miércoles, 3 de septiembre de 2008

Argentina: Reconstruir el Sistema Ferroviario


Elena Luz González Bazán (especial para ARGENPRESS.info)

Estos últimos años, mucho se habla del ferrocarril, del mal funcionamiento de los trenes suburbanos, de la falta de ferrocarril en el interior, pero eso, por supuesto, es una voz que se eleva desde las provincias, porque desde Buenos Aires las voces son pocas y opacas.

El tren en Buenos Aires y el conurbano funciona, pero muy mal, por ello, muchos sostienen que debe mejorar el ferrocarril y brindar un servicio superior. Aunque pocos ponen en discusión y se interrogan si así debe continuar este ferrocarril actual.

Estas son las voces, en general, salvo honrosas excepciones, porque incluidos los trabajadores actuales de las concesionarias, casi nada dicen sobre el Sistema Ferroviario Nacional, que alguna vez supimos tener.

La Argentina se caracterizó por tener un SISTEMA INTEGRADO DE TRANSPORTE FERROVIARIO, INDUSTRIAS Y COMUNICACIONES, único en el mundo. Este sistema existió a partir de la nacionalización de las 17 líneas ferroviarias de ingleses, franceses y las estatales.

Luego de largos debates, entrecruces de objetivos y propuestas, los ferrocarriles fueron nacionalizados por el entonces presidente de nuestro país: Juan Domingo Perón, era febrero de 1948, hacía apenas dos años había sido ungido presidente por el voto popular.

Aquellos días de febrero y marzo de aquel año, los ferroviarios y la familia ferroviaria festejaron la nacionalización, tal lo cuenta, relata y lo entrega como parte de la historia nacional, Juan Carlos Cena en su libro El Guardapalabras, memoria de un ferroviario.

Por esto, pasemos a des estructurar lo que fue el Sistema Ferroviario.

Sistema: según el diccionario de la Real Academia de la Lengua dice: Conjunto ordenado de ideas científicas o filosóficas. Conjunto ordenado de normas y procedimientos acerca de determinada materia. Conjunto de elementos interrelacionados, entre los que existe una cierta cohesión y unidad de propósitos. Conjunto de diversos órganos de diversa naturaleza. 

En este caso: Unidad de un conjunto de diferentes modos ferroviarios.

Integrado: Dicese de un aparato que reúne en una sola pieza una serie de otros aparatos que podrían existir independientemente unos de otros. Dicese de una empresa que abarca varios campos de producción de un bien o de un servicio.

En este caso: la integración del transporte ferroviario, industrias y comunicaciones.

Entendiendo esto, podemos agregar que aquel Sistema Ferroviario que se conformó, independientemente de la voluntad de la nacionalización, por la dinámica de los ferrocarriles, tardó años en unificar los distintos aspectos que tenían que ver con inventario unificado de materiales, herramientas, coches, vagones y locomotoras, que llevó una tarea denodada conjugar en una sola empresa ferrocarrilera centralizada y descentralizada en su operatividad. Que aquella empresa nacional tenía cuarenta policlínicos. 37 talleres industriales, sólo nombrar algunos prestigiados por su labor e historia como los de Tafí Viejo en la provincia de Tucumán, Talleres Pérez en Rosario, provincia de Santa Fe; Talleres Liniers en la Capital Federal; Remedios de Escalada, Bahía Blanca, La Plata, la provincia de Buenos Aires y Talleres Córdoba en nuestra provincia mediterránea. 

Talleres industriales que cobijaron la existencia de miles de obreros y operarios, trabajadores ferroviarios, una sirena que marcaba la rutina mañanera, la familia ferroviaria se guiaba por su sonido, sus barriadas se organizaban con su sonar diario en diferentes horarios.

A los talleres se añadieron los almacenes de materiales y herramientas, los depósitos de locomotoras diesel y a vapor y un entramado ferroviario que fue sumándose a la red ferroviaria ideada por los ingleses y franceses, en menor medida, y por el ferrocarril nacional que unió 14 provincias argentinas.

Ese Sistema Ferroviario llevó agua a los pueblos sedientos, combatió las plagas como la langosta. Los trenes sanitarios combatieron las pestes que inundaban las poblaciones del interior, como el mal de Chagas. En la actualidad hay 4 millones de chagásicos.

La llegada del tren trajo salud a las zonas rurales, transportó solidaridad a través del servicio médico ferroviario imponiendo por primera vez los primeros auxilios y la medicina preventiva, distribuyendo remedios, las mercancías, las proteínas y calorías que modificaron las expectativas de vida.

