y razonable: el aumento del gasto público en un momento de grave crisis económica haría crecer el empleo y los salarios, aumentaría el poder de compra de la economía, lo que a su vez incentivaría a los productores a crecer y contratar, aumentando así el empleo, los salarios, la demanda, la oferta... hasta el infinito. Pero aunque la estrategia suene relativamente sencilla y bastante razonable, adolece de una serie de fallos.

Para empezar, asume implícitamente que los empleadores y quienes diseñan las políticas públicas están interesados de verdad en lograr el pleno empleo, pero por alguna razón no
saben cómo alcanzar este objetivo. La consecución del pleno empleo, sin embargo, puede no ser el ideal o el nivel óptimo de beneficios para la producción capitalista, lo que significa que quizá no sea el objetivo real de los empresarios y/o responsables de políticas públicas. Como se mencionó anteriormente, para la rentabilidad capitalista es tan esencial que haya una considerable cantidad de desempleados como que exista el número de trabajadores necesarios para producir. En su afán de mantener los costes laborales tan bajos como sea posible, perpetuando una clase trabajadora dócil, el capitalismo tiende a menudo a preferir elevadas tasas de desempleo y bajos salarios a un bajo nivel de desempleo y elevados salarios.

Esto explica porqué, por ejemplo, el mercado de valores a menudo tiende a incrementarse cuando los informes señalan un aumento del desempleo, y viceversa. También explica porqué, aprovechando el largo (y persistente) ciclo recesionista, las empresas dominantes/los responsables de políticas públicas de los países centrales capitalistas se han embarcado en un programa de austeridad sin precedentes con medidas para reducir el sector público y el gasto correspondiente, cuyo objetivo principal es debilitar la fuerza de trabajo y disminuir su coste.

En segundo lugar, el argumento keynesiano que sostiene que el "círculo virtuoso" de índices de empleo, salarios y crecimiento elevados resultaría relativamente sencillo de alcanzar si no fuera por las "malas" políticas del neoliberalismo y la oposición de los empleadores, se basa en la suposición de que los empleadores/productores ignoran su propio interés. Según este argumento, si fueran conscientes de las ventajas de los "salarios Ford" podrían ayudarse a sí mismos y ayudar a los trabajadores, y contribuir al crecimiento económico y la prosperidad de todos. La visión sobre este asunto del conocido profesor liberal (y ex Secretario de Trabajo durante la primera administración de Clinton) Robert Reich ejemplifica el razonamiento keynesiano:

Durante la mayor parte del último siglo, el acuerdo básico que constituía el núcleo de la economía estadounidense era que los empleadores pagaran a sus trabajadores lo suficiente para que pudieran comprar lo que las empresas estadounidenses vendían. (...) Ese compromiso generó un ciclo virtuoso de mayor nivel de vida, más puestos de trabajo y mejores salarios. (...) El acuerdo básico ya no es válido. (...) En estos momentos los beneficios empresariales son elevados en gran medida porque los salarios son bajos y las empresas no están contratando. Pero se trata de una apuesta perdedora a largo plazo, incluso para las empresas. Sin suficientes consumidores estadounidenses sus días rentables están contados. Después de todo, existe un límite en el beneficio que pueden extraer recortando las nóminas (14).

Existen dos problemas fundamentales con este argumento. El primero es que asume (implícitamente) que los productores estadounidenses dependen de los trabajadores del país no solo como trabajadores sino también para que les compren sus productos, como si fuera una economía cerrada. Sin embargo, la realidad es que los productores estadounidenses dependen cada vez menos de la fuerza de trabajo doméstica, ni como trabajadores ni como consumidores, pues continuamente están ampliando sus mercados de producción y venta en el extranjero: "Tanto en el lado de la oferta (empleo) como en el de la demanda, el trabajador/consumidor estadounidense tiene un papel cada vez más secundario" (15).

El segundo problema radica en que los salarios y los beneficios son categorías a nivel micro o de empresa, establecidas por empleadores individuales o directores de empresa, no por los estrategas a nivel macro o nacional de la demanda agregada (como ocurre en una economía de planificación centralizada). Los productores individuales (grandes y pequeños) ven los salarios y las prestaciones, en primer lugar, como un coste de producción que debe ser minimizado a toda costa; y solo de forma secundaria, o nunca, como parte de la demanda agregada nacional que puede contribuir (indirectamente) a la venta de sus productos.

Marx caracterizó la disposición y la capacidad del capitalismo para crear una gran masa de desempleados (con el fin de conseguir una clase trabajadora mayoritariamente pobre y dócil) como "pauperización" y sumisión de la fuerza de trabajo; un mecanismo incorporado que resulta esencial para la "ley general" de la acumulación capitalista:

De esto se sigue que a medida que se acumula el capital empeora la situación del obrero, sea cual fuere su remuneración. La ley, finalmente, que mantiene un equilibrio constante entre la sobrepoblación relativa o ejército industrial de reserva y el volumen e intensidad de la acumulación, encadena el obrero al capital con grillos más firmes que las cuñas con que Hefestos aseguró a Prometeo en la roca. Esta ley produce una acumulación de miseria proporcional a la acumulación de capital. La acumulación de riqueza en un polo es al propio tiempo, pues, acumulación de miseria, tormentos de trabajo, esclavitud, ignorancia, embrutecimiento y degradación moral en el polo opuesto, esto es, donde se halla la clase que produce su propio producto como capital (16).

Conclusión

La teoría marxista del desempleo, basada en la teoría del ejército industrial de reserva, proporciona una explicación de los niveles de desempleo prolongados más sólida que la visión keynesiana, que atribuye la plaga del desempleo a las "equivocadas" o "malas" políticas neoliberales. Igualmente, la teoría marxista de los salarios de miseria o subsistencia ofrece una explicación más convincente de cómo y porqué esos bajísimos niveles salariales y el predominio generalizado de la pobreza en todo el país pueden ir acompañados de grandes beneficios empresariales y/o el crecimiento de los mercados de valores, que la que brinda la percepción keynesiana, según la cual para que se produzca un ciclo económico expansionista son necesarios niveles salariales elevados.

Además, y quizá sea lo más importante, la idea marxista de que los programas de protección económica significativos y duraderos solo pueden llevarse a cabo con la presión de las masas - y siendo coordinada globalmente - ofrece una solución mucho más lógica y prometedora al problema de las dificultades económicas de la abrumadora mayoría de la población mundial que los paquetes de estímulos keynesianos a nivel nacional, puramente académicos y esencialmente apolíticos. No importa lo alto, lo mucho o lo apasionadamente que los keynesianos de buen corazón supliquen empleos y nuevos programas de reformas del tipo New Deal, sus peticiones para aplicar tales programas van a ser ignoradas por los gobiernos que han sido elegidos y son controlados por poderosos intereses financieros. El principal fallo de las recetas keynesianas de gestión de la demanda es que consisten en una serie de propuestas populistas carentes de política de clase, es decir, de los mecanismos políticos que serían necesarios para llevarlas a cabo. Solamente con la movilización de las masas trabajadoras (y otras organizaciones de base) y luchando, en vez de suplicando, por una parte equitativa de lo que es verdaderamente el producto de su trabajo, puede la mayoría trabajadora alcanzar la seguridad económica y la dignidad humana.

Referencias/Notas:
1) Este artículo es básicamente una versión (significativamente) reducida del Capítulo 2 de mi libro, BeyondMainstreamExplanations of theFinancial Crisis: ParasiticFinanceCapital(Routledge, 2014).
2) Anwar Shaikh, “The Falling Rate of Profit and the Economic Crisis in the U.S.”, en Robert et al. (eds.) The Imperiled Economy, Tomo I, Nueva York: Union for Radical Political Economy, 1987.
3) Harry Shutt , The Trouble with Capitalism: An Enquiry into the Causes of Global Economic Failure, Londres: Zed Books, 1998.
4) Jan Toporowski, Why the World Economy Needs a Financial Crash and Other Critical Essays on Finance and Financial Economics, Londres: Anthem Press, 2010, p. 18.
5) Ibid., p. 25.
6) Como aparececitado en Alan Nasser, “New Deal Liberalism Writes Its Obituary”.
7) Jerome S. Kalur, reseña del libro de Andrew Kliman The Failure of Capitalist Production.
8) Ibid.
9) Ibid.
10) Paul Krugman, “No, We Can’t? Or Won’t?”.
11) Peter Gowan, “The Crisis in the Heartland”, en M. Konings (ed.) The Great Credit Crash, Londres y Nueva York: Verso, 2010.
12) Karl Marx, Capital, vol. 1, Nueva York: International Publishers, 1967, p. 639.
13) OrganizaciónInternacional del Trabajo (OIT), The Global Employment Challenge, Ginebra, 2008; comoaparececitado en John Bellamy Foster, Robert W. McChesney y R. JamilJonna, “The Global Reserve Army of Labor and the New Imperialism”.
14) Robert Reich, “Restore the Basic Bargain”.
15) Alan Nasser, “The Political Economy of Redistribution: Outsourcing Jobs, Offshoring Markets”.
16) Karl Marx, Capital, vol. 1, Nueva York: International Publishers, 1967, p. 645.

