lunes, 29 de septiembre de 2008

Chile: La inflación provoca pesimismo entre la población

A causa de la inflación galopante, los chilenos han tenido que restringir sus gastos, saliendo menos los fines de semana, comiendo fuera de casa en pocas oportunidades, comprando productos alimenticios y cualquier equipo más baratos y dejando el auto para tomar el autobús o el metro.

El chileno de a pie, a quien por supuesto le llega más el aumento de los precios que a los ricos, ha comenzado a cuestionarse todo lo que la inflación afecta su vida como ciudadano.

Una reciente encuesta de la empresa Adimark mostraba el pesimismo entre los consumidores ante el alza constante de la inflación, que acumula 9,5 por ciento en los últimos doce meses, y que ha provocado que la intención de compra de viviendas y bienes durables haya bajado a su peor nivel desde el 2002.

Este nivel inflacionario no se veía hace más de una década y aunque en todo el mundo la inflación ha ido al alza, lo cierto es que en Chile el aumento ha sido particularmente fuerte, mayor que en muchos países de la región.

La población recuerda muy bien las dos grandes crisis económica que el país ha enfrentado: la de los años 1981-82 y la "crisis asiática" de hace una década.

En este sondeo, el 32 por ciento de los encuestados reconoció que su situación económica está peor que hace exactamente un año y, por el contrario, sólo un 13 por ciento aceptaron que están económicamente en una situación mejor que hace un año.

Este pesimismo no se produce solamente respecto de las expectativas futuras, sino que ya se está viviendo por las familias la constante elevación de los precios.

Las subidas de las cuentas de los servicios básicos (luz, agua, gas), los alimentos, la gasolina y el kerosene están siendo difíciles de asimilar.

Además, los anuncios oficiales de que los fondos mutuos y los multifondos del sistema de pensiones, que son administrados por entidades privadas que los tienen invertidos en el exterior, tienen muy bajos dividendos, hace que el panorama se complique aun más.

La gente entiende que el país está inserto en un mercado global e interconectado, pero le es difícil comprender por qué la inflación no ha sido controlada.

Se culpa al gobierno, el Banco Central de Chile (BCCh) y al resto de los agentes económicos. También se expresa desconfianza hacia el sector privado, porque se le asigna alta responsabilidad en los altos precios de bienes y servicios.

La política monetaria contractiva que tardíamente implementó el BCCh, así como los efectos de la crisis externa sobre la actividad y la demanda local, unidos a la reducción ya observada en el precio del cobre y otras materias primas, debieran hacer ceder la inflación.

Expertos coinciden en que los dos años de inflación elevada han significado, desde el punto de vista de las cifras y de la credibilidad del instituto emisor, un retroceso en lo avanzado en esta materia en la última década.

Las proyecciones para 2009 son del orden de 5 por ciento, lo que significaría una baja sustancial, aunque sigue siendo superior al rango meta del BCCh (3 por ciento), el que en su último Informe de Política Monetaria (IPOM) pronostica que esta variable podría llegar a ese nivel en 2010.

Ya la crisis financiera de Estados Unidos no se ve como algo lejana, y es tema de conversación diaria de los chilenos.

Al referirse a como afectaría esta crisis a su país, la presidenta Michelle Bachelet dijo que "Chile se encuentra en un relativo buen pie para enfrentar las turbulencias y es la buena noticia para los chilenos".

Agregó que "no estoy diciendo que (los problemas) no tengan ningún efecto", pues no es posible sostener tal argumento, "pero creo que el efecto es relativamente menor para Chile".

A un mes de las elecciones para elegir alcaldes y concejales, si la inflación se mantiene tan alta, muchos chilenos podrían cambiar su intención de voto, siendo previsible que la coalición gobernante, que lleva 18 años en el poder, vea reducir sus resultados en las urnas.

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