jueves, 25 de septiembre de 2008

Brasil: Vive un auge del etanol con inversiones millonarias y mercado sediento

El gobierno de Brasil prevé un auténtico auge de la industria del etanol, con inversiones de unos 25.000 millones de dólares en proyectos de capitales extranjeros y nacionales para atender un mercado interno "cautivo" y en fuerte expansión, "a prueba" de crisis internacionales. 

El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva ha hecho de la promoción del alcohol de caña de azúcar la punta de lanza de su diplomacia comercial y ha firmado infinidad de acuerdos con países aliados en un esfuerzo por incentivar la producción en otras latitudes, especialmente en América Central, Africa y Asia. 

El objetivo manifiesto es que el etanol sea comercializado internacionalmente como un "commoditie", es decir, un producto básico negociable en las bolsas de futuros con contratos ocasionales y precios que fluctúan de acuerdo a la oferta y la demanda. 

Pero en realidad ese objetivo está en segundo plano y la industria de la caña de concentra en un mercado interno de 190 millones de habitantes donde el etanol reinará con comodidad, según las previsiones oficiales. 

"Convertirlo en commoditie es difícil. Intentamos aumentar la producción y el consumo internacional, pero es un proceso lento que no va a ocurrir de la noche a la mañana", reconoció Mauricio Tolmasquim, presidente de la Empresa de Pesquisa Energética (EPE) del ministerio de Minas y Energía. 

Tolmasquim presentó hoy las proyecciones de producción, consumo, demanda y exportaciones del etanol brasileño para 2008-2017, parte de un nuevo "Plan Decenal de Expansión de Energía". 

"El crecimiento de la producción mundial de etanol continuará basado en la atención a los mercados propios de cada país", señala el informe. 

De cualquier forma, de los 25.500 millones de litros que Brasil producirá en 2008, unos 4.200 millones de litros irán al mercado internacional y la cifra subirá hasta 8.300 millones de litros en 2017, según la proyección "conservadora" del EPE. 

Las exportaciones brasileñas se hacen a través de contratos bilaterales, cerrados entre exportadores (principalmente la petrolera estatal Petrobras) y los compradores. 

El etanol también es empleado en empresas químicas y como aditivo a la gasolina convencional. 

Los proyectos en marcha requieren inversiones de entre 20.000 y 25.000 millones de dólares, solamente en 246 destilerías, de las cuales el 46 por ciento ya está en construcción y el resto en fase de diseño, destacaron los ejecutivos del EPE al presentar las proyecciones en una rueda de prensa en Río de Janeiro. 

O sea, casi la mitad de los proyectos que se necesitan para atender la demanda ya están en desarrollo. 

Pese a que la prioridad será atender al mercado interno, cuyo consumo crecerá 150 por ciento en los próximos años a una altísima tasa de 11 por ciento anual, Brasil desarrolla infraestructura orientada a la exportación, con un tendido de "alcohoductos" para transportar el etanol hasta puertos de embarque. 

Brasil es desde hace tres décadas el país del mundo con mayor uso masivo de alcohol en su parque automotriz. 

Pero en los últimos años esa vocación se potenció con el surgimiento de nuevos modelos de automóviles familiares, llamados "flex", capaces de trabajar indistintamente con gasolina, etanol o con una mezcla de ambos. 

Las recientes alzas de la gasolina impulsaron este mercado y hoy el 93,5 por ciento de los nuevos autos de paseo que salen a las calles del país son del tipo "flex". 

La EPE estima que para el 2017 el 80 por ciento del volumen total de combustibles líquidos consumidos en los vehículos que no usan tecnología diesel será etanol. 

Las proyecciones incluyen el uso del alcohol anhidro, que es el usado a razón de 25 por ciento en los tanques de gasolina y el "hidratado" que contiene cerca de 8,0 por ciento de agua y que se emplea puro. 

Las proyecciones alientan las inversiones millonarias que según Tolmasquim se mantendrán firmes pese a la crisis internacional, básicamente porque se trata de un negocio rentable para un producto de fuerte demanda asegurada. 

En el escenario de la EPE la economía brasileña crecerá el 5,0 por ciento en promedio en la próxima década, ligeramente por encima del resto del mundo. 

También calcula el barril de petróleo en 85 dólares -comparado con el promedio de 42,4 dólares de los últimos cinco años- y que la flota de autos crezca en Brasil a un ritmo de 3,0 millones de unidades por año. 

"Las hipótesis del etanol competitivo es muy razonable porque es difícil imaginar un barril de petróleo por debajo de 75 dólares", afirmó Tolmasquim. 

Para un conductor brasileño es negocio usar el etanol cuando su precio es al menos 30 por ciento inferior al de la gasolina, pues de lo contrario su menor rendimiento por kilómetro recorrido termina neutralizando el ahorro en dinero. 

Por estos días en promedio la diferencia es de 40 por ciento y tanto el gobierno como las empresas esperan que el firme aumento de la oferta ayude al combustible alternativo a mantener esa competitividad en el largo plazo.

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