Ismael Hossein-zadeh es Profesor Emérito de Economía (Drake University). Autor de Beyond Mainstream Explanations of the Financial Crisis (Routledge, 2014), The Political Economy of U.S. Militarism (Palgrave-Macmillan, 2007), y Soviet Non-capitalist Development: The Case of Nasser’s Egypt (Praeger Publishers, 1989). Ha colaboradoademás en Hopeless: Barack Obama and the Politics of Illusion (AK Press, 2012).

Artículo original en inglés publicado en CounterPunch (http://www.counterpunch.org/2014/08/26/keynes-is-dead-long-live-marx/).

NT: 1) También conocida como "El bulevar del lobby", esta avenida de la capital estadounidense alberga empresas importantes, grupos de reflexión y sedes de grupos de interés (N. de la T.).
NT:2) Un Comité de Acción Política, (PAC, por sus siglas en inglés) es un organismo registrado en la Comisión Federal de Elecciones de Estados Unidos con el propósito de recaudar fondos para campañas políticas (N. de la T.).

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Venezuela amenazada

Juan Diego García (especial para ARGENPRESS.info)

Para algunos la declaración del presidente Obama sobre Venezuela resulta sorpresiva y hasta desproporcionada ya que nada indica que este país sea efectivamente un peligro inminente y extraordinario para la seguridad de los Estados Unidos. Pero la declaración se entiende mejor si se la ubica como parte de una estrategia más general que Washington adelanta desde el mismo momento en que Chávez inicia su proceso de cambios revolucionarios, estrategia continuada ahora contra Nicolás Maduro. El tono casi apocalíptico de la declaración ya no resulta pues tan inesperado si se la considera un componente más del propósito de desestabilización contra un gobierno legítimo. No menos obvia es la implicación de esta amenaza para otros gobiernos de la región.

Los argumentos de Obama no resisten el menor análisis. Que Venezuela atraviese dificultades económicas se debe en buena medida a la acción de sabotaje, evasión de capitales, contrabando, especulación y acaparamiento de productos de primera necesidad que llevan a cabo los capitalistas locales con el apoyo entusiasta de Washington. Una guerra económica similar a la desarrollada contra Salvador Allende, solo que en esta ocasión parece que la estrategia de desestabilización no cuenta con un elemento clave pues los militares se mantienen fieles al gobierno de Maduro. La declaración que constituye casi un comunicado de guerra también se explicaría por la desesperación de las autoridades estadounidenses ante la incapacidad manifiesta de la oposición de derechas en Venezuela: ni ganan en las urnas ni consiguen restar apoyos considerables al gobierno, ni tienen éxitos en sus intentos de golpe de estado. Sin un respaldo interno suficiente a los estrategas estadounidenses parece pues que solo les queda recurrir a la agresión directa, a la guerra abierta contra Venezuela.

Para Washington los casos de represión y encarcelamientos por los disturbios callejeros justifican calificar a este país como una dictadura odiosa que debe derribarse. Pero curiosamente los llamados presos políticos en Venezuela se pueden contar con los dedos de la mano mientras en Colombia (el gran aliado de los Estados Unidos en la zona) hay casi diez mil presos políticos e insurgentes condenados que se pudren en unas cárceles descritas como campos de exterminio. Los 43 muertos en los desórdenes callejeros en Venezuela son en su inmensa mayoría militantes chavistas, no personas de la oposición. Por otra parte, la corrupción está lejos de tener las dimensiones que alcanza en México, por ejemplo, y la inseguridad ciudadana puede ser tan crítica como en tantos otros países de la región, o como la que soporta cualquier negro pobre o inmigrante latino en los propios Estados Unidos. Además, y por grandes que sean estos problemas, ninguno de ellos constituye una “amenaza extraordinaria” para la seguridad de los Estados Unidos y son asuntos que solo deben resolver los mismos venezolanos.

Con la excepciones que cabría esperar, prácticamente nadie en la región da su apoyo a Obama. Si se pretendía alcanzar algún respaldo internacional a una hipotética intervención militar contra el gobierno de Maduro el resultado no puede ser más decepcionante para Washington. Solo las voces destempladas de la extrema derecha (especialmente desde Miami) se muestran alborozadas ante lo que consideran una inminente intervención militar de Estados Unidos en Venezuela. Por el contrario, la solidaridad con Caracas ha sido amplia, destacándose la contundente declaración del gobierno cubano en apoyo a Venezuela, acallando las voces malintencionadas que sugerían un distanciamiento entre La Habana y Caracas debido al acercamiento diplomático con los Estados Unidos.

Por supuesto, la amenaza no es solo para Venezuela. En realidad, esta declaración de guerra del presidente Obama va dirigida a los demás gobernantes de la región que en las décadas recientes han propiciado cambios considerables para superar la pobreza y el atraso, y sobre todo, han impulsado nuevas políticas de integración regional contrarias a los planes de Washington y buscan el fortalecimiento de las relaciones comerciales con nuevos socios (China, en particular) desplazando a los Estados Unidos y a las potencias occidentales. Las nueva tendencias en la región fomentan relaciones menos dependientes de Estados Unidos y sus aliados europeos, refuerzan el protagonismo local y aseguran relaciones más autónomas y ventajosas. Se recupera soberanía y se aprovechan las contradicciones entre los potencias (las tradicionales y las emergentes) al tiempo que estos países se integran como bloque. Y Venezuela es y ha sido uno de los mayores impulsores de esta iniciativa.

No es por azar que Washington adelanta la misma estrategia de hostigamiento y desestabilización contra el resto de gobiernos que no se someten a su mandato. Brasil, Argentina, Ecuador o Bolivia aún no constituyen “un peligro inminente y extraordinario para la seguridad nacional de los Estados Unidos” pero irían en el camino de convertirse como Venezuela en candidatos a la agresión directa. Porque ¿qué otra cosa se puede esperar si un país es considerado por Washington un peligro “inminente y extraordinario” para su seguridad?.

Se pensaba que América Latina y el Caribe no estaban en la mira del Pentágono y que las guerras coloniales de los Estados Unidos tenían como prioridad otros escenarios. Hasta ayer se consideraba que el acercamiento entre Washington y La Habana despejaba aún más el horizonte y creaba condiciones para mejorar también las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela. Sin embargo la declaración de Obama llena el horizonte de nubarrones.

Si Washington ha decidido actuar aquí tal como lo hace en otros continentes la agresión a Venezuela significaría el primer paso para extender esta estrategia a más países de la región. Una estrategia que procede con las mismas tácticas de los nazis en Europa o los japoneses en Asia durante la Segunda Guerra Mundial “destruyendo todo, arrasando todo”. Ojalá la salida de tono de Obama solo sea una bravata sin consecuencias graves. Como señalan algunos analistas, se trataría de una declaración destinada a contentar a la extrema derecha, muy molesta por la apertura de relaciones con Cuba y por la disposición de Obama de llegar a acuerdos con Irán. Sería un mensaje conciliador con los más duros de los partidos republicano y demócrata. Desafortunadamente y más allá enfoques optimistas está el carácter oficial de la declaración que compromete a Obama. Si Venezuela es el peligro que se afirma no queda otro camino que proceder a extirpar ese riesgo; pero si no es así, el presidente de los Estados Unidos queda como un irresponsable, como un monigote de poderes tras el trono. Los mismos poderes que han invitado al jefe del estado sionista para que regañe a Obama, desde el parlamento estadounidense y de forma pública, por su política frente a Irán. Los mismos que escriben directamente a las autoridades iraníes indicando que nada de lo que pacte Obama les compromete. Hechos insólitos que se explican por la debilidad del ocupante de la Casa Blanca. Evidentemente el poder real reside en otro lugar y está en condiciones de obligar a Obama a declarar la guerra a Venezuela, y ya no solo de forma verbal.

Los venezolanos han reaccionado en consecuencia. El gobierno llama a la unidad nacional frente a la agresión externa. Se ultiman los preparativos incluyendo los destinados a la defensa militar del país. Piden la solidaridad internacional de gobiernos y pueblos y por lo visto la están logrando, en contraste con los Estados Unidos que no han cosechado ninguna voz efectiva de respaldo a su amenaza. Pero sin duda lo más decisivo, aquello que determinará el desenlace del posible combate será la movilización del propio pueblo venezolano en defensa de su dignidad, del derecho a decidir con plena autonomía sobre sus propios asuntos y, si se diera el caso funesto de una intervención de los marines, resistir a la agresión y rechazar con todas sus energías a los agresores.

A estas horas cabría preguntarse qué opinión le merece a la llamada oposición venezolana la declaración de Obama y cuál sería su actitud en caso de una agresión militar a su país. Aunque la pregunta parece que sobra... ¿En qué lado del campo de batalla se colocarían?.

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Obama se equivoca al sancionar a Venezuela

Francisco Herranz (SPUTNIK NOVOSTI, especial para ARGENPRESS.info)

Obama podría haber seguido impertérrito a los ataques procedentes de Caracas que desde hace dos años le acusan de promover acciones golpistas y subversivas. En vez de eso, ha preferido pasar a la ofensiva y ha fomentado el recrudecimiento del conflicto diplomático, el más grave en mucho tiempo.

Barack Obama ha metido la pata. Su decisión de emitir una orden ejecutiva sancionando a Venezuela por constituir una "amenaza" para la "seguridad nacional" de Estados Unidos constituye un serio error estratégico.

