miércoles, 3 de septiembre de 2008

Ecuador: La historia y sus paralelismos (Parte II)

Guillermo Navarro Jiménez (especial para ARGENPRESS.info)

2. Posición ante el aborto

La Conferencia Episcopal Ecuatoriana, pone énfasis en calificar al nuevo texto constitucional como abortista, llegando al extremo de afirmar que el proyecto de constitución 2008, autoriza el aborto hasta el día anterior al del nacimiento.

Aseveraciones que no tienen asidero alguno, si se reconoce que el artículo 45 del proyecto de nueva constitución establece que: “(….) El Estado reconocerá y garantizará la vida, incluido el cuidado y protección desde la concepción”. Frase que de ninguna manera confirma lo que las cúpulas de las iglesias cristianas sostienen. Ante esa verdad irrebatible, la cúpula de la iglesia arguye que su opinión se sustenta en lo estipulado en el Artículo 66, numeral 10, en el que se establece: “El derecho a tomar decisiones libres, responsables e informadas sobre su salud y vida reproductiva y a decidir cuándo y cuántas hijas e hijos tener”, por que, según ellos, este texto se alinearía con las tesis de la pro elección. 

Lo antes expuesto, nos retrotrae a un viejo debate -zanjado desde hace muchos años atrás en la mayoría de países del mundo capitalista-, entre los que forman parte de los grupos denominados “Provida”, opositores a ultranza del aborto en forma absoluta sobre la base de argumentos religiosos, y, en el otro lado, los “Proelección” defensores del derecho a tomar decisiones sobre su vida reproductiva.

Quienes se oponen al aborto, no toman en consideración ni aceptan tanto el aborto terapéutico como el eugenésico, por considerar que el sexto mandamiento “No matarás”, es absoluto, a lo que agregan que: “En ninguna parte de la Biblia se menciona el aborto específicamente” (8), de lo que infieren que el Estado debe garantizar la vida desde la concepción, lo que implica sostener que es posible determinar el momento de la concepción, planteamiento científicamente insostenible, puesto que es indeterminable si la concepción se produce durante el coito, puesto que pueden transcurrir hora e incluso días luego del coito para la concepción; en el momento en que se fusiona el espermatozoide con el óvulo, lo que tampoco asegura la concepción, puesto que muchos de los óvulos fecundados son eliminados antes de la implantación en el endometrio; durante el tránsito del óvulo fecundado desde las trompas de Falopio hacia el útero, etapa durante la cual igualmente pueden ser expulsados naturalmente; o, cuando se implanta en el útero. Indefinición que permite, en una breve digresión, recordar la insensata oposición que los grupos “Provida” hacen al uso de la pastilla anticonceptiva conocida como del “día siguiente”, puesto que implícitamente asumen que la concepción se produce durante el coito, lo que es absolutamente improbable por las razones antes expuestas, a más de responder al absurdo de afirmar que todo coito conduce a la concepción.

Los argumentos anteriores de los “Provida” pierden igualmente solidez si se recuerda que los grupos “Provida” aceptan la pena de muerte, se muestran especialmente indiferentes ante la muerte de miles de niños por desnutrición o enfermedades (9), o son los principales opositores a la educación sexual y el uso de anticonceptivos (10), como lo demuestra la reciente campaña desarrollada por la iglesia católica ecuatoriana en ese sentido. 

Igualmente, es insostenible el argumento de los “Provida” de que la Biblia no menciona en parte alguna el aborto en forma explicita, como lo comprueban los versículos 6:3, 6:4 y 6:.5 del Eclesiastés, al igual que lo hace en el Exodo 21:22. Lo que la Biblia, en parte alguna prohíbe en forma específica el aborto, limitándose a imponer una sanción a quien accidentalmente lo produce. Efectivamente en tanto los versículos del Eclesiastés expresan: 

“6.3 Si un hombre tiene cien hijos y vive muchos años, por más numerosos que sean los días de sus años, si su alma no se sacia de felicidad y ni siquiera le dan sepultura, yo digo que un aborto es más feliz que él.

