miércoles, 3 de septiembre de 2008

Decía ayer el senador kirchnerista Eric Calcagno: “Errónea renegociación de la deuda externa”

ARGENPRESS.info

En la edición de Le Monde Diplomatique, El Diplo de enero del 2005, el senador kirchnerista Eric Calcagno, funcionario multifacético que fungió como embajador en Francia y titular de la Secretaría de las Pymes al mismo tiempo que tomaba licencia en el senado de la Nación –con una mano en el legislativo y la otra en el ejecutivo -que raya en lo antiético-,  decía junto a su progenitor Alfredo Eric Calcagno sobre la odiosa, inmoral e ilegítima deuda externa argentina.

“La estrategia del gobierno argentino en la renegociación de la deuda externa –suponiendo que llegue a buen puerto– no sólo es cuestionable en términos de la factibilidad de pago posterior y de las limitaciones que impondría a la resolución de la enorme deuda social pendiente. Al no apoyarse en la Constitución Nacional y las atribuciones del Poder Legislativo, convalida un verdadero despojo al país, cuyos beneficiarios son conocidos. A pesar de las posibilidades legales, y contra toda evidencia, ni el Fondo Monetario Internacional ni el sistema financiero pagarán por sus responsabilidades”.

“Un informe de la Comisión Especial Investigadora sobre Fuga de Divisas de Argentina durante 2001 de la Cámara de Diputados de la Nación arroja una poderosa luz sobre los manejos de empresas y particulares en los meses previos a la mayor crisis financiera de la historia argentina. El Fondo Monetario Internacional fue cómplice activo de una verdadera megaestafa, violando incluso su Carta Constitutiva”.

Quién esto argumentaba sobre la deuda externa, integró como embajador el gobierno de Néstor Kirchner  y como senador y funcionario el de Cristina Fernández de Kirchner, el primero pagó sin investigar y sin quita alguna 9.530.000 millones de dólares al Fondo Monetario Internacional y la segunda se apresta a desembolsar en las mismas condiciones 6.706.000 millones de dólares al Club de París. 

Cuanta razón tenía el socialista José Ingenieros cuando expresaba: “Para seguir el derrotero de la dignidad debe renunciarse a las cosas bastardas que otorgan los demás; todas tienen por precio una abdicación moral”.

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