El documento, firmado el lunes 10 de marzo por el presidente norteamericano, va a tener unos efectos colaterales muy negativos. El decreto congela los activos financieros presentes en su territorio y prohíbe la entrada en el país a siete altos funcionarios venezolanos, alegando la "emergencia nacional" frente al país sudamericano por la "amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y política exterior" que, afirma, supone la situación de derechos humanos y la corrupción en esa nación para Estados Unidos.

La declaración de "emergencia nacional" es un recurso procedimental que Washington ha utilizado para endurecer las sanciones contra el Gobierno del presidente Nicolás Maduro. Forma parte de un bloque de medidas punitivas que comenzaron en julio de 2014 con la revocación que visados a varios funcionarios venezolanos en julio y se extendieron en diciembre pasado cuando el Congreso estadounidense aprobó una ley ratificada por Obama "para la defensa de los derechos humanos y la sociedad civil en Venezuela".

Creer que Venezuela supone una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos choca contra el más elemental sentido común. Se puede entender que las autoridades norteamericanas consideren a Irán un peligro por su programa nuclear que puede tener un uso militar, pero ese argumento no es válido en el caso venezolano. Washington argumenta que los sancionados representan una "amenaza" para el sistema financiero estadounidense, pues los considera corruptos, pero no explica cómo los funcionarios en cuestión pueden poner en jaque la seguridad de una superpotencia nuclear,

De hecho, y ahí radica la raíz del error, no se trata de una sanción nacional, sino personal. Y mezclar una cosa con la otra por cuestiones de procedimiento —como se hizo antes con Irán, Siria o Birmania- ha confundido por completo a la opinión pública venezolana, independientemente de su ideología, generando desde la lógica ira de Maduro hasta el enfado poco disimulado de amplios sectores de la oposición.

Obama podría haber seguido impertérrito a los ataques procedentes de Caracas que desde hace dos años le acusan de promover acciones golpistas y subversivas. En vez de eso, ha preferido pasar a la ofensiva, dar una vuelta de tuerca y ha fomentado el recrudecimiento del conflicto diplomático, el más grave en mucho tiempo. ¿Por qué lo ha hecho? Una explicación plausible es que la Executive Order haya sido un guiño de la Casa Blanca al sector republicano, que controla ambas Cámaras. Es decir, sería un movimiento para ganar terreno dentro de casa en la lucha que él libra frente al Senado y la Cámara de Representantes. En esa línea de opinión se mueve Luis Vicente León, profesor de la Universidad Católica Antonio Bello (UCAB) y presidente de Datanalisis, una empresa venezolana de estudios de mercado. León sostiene que "los impactos de las sanciones de USA a Venezuela pueden ser positivos para su política interna".

En palabras del analista León, es posible que la "acción frontal" de EEUU sirva para acelerar la "radicalización interna y el aislamiento" del país. Maduro ya ha pedido a la Asamblea Nacional poderes legislativos extraordinarios para que pueda gobernar por decreto —mediante una Ley Habilitante- con el fin de contrarrestar los ataques imperialistas. Obama le ha dado la excusa perfecta para hacerlo.

Tal Cual, un periódico de Caracas abiertamente opositor, también ha hecho referencia a esta paradoja. En su editorial publicado el 10 de marzo destacó que "esta decisión gringa" "le viene como anillo al dedo al Ejecutivo venezolano, pues refuerza su tesis de que está bajo ataque del imperio estadounidense".

Si el objetivo del decreto era resolver el conflicto con el menor coste posible, a Obama le puede salir el tiro por la culata, porque hasta la propia oposición venezolana, agrupada en la plataforma Mesa por la Unidad Democrática (MUD), salió al paso de su polémica decisión y emitió un comunicado en el que precisó que "Venezuela no es una amenaza para ningún país".

Del tono del comunicado se infiere que a los miembros de la oposición no les ha gustado nada unas medidas de presión que consideran "unilaterales" y que les colocan en una complicada encrucijada: no quieren apoyarlas porque serán acusados una vez más de "traidores", pero tampoco quieren alinearse con el oficialismo que las denuncia.

El gobernador del Estado de Lara, Henri Falcón, que también es un destacado opositor, fue mucho más contundente que la plataforma MUD y prefirió decir lo que pensaba: "Los problemas de los venezolanos los resolvemos los venezolanos". Falcón catalogó la medida de "irrespetuosa, injerencista e inamistosa" y puntualizó con mucho juicio que le hace un "flaco servicio" a la oposición venezolana ya que "desvía la atención de otros temas que si son prioridad del país, como la crisis hospitalaria, la escasez, la inseguridad y la crisis económica".

En cualquier caso, el gobierno de Estados Unidos debería presentar los elementos probatorios para acusar y sancionar a los siete funcionarios venezolanos implicados. "No es posible que un presidente de una potencia extranjera haga esos señalamientos y no se presente ninguna prueba", puntualizó el gobernador León. Se puede decir más alto pero no más claro.

Otro detalle relevante es que la resolución de la Casa Blanca no incluye el sector energético. En eso ni Obama ni su equipo aprecian amenaza alguna. Quizás sea porque Venezuela es el cuarto proveedor de crudo de Estados Unidos. O quizás sea porque el 40% del petróleo venezolano se exporta a ese país, donde es refinado y reexportado a Venezuela. Eso se debe a que las refinerías venezolanas no están equipadas para refinar petróleo pesado. Extender el castigo al sector de la energía cortaría de raíz todos estos grandes negocios.

Finalmente, ¿qué efecto tendrán las sanciones a Venezuela en las actuales negociaciones con Cuba? ¿Pueden perjudicar el proceso de normalización con la isla caribeña?

Como no podía ser de otra forma, el Gobierno de La Habana calificó las medidas de "arbitrarias y agresivas" y reiteró su "apoyo incondicional" a su aliado bolivariano. Esa es la lógica reacción diplomática de un país amigo, pero ¿qué hay detrás de esas palabras de aliento? A La Habana realmente le conviene más seguir trabajando en la mejora de las relaciones con EEUU, pero no cabe duda de que Raúl Castro habrá tomado buena nota de los hechos. Se antoja descartable que Cuba condicione el diálogo por el caso venezolano. Primará la Realpolitik. Lo ideal sería que Castro aprovechara el cara a cara con Obama, que podría producirse en abril en Panamá, para apadrinar un acercamiento discreto a Caracas.

En definitiva, el gran perdedor del deterioro del ambiente es, de nuevo, el pueblo venezolano, más allá de la cuestionada oportunidad de las sanciones de Obama.

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Los halcones de Washington quieren engullir a Bolivia y Venezuela

Vicky Peláez (SPUTNIK NOVOSTI, especial para ARGENPRESS.info)

Estados Unidos incluyó a Bolivia y Venezuela, sin olvidarse de Rusia, Cuba y Malasia en su lista negra de países que no combaten el narcotráfico.

Sálvate mundo mío, desatando infinitos
- Jacobo Fijman, 1898-1970

A medida que los planes de Washington por el dominio del mundo fracasan en Medio Oriente y Eurasia, la irritación de sus gobernantes se hace más visible y ya no pueden ocultar más su agresividad.

Por eso ahora los halcones iluminados decidieron intentar en Venezuela y Bolivia la Doctrina de Obama: "castigaremos a nuestros enemigos y premiar a los amigos que nos apoyan en lo que nos interesa".

Primero, Estados Unidos incluyó a Bolivia y Venezuela, sin olvidarse de Rusia, Cuba y Malasia en su lista negra de países que no combaten el narcotráfico. Y después el presidente Barack Obama firmó una Orden Ejecutiva que declara "emergencia nacional" debido a que Venezuela "constituye una infrecuente y extraordinaria amenaza a la seguridad nacional y a la política exterior de los Estados Unidos".

Lo absurdo de la acusación contra Bolivia consiste en que la declaración condenatoria de Washington coincidió con la conclusión de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) destacando los logros de este país andino en la lucha contra la droga que redujo sus plantaciones de la hoja de coca a 23.000 hectáreas.

Tampoco se acordaron los gobernantes norteamericanos del Informe de la Oficina de la Política Nacional para el Control de Drogas de la Casa Blanca, 2014 (ONDCP) señalando que "Bolivia fue el país donde más se disminuyó la producción de cocaína, pasando de 190 toneladas métricas en 2012 a 155 toneladas en 2013 (casi un 20 por ciento).

En realidad lo que le molesta al gobierno norteamericano es la política independiente de Evo Morales de control de drogas que prescinde de toda la "ayuda" que ofrecía Washington. La expulsión de la DEA (Administración para el Control de Drogas) en 2008 y la nacionalización y regionalización de la lucha contra las drogas decretadas por el gobierno Boliviano en 2009, significó una pérdida sustancial financiera para Norteamérica y a la vez la privó de una fuente de información y "subversión" en los Andes.

El famoso intelectual norteamericano, Premio Nobel de Economía, Milton Friedman (1912-2006), dijo alguna vez que "si miramos el narcotráfico desde el punto de vista exclusivamente económico, descubriremos el papel del gobierno en la protección de los carteles de droga". El periodista y escritor Daniel Estulin reveló en su última edición del programa "Desde la Sombra" que "el gobierno de Estados Unidos mueve más droga que los narcos latinoamericanos". Otro estudioso y periodista Nil Nikándrov afirmó que "la DEA es una organización criminal, que imita la lucha contra el narcotráfico y crea las condiciones necesarias para el dominio de Estados Unidos en el tráfico mundial de drogas y…que las reservas de cocaína de EEUU es un arma de provocación".