6.4. Porque este ha venido en vano y se va hacia las tinieblas, y su nombre será cubierto por las tinieblas; 

6.5. No ha visto ni conocido el sol, pero descansa más tranquilo que aquel”.

El Génesis en el versículo 21:22 hace referencia a la indemnización, pero de ninguna manera a la prohibición, como se desprende de la siguiente cita en que se señala que: “Si unos hombres se pelean, y uno de ellos atropella a una mujer embarazada y le provoca un aborto, sin que sobrevenga ninguna otra desgracia, el culpable deberá pagar la indemnización que le imponga el marido de la mujer, y el pago se hará por arbitraje”, 

Lo antes expuesto es tan así que: “Ni san Agustín ni santo Tomás de Aquino consideraban homicidio el aborto en fase temprana (el último basándose en que el embrión no «parece» humano). Esta idea fue adoptada por la Iglesia en el Concilio de Vienne (Francia) en 1312 y nunca ha sido repudiada. La primera recopilación de derecho canónico de la Iglesia católica, vigente durante mucho tiempo (de acuerdo con el notable historiador de las enseñanzas eclesiásticas sobre el aborto, John Connery, S. J.) sostenía que el aborto era homicidio sólo después de que el feto estuviese ya «formado», aproximadamente hacia el final del primer trimestre”. (11) Cita a la que sólo cabe agregar que “el aborto en cualquier momento y por cualquier razón se convirtió en motivo de excomunión a partir de 1869”, por una mala interpretación científica de los datos sobre la idea del homúnculo como lo afirma Carl Sagan. 

La posición de los “provida” sobre la aceptación del asesinato de animales y no de los embriones, conduce a una nueva faceta del debate: el saber si el embrión es persona o no, lo que pretenden hoy asimilarlo al concepto ser humano -acudiendo incluso a precisiones lingüísticas (12)-, soslayando las profundas diferencias de esos dos conceptos. Esto es, desde cuando se debe considerar como persona al feto, al embrión de un ser humano. En este campo las tesis de “Provida”, tambalean aún más, puesto que el término persona implica determinar en que momento surge la personalidad en los seres humanos, o como lo prefieren los religiosos militantes de “Provida” cuando el alma se aposenta en el feto para que adquiera la condición de persona.

Si obviamos la aseveración de fe que señala que Dios insufla el alma, por cierto sin especificar en que momento, el cual no puede ser el de la concepción por las razones ya anotadas, a más de que ello no es demostrable a la luz de la ciencia o de la simple razón, la conversión del embrión en persona obliga a acudir a determinar en que momento el feto “piensa” tiene la capacidad de reflexionar, puesto que como lo demuestran todos los estudios sobre el desarrollo del embrión, las conexión a gran escala de las neuronas no empieza hasta el sexto mes del embrazo, de donde se concluye que hasta este mes el feto no es un ser humano, ya que los movimientos la respiración o las reacciones reflejas, no convierte al feto en humano. Esta es una de las razones para que la Corte Suprema de los Estados Unidos haya fallado en el sentido de que el aborto es permitido hasta el sexto mes del embarazo (13). Si a lo expresado agregamos que la acumulación y creación de pensamientos, de interrelacionarlos, de reflexionar sobre sus implicaciones o imaginar el futuro sólo es posible desarrollarlo luego del nacimiento, el feto se convierte en ser humano únicamente luego del nacimiento, esto es cuando inicia su fase de socialización. Con lo cual, por cierto no estamos afirmando ni proponiendo el aborto hasta el día anterior al nacimiento, como lo mal interpretan las cúpulas de las iglesias cristianas en el debate que actualmente se desarrolla en el país.

Si todo ello es así, cabe sólo preguntarse sobre las razones que, a nuestro criterio justifican la no inclusión en el proyecto de texto constitucional el pedido de que se garantice la vida desde la concepción, y se incluya: “El derecho a tomar decisiones libres, responsables e informadas sobre su salud y vida reproductiva y a decidir cuándo y cuántas hijas e hijos tener”.

En primer lugar, es necesario recordar que para todas las creencias religiosas los hijos deben ser el producto del amor, esto es de una relación sentimental consolidada en el marco del cual se produce el coito con consentimiento mutuo. La violación, es exactamente el contrario de ese mandamiento, puesto que es el producto de un acto violento, en el cual no existe una relación amorosa y peor el consentimiento del o la agredida. Esta es la primera razón que justifica lo estipulado en el artículo 66, numeral 10, antes expuesto.

La segunda razón que justifica el derecho que asiste para tomar decisiones sobre la vida reproductiva, es el embarazo de adolescentes, las cuales, en un importante número de casos, es resultado de violaciones al interior de su hogar, las cuales se encubren por falsas solidaridades. En este caso igualmente se justifica los abortos por considerar que las adolescentes no tienen la madurez sicológica requerida para desempeñar el papel de madres, a más de que los embarazos son producto de una deficiente educación sexual, a la cual se oponen los miembros de los movimientos “Provida” y de las iglesias cristianas.

