martes, 30 de septiembre de 2008

El mar Negro, escudo de Rusia en el flanco sur

Iliá Krámnik (RIA NOVOSTI)

Desde hace varios siglos, el mar Negro ha sido una de las zonas neurálgicas de Rusia.

La historia de las numerosas guerras por el dominio de esa región y su vecindad con el mar Mediterráneo, explica el gran interés que tiene el mar Negro para los países influyentes del mundo. Entre los objetos que más interesan a esos países figura la Flota rusa del mar Negro (FRMN).

La FRMN fue creada en 1783 con el traslado de la flotilla de buques del mar de Azov, a la bahía de Ajtiar, donde posteriormente se fundó el puerto de Sebastópol. A partir de su creación, la FRMN participó activamente en todas las guerras ocurridas en el sur de Rusia, gestas que permitieron la aparición de ilustres estrategas como los almirantes Fiódor Ushakov y Pável Najímov.

La única excepción fue la guerra ruso-turca 1877-1878, cuando la FRMN, descalabrada tras la derrota sufrida en la Guerra de Crimea, se limitó a la defensa de la costa y a la comisión de sabotaje contra los buques turcos en sus bases.

Una táctica que tuvo éxito, pues tras varias acciones subversivas, los acorzados turcos abandonaron el mar Negro. En esta guerra se destacó el futuro almirante y científico Stepán Makárov.

Una vez configurada, tras el fin de la guerra, la FRMN quedó confinada en el mar Negro según el Tratado de Paz de París de 1856. De acuerdo a los términos de ese tratado, Rusia quedó impedida de sacar sus buques de guerra del mar Negro al Mar Mediterráneo.

Por esa razón, los buques de FRMN, famosos por su capacidad de combate, no pudieron participar en la guerra ruso-japonesa entre 1904 y 1905.

En el transcurso de la I Guerra Mundial, la FRMN tuvo una participación activa en los combates librados contra buques turcos y búlgaros y en los ataques a las ciudades costeras turcas. En ese conflicto, por primera vez, se utilizaron hidroaviones de la aviación naval para bombardear ciudades y puertos, y los accesos al estrecho de Bósforo fueron bloqueados con minas.

En general, la I Guerra Mundial fue desfavorable para Rusia y para la FRMN, las derrotas militares y las convulsiones políticas internas desembocaron en la revolución que marcó acontecimientos aciagos para la armada zarista.

Al comenzar la guerra civil, la FRMN se convirtió en rehén del conflicto político, y según los acuerdos suscritos en la Paz de Brest en 1918, los buques de la flota tuvieron que abandonar Sebastópol y la ciudad, base de la flota, fue ocupada por las tropas alemanas.

Los alemanes exigieron la devolución de los buques bajo amenaza de comenzar acciones de guerra, pero la dirección rusa decidió hundir los barcos en la ensenada de Novorosiisk.

Parte de los barcos que no cumplieron esa orden se trasladaron a Sebastópol, y al final, esas embarcaciones zarparon de Crimea llevando consigo las últimas unidades de la denominada guardia blanca, o tropas de las fuerzas armadas de Rusia que permanecieron leales al emperador.

Hasta 1924, esos buques se encontraron en el puerto de Bizerte, en Túnez, en ese tiempo colonia francesa, en calidad del último reducto de la armada zarista.

Después de que Francia reconoció la URSS, la bandera de San Andrés fue arriada de todos los buques rusos, que posteriormente fueron desguazados y vendidos como chatarra.

El renacimiento de FRMN en tiempos soviéticos comenzó a principios de los años 20 a partir de acuerdos con Turquía sobre el traslado de buques anclados en puertos del Báltico, la conclusión de las obras de barcos que comenzaron a construirse antes de la revolución, y la fabricación de buques nuevos.

En 1936, la URSS firmó el Tratado de Montreux (Suiza) adquiriendo la libre navegación de sus buques de guerra en todo el litoral del mar Negro.

Posteriormente, ocurrió la II Guerra Mundial o "Gran Guerra Patria", como se le conoce en Rusia, que impidió el desarrollo de la FRMN.