Nil Nikándrov cita el periódico The Houston Chronicle que estimó que durante la administración Reagan los agentes de la DEA habían lavado unos 100 millones de dólares. El escándalo Irán-Contra Gate reveló que el padrino boliviano Roberto Suárez, cuyo cartel fue bautizado "General Motors de la Cocaína", entregó a la CIA y la DEA por el intermedio del teniente coronel norteamericano Oliver North y con la participación del asesor de la Seguridad

Nacional del gobierno de Reagan, almirante John Poindexter, unas 500 toneladas métricas de cocaína para ser comercializadas en California.

Estos ejemplos son infinitos y su práctica sigue floreciendo proveyendo el dinero para el gobierno norteamericano y enriqueciendo a los banqueros. Hace poco el director de la Oficina Contra la Droga y el Delito de las Naciones Unidas (UNODC) manifestó que el dinero procedente del tráfico de estupefacientes ha sido usado para mantener ancos a flote en la crisis financiera mundial. Entonces todas las acusaciones de la Casa Blanca contra Bolivia por "no combatir el narcotráfico" representan un cúmulo de cinismo, teniendo en cuenta que Norteamérica actualmente se ha convertido en el principal productor de marihuana en el mundo y coloca anualmente en el mercado internacional 15.000 toneladas de esta planta, superando a México con sus 10.000 toneladas y Paraguay que produce 8.000 toneladas.

En EEUU California es el principal productor de cannabis y lo siguen Washington, Tennesse, Oregon, Haway, Virginia y unos 14 estados más. Según la UNODC, unos 80 millones de norteamericanos son usuarios de esta droga. Pero lo más irónico es que de acuerdo a una ley, desde la época Reagan, nadie puede dar a conocer los nombres de los capos norteamericanos de la droga porque "atenta contra la seguridad nacional".

Mientras tanto Bolivia, al nacionalizar la lucha contra las drogas, logró reducir sustancialmente cultivos de hoja de coca. En 1985 se usaba la superficie de 35.000 hectáreas para esta planta. En los siguientes cinco años cuando entró la DEA a Bolivia esta extensión aumentó a 75.000 hectáreas.

Actualmente, según el monitoreo satelital de cultivos de coca de Naciones Unidas, se estima una superficie de 23.000 hectáreas. Hace dos años Evo Morales lanzó la consigna: "Kawsachum (viva) la coca ha pasado de moda y hay que decir kawsachum piña, kawsachum naranja, kawsachum palmito" y así comenzó un programa de sustitución de la hoja de coca por otros productos, conservando a la vez el ancestral respeto al rol de esta hoja, sagrada en la cultura andina.

Por supuesto que los halcones iluminados enfrascados en su proyecto de dominio global e irritados por la desobediencia de los países como Bolivia, no quieren ver esta realidad e inventan pretextos, en los cuales nadie ya cree, para agredir a los desobedientes.

Sin embargo, es muy difícil convencer a la opinión pública mundial, en la era de internet, en el caso de Venezuela, cuya capital Caracas está a 3.314 kilómetros de Washington y 2.200 kilómetros de Miami, que este país representa un "peligro para la seguridad nacional de EE.UU." lo que hace sentirse a Obama "amenazado" obligándolo a declarar "la emergencia nacional para tratar con esa amenaza".

Nadie se explica qué amenaza real podría representar un país que no tiene el armamento nuclear, misiles de crucero etc. para la seguridad nacional de Norteamérica. El problema real reside en los 320 mil millones de petróleo que posee Venezuela y su alto sentido de soberanía e independencia frente a los dictados de Washington. Venezuela para los intelectuales halcones que están detrás del poder de Barack Obama representa un ejemplo negativo para el resto de Latinoamérica que podría inducir a otros países a la desobediencia promoviendo agendas nacionales.

Desde que Norteamérica declaró la Guerra Global Contra el Terror (GWAT) el 11 de setiembre 2001, el poder real se concentró en el complejo militar industrial y financiero cuyos representantes eran Dick Cheney, Donald Rumsfeld, Condoleezza Rice llamados "terceto estratégico" y sus ayudantes Douglas Feith, Elliot Abrams, Lewis Libby y algunos otros. Para inventar y justificar las "guerras preventivas", "eje del mal" el vicepresidente Cheney trajo a la Casa Blanca y al Pentágono al grupo de intelectuales halcones como Paul Wolfowitz, Robert Kagan, Kenneth Pollack, Michael O'Hanlon y algunos otros analistas de "Rand think tank".

Su influencia belicosa siguió intacta en el gobierno de Barack Obama y se hizo inclusive más sofisticada y cínica con el asesoramiento de Henry Kissinger, Zbigniew Brzezinski e Hillary Clinton. (Lo curioso fue que Hillary siendo una acérrima enemiga de Rusia propuso "peresagruska" (acercamiento), Kissinger que frecuentemente viene a Rusia para dar sus consejos al gobierno y Brzezinski con la venia del gobierno ruso visitaba Siberia aconsejando a sus habitantes separarse de Rusia). También se siente la mano de Dick Cheney en las últimas decisiones de Barack Obama respecto a Venezuela, Rusia e Irán.

La llegada del otro partidario de guerras preventivas al gobierno, Ashton Carter en calidad de secretario de Defensa hace peligrar la precaria paz y representa un peligro para los países como Venezuela. No hay que olvidar que en 2006, Ashton Carter propuso lanzar un ataque militar contra Corea del Norte, diciendo que la "acción militar representa un peligro pero la inacción frente a Corea del Norte representa inclusive un riesgo mayor". Teniendo en cuenta que Ashton Carter es un buscador e inventor de "peligros globales", no hay que descartar la posibilidad de una agresión militar norteamericana a Venezuela, teniendo especialmente en cuenta los 320 mil millones de barriles de petróleo de este país. El actual secretario de Defensa es admirador de su colega Robert McNamara que vivió el desastre de la guerra contra Vietnam.

Lo que debería tomar en cuenta Ashton Carter y sus colegas halcones es el arrepentimiento que expresó en sus últimos años de vida Robert McNamara (1916-2009) por la guerra en Vietnam. Logró decir inclusive que "Si no podemos convencer a las naciones de los méritos de nuestra causa, tal vez deberíamos volver a examinarla". Pero para los actuales dueños reales de la Casa Blanca esas palabras no significan nada y representan una momentánea debilidad sentimental que no aporta beneficios financieros y debilita la voluntad de la hegemonía mundial.

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La deuda argentina y el debate internacional

Julio C. Gambina (especial para ARGENPRESS.info)

Un nuevo episodio se presenta en la disputa entre los fondos buitres y el juez de Nueva York Thomas Griesa contra la Argentina. En este caso afecta al Banco Citi en la Argentina, a quien las autoridades argentinas podrían sancionar por las disposiciones del juez estadounidense, que no permite cancelar los pagos realizados por la Argentina sobre deudas con legislación local. Si bien el Citibank apela la medida, el resultado final es incierto y son variados los afectados.

El conflicto por la deuda soberana sobrepasa el caso argentino y a solicitud de la Argentina, las Naciones Unidas tomaron carta en el asunto y con voto mayoritario se discute desde septiembre pasado una resolución de carácter global sobre la deuda soberana. Esa Comisión está presidida por Bolivia, desde donde se encauzan una serie de iniciativas para definir una posición conjunta de los gobiernos de la región.

Junto a esa iniciativa oficial liderada por el gobierno plurinacional de Bolivia, desde la Argentina surge la iniciativa de una convocatoria a una Conferencia Internacional que discuta la deuda pública en relación con la soberanía popular sobre los bienes comunes y la dominación en el orden capitalista.

El embrollo en el que se encuentra la Argentina es importante, más allá del debate sobre el des-endeudamiento y la aspiración gubernamental por captar nueva deuda en el mercado mundial, lo que incluye definir el stock de deuda que acusa el país.

La deuda pública es un mecanismo esencial en la construcción del orden capitalista. Es una afirmación válida para cualquier época, como se demuestra en el origen del orden capitalista global y en la Argentina desde el empréstito de la inglesa Baring Brothers, que hipotecó a la Argentina por 80 años entre el Siglo XIX y comienzos del XX y más contemporáneamente desde la ilegal, ilegitima, impagable y odiosa deuda asumida en tiempos de la dictadura genocida (1976-1983). Es cierto que existe una legislación desde septiembre pasado, que resuelve crear una comisión investigadora sobre la deuda asumida desde los tiempos dictatoriales hasta fines del 2014, pero como es ya costumbre el Congreso se encuentra en mora para cumplir con esa y otras investigaciones dispuestas por ley.

El problema no solo afecta a la Argentina. Es tema de discusión en Grecia y en España. Los griegos se debaten ante el nuevo gobierno de Syriza, sobre qué hacer, y una posibilidad que emana del Parlamento es la de avanzar en una Auditoría de una gigantesca deuda pública asumida desde el inicio de la crisis en 2008 para el salvataje de la banca europea, comprometida por los impagos de la deuda. En España el debate se procesa ante el eventual acceso al gobierno del partido PODEMOS, rompiendo el bipartidismo emergente a la caída del franquismo. La discusión en Grecia o España, sobre qué hacer con la deuda, trasciende a los grupos políticos mencionados y se extiende a un complejo entramado social y político popular de la izquierda social y política. En rigor, el tema de la deuda es preocupación en variados países de Europa, en Japón, con el mayor porcentual de deuda sobre su PBI y claramente en EEUU, la mayor deuda del mundo en términos absolutos, que compromete al 100% de su PBI.