La tercera razón que justifica la inclusión del derecho a tomar decisiones sobre la vida reproductiva, es el peligro de muerte de la madre, de la madre y el feto, por razones derivadas de la incompatibilidad del factor Rh (factor rhesus) (14), el que se produce cuando la sangre de la madre es Rh negativo y el bebe Rh positivo, y, l a sangre del feto entra en el sistema sanguíneo de la madre, lo que determina que el sistema inmunológico de la madre genere antígenos que destruye la sangre del feto lo que puede conducir a la muerte intrauterina e incluso poner en peligro la vida de la madre si no se presta la atención médica debida y en forma oportuna.

La cuarta razón que explica y justifica el porque se estableció el derecho a decidir sobre la vida reproductiva, es la detección de malas formaciones de carácter catastrófico. Malas formaciones que el adelanto de la ciencia y de la tecnología permite definirlas sin margen de error alguno, como es el caso de los ecosonogramas tridimensionales, por ejemplo. Este elemento es de gran importancia, puesto que la historia reciente de la humanidad señala que estas malas formaciones congénitas se incrementan por los efectos secundarios de medicamentos cuyo uso fue autorizado, como es el caso de la Talidomida.

Finalmente debe mencionarse que la quinta razón que explica y justifica el derecho a decidir sobre la vida reproductiva, es la inseminación artificial no permitida, puesto que esto equivale a una intrusión en el cuerpo de la potencial madre. 

En conclusión, si las posiciones de los grupos “provida” no se sostienen desde una perspectiva científica, y los argumentos a favor del aborto se explican incluso por demandas religiosas, no existe razón alguna para que la Cúpula de las Iglesias cristianas, especialmente la CEE declaren el aborto como no negociable, y, sobre es base, se opongan abiertamente a los contenidos del artículo 45 y del numeral 10 del artículo 66, como lo han hecho en estos días, en franco posicionamiento político a favor del NO en el próximo referéndum. 

3. Posición ante el matrimonio y los tipos de familias

La Presidencia de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, en Nota del 25 de abril del 2008, afirmaba que: “La moral cristiana considera la práctica homosexual como incompatible con la vida de fe, tal como es, por ejemplo, el adulterio”, agregando más adelante que: “En los aspectos jurídicos y legales, las uniones entre personas del mismo sexo no pueden ser reconocidas como matrimonio, ni tampoco deben equipararse a las familias en sus consecuencias sociales como sería, entre otras, la adopción de menores”, sin embargo de lo cual afirmaban que: “Por otro lado el Estado, en el ámbito que le corresponde, tiene el derecho de normar los efectos económicos y patrimoniales que se deriven de tales uniones, como lo hace en el caso de otros acuerdos entre personas”. 

Aseveraciones de las que se infieren tres conclusiones importantes para nuestro análisis:

1) Las uniones entre personas del mismo sexo no pueden ser reconocidas como matrimonio;

2) Esas uniones no deben tener el derecho a adoptar menores; y,

3) El Estado tiene el derecho de normar los efectos que se deriven de las uniones de homosexuales. 

Conclusiones que permiten, a su vez, juzgar si los textos del proyecto de constitución aprobado por la Asamblea Constituyente, mantienen coherencia con la posición expuesta por la Presidencia de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana. 

Si comparamos el texto del artículo 67, inciso segundo, con la demanda expresada por la CEE constatamos que este dice: “El matrimonio es la unión entre hombre y mujer, se fundará en el libre consentimiento de las personas contrayentes y en la igualdad de sus derechos, obligaciones y capacidad legal”, texto que responde fielmente a la demanda mencionada en la primera conclusión.

El texto del artículo 68, inciso segundo por su parte estipula que: “La adopción corresponderá sólo a parejas de distinto sexo”, esto es a matrimonios entre hombre y mujer. Esta disposición, igualmente satisface plenamente lo planteado por la Presidencia de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, por lo que no existe razón alguna para insistir sobre el tema. 

