martes, 9 de septiembre de 2008

Ecuador: Carta pública a los compañeros de la CONAIE

Guillermo Navarro Jiménez (especial para ARGENPRESS.info)

Quien estudia con la debida atención, el manifiesto: “La CONAIE frente al Referéndum y la nueva Constitución”, difundido el 4 del mes y año en curso, no puede menos que manifestar su total acuerdo con lo planteado en los numerales 1, 2, 3, 4, 5, 7, y 8. Igualmente, no se escapa la abierta contradicción entre el contenido de los numerales antes mencionados, con el del numeral 6 del mismo comunicado, como lo evidencian las reflexiones que se incluyen inmediatamente, y la información que se agrega sobre este tema.

Preocupa que la CONAIE en tanto expresa en el numeral 3: “La CONAIE por su rol histórico y lucha permanente por el cambio real de este país, apoya con el SI crítico en el referéndum para aprobar el proyecto de la nueva constitución, de esa manera sepultar de una vez por todas la vieja estructura del Estado, a la agonizante partidocracia y oligarquía del país, al colonialismo, neocolonialismo y al modelo neoliberal injusto e inhumano que tanto daño a provocado al país”, en forma contradictoria en el numeral 6, sostenga que: “La CONAIE, rechaza las maniobras oscuras realizadas después de la aprobación en el segundo y definitivo debate del texto constitucional el día 24 de Julio del presente año, por el equipo designado para la corrección, ya que cambian importantes artículos y textos de la constitución”. Efectivamente, los contenidos antes citados presentan una flagrante e insalvable contradicción, por cuanto la CONAIE, implícitamente en el numeral 6, asume que el texto por el cual se va a votar no corresponde al aprobado, como lo sostienen los sectores de la ultraderecha, en forma abierta o encubierta; 

Intranquiliza que la CONAIE no haya considerado que las posiciones de los distintos actores políticos que participan activamente en la campaña por el NO, entre los cuales se identifica a: León Roldós, y su movimiento RED; Lucio Gutiérrez y su movimiento Sociedad Patriótica; los ex Asambleístas del Partido Social Cristiano, del Movimiento UNO y otros movimientos de la ultraderecha; César Montúfar ex Director de Participación ciudadana, entidad creada y financiada por USAID; Eduardo Delgado, y su hoy denominado movimiento Polo Democrático[1]; y, otros actores de menor cuantía sobre los cuales recaen serias presunciones de prestar sus servicios al imperio, tienen como objetivo impedir la aprobación del proyecto de nueva constitución -al cual apoya la CONAIE según lo expresa en el numeral 3-, precisamente a través de deslegitimar el texto constitucional a aprobarse el 28 de septiembre, como lo pretenden, por ejemplo las denuncias públicas de León Roldós; la presentación de un texto “aternativo” por parte de los Asambleistas de la ultraderecha; la constante presencia de los actores antes citados en los grandes medios de información, etc. Siendo ello así, el sumarse a aquellos que pretenden deslegitimar el texto constitucional, como se infiere del texto del numeral 6, aparentemente coloca a la CONAIE, en el mismo carril que la de los defensores del NO, lo que, de manera alguna, corresponde a la trayectoria histórica de la CONAIE y como seguramente tampoco era y es la intención de la CONAIE; 

Preocupa que siendo una verdad incontrovertible que la CONAIE: “… desde la década del 90 han venido impulsando permanentemente la convocatoria a una asamblea nacional constituyente plurinacional participativa, para elaborar una nueva constitución que corrija los errores de la exclusión histórica a los derechos de los pueblos indígenas desde la creación misma del actual estado ecuatoriano, dar su verdadera identidad y característica como estado plurinacional y cambiar las estructuras coloniales y el modelo neoliberal que implantaron en los últimos 20 años los pequeños grupos de poder que han usufructuado la riqueza de este país y han sumido en la pobreza a la mayoría de los ecuatorianos”. Se alineen tras la posición de León Roldós Aguilera, quien durante la campaña presidencial, en indudable contraposición a la posición de la CONAIE, planteó que las reformas constitucionales debían restringirse a fortalecer la democracia participativa y la reforma política. Reforma política que la circunscribió a: “definiciones de autonomía, al voto obligatorio o facultativo, a la función legislativa -unicameral o bicameral-, a la fiscalización política y su efectividad, a la corresponsabilidad legislativa del Congreso y el Presidente de la República, a la redefinición de la inmunidad parlamentaria y a la posible creación de primer ministro en la función ejecutiva, con competencias específicas”. Planteamientos que contrariaban y contrarían abiertamente al planteamiento de la CONAIE de reunir una Asamblea Constituyente Fundacional, originaria, que cumpla con los objetivos transformadores establecidos en el numeral 3 del Comunicado; 