Durante muchos años hemos explicado el carácter condicionante de la deuda para afirmar la dependencia de los países en el sur del mundo. Incluso en los ochenta del siglo pasado desde Cuba, Fidel Castro promovió la formación de un Club de Deudores para enfrentar la estrategia del Club de Acreedores presidido por el FMI. Más allá de la campaña popular en ese sentido, los nuevos gobiernos surgidos de procesos constitucionales en Nuestramérica no asumieron el desafío y cada cual enfrentó el problema por su lado, con políticas nacionales, desestimando un accionar conjunto, integrado tal como promovía el movimiento popular en esos años.

Ahora el tema es más amplio. El problema no está solo en el Sur del Mundo y en Nuestramérica, sino que afecta las relaciones globales y a la economía mundial. Una de sus facetas es la guerra monetaria, que encuentra al dólar en crecimiento contra las depreciaciones de otras monedas, caso del euro y el real, de gran importancia este en las relaciones bilaterales con varios países de fluido comercio en la región latinoamericana.

Por esta amplitud del problema es que el debate sobre la deuda adquiere carácter global y se manifiesta en el debate suscitado institucionalmente en Naciones Unidas bajo la coordinación del gobierno de Evo Morales, tanto como en la discusión popular a desarrollarse entre el 22 y 24 de abril próximo en Buenos Aires.

La fecha elegida para el cónclave de abril se asocia a la muerte de Alejandro Olmos, quien llevara a la Justicia el fraude de la deuda de la Dictadura genocida y que tuviera un fallo condenatorio, demostrando 477 casos de fraude a meses de la desaparición de Olmos. No es menor, que en un año electoral, la política transite también la discusión de temas esenciales de la vida económica y política del país que afectan a la calidad de vida de la población.

El clamor es por la investigación y auditoría de la deuda pública, en la Argentina y en el mundo. En el país, ya no es solo una consigna de algún sector, sino que es mandato de una legislación hasta ahora incumplida. La investigación impone al mismo tiempo suspender los pagos y repensar el accionar sobre la deuda. Es una conclusión más allá de las presiones de los buitres, los especuladores de todo tipo y los poderes judiciales locales y externos. Es un tema de soberanía popular.

- Julio C. Gambina es Doctor en ciencias Sociales de la UBA. Profesor titular de Economía Política., Universidad Nacional de Rosario. Presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas, FISYP. Director del Instituto de Estudios y Formación de la CTA Autónoma, IEF-CTA.

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Argentina. Voces por la unidad de la izquierda: Eduardo Lucita (EDI). El centro de la organización electoral de la izquierda es el FIT

Mario Hernandez (especial para ARGENPRESS.info)

M.H.: Buenas tardes Eduardo, quiero empezar por un tema que te toca muy de cerca. Luego de que la Presidenta anunciara el pasado domingo el proyecto de estatización de los ferrocarriles, que nunca dejaron de ser estatales, sino que estaban concesionados, el Ministro Randazzo anuncia la rescisión de los contratos con las empresas privadas, exactamente 67 años después que Juan Domingo Perón nacionalizara los ferrocarriles. ¿Qué reflexión te merece esta medida?

E.L.: Creo que la Presidenta habló de la recuperación del control estatal de los ferrocarriles. La primera cuestión es que en principio serían las líneas suburbanas, lo que en España se llama “ferrocarriles de cercanía”, que son ocho, de las cuales hay dos que ya están administradas y gestionadas por el Estado, que son el Sarmiento y el Tren de la Costa. Hay otras dos que están efectivamente concesionadas, que son el Urquiza y el Belgrano Norte, que vencen en el 2017, por ahora éstas no se tocan, porque es oneroso, seguro habría que pagar alguna indemnización.
Por otro lado, hay cuatro líneas concesionadas que han sido dadas de baja, porque no eran concesiones formales, el Roca, el Mitre, el San Martín y el Belgrano Sur. Por supuesto que desde que los ferrocarriles se privatizaron hay numerosas causas judiciales y económicas para dar de baja todas las concesiones sin pagar un peso, pero tampoco se iba a pagar por YPF y se terminó haciéndolo en bonos por U$S 7.500 millones.
De todas maneras, en cuanto a la administración de los trenes suburbanos, esto es en cierta medida un paso adelante. Sin embargo, hay que decir que en todo el mundo los ferrocarriles de transporte de pasajeros dan pérdidas, estando mejor o peor administrados, el resultado es el mismo. En el transporte ferroviario así como en el aéreo, lo que da ganancia es la carga, y acá hay una nebulosa con respecto a ese tema, nadie afirma al control de quién van a pasar los ferrocarriles de carga. Hay un ramal que administra Techint, el que hace el recorrido Rosario-Bahía Blanca, el NCA que está bajo el control de Aceitera General Deheza y un ramal del San Martín que lo tiene la brasilera América Latina Logística (ALL). Es fundamental esto, porque sino estamos estatizando las pérdidas y mantenemos concesionada la ganancia.
Que el Estado se haga cargo de los trenes suburbanos, si bien hay que ver en qué condiciones, cuál es el proyecto definitivo, en principio a mi juicio significa un avance. Ahora, como bien lo explicó la Presidenta, no es un problema de ideología estatista sino que es un problema material, basados en la experiencia de los dos ramales que administra el Estado, ellos demuestran que con menos dinero que el que gastan los privados, pueden administrarlos. Es una decisión puramente económica, con lo cual se contradice con lo que desde hace años viene sosteniendo el discurso oficial que afirma que el “proyecto” es un modelo político que toma decisiones económicas. Acá es a la inversa, hay una decisión económica que no es política, porque no es por una concepción estatista, sino que es una política derivada porque se pierde mucha plata.
Una decisión política sería avanzar en los ferrocarriles de carga, incluso si no es este gobierno algún otro lo va a tener que hacer porque pronto los propios sojeros van a pedir que el Estado se haga cargo de los ferrocarriles para transportar la soja. En el transporte de soja, como todo transporte de grano que se realiza a granel, muchas veces es más caro el costo del flete que el de la mercadería que se transporta. Entonces, para competir internacionalmente, es necesario bajar ese costo, y hasta ahora las empresas subvencionadas solo tienen un nivel de actividad en función de sus propias cargas, no son servicios públicos, esto tiene que ser redimensionado. Incluso, teniendo en cuenta el programa agropecuario 2020, que está funcionando a medias, pero aunque se cumpliera solo el 60% de sus metas, el sistema actual no puede transportarlo, no tiene la capacidad de carga, ni tecnológica, ni de seguridad. Creo que el hecho que el Estado se vuelva a hacer cargo de los ferrocarriles, es una tendencia que si no la concluye este gobierno lo va a hacer algún otro.

M.H.: El motivo central de esta comunicación tiene que ver con la charla que tuvimos en enero, cuando no pasaba nada después, con la muerte de Nisman, cambió totalmente el panorama político. Esa vez habíamos abordado el panorama electoral y nos detuvimos particularmente en la situación de la izquierda, luego se han producido novedades, sos uno de los firmantes de una convocatoria que se titula “Ante una nueva ofensiva de los de arriba, hay que construir un amplio polo de izquierda”, que convoca mañana a las 18:00 a un plenario en la facultad de Ciencias Sociales. Me gustaría que te refirieras a esta declaración.

E.L.: Desde que hablamos aquella vez, sucedió lo de Nisman, es cierto, pero creo que las dos plazas que han sido multitudinarias, el 18F y el 1M, aceleraron los tiempos electorales. El 18F, que si bien fue planteado como un homenaje a Nisman, fue una marcha claramente política de oposición al gobierno y lo que está diciendo es: “señores de la oposición derechista seleccionen un candidato de una vez por todas”. Al mismo tiempo, esto tiene una tendencia a fortalecer a Scioli en el kirchnerismo, por más que el sector más puro y duro proponga un candidato para las internas, pero tengo la impresión de que el favorecido va a ser Scioli porque para enfrentar a un sector conservador se necesita del lado del kirchnerismo alguien que le dispute esa base social derechista, que por primera vez aparece con fuerza con una capacidad de movilización importante y que no va a disputar ningún candidato progresista. Esto acelera los tiempos.
En esta nueva situación generada a partir de la muerte de Nisman, el único que ha mantenido una posición firme y clara ha sido la Izquierda. A diferencia de la 125, Blumberg y los cacerolazos, donde sectores de izquierda se sumaron a esas expresiones derechistas, hoy todo el arco de la izquierda tuvo la claridad de reclamar una Comisión investigadora independiente para el caso Nisman, para la AMIA, que se publiquen todos los archivos secretos, que se desbaraten todos los servicios de inteligencia, etc.
Entonces, la izquierda puede erguirse frente a la sociedad con total independencia habiendo sido coherentes. Esto puede reflejarse y hay condiciones objetivas para que se reflexione en el terreno electoral. Por un lado hay una cuestión real que el centro de la organización electoral de la izquierda es el FIT y, por otro, hay una serie de grupos que hasta hace poco eran algo refractarios a la cuestión electoral, que han ido dando avances. Expresión de esto es la declaración que mencionaste y el acto que se va a llevar acabo en la facultad de Ciencias Sociales. Es un reagrupamiento de una serie de organizaciones e intelectuales de la cultura y las artes que están señalando la necesidad de la participación electoral y le están planteando al FIT hacer una alianza, empezando por la Ciudad de Buenos Aires,l pero que llegado el caso podría extenderse al resto del país.
Antes, lo hizo el dirigente de Jujuy Carlos el Perro Santillán, que es un punto muy importante a tener en cuenta. La situación de la política argentina ha dado un giro conservador con cualquiera de los candidatos posibles que gane finalmente las elecciones y, por lo tanto, hay un espacio muy amplio para la izquierda, que no esta abierto de ahora y para siempre, sino que hay que aprovechar y, como dicen los mexicanos, “ahora es cuando”.