En relación a la tercera conclusión, basta mencionar que el artículo 68 en su primer inciso cumple con lo expuesto por la Presidencia de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, puesto que se limita a establecer que: “La unión estable y monogámica entre dos personas libres de vínculo matrimonial que formen un hogar de hecho, por el lapso y bajo las condiciones y circunstancias que señale la ley, generará los mismos derechos y obligaciones que tienen las familias constituidas mediante matrimonio”. Texto que no sólo satisface lo requerido por la CEE, sino incluso se muestra ampliamente recatado, pudoroso respecto al texto propuesto por la CEE, CORPEDUCAR, CONFEDEPAL, CONFEDEC, CONESA, CEPAFEC Y FE Y ALEGRIA en comunicación del 1 de abril del 2008, dirigida al economista Alberto Acosta, en su calidad de Presidente de la Asamblea Constituyente. Efectivamente, en esa misiva, las entidades y corporaciones antes citadas sugerían el siguiente texto: “La unión estable de una pareja, sin que importe su sexo u opción sexual, y en donde cada uno de sus componentes estén libres de matrimonio o vínculo similar con otra persona, generará derechos y obligaciones que reconozca la ley. El derecho de adopción corresponde sólo a las parejas de diverso sexo”. Ante tal pedido, el texto del proyecto de nueva constitución resulta púdico, puesto que omite castamente, hacer referencia al sexo u opción sexual. 

Planteado así el problema es evidente que la Conferencia Episcopal Ecuatoriana no tiene razón alguna para insistir en estos puntos, a menos que medien otras razones, que expliquen el por qué de la insistencia en estos temas que, como se demostró, fueron satisfechos. Razones que se descubren cuando se analizan los subsiguientes comunicados que fueron emitidos por la CEE, y, principalmente, cuando se estudian las relaciones de poder, a las que nos referiremos más adelante. 

La Conferencia Episcopal Ecuatoriana descubre sus cartas, cuando en comunicado del 30 de abril Arregui Yarza afirma, luego de reconocer que no debe darse un vacío jurídico sobre “los derechos y obligaciones que puedan originarse en una relación duradera entre personas homosexuales “,en forma explícita que: “Pero el cauce jurídico para esos posibles derechos y obligaciones es el general de las leyes, sin necesidad de singularidades específicas”, lo que en buen romance significa que la oposición de la CEE es a la constitucionalización de la “La unión estable y monogámica entre dos personas libres de vínculo matrimonial que formen un hogar de hecho, por el lapso y bajo las condiciones y circunstancias que señale la ley, generará los mismos derechos y obligaciones que tienen las familias constituidas mediante matrimonio”. Posición que hoy reniega de lo que demandaban desde el mes de abril de este año, como quedó ya demostrado. En otras palabras, el objetivo hoy de la CEE no pasa por demandar no se acepte la “relación duradera en entre homosexuales o lesbianas”, pasa por disponer de un argumento para continuar en su campaña política por el NO. Si no como explicar que todo el tiempo solicitaron que se incluye el texto para luego de que la Asamblea Constituyente aprobó lo solicitado, proclamar que este punto es innegociable, que es inaceptable.


Notas:
8) Bowman, Robert M: “Un argumento a favor de los silenciosos. Un caso bíblico contra el aborto”.
9) La muerte de un hombre, por definición implica, desde la perspectiva de los “Provida” el asesinato de tantos seres humanos potenciales como células tiene un individuo, ya que la clonación ha demostrado que de cada una de ellas es posible generar un ser humano. 
10) “No hay tan sólo una actitud respecto a la anticoncepción o el aborto en la iglesia católica. Existe, por supuesto, la actitud conservadora, bien conocida, del papa y bastantes miembros de la jerarquía, y de una minoría insignificativa de los teólogos católicos. Esta perspectiva afirma que los anticonceptivos artificiales y el aborto son siempre malos. Para esta perspectiva conservadora, ni siquiera un esposo cuya pareja haya contraído HIV puede usar anticonceptivos. Esta es una forma de interpretación posible de las tradiciones católica y cristiana, pero la mayoría de la gente -católica o no- piensa que es extrema. Si fuera la única postura católica, ortodoxa y legítima, sería trágico, pero no es así”. Maguire, Daniel C. Profesor de Teología Moral en la Universidad de Marquette.
11) Sagan, Carl: “Aborto: ¿Es posible tomar al mismo tiempo partido por la vida y la elección”.
12) Véase: Bowman, Robert M, Op. Cit. 
13) En lel Distrito Federal de México, se puede legalmente interrumpir el embarazo hasta el tercer mes, puesto que aborto se considera solamente luego de ese período, de acuerdo a las reformas aprobadas en abril del 2007. Antes de  la reforma el aborto estaba permitido solamente si peligraba la salud de la madre, existían malas formaciones congénitas, o si el embarazo era producto de violación o inseminación artificial no permitida
14) El factor Rh es una clase de proteína que se encuentra en los glóbulos rojos de la sangre.   fue descubierto en 1940 en los monos Macacus Rhesus, de donde deviene su nombre. Cuando alguien tiene esa proteína se le considera Rh positivo y cuando lo carece Rh negativo. El factor Rh es hereditario y se trasmite en dos genes.

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