Durante la Guerra Patria, los buques pesados de la FRMN no pudieron actuar de forma adecuada por que en la zona los enemigos no contaban con buques de guerra de alto tonelaje.

Al final, los buques de línea y los cruceros soviéticos se utilizaron para atacar posiciones costeras de las tropas alemanas, italianas y rumanas. En esta guerra, el trabajo principal estuvo a cargo de las embarcaciones ligeras, como destructores portaminas, lanchas torpederas, dragaminas y buques antisubmarinos.

Estos buques atacaron los buques enemigos que transportaban carga vital y municiones, también se emplearon para el desembarco de tropas y grupos subversivos. Buques de FRMN apoyaron a las tropas soviéticas en el franco sur del frente, acorzados y la infantería de marina participó en la liberación de ciudades yugoslavas y en la toma de Budapest y Viena.

Los primeros años de la postguerra marcaron el restablecimiento de la Armada soviética que en general, tuvo pérdidas considerables a consecuencia del conflicto. En los años posteriores, se puso en marcha el lento proceso de renovación de los buques y el restablecimiento de su capacidad bélica.

Ya en la década de los años 60 la Armada soviética comenzó a expandir su zona de influencia hacia el mar Mediterráneo con la aparición de la V escuadrilla integrada por buques y submarinos de la FRMN y también con unidades de la Flota del Báltico y la Flota del Norte.

La misión principal impuesta a la V escuadrilla, fue la destrucción de portaviones y submarinos portamisiles de EEUU en el Mediterráneo en el caso de que se desatara una nueva guerra mundial, sin embargo, las misiones de patrullaje de los buques soviéticos en el Mediterráneo se suspendieron tras el desmoronamiento de la URSS, en 1991.

La historia postsoviética de la FRMN para Moscú ha sido difícil y desfavorable. La Armada soviética quedó desmembrada y la repartición de la armada entre Rusia y Ucrania afectó en mayor medida la FRMN.

Actualmente, la FRMN cuenta con 40 buques, de ellos, 28 en servicio activo.

La flotilla activa dispone de seis buques de combate y otros seis de desembarco, en capacidad de cumplir misiones en lugares muy apartados de sus bases, el resto, son fuerzas navales para la vigilancia de la zona costera y las aguas territoriales. La componente submarina de la FRMN cuenta con dos submarinos de los cuales sólo uno está en servicio.

La aviación naval de la FRMN dispone de helicópteros antisubmarinos Ka-27 y Mi-14, helicópteros de apoyo para el desembarco de infantes de marina Ka-29, y un regimiento de bombarderos Su-24. En caso de necesidad la FRMN puede recibir apoyo del IV Ejército de la Fuerza Aérea de Rusia.

A pesar de su actual composición, cabe resaltar que la FRMN supone una fuerza bélica considerable. La existencia de buques con armamento pesado como el crucero "Moskva" y los buques portamisiles sobre colchones de aire "Bora" y "Samum", garantizan la supremacía de combate frente a flotas del resto de los países ribereños del mar Negro.

El potencial bélico de la FRMN quedó demostrado durante la Guerra de los Cinco Días contra Georgia, cuando la flota rusa tras neutralizar la Armada de guerra georgiana, permitió el desembarco de tropas rusas en Abjasia.

Sin embargo, esa situación puede cambiar, porque la antigüedad promedio de los buques de la FRMN supera los 27 años y el próximo decenio la mayoría de sus buques estarán caducos.

En este sentido, se plantea la imperiosa necesidad de renovar la flotilla con buques de combate nuevos, es decir, la incorporación de al menos 15 buques nuevos los próximos diez años.

En el caso contrario, la FRMN podrá tener problemas en el caso de una operación similar como la ocurrida con Georgia, o situaciones más graves que potencialmente, pueden surgir en esa región.

Las recientes declaraciones del alto mando de la Armada sobre misiones para combatir la piratería en Somalia y la inclusión del mar Rojo y el mar de la India en la zona operativa necesita el reforzamiento táctico y operativo de la flota rusa del mar Negro.

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