M.H.: He estado observando que los financistas internacionales se sentirían muy cómodos, de acuerdo a sus declaraciones, con cualquiera de los tres candidatos presidenciables: Scioli, Massa y Macri. Inclusive eso se ha manifestado en los buenos números de la Bolsa argentina y en algunos otros datos a los que hizo referencia en su discurso de iniciación de sesiones parlamentarias la Presidenta de la Nación. Me parece muy importante este aspecto, que los financistas internacionales evalúen que con cualquiera de los tres candidatos se sentirían cómodos.

E.L.: Y se sienten cómodos con el gobierno actual también, porque si despejás el tema de los fondos buitre, que no son bien vistos por el sistema financiero internacional porque la posición que tienen cuestiona cualquier restructuración de deuda en cualquier país, el sector financiero y bancario ha ganado más que nunca en la historia, un 58% más que el año pasado.
Argentina es un pagador serial como lo ha dicho la Presidenta, ha pagado todas sus deudas y ahora sigue poniendo plata para los fondos buitre, el Juez Griesa los frena, pero la plata está. Además, en términos de deuda externa, que es lo que les interesa a los financistas internacionales, la relación deuda externa-PBI es de las más bajas del mundo, por eso el riesgo país acaba de bajar a 600 puntos. Está a punto de cumplirse el deseo del gobierno de volver al endeudamiento, porque ya le han ofrecido a tasas de un 8% montañas de dólares, porque sobran dólares en el mundo. Con esta cuestión de la banca de Londres que no comparte la sanción del Juez Griesa, Argentina podría tomar deuda en Europa. El capital financiero internacional hoy no tiene problemas con Argentina, porque es un buen pagador, lo que no quiere decir que yo crea que hay que volver al endeudamiento, solo estoy analizando objetivamente la situación.

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Argentina, Mar del Plata: 8 de marzo Día Internacional de las Trabajadoras

Ester Kandel (especial para ARGENPRESS.info)

Estoy en la ciudad que sigue siendo una de las ciudades con mayor nivel de desocupación y subocupación, tal como explicó José Rigane en una nota de ACTA. Lo que se llama una “ciudad feliz” es sólo una mejora provisoria durante el verano. Otra de las consideraciones es sobre la falta de desarrollo industrial y esto repercute en el tipo de mano de obra. El trabajo precario como es el caso de los ex empleados de Argen Pesca, en conflicto (toma en la sede de la delegación regional del Ministerio de Trabajo de la Provincia). No se, si se resolvió el conflicto.

Me parece importante mencionar estos hechos porque el tema que nos ocupa hoy, es recordar la lucha de un grupo de trabajadoras, hace 107 años y lo que tienen en común, aunque pasaron muchos años, es que vivimos en un país en que el sistema económico se base en la explotación de una clase sobre otra.

Una cuestión general: La división sexual del trabajo es una cuestión social y el patriarcado es preexistente al sistema capitalista. Estas relaciones de género preexistentes son incorporadas y recompuestas en la relación capitaltrabajo

La división sexual del trabajo es la parte de las relaciones sociales que articula la producción y la reproducción. Se expresa en un proceso contradictorio entre las clases y los sexos. En otros términos, es un complejo entramado de vínculos entre la división sexual del trabajo, la organización de la familia y las estrategias de acumulación del capital. (1)

¿Por qué se fijó la fecha del 8 de marzo y cuándo?

En 1908

En la fábrica Cotton Textile Factory de Nueva York, donde las obreras solicitaban jornada laboral de diez horas, descanso dominical e igual salario por igual trabajo. La respuesta al reclamo fue el incendio en la fábrica y la muerte de las 129 obreras.

En el año 1910 se aprobó la resolución, para conmemorar el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer Trabajadora, fue durante la Segunda conferencia de mujeres socialistas, llevada a cabo en Copenhague, Dinamarca. Esta resolución fue considerada, entre otros motivos, como “un eslabón en la larga y sólida cadena de la mujer en el movimiento obrero”.

Uno de los antecedentes que registran la incorporación de las mujeres al trabajo remunerado fue, en la segunda mitad del siglo XVIII, la competencia de la manufactura. Así lo testimonia Alejandra Kollontay (2): La competencia de la manufactura precipitó a la quiebra a los pequeños artesanos y a los obreros a domicilio, obligándoles a que vendieran su propia fuerza de trabajo a las grandes empresas, así como la de su mujer y de sus hijos. A finales del siglo XVIII y a principios del siglo XIX, la “cuestión de las mujeres” se concentró sin embargo esencialmente en el salario y su derecho a un “trabajo decente”. Durante tres siglos, las corporaciones, con sus privilegios y la severidad de sus decretos, procuraron que la mujer estuviera excluida de los oficios artesanos. (…) Desde que perdió la posibilidad de ejercer una profesión artesanal, se convirtió más fácilmente en presa del fabricante (…)

Acá podemos ver que la violencia que actualmente la vemos con bastante frecuencia, tiene sus años.

El ejemplo de Francia nos puede ilustrar la forma como se fue desarrollando el trabajo a domicilio y la incorporación de la fuerza de trabajo femenino, con la existencia de numerosas pequeñas empresas de manufactura con sólo diez o veinte obreros/as, en las que se ocupaban del tejido y el hilado; la presencia de mujeres era mayoritaria, hasta que la producción de seda pasó a la producción industrial. La imposición de la fábrica fue en detrimento del trabajo a domicilio y la manufactura.

Las consecuencias de este fenómeno se observó en vísperas de la revolución francesa:

Los arrabales de París se inundaron de mendigos y prostitutas, de una multitud de mujeres sin trabajo que padecían miseria y hambre. No es extraño que en los motines de julio de 1789, (3) las mujeres se comprometieran de manera particularmente vehemente contra el dominio y la explotación de los ricos. (…) “si buscamos trabajo no es para liberarnos de los hombres, sino para edificarnos una existencia propia en un ámbito modesto”, “libertad ilimitada de trabajo”.

Los habitantes de los arrabales de París, se manifestaban y gritaban juntos: “Libertad de trabajo”.

A. Kollontay, aclara que la libertad de trabajo significaba la eliminación definitiva del feudalismo, la consolidación y el predominio de la burguesía y la liquidación de los privilegios de las corporaciones.

Se iniciaba una época de grandes cambios en la moderna sociedad burguesa con su producción en gran escala que produjo múltiples cambios, o como dirían Marx y Engels (4) “la época de la burguesía se caracteriza y distingue de todas las demás por el constante y agitado desplazamiento de la producción, por la conmoción ininterrumpida de todas las relaciones sociales, por una inquietud y dinámica incesantes.

Hubo innumerables luchas que acá no podemos citarla pero si quiero señalar que 100 años después en el Congrés International du Ouvrier Socialiste realizado del 12 al 14 de junio de 1889 en París: se fijó la fecha del 1º de Mayo, como Día Internacional de los trabajadores y se decide luchar por una legislación protectora y efectiva del trabajo y se reclama como base:

• la limitación de la jornada de trabajo a ocho horas;
• la prohibición del trabajo infantil;
• el reposo ininterrumpido de 36 horas;
• igual salario por igual trabajo (trabajo femenino)

 Podemos decir que los reclamos de las obreras de la fábrica Cotton de Nueva York se daban en el marco de protestas, reclamos y resoluciones de las organizaciones sindicales.
 Para cerrar con este relato histórico quiero leerles el texto de una canción anónima, que es una pintura de la situación, publicada en el libro La situación de la clase obrera en Inglaterra de Federico Engels (5) (1845):
La canción de la camisa
Con los dedos cansados y consumidos,
con los párpados pesados y enrojecidos,
hallábase una mujer sentada, vistiendo harapos inhumanos
Manejando aguja e hilo
¡Coser! ¡Coser! ¡Coser!
En la pobreza, en el hambre y en la mugre;
y pese a todo, con voz de dolorido acento,
cantaba la Canción de la Camisa.
¡Trabajar! ¡Trabajar! ¡Trabajar!
¡Mientras el gallo canta a lo lejos!
¡Y trabajar! ¡trabajar! ¡trabajar!
hasta que las estrellas brillen por los intersticios del techo
Esto es, ¡ay!, ser una esclava,
Como en los dominios de los turcos bárbaros,
Donde la mujer no tiene siquiera un alma que salvar,
si es que a este trabajo puede llamársele cristiano.
¡Trabajar! ¡Trabajar! ¡Trabajar!
Hasta la mente padezca vahidos,
¡Trabajar! ¡Trabajar! ¡Trabajar!
Hasta que los ojos estén pesados y turbios.
Dobladillo, bocamanga y tablones,
Tablones, bocamanga y dobladillo,
Hasta que caigo dormida sobre los botones
Para seguirlos cosiendo en sueños.
¡Oh hombres con hermanas queridas!
¡Oh hombres con madres y esposas!
No es ropa blanca lo que desgastáis con el uso,
sino vidas de criaturas humanas.
¡Coser! ¡Coser! ¡Coser!
En la pobreza, en el hambre y en la mugre,
Se cose a la vez con un hilo doble
tanto una mortaja como una camisa
Pero ¿por qué hablo de la muerte ese fantasma de espantosos huesos?
Apenas temo su terrible forma,
Pues se me parece tanto,
debido a los ayunos que paso
¡Oh dios Por que tendrá que ser tan caro el pan
y tan barata nuestra carne y nuestra sangre.

