jueves, 18 de septiembre de 2008

Chile: Michelle Bachelet nombra a un ex canciller delegado de Unasur para la crisis boliviana

La presidenta Michelle Bachelet designó al ex canciller chileno Juan Gabriel Valdés como delegado de la Unión Sudamericana de Naciones (Unasur), para colaborar en el diálogo entre el gobierno de Bolivia y sus opositores sobre la actual crisis interna, informó la prensa local.

La jefa de Estado hizo la designación en su calidad de presidenta pro-témpore de Unasur, y para cumplir uno de los acuerdos adoptados por la cumbre presidencial del grupo realizada el 15 de septiembre en Santiago.

Bachelet explicó que escogió a Valdés, quien se encarga en la cancillería de promover la imagen de Chile en el mundo, debido a que ella no puede "estar físicamente" en Bolivia durante las esperadas conversaciones.

Valdés fue canciller entre 1999 y 2000, en la última etapa del gobierno del presidente Eduardo Frei, y le correspondió dirigir los esfuerzos para obtener la liberación del dictador Augusto Pinochet cuando fue detenido en Londres en 1998.

También fue jefe de la misión de las Naciones Unidas para la búsqueda de una solución a la crisis en Haití entre 2004 y 2006.

En la cumbre del lunes, los presidentes acordaron "crear una comisión abierta a todos sus miembros, coordinada por la presidencia pro-témpore para acompañar los trabajos de esa mesa de diálogo conducida por el legítimo gobierno de Bolivia".

La mandataria destacó la unidad de los países sudamericanos para defender la democracia de Bolivia.

Asimismo, desestimó las críticas de sectores de la oposición derechista por la reunión de presidentes de la Unasur, a la que asistieron nueve presidentes, entre ellos, el boliviano Evo Morales, la argentina Cristina Fernández, el brasileño Lula de Silva y el venezolano Hugo Chávez.

Recalcó que "América del Sur le ha dado un ejemplo al mundo al mostrar la rapidez, la celeridad con que los líderes de Unasur unimos nuestras voluntades para defender la democracia de un pueblo hermano".

Al concluir el encuentro, los 12 países que integran la Unasur aprobaron por unanimidad una declaración de nueve puntos, en la que respaldaron al gobierno constitucional de Morales y advirtieron que la comunidad sudamericana no tolerará intento alguno de golpe de Estado.

Bachelet valoró los acuerdos logrados por Unasur, y resaltó que el bloque regional se unió para "defender su autonomía de Bolivia, fortalecer la institucionalidad y enviar un mensaje de unidad y de compromiso por los países de la región".

Por su parte, el canciller Alejandro Foxley destacó que esta cumbre sudamericana es un logro de la política exterior chilena, y desestimó las críticas de la oposición derechista al sostener que la realización de la reunión "reforzó la imagen internacional del país".

El ministro reconoció que "siempre es posible hacer críticas en democracia, pero habría que ser ciegos para no entender que Chile logró un enorme avance cuando trajo a todos los presidentes de Unasur con las diferencias que se conocen, y logró que se alinearan todos en una posición de diálogo en Bolivia".

Parlamentarios derechistas acusaron la "falta de equilibrio" en las conclusiones que alcanzó Unasur, y advirtieron que no quieren que ésta "se convierta en el sustituto de organismos existentes como la Organización de Estados Americanos (OEA)".

El senador Juan Antonio Coloma dijo que "hay una falta de equilibrio respecto a sus conclusiones, en cuanto a la defensa institucional que el parlamento y los prefectos de Bolivia tienen derecho a exigir".

Su colega Hernán Larraín planteó que la derecha chilena "no quiere Unasur para intervenir en los asuntos internos de los países, ni tampoco como brazo de exportación de modelos revolucionarios fracasados o la proyección de caudillos que pretenden imponer, a través de estos organismos, sus modelos fracasados".

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