Inquieta que la CONAIE no haya tomado en cuenta y rechazado la tarea divisionista que desarrollan los sectores que tratan de deslegitimar al proyecto de nueva constitución, entre éstos León Roldós Aguilera, quien utilizando incluso armas innobles como adjudicar a Alberto Acosta -él sí aliado permanente, constante del movimiento indígena-, supuestas expresiones y posiciones[2] que Alberto Acosta sostiene nunca haber pronunciado o sostenido. Maniobra que a más de pretender robustecer la endeble posición de los partidarios del NO sobre la base de falsedades que supuestamente comprometen a Alberto Acosta, tiene por objetivos: crear malestar al interior de Acuerdo País; y, lo que es más grave, descalificar a Alberto Acosta por su condición de ex Presidente de la Asamblea Constituyente y, consecuentemente al texto constitucional a aprobarse. Esta maniobra política se ve complementada con la simultánea y coordinada difusión de la asesoría prestada por dos españoles, quienes, como se ha determinado en forma irrefutable, igualmente prestaron sus servicios cuando se elaboró la constitución de 1998. Por lo dicho, no es necesaria mayor agudeza política para descubrir esa maniobra política, esa patraña, mucho más cuando Alberto Acosta afirmó al diario El Telégrafo respecto a lo expresado por Roldós: 

“¿Se siente desilusionado de su amigo León Roldós (ex asambleísta, RED), quien reveló a un diario capitalino una serie de conversaciones que mantuvo con él, cuando usted era presidente de la Asamblea?
Categóricamente niego lo que ha dicho. Yo lo considero mi amigo. No creo que vaya a cambiar eso, pero creí en algún momento que León Roldós tenía la talla de estadista, pero después de esto, veo que está despegando una veta no conocida de novelista. Hay mucha fantasía en lo que Roldós está contando. 

El dice que tiene documentos...

Esperemos que los muestre. Yo creo que Roldós vive un momento complejo. No sabe si seguir para adelante o para atrás. Es como esos automóviles a los que se les trabó la caja de cambio en neutro.

¿Roldós acasó modificó su postura política?

El metió primera (velocidad) para apoyar muchísimo la Constitución. Gran parte de los textos fueron valiosos aportes de Roldós, pero ahora metió retro, para decir que se queda con la del 98.

¿Entonces usted desvirtúa las declaraciones, incluso aquella que supuestamente reconoce que había espías en la Asamblea?

No sé de dónde el abogado León Roldós sacó esas cosas. Muchas veces hablé con él, discutimos juntos en las mesas constituyentes, hicimos planteamientos juntos. Roldós fue un asambleísta que luego del primer mes, en el que pasó molesto, se comprometió activamente con el trabajo. Pero no sé qué le pasó al final, como que se le acabó la cuerda y ya no estaba comprometido y se ausentaba siete días de la Asamblea Constituyente. Ahora dice cosas que no conozco de dónde las saca”[3].

Intranquiliza que la CONAIE, a pesar de su profunda y probada convicción por una profunda transformación estructural de la sociedad ecuatoriana, se halle sometido a influencias de postmodernos derechistas tinturados de rojo, los cuales, sobre la base de reivindicaciones puntuales, pretenden bajo el argumento de que esas reivindicaciones son principales, fundamentales, desviar a la CONAIE de su utopía de transformar profunda y estructuralmente al país. Sólo ello explica que la CONAIE haya acogido las sugerencias que crearon las contradicciones antes analizadas, las cuales provinieron de elementos que se escudan también tras problemas formales, ocultando que la lucha por construir y aprobar un nuevo texto constitucional que afecte los intereses de quienes siempre nos han dominado, es un hecho político, en el cual estamos por el cambio o no estamos. Simplemente así, sin medias tintas, sin recovecos, sin segundas intenciones ocultas.

Notas:
1) En este movimiento fungen como sus líderes Napoleón saltos y Fernando Villavicencio, quienes trabajaron para el Banco Mundial, en la preparación de textos útiles para la política intervencionista del imperialismo norteamericano.
2) Véase el editorial: Roldós, León: “¿Transparencia?”, diario El Comercio, Quito, Ecuador, 3 de septiembre del 2008.
3) Véase entrevista publicada bajo el título: “Hay fantasía en lo que Roldós cuenta”, diario El Telégrafo, Guayaquil, Ecuador, 6 de septiembre del 2008.