Sobre la desigualdad laboral entre mujeres y varones

Dijimos que la manufactura abrió las puertas a trabajadores no cualificados y elegía la fuerza de trabajo que les resultaba menos cara y dicha fuerza fueron las mujeres y los niños.

Acerca de esta situación se produjo un debate (6) en el movimiento de mujeres sobre el hecho de que la mujer no es únicamente ciudadana y fuerza de trabajo, sino que trae también hijos al mundo y la colocará siempre en una situación particular.

En el movimiento feminista burgués se desarrolló a partir de la consigna: “Igualdad de derechos”. La primera consigna de las obreras fue: “Derecho al trabajo”. En los años 1850, las obreras lucharon por las reivindicaciones siguientes:

1. Acceso a los sindicatos en las mismas condiciones que los colegas masculinos.
2. A trabajo igual, salario igual.
3. Protección del trabajo femenino (esta reivindicación apareció a finales del siglo XIX
4. Protección general de la maternidad.

Algunas cuestiones actuales que he relevado y seguramente ustedes podrán completar:

- Acoso laboral, especialmente los hombres que ostentan superioridad jerárquica;
- diferencias salariales;
- dificultades para conciliar la vida laboral y el trabajo doméstico,
- frente a la crisis, mayor vulnerabilidad para las mujeres.

Estos temas no son nuevos pero sería verlos dentro del contexto actual, cómo se expresa la discriminación directa e indirecta de las mujeres en el mercado laboral, como por ejemplo un cuestión afín como es el proyecto de licencia por paternidad ( perdió estado parlamentario) sólo se logró 5 días. ¿Quiénes se oponen?, ¿qué intereses se ponen en juego?

Argumentos de los empresarios para discriminar

- licencia por maternidad implica mayores costos

Lais Abramo (7): estudio sobre los costos laborales

Los beneficios médicos y monetarios asociados a la maternidad no son financiados directamente por el empleador, sino por fondos públicos o por los sistemas de seguridad social y las contribuciones de los empleadores para los sistemas de seguridad social que incluyen los beneficios relacionados a la maternidad.

- Estrategias encubiertas

a) entrevistas de selección de personal, preguntas como “¿es separada?”, “¿tiene hijos?”, “¿con quién va a dejar a sus hijos?”.

b) Caso Freddo; fallo emblemático

c) Solicitan emplear mujeres con “maternidad resuelta”

El aviso clasificado fue publicado el viernes 14 de septiembre de 2007 en el diario El Sur de Villa Constitución.

d) Segregación ocupacional: distribución de las mujeres en los distintos sectores y categorías ocupacionales observando una importante disparidad salarial.

e) Preferencia de varones en el traslado de personal tercerizado de maestranza y mantenimiento al plantel de un organismo del Estado Nacional.

Caso Freddo

La causa judicial (8) se había iniciado hace cuatro años, cuando la Fundación Mujeres por la igualdad (MEI), con el apoyo jurídico de la Facultad de Derecho de la Universidad de Palermo, presentó una acción de amparo contra los entonces propietarios de la cadena de heladerías, acusándolos de discriminar a las mujeres. Hasta 1999, de los 681 empleados de la empresa, 646 eran varones. Como prueba de que estas cifras no respondían a una casualidad, la Fundación presentó los avisos clasificados publicados en los que la heladería requería empleados “de sexo masculino”. El planteo fue rechazado en primera instancia por la Justicia, pero la MEI apeló la sentencia y la Cámara Civil le dio la razón. En 2002, los Camaristas Claudio Kiper y Jorge Giardulli ordenaron a la firma contratar exclusivamente mujeres “hasta compensar en forma equitativa y razonable la desigualdad producida”. Además, los jueces dispusieron que la empresa debiera presentar un informe anual sobre el cumplimiento

Aviso MATERNIDAD RESUELTA

El aviso clasificado fue publicado el viernes 14 de septiembre de 2007 en el diario El Sur de Villa Constitución. La oferta de empleo: “Empresa de electrónica seleccionará personal femenino para su departamento de control de Calidad”. Entre los requisitos figuraba “maternidad resuelta, buena predisposición para trabajar en equipo y bajo presión (excluyente), dedicación Full time (horario de 8.00 a 18.00) conocimiento de PC.

Desde el diario Rosario 12 se comunicaron con la empresa y conversaron con el gerente Jorge Gentili, quien explicó que el único objetivo del aviso era “evitar que se presentaran chicas embarazadas”. Indicó que su empresa tiene como política otorgar un mes más de licencia por maternidad a los tres dispuestos por ley (…) Han venido chicas embarazadas, y eso es un problema.

Por lo tanto sobre la “maternidad resuelta”, alegó al tener que exportar, se le complica tomar gente nueva para explicar el trabajo y en cuanto a la expresión bajo presión, significaba la capacidad de responder a “mucha acción de trabajo”.

En cuanto a la redacción del aviso, afirmó Gentile: “Quizá me haya equivocado en la forma de expresarlo”. En este marco, consideró que “el tema de la discriminación en Argentina es hipócrita, porque muchas cosas no se expresan pero se hacen igual. Este empresario PyME, al finalizar la entrevista, manifestó: “te puedo asegurar que no soy nada discriminatorio, no ejerzo ninguna presión”.

Se puede agregar el acoso sexual como por ejemplo “el subsecretario de Transporte, Antonio Guillermo Luna le cambia a una mujer un puesto por atenciones sexuales para varios muchachos. (escuchas judiciales en el caso de Mariano Ferreyra).

COTO

La empresa de supermercados Coto (9) se infiltró en el faceebook de una empleada y la despidió porque la trabajadora denunciaba en la red social, los abusos patronales que la firma cometía contra ella y sus compañeros de trabajo.

La cuestión empezó cuando la supervisora a fines de 2012, aunque sabía que tenía una hija en edad escolar, resolvió otorgarle de forma arbitraria las vacaciones en pleno mes de noviembre.

Los delegados que responden al sindicato, no intervino a pesar de sus promesas. Recibió distintos tipos de amenazas a través de “delegados” que trabajaban para la empresa. En esta dirección trabajaron la directora de RRHH, la psicóloga y la esposa del dueño, Gloria Coto.

Otro ejemplo de Estados Unidos

La moda barata para algunas tiene alto costo para obras, artículo escrito por Naomi Wolf (norteamericana) (10):

“¿Cómo hacen las grandes tiendas para mantener tan bajo el precio de ese lindo vestido? Hambreando y oprimiendo a las bengalíes, las chinas, las mexicanas, las haitianas….

Todas sabemos que la ropa barata suele fabricarse en condiciones de explotación, y por general con mano de obra femenina. También sabemos que las explotadas declaran que las encierran y les prohíben ir al baño durante largos períodos, así como también hablan de hostigamiento sexual y de violenta represión de todo tipo de agremiación (…)

El boicot en los Estados Unidos a las remeras universitarias procedentes de este tipo de talleres se tradujo en prácticas fabriles más justas y el boicot al café y a alimentos que en su mayor parte lideraron las consumidoras derivó en compras comerciales justas por parte de los grandes supermercados. Las mujeres más prósperas tienen una historia de boicots efectivos al trabajo esclavo: en la época victoriana, las mujeres pobres se quedaban ciegas en los talleres de costura creando elaborados bordados para mujeres ricas, hasta que el rechazo por parte de esas consumidoras impuso mejores condiciones de trabajo. (…)

Una denuncia reciente en nuestro país

CEPETEL denuncia discriminación gremial y de género en Telefónica

Jueves 5 de febrero de 2015, por Prensa Secretaría de Género e Igualdad de Oportunidades *

El Sindicato de los Trabajadores de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (CePETelCTA) denuncia las acciones discriminatorias de la empresa Telefónica de Argentina por condición de género y militancia gremial

El comunicado que hace público la organización gremial dice: “Desde nuestra organización queremos hacer visible las situaciones de discriminación por condición de género y por militancia sindical que viene llevando a cabo la Gerencia de Infraestructura de Redes de la Dirección de Compras en el marco de las mudanzas, siendo nuestra compañera Secretaria de Género la única jefa de la dirección que no cuenta con puesto fijo de trabajo”.

“Este proceso empieza hace 2 años cuando arbitrariamente se le quita la categoría de ’jefe 24’ dejando las mismas tareas y personal a cargo. A partir de allí la discriminación fue en aumento, llegando hoy al punto de darle un puesto móvil de trabajo y de hacer desaparecer de la estructura organizacional de la empresa su función y la de sus colaboradores, los cuales están siendo presionados para que se reubiquen”.

