miércoles, 3 de septiembre de 2008

Educación pro: Entre becas y paros hacia la exclusión


Prof. Juan Carlos Sánchez (especial para ARGENPRESS.info)  
 
El perfil de la gestión macrista en materia educativa comenzó a advertirse desde su inicio, con las desafortunadas palabras del Subsecretario de Coordinación Pedagógica e Inclusión Escolar, Walter Bouzada Martínez, en ocasión de una reunión ampliada de gabinete (1) y con la progresiva reducción de los diferentes programas del Ministerio de Educación junto con el nombramiento de asesores, cuyo sueldo se fijó en $ 7.472.

Si tenemos en cuenta el perfil del actual Ministro, no cabe duda acerca de su orientación hacia una formación destinada a las necesidades empresarias, descuidando la faceta humanística que lleva a la integración del sujeto biopsicosocial. Lo prueban numerosos escritos y libros, al igual que su participación en el Consejo Asesor Voluntario de la Fundación Par junto a la actual Vicejefa de Gobierno, Lic. Marta Gabriela Michetti y a la Presidenta de COPINE (Comisión para la Plena Participación e Integración de las Personas con Necesidades Especiales), Lic. Marina Klemensiewicz.

Desde principios del mes pasado, comenzaron a advertirse las consecuencias del cambio en la valoración de la vulnerabilidad socioeconómica de los estudiantes de nivel medio como también la absoluta falta de diálogo con los sindicatos docentes, con respecto a sus condiciones laborales y salariales.

La beca como derecho

Desde la crisis de 2001, se hizo imperativo asegurar la asistencia de los estudiantes secundarios y se creó el Programa de Becas Estudiantiles (PBE), que luego fuese reglamentada mediante la Resolución Nº 24/06 de la exSecretaría de Educación del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Las consecuencias no tardaron en hacerse sentir y en el año 2002 se otorgaron 14.600 becas para llegar, en el año 2006, a 56.213.

Resultaba evidente la necesidad de implementar dicho programa, aunque el proceso, en parte, estuviese teñido de clientelismo junto a una ejecución que no tuvo en cuenta el rendimiento académico y la asistencia regular de los estudiantes.

Durante esta gestión, se anunció el incremento del monto de las becas pero algo se escondía: la intención de reducir la cantidad que se iban a otorgar, mediante el cambio de los criterios de valoración de la vulnerabilidad socioeconómica de los estudiantes y sus familias.

A principios del mes pasado, se conocía la magnitud de dicha reducción pues se otorgaron 22.649, constituyendo una reducción del 35.21% de las solicitadas y del 63,47% de las adjudicadas con respecto al año anterior; es decir, un poco más de las otorgadas en el año 2003.

La respuesta no se hizo esperar. Los estudiantes de 13 instituciones educativas de la Ciudad tomaron sus sedes, acompañados de docentes y de padres; entre ellas, la Escuela Normal Superior Nº 2 “Mariano Acosta”, institución en donde el actual titular de la cartera educativa porteña obtuvo su título de Profesor para la Enseñanza Primaria, en 1981 (2).

Pronto se impuso la judicialización de la protesta, antes que el diálogo destinado a conciliar posiciones. Ello era imposible: el macrismo solamente impone… Sumado a ello, el memorándum enviado a las rectorías de los colegios tomados ordenaba la identificación de los estudiantes que realizaban la toma, volviendo el pasado al presente en otra Noche de los Lápices en plena democracia, al igual que la suspensión de clases, indicando su forma de recuperación y la prohibición de los docentes de permanecer en la institución educativa. La sombra de Cacciatore y del Proceso, que tanto admira el Jefe de Gobierno, motivó el repudio de los organismos de Derechos Humanos junto a los padres de los estudiantes.

En lugar de afirmar que “La educación y la recuperación del espacio público son pilares esenciales para transformar Buenos Aires en una ciudad con mejor calidad de vida y con un proyecto inclusivo, que garantice igualdad de oportunidades para los niños y los jóvenes” (3), los hechos demuestran absolutamente lo contrario pese a la mentada reconsideración de las becas denegadas, la cual devendrá en otra negativa.

Las denegatorias fueron fundadas en un particular criterio para definir a los “pobres”, olvidando a quienes forman parte de la clase media baja y media media. En algunos casos, también se denegaron a pesar de residir en condiciones sumamente precarias. En todo caso, se trató de ocultar una realidad porteña significativa como la pobreza y la indigencia, sin contar con la de aquellas familias con algún integrante con discapacidad…

Los pobres molestan al macrismo, sean de la Villa 31 o de la Villa 1.11.14; como también quienes se encuentran en la zona Sur, luego de la Avenida Independencia o de la Avenida Juan Bautista Alberdi. Solamente pueden ser incluidos quienes formen parte del tejido electoral para el año próximo.

Las becas son un derecho porque atienden una gran necesidad de una población escolar pauperizada, que no llega a comprar los útiles necesarios o, en el peor de los casos, a no poder viajar hacia la escuela. Y el deber indelegable e irrenunciable del Estado es garantizar el Derecho Humano a la Educación de todos y cada uno de los ciudadanos y habitantes de esta Ciudad.

El salario y las condiciones de labor no son las mejores.

El 17 de julio se realizó un paro docente que constituyó un severo llamado de atención a las autoridades educativas de la Ciudad, dada la magnitud de la protesta llevada a cabo por la mayoría de los gremios docentes debido a los reclamos que no fueron escuchados.

