jueves, 25 de septiembre de 2008

Brasil: Continúa siendo un país de migraciones y desigualdades

Brasil sigue teniendo un fuerte flujo de migraciones internas y su sistema educativo presenta fuertes desigualdades raciales, informó hoy el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE). 

La Síntesis de Indicadores Sociales, basada en los datos de la Encuesta Nacional por Muestreo de Domicilios (PNAD, en portugués) de 2007, contiene entre otras muchas la información de que el año pasado 19,2 millones de personas migraron dentro del país. 

El principal foco de origen de los desplazados internos sigue siendo la región nordeste del país, de donde sale el 53,5 por ciento (10,5 millones de personas) de los que deciden vivir fuera de la región en que nacieron. 

El mayor foco de atracción de desplazados migrantes brasileños sigue siendo, también, la región sudeste, donde están Sao Paulo, Rio de Janeiro y Minas Gerais, destino preferido por el 66,7 por ciento de los que migran. 

El IBGE identificó otros flujos de población: el 20 por ciento de los desplazados salen de la región sudeste, teniendo como destinos preferidos las regiones sur y centro oeste. 

Además, los extranjeros que llegan a Brasil para quedarse también prefieren la región sudeste, que fue la escogida por el 71,6 por ciento de los 692.000 inmigrantes que llegaron al país en 2007. 

En el plano educativo, la síntesis muestra que, pese a las leyes de integración forzada en las universidades, aún falta mucho para que Brasil se convierta en una democracia racial. 

Entre los jóvenes de 19 años, el 20,6 por ciento de los de piel clara estaba en la universidad; entre los de piel oscura (negros y mulatos), sólo el 6,0 por ciento estaba en la misma situación. 

En 2007, terminaron sus cursos universitarios 13,4 de cada 100 jóvenes de piel clara; entre los mulatos y negros, sólo 4 de cada 100 consiguieron esa proeza. 

Dentro de la población con más de 15 años, los "blancos" tienen un promedio de 8,1 años de estudios, mientras los brasileños de piel oscura se limitan a un promedio de 6,3 años. 

Finalmente, entre los poco más de 14 millones de analfabetos brasileños, los negros y mulatos llegan a 9 millones, en números redondos. La tasa de analfabetismo es de 6,1 por ciento para los blancos y de 14 por ciento para los negros.

Población infantil de Brasil es más afectada por la pobreza

La pobreza afecta al 30 por ciento de la población brasileña de todas las edades, pero llega al 45,7 por ciento de los que tienen menos de 17 años, dice la Síntesis de Indicadores Sociales divulgada hoy por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE). 

En el caso, son considerados pobres quienes viven en familias que cuentan con ingresos de 105 dólares mensuales por persona, o menos. 

De manera coincidente, entre todos los brasileños los domicilios que no tienen acceso a servicios de saneamiento son el 37,6 por ciento, pero entre las familias que tienen niños menores de seis años, esa proporción sube al 45,5 por ciento. 

Entre las familias por debajo de aquella línea de pobreza, la proporción de niños menores de seis años que van a jardines de infancia es de 10,8 por ciento, mientras entre las que ganan más de 700 dólares, van a esas instituciones 43,6 de cada cien. 

Para toda la población, el número de niños de más de tres años que va a jardines de infancia equivale al 17,1 por ciento, mientras la meta del gobierno es que lo hagan por lo menos el 50 por ciento de ellos, hasta 2010. 

El IBGE constata que la escasez de jardines de infancia gratuitos y públicos conspira contra el cumplimiento de ese objetivo. 

La escolaridad se acerca bastante a la universalización: el 97,6 por ciento de los niños entre 7 y 14 años iban a la escuela en 2007. Sin embargo, reciben una educación de mala calidad, en muchos casos. 

De los 2,4 millones de niños y adolescentes de esas edades que son analfabetos en Brasil, el 87,2 por ciento (2,1 millones) está en la escuela, lo que no constituye un obstáculo para que sigan siendo analfabetos. 

Entre los 2,3 millones de niños y adolescentes entre los 10 y 14 años que trabajan, la mayoría lo hace en actividades rurales, pero mientras ese grupo disminuyó en 2007, aumentó el de los que trabajan en domicilios urbanos y en la calle. 

Entre ese contingente, la proporción de los que trabajaban en el campo cayó del 43,4 por ciento, en 1997, al 36,5 por ciento en 2007. En cambio, los que trabajaban como domésticos aumentaron del 5,4 por ciento al 8,0 por ciento, en el mismo período. 

Los que desempeñas diversas tareas en la vía pública también aumentaron, del 5,0 por ciento en 1997 al 5,7 por ciento el año pasado.

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