Todo esto se quebró cuando los ferrocarriles fueron desguazados, más de 85.000 trabajadores expulsados y todo el sistema ferroviario destruido, arrasado y descuartizado.

Dos redes ferroviarias distintas: la inglesa y francesa coniferal, todas desembocaban en el puerto de Buenos Aires. 

La segunda red, la de los Ferrocarriles del Estado, a partir del inicio del siglo XX, uniendo las provincias, las regiones donde no estaban los ingleses, con un entramado hacia la profunda Argentina.

Todo esto fue lo que pasó a conformar ese Sistema Integrado, además porque las comunicaciones fueron patrimonio del ferrocarril, conectó por primera vez a los pueblos, integrándolos entre ellos.

Este Sistema Ferroviario, el que fue un servicio público, el que daba un millón de pesos diarios de pérdida, hoy, sin los 47.000 kilómetros de vías que supo extender y tender, apenas con 6.000 kilómetros actuales, se lleva la friolera de tres millones de dólares actuales diarios de pérdida. 

Subsidios millonarios a las concesionarias y sin necesidad de inventario, porque el Sistema Ferroviario fue desguazado, demolido y saqueado.

La pregunta que muchos se hacen es si es posible reconstruir el ferrocarril. Sí, claro que se puede, pero eso se logra con la reconstrucción del Sistema Ferroviario, ese Sistema debe volver a tener sus talleres, depósitos, almacenes. A este Sistema se debe sumar los trenes aguateros, los trenes sanitarios. Debemos reinstalar los trenes que llevaban salud, las vacunas, los remedios y la esperanza de vida.

Debemos colocar los trenes cargueros que recojan la producción de los pueblos del interior, llevando y transportando la producción agrícola ganadera de los pequeños y medianos productores de las provincias argentinas, de las fábricas de la Argentina recóndita. Porque la mercancía no toma valor si no interviene el transporte. 

El Estado nacional debe proporcionar el mejor medio de transporte: en este caso el Ferrocarril, el que menos contamina, el más seguro, el que se paga cada metro, cada kilómetro de vías, cada locomotora y todo su mantenimiento, que le ofrece a la población, como fue, un servicio público económico, eficaz. Que llegó a desarrollar 120 kilómetros por hora cuando transportaba pasajeros y 55 kilómetros por hora para carga. 

En la actualidad no desarrolla ni 30 kilómetros por hora para pasajeros y apenas 10 kilómetros por hora para carga. 

El Sistema Ferroviario nunca tuvo inconvenientes con humo, ahumados y otros. El Sistema Ferroviario que retratamos era Estatal, como debe ser en la actualidad, como es en todos los países desarrollados actuales. Monopólico, centralizado, donde la corrupción sea desterrada, donde su operatividad sea descentralizada. Con este modelo ferroviario se podrá planificar, organizar y llevar adelante un Sistema Ferroviario que haga revivir los 870 pueblos que hoy son fantasmas, donde las almas divagan sin rumbo, donde las poblaciones han quedado entumecidas porque hay muchos ancianos solos y los jóvenes han emigrado, o bien ya no hay ni cien habitantes. Esos pueblos han perdido su lugar en el mundo. Sus cementerios esperan que regresen sus seres queridos para que vuelvan a florecer sus recuerdos, sus rezos y sus historias.

Para que el Sistema Ferroviario sea reconstruido se necesita de una verdadera voluntad política, de un gobierno que tenga vocación de devolver al país su Sistema Ferroviario. Esto sólo puede ser llevado adelante con aquellos que jubilados en su gran mayoría tienen la sabiduría acumulada de más de 150 años de ferrocarriles en nuestro país. Los técnicos que construyeron locomotoras, vagones, coches y tanto más, los que conocen como poner en funcionamiento el Sistema Ferroviario, esa Unidad de conjunto de los modos ferroviarios.

El ferrocarril, su recuperación no es una consigna, los controles deben existir, pero el Sistema Ferroviario es un complejo y entramado donde hay planificación, organización y operatividad del servicio, todo esto requiere de conocimientos aquilatados y atesorados por una sabiduría trasmitida por generaciones. 

Enseñanza – aprendizaje colectivo fue una norma ética de vida que también debe ser rescatada por esta reconstrucción necesaria.

El Ferrocarril es una cuestión nacional, en el 60º aniversario de su nacionalización.

Foto: Argentina: Estado actual del Depósito Ferroviario Mate de Luna, Tucumán.

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