Hoy, la escasa predisposición hacia un aumento salarial impostergable, las enormes deficiencias edilicias en numerosas escuelas, como la Escuela Normal Superior Nº 7 “José María Torres” en donde continúa el cráter sobre el ingreso por la calle Humahuaca; la Escuela Normal Superior Nº 2 “Mariano Acosta”, en donde todavía se encuentran en obras sin finalizar y la Escuela Industrial “Otto Krause”, en donde continúan las condiciones denunciadas por los estudiantes y por sus padres, junto a la falta de pago y de estabilidad laboral de los contratados en los diferentes programas del Ministerio de Educación, llevarán a una nueva protesta a realizarse en el día de mañana.

Sin embargo, se ocultan otras cuestiones tales como la situación de los interinos con más de un año de antigüedad y de los procesos concursales destinados a la asignación de las vacantes producidas por jubilación u otras causales, cuya implementación está muy lejos de ser la ideal, incluyendo la incorporación de docentes con discapacidad en la escuela común, dotándolos de la posibilidad de titularizar sus horas cátedra actuales o facilitando su acceso al Ingreso a la Docencia, a pesar de las sucesivas Resoluciones de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires.

No cabe duda que lo mencionado anteriormente constituyen asignaturas pendientes, cuya resolución se dilata en el tiempo y tampoco se procuran respuestas a ellas en forma sustantiva.

Entre el deterioro salarial y de las condiciones laborales, incluyendo las edilicias, no puede decirse que los docentes de la Ciudad ganan lo que corresponde. Afirmar ello significa desconocer el impuesto inflacionario que soportan los sueldos, como también la precariedad laboral y edilicia existente.

Pero el método del terror se impone. Entre la semana pasada y la presente, comenzó el Censo de Personal como forma de infundir miedo junto a la amenaza de descuento de los días de paro. Lo primero no extraña, si tenemos en cuenta la judicialización de la protesta estudiantil y de la solicitud de elaborar listas negras de estudiantes, como en el pasado reciente y lo segundo, implica que esta gestión olvida que la huelga es un derecho constitucional (4) y que ello fue reafirmado por varias Resoluciones de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad, ante los paros efectuados durante la gestión anterior.

Entre becas y paros

No cabe duda que la intención de profundizar el neoliberalismo educativo existente mora en la gestión del Ing. Macri y del Dr. Narodowski. Limitar las becas, como forma de crear una escuela para ricos y otra para pobres; pagar fuera de término los haberes y no otorgar estabilidad a los contratados, teniendo en cuenta sus necesidades como todo ser humano y la precariedad de su relación laboral; no articular la Ley de la Ciudad Nº 1502 con el Estatuto del Docente Municipal, con el objeto de facilitar el acceso a los docentes con discapacidad, quienes deben tener asegurado su ingreso para poder realizar una vida autónoma y articular mecanismos tendientes a dificultar el acceso a los cargos y a las horas cátedra, mediante concursos ómnibus como los ya realizados, son los claros indicadores que la Educación Pro se orienta hacia una elitización creciente y en consonancia con los postulados del Banco Mundial y de la OMC, donde lo educativo es una simple mercancía más donde no puede estar el Estado pese a los 
artículos donde se exalta el compromiso del Jefe de Gobierno con lo educativo, que fuesen publicados en el Diario Clarín y en el Diario La Nación durante su edición de hoy.

Tampoco podemos olvidar el Fondo de Infraestructura para la Educación Privada, con el fin de mejorar la infraestructura de las instituciones educativas privadas, retaceando fondos necesarios para la rehabilitación y refuncionalización de las instituciones educativas estatales.

Entre becas y paros, la gestión macrista se dispone a dar el golpe de gracia al Derecho Humano a la Educación pero la misión de estudiantes y de docentes, sin dudas, es la de seguir exigiendo su cumplimiento y garantía en la convicción de la plena igualdad de oportunidades, a un Estado que pretende desconocer la importancia de la Escuela Pública y que quiere limitarla a ser formadora de insumos descartables para un empresariado cada vez más voraz y que poco le importa la calidad humana de sus trabajadores.

El Estado no es una empresa. Simplemente es el ente que modera las tensiones sociales y económicas a través de su acción, pero este pensamiento no es el imperante en los funcionarios que, tan sólo, buscan perpetuar las desigualdades existentes.

Jamás habrá concesión graciosa de derechos. Tal como históricamente conocemos, se le arranca al poder. Esa es la lección que nos dieron nuestros jóvenes estudiantes secundarios y que debemos seguir para continuar accediendo a una Educación laica, pública y gratuita…

Foto: Mauricio Macri, Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. / Autor: ADC

Notas:
1) En enero de este año, dicho funcionario afirmó que “había que realizar una limpieza étnica” http://www.noticiasurbanas.com.ar/info_item.shtml?sh_itm=913c810d256077fa14a19e353d9cb323
2) http://64.233.169.104/search?q=cache:RiYKRYZG8ZQJ:200.32.4.58/~mnarodowski/cvm.pdf+Mariano+Narodowski&hl=es&ct=clnk&cd=2&gl=ar 
3) Evidentemente, la publicación de los artículos de opinión del Jefe de Gobierno, Ing. Mauricio Macri, tienen la intención de instalar una visión tendiente a morigerar las consecuencias de la protesta estudiantil y del paro docente de mañana. No es casualidad que ambos matutinos publicasen estas opiniones, pues conforman las usinas de las clases dominantes, unidas en Papel Prensa, gracias a la dictadura militar de 1976. 
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1045540 
http://www.clarin.com/diario/2008/09/02/opinion/o-01751205.htm
4) Artículo 14 bis de la Constitución Nacional, concordante con el Artículo 10 de la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires. El primero explicita los derechos sociales del trabajador y el segundo, reafirma la vigencia de los derechos establecidos a nivel nacional.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.