martes, 16 de septiembre de 2008

Bolivia: Apresan al genocida de Pando

ECONOTICIASBOLIVIA (especial para ARGENPRESS.info)

"Su detención obedece a una disposición legal y constitucional, en el marco del estado de sitio", aseguró en La Paz, el presidente Evo Morales.

El principal responsable de la matanza de campesinos en el norte de Bolivia, el prefecto (gobernador) de Pando, el ultraderechista Leopoldo Fernández, fue detenido por efectivos del Ejército la mañana de este martes en la ciudad de Cobija, la capital de Pando.

Fernández, que gobernó la región con mano de hierro y organizó las bandas fascistas y de sicarios que ametrallaron a los campesinos, fue conducido en un vehículo particular rumbo al aeropuerto para ser embarcado rumbo a la ciudad de La Paz o Cochabamba, donde guardará detención, hasta que se esclarezca oficialmente su responsabilidad en la masacre de la pasada semana que dejó un saldo preliminar de 15 muertos, una treintena de heridos y un centenar de desaparecidos.

"Su detención obedece a una disposición legal y constitucional, en el marco del estado de sitio", aseguró en La Paz, el presidente Evo Morales.
 
Latifundios y poder

En las tierras de Pando, en el norte tropical de Bolivia, en la frontera con Brasil, Fernández es considerado como la cabeza visible de una veintena de poderosos clanes familiares, que son dueños de la tierra y de los grandes negocios y que manejan vidas y haciendas a su libre albedrío.

Desde antaño, Pando es el reino de los clanes familiares de los Sonnenschein, Hecker, Becerra Roca, Vaca Roca, Peñaranda, Barbery Paz, Claure, Villavicencio Amuruz.

Estas ocho familias concentran cerca de un millón de hectáreas de tierras fértiles, que equivalen a dos mil veces la extensión de la capital Cobija, donde gobierna con ellos, el ultraderechista Leopoldo Fernández, otro millonario ganadero.

Los millonarios de Pando son parte de los 100 clanes que son dueños de la tierra y de la vida en Bolivia. Ellos, según una investigación documentada de Econoticiasbolivia, controlan además la agroindustria, el comercio exterior, la banca y los grandes medios de comunicación, y dirigen desde el oriente y los valles de Bolivia la rebelión oligárquica contra el presidente indígena Evo Morales.
 
Dueños de vidas y haciendas

Los clanes familiares ya se han apoderado de las tierras más fértiles de Bolivia y han levantando gigantescos latifundios, sobre los que han edificado un creciente poder económico y político, manejando a su antojo las principales organizaciones empresariales, cívicas e incluso populares de las regiones orientales y del sur del país (Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija), desde donde conspiran para echar abajo al "indio presidente" e intentan armar su propio Estado, con su Parlamento y Policía propia y con el control absoluto sobre la tierras, los impuestos, la educación y los impuestos.

Según un informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), conocido por Econoticiasbolivia, este centenar de familias tiene en sus manos 25 millones de hectáreas, cinco veces más que dos millones de campesinos que trabajan en otras cinco millones de hectáreas y que subsisten a duras penas en los minifundios, degradados por la sobreexplotación agrícola y la baja productividad.
 
El peso de los gamonales

El gobernador Fernández es parte de estos clanes y es uno de los amos y señores de Pando. Su influencia es tal que incluso el propio presidente Evo Morales le ofreció, hace dos años atrás, que sea candidato por su partido, el Movimiento al Socialismo (MAS), para gobernar la rica región fronteriza con Brasil. El fascista Fernández lo rechazó, él no quería nada con los indios.

Fernández y estos clanes son visceralmente racistas y están convencidos de que los campesinos, a los que explotan como en los tiempos del feudalismo, valen menos que sus vacas, por lo que no conciben que uno de ellos sea el actual presidente de Bolivia.

Estos grupos oligárquicos han estado, desde siempre, imbricados con el poder político. Han cogobernado con las dictaduras militares y han lucrado al máximo con los regímenes neoliberales democráticos y saben, muy bien, conservar sus privilegios.

El prefecto Fernández mantuvo un control casi feudal de los poderes públicos y privados en Cobija y provincias entre 1979 y 2005. Según el recuento oficial, Fernández fue funcionario público en las dictaduras de Luis García Meza (1980-1981), Celso Torrelio y Guido Vildoso (1981-1982); responsable en Pando del Instituto Nacional de Colonización (actual INRA); parlamentario, prefecto y ministro de Gobierno neoliberal y derechista del ex dictador Hugo Banzer-Jorge Quiroga (1997-2002).

La ex ministra de Gobierno Alicia Muñoz denunció en 2006 que Fernández entrenaba en Cobija a paramilitares supuestamente para trabajos de "seguridad ciudadana". El año pasado, Leopoldo mandó a quemar la casa del senador pandino Cuellar que apoyó la Ley de Reconducción Comunitaria de la Reforma Agraria de Evo Morales.

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