miércoles, 24 de septiembre de 2008

Bolivia: Aflojan la presión sobre los fascistas

ECONOTICIASBOLIVIA
 
Campesinos e indígenas suspenden bloqueos y marchas sobre Santa Cruz, el bastión de la oligarquía separatista, que no cede en nada ni quiere firmar el pacto ofrecido por Morales.

Las organizaciones campesinas, sociales y populares que responden al mando del presidente Evo Morales suspendieron hoy los bloqueos y marchas sobre la ciudad de Santa Cruz, con las que intentaban presionar a la oligarquía y a los prefectos fascistas para que firmen un pacto con el gobierno indígena – campesino.

El presidente del gubernamental Consejo Nacional del Cambio (Conalcam), Fidel Surco, informó que los campesinos e indígenas movilizados en los puntos de bloqueo cerca de Santa Cruz han optado por dar un "cuarto intermedio" para facilitar las negociaciones en curso entre el gobierno de Morales y los fascistas.

Surco ratificó que las organizaciones sociales aguardan que se firme un acuerdo entre el Gobierno y los prefectos que garantice la realización del referéndum que valide la nueva Constitución Política del Estado, cuya convocatoria no debería pasar del 15 de octubre.
 
Decisión compartida

La decisión de suspender la presión sobre la oligarquía fue respaldada de inmediato por los sindicatos y organizaciones leales al presidente Morales. Así, el principal dirigente de la Central Obrera de El Alto, Edgar Patana, calificó de positiva la decisión del Conalcam y dijo que "ahora que no hay presiones se tiene que firmar un acuerdo". 

En Cochabamba, el presidente de la Brigada Parlamentaria del gobernante Movimiento al Socialismo (MAS), David Herrera, opinó que era una decisión acertada la del Conalcam de levantar el cerco a Santa Cruz, confiando en que los prefectos firmen el acuerdo que propuso el Presidente de la República. 

En los puntos de bloqueo en Santa Cruz, el presidente del Comité Cívico de San Julian, Félix Martínez, informó sobre el cumplimiento de las decisiones del Conalcam. "Hemos tenido una reunión con todos los dirigentes de la organización del Conalcam y la decisión la vamos a hacer conocer en forma simultánea a todos los compañeros que están cerca de Montero a los compañeros de El Torno y compañeros de Cordillera".
 
Los fascistas no ceden 

La decisión de los campesinos no modificó en nada, sin embargo, el rechazo de las fuerzas de la derecha a pactar con Morales. Por el contrario, la oligarquía, los prefectos fascistas y los 100 clanes, que son amos de la tierra, dueños de los grandes negocios y mandan en cuatro de las nueve regiones de Bolivia, continuaban burlándose de la insistente demanda del gobierno indígena – campesino de Bolivia para llegar a un acuerdo nacional que garantice su gobernabilidad, viabilice una nueva Constitución Política del Estado y dé paso a la reelección del presidente Evo Morales.

Aunque han firmado un pre-acuerdo inicial y se han sentado a la mesa de negociaciones con el presidente Morales y sus ministros, con los que llevan adelante un "diálogo de sordos" desde el pasado jueves, la oligarquía y los prefectos fascistas no tienen, en el fondo, la menor intención de hacer un pacto de largo aliento con Evo y sólo quieren "lavar" su imagen seriamente dañada por la salvaje masacre de campesinos en Pando, además de consolidar las posiciones conquistadas en el oriente y los valles de Bolivia, tras tres semanas de virtual rebelión contra el gobierno central radicado en La Paz.

En las últimas horas, el fascista prefecto de Santa Cruz, Rubén Costas, ratificó la decisión de la oligarquía de no aceptar el acuerdo ofrecido por Morales para aprobar la convocatoria a un referéndum nacional sobre la nueva constitución Política del Estado. "Ese cerco a Santa Cruz, esos bloqueos que hoy persisten, son parte de una presión que ha habido para que de repente nosotros, ante el cerco, ante las presiones, firmemos algún documento, pero como ustedes han visto nosotros no vamos a firmar nada", advirtió. 

Esta posición fue avalada por el presidente del Comité Cívico pro Santa Cruz, Branko Marinkovic, quien, además, descalificó la propuesta gubernamental que virtualmente es inaplicable en cuatro de las nueve regiones del país, donde la oligarquía, los prefectos fascistas y los 100 clanes tiene el control absoluto y la fuerza necesaria para impedir tal referéndum.
 
Evo no pierde la esperanza 

Horas antes de partir a la ONU, el presidente Morales solicitó en Cochabamba a los prefectos opositores que firmen el acuerdo de pacificación.

"Ojalá los prefectos se adhieran a este documento (…) El gobierno nacional está dispuesto a mejorar (el proyecto de nueva Constitución), pero no se debe desconocer la (totalidad de la) nueva Constitución Política del Estado. Estamos dispuestos a garantizar la autonomía en todos los departamentos del país", dijo al señalar que, durante su ausencia, el vicepresidente Alvaro García Linera continuaría con los esfuerzos de pacificación".

El vicepresidente aseguró que en las negociaciones "el Gobierno flexibiliza el texto constitucional (...) para incorporar el capítulo de autonomías que se pudiera consensuar con los representantes departamentales", mientras que en los prefectos "no hay voluntad de firmar un gran acuerdo". 

"Este diálogo no puede ser indefinido. No podemos seguir trabajando sobre ambigüedades", dijo al asegurar que "el pueblo no puede ser nuevamente burlado" por la actitud de los prefectos de oposición que, según él, se niegan a firmar acuerdos concretos en las negociaciones. 

Sin embargo, según García Linera, el Gobierno va a "persistir en el diálogo" para conseguir el "objetivo" de sacar adelante "un nuevo texto constitucional que incluya las autonomías departamentales" como "un proyecto de cambio que beneficie a todos los bolivianos".

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