“Todo ello, continúa el comunicado de CePETel cuando aún se encuentra abierta la causa judicial iniciada oportunamente y destacando que en dicha Dirección (Compras) no existen cargos directivos ocupados por mujeres dando clara señal de una actitud misógina, lo cual la empresa avala a través de la no intervención”, finaliza la denuncia.

* Equipo de Comunicación de la Secretaría de Género e Igualdad de Oportunidades de la CTA


En esta fecha se vuelven a plantear las reivindicaciones y reafirmamos un compromiso de lucha por:

• la limitación de la jornada de trabajo a ocho horas;
• la prohibición del trabajo infantil;
• el reposo ininterrumpido de 36 horas;
• igual salario por igual trabajo (trabajo femenino)
• Derecho de huelga, puesto en cuestión por la representación empresaria de la OIT

Y además, políticas efectivas a favor de:

- Trabajo digno, libertad y democracia sindical
- Atención a la primera infancia (jardines maternales y/o infantiles)
- Educación sexual para decidir
- Anticoncepción para no abortar
- Aborto legal, seguro y gratuito para no morir
- Políticas públicas sostenidas para garantizar el cumplimiento de leyes y programas
- Cumplimiento de la Resolución de la Corte Suprema de la Nación sobre el aborto no punible. (marzo 2012)

Y en contra de:

• La precarización laboral
• el acoso sexual en el trabajo
• la violencia familiar
• la violencia sexual
• la trata de mujeres y niñas

Para terminar

Como señalamos en el artículo La opresión de las mujeres tiene historia (11) estos temas mencionados, se fueron transformando en problemas relacionados con la mujer: matrimonio, gestación, maternidad, anticoncepción, aborto, trabajo doméstico y/o público, divorcio, ejercicio de la ciudadanía. Cuando se comienza a analizar uno de estos temas y se los ubica históricamente, observamos un hilo que conecta uno con otros. La opresión ha sido una constante durante miles de años, aunque no podamos constatar exactamente el cómo se inició.

El sistema patriarcal instituido con la propiedad privada, concibió a la mujer como una cosa, sobre esta relación se organizó la sociedad, se legisló y se educó a varones y mujeres durante varios siglos.

La doble opresión de la mujer trabajadora, implica abordar las contradicciones como parte del conjunto de los trabajadores y las trabajadoras y a su vez abordar las contradicciones que se producen en el seno de la clase. Es decir que el lugar de la mujer en la producción y en la reproducción social implica analizar estas relaciones con una visión de conjunto o sea teniendo en cuenta la relación clasegénero.

Notas:
1) Cuando hablamos de estrategias del capital en principio, es pertinente a relacionar el sistema con las posibilidades de un país independiente. Para ello tomamos las palabras de Julio Gambina en el artículo Un proyecto de nación postergado: “Desde el fondo de la historia nacional, el programa de la liberalización sigue vigente. La libre competencia regía las relaciones económicas capitalistas de los siglos XVIII XIX, y hace ya más de un siglo que los monopolios transnacionales definen todas y cada una de las ramas de la producción y los servicios en Argentina. Ya en 1916 en tiempos del primer Centenario, Argentina era considerada un ejemplo de país políticamente independiente, pero dependiente en economía.”
En la etapa del neoliberalismo, se agudizaron las condiciones de vida de la población, con la existencia de un sector de la población excluida, sin vivienda, con niños sin educación y desnutridos.
El problema es el modelo productivo’ capitalista, que no discute los modos para asegurar Soberanía Alimentaria, energética y financiera, ni pone en discusión el régimen de propiedad de la tierra y la dominación monopolista en el encadenamiento productivo que dirigen las transnacionales de la alimentación y la tecnología para su producción”. Este es el modelo que continúa, de ahí los abrazos con Peter Munk de la Barrick Gold, con Monsanto y Wallmart…
2) Kollontay, Alejandra, Mujer, historia y sociedad, Sobre la liberación de la mujer, Edición Fontamara, Barcelona, 1982.
3) “Las mujeres del pueblo” en las provincias del Delfinado y de Bretaña fueron las primeras en atacar a la monarquía. Fueron seguidas por las mujeres de Angulema y de Chenonceaux. Participaron en las elecciones de los diputados para los Estados Generales y su voto fue reconocido unánimemente. El lunes 5 de octubre de 1789 marcharon sobre Versalles unas cinco o seis mil mujeres, encabezadas por las mujeres del mercado; detrás de ellas los hombres, los más jóvenes disfrazados de mujeres. Cubiertas de todo, empapadas de lluvia y de sudor, agotadas, borrachas, en su mayoría verduleras que amenazaban a gritos a María Antonieta.(…) Citado en Las mujeres en la Revolución Francesa – Comisión de las comunidades europeas – N° 33.
4) Marx, Carlos y Engels, Federico, Manifiesto Comunista, Digitalizado para el MarxEngels Internet Archive por José F. Polanco en 1998. Retranscrito para el Marxist Internet Archive por Juan R. Fajardo en 1999.
5) Ediciones Diáspora, Buenos Aires, 1974.
6) Kandel, Ester, Este y aquel 8 de marzo, Día Internacional de la mujer trabajadora, Argenpress, 31 de enero de 2014.
7) Abramo, Laís. “Costos laborales de hombres y mujeres en países de América latina: mitos y realidades”. Publicado en Abramo, Laís y Todaro, Rosalba, 2002. Cuestionando un mito: costos laborales de hombres y mujeres en América Latina. OIT, Lima.
8) Clarín, 14 de noviembre de 2004.
9) Argenpress, 22 de enero de 2013.
10) Clarín, 18 de julio de 2010.
11) Revista Periferia, agosto de 2010.

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AMIA: “Los archivos siguen cerrados”

ANRED

La Agrupación por el Esclarecimiento de la Masacre Impune de la AMIA (A.P.E.M.I.A.) aseguró que "el decreto, el décimo de la serie de los decretos que dicen ‘desclasificar’ lo que aún así no se hace público, abunda en el manipuleo y la confusión", en referencia al decreto 395/2015 por el cual gobierno nacional dispuso una nueva “desclasificación de documentación” de la causa AMIA. La apertura es sólo en "relación a la Causa Nº 8566 exclusivamente. Pero no dijeron nada de los archivos secretos vinculados a la causa Nº 9.789 por irregularidades y encubrimiento. En este caso los archivos secretos siguen cerrados a las partes y jueces desde el año 1999, como mínimo", remarcó Laura Ginsberg, integrante de esa agrupación. Difundimos comunicado de prensa.


En el día de hoy, el gobierno nacional publicó en el Boletín Oficial el Decreto 395/2015 referido a una nueva “desclasificación de documentación” de la causa AMIA.

Lo hace “en relación a la Causa Nº 8566” exclusivamente. Es aquella que tramita el juez Canicoba Corral y donde, supuestamente, se investiga el atentado a la sede de la AMIA.

En sus considerandos se expresa que esto se hace a solicitud de los nuevos fiscales de la UFI AMIA “a fin de garantizar el pleno acceso de las partes a dicha documental”. Los fiscales también pidieron saber si en poder de la nueva Agencia Federal de Inteligencia (AFI) hay documentación adicional de aquella otra que le fuera remitida “en custodia” hace ya 10 años, y que hasta hoy no fuera entregada a esa Fiscalía ni al juzgado.

En su art. 3º, el gobierno dispuso desclasificar “toda otra nueva documentación, informe o archivo que no hubieran sido aportados…” en los últimos 10 años. Pero a renglón seguido pone en duda lo anterior y ordena que sólo se haga en caso “de existir” esa documentación (Art. 4º y 5º del Decreto).

El Jefe del Gabinete y firmante del Decreto, Aníbal Fernández, declaró que lo único que faltaba era “hacer público” la supuesta desclasificación de los archivos, admitiendo que los archivos secretos del atentado a la AMIA están cerrados pese a sus recientes afirmaciones en contrario. El decreto, el décimo de la serie de los decretos que dicen ‘desclasificar’ lo que aún así no se hace público, abunda en el manipuleo y la confusión.

Es apenas un remedo para superar formalmente el hecho que ni los Fiscales ni los Jueces tuvieron acceso a esos papeles durante los últimos 10 años de supuestas desclasificaciones.

“Veremos si muestran algo... Pero no dijeron nada de los archivos secretos vinculados a la causa Nº 9.789 por irregularidades y encubrimiento, cuyo juicio la Presidenta quiere iniciar este año. En este caso los archivos secretos siguen cerrados a las partes y jueces desde el año 1999, como mínimo”, dijo Laura Ginsberg.

Mientras tanto, desde el gobierno y desde las filas de Macri y Massa se niegan a debatir el tratamiento del Proyecto de Ley presentado por APEMIA e impulsado por diputados y senadores de diferentes bancas, para conformar una Comisión Investigadora Independiente en el marco del Congreso Nacional y poner los archivos secretos sobre la mesa y a disposición de esa Comisión Investigadora integrada por personalidades destacadas del país. Ese es el camino para superar el encubrimiento y la impunidad.

Buenos Aires, 13 de marzo de 2015,14:30 hs.

AGRUPACIÓN POR EL ESCLARECIMIENTO DE LA MASACRE IMPUNE DE LA AMIA (A.P.E.M.I.A.)

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