lunes, 6 de octubre de 2008

Las 25 noticias más censuradas en 2007-2008: ILEA: ¿Resurgen las guerras sucias de EEUU en América Latina?


Por: Comunidad en Solidaridad con el Pueblo de El Salvador, Wes Enzinna y Benjamin Dangl
Título original: ILEA: Is the US Restarting Dirty Wars in Latin America?
Traducción: Ernesto Carmona (especial para ARGENPRESS.info)


El resurgimiento del viejo militarismo estadounidense amenaza de nuevo la paz y la democracia en América Latina. Hacia 2005, la ayuda militar de EEUU a la región había aumentado 34 veces respecto a las cantidades de 2000. En un visible cambio de su estrategia militar, EEUU ahora descentralizó los entrenamientos secretos de militares y policías latinoamericanos, que incluyen torturas y técnicas de ejecución, sacándolos de la notoria Escuela de las Américas, en Fort Benning, Georgia.

El presupuesto federal de EEUU 2008 incluye 16,5 millones de dólares para financiar una Academia Internacional de Aplicación del Derecho (International Law Enforcement Academy, ILEA) en El Salvador, con una base satélite en Perú. Cada uno de estos centros está dotado de inmunidad ante eventuales acusaciones de crímenes contra la humanidad y entrenará en "técnicas de contra-terrorismo" a un promedio anual de 1.500 oficiales de policía, jueces, fiscales y otros funcionarios de la aplicación de ley de América Latina.

La academia de El Salvador forma parte de una red de ILEAs creada en 1995, bajo el gobierno de Bill Clinton, para dotar de instalaciones de entrenamiento a una serie de escuelas estadounidenses “a través del mundo para combatir el tráfico internacional de droga, criminalidad y terrorismo con cooperación internacional consolidada". Hay ILEAs en Budapest, Hungría; Bangkok, Tailandia; Gaborone, Botswana; y Roswell, New México.

Según directores de ILEA, la instalación de El Salvador fue diseñada para hacer de América Latina "la caja fuerte de la inversión extranjera" mediante la "provisión de seguridad regional, estabilidad económica y combate al crimen". La mayoría de los instructores provienen de agencias de EEUU, por ejemplo de la DEA (Drug Enforcement Agency), del organismo de inmigración y aduana (Immigration and Customs Enforcement, ICE) y del FBI, que ha incrementado su notoria presencia en El Salvador desde que abrió su propia oficina allí en 2005. La mayoría de los gastos de la escuela se pagarán con dólares provenientes de los contribuyentes de EEUU.

Los salvadoreños consideran a la ILEA como una nueva Escuela de las Américas (School of the Americas, SOA) para policías. Las suspicacias son exacerbadas por similares políticas de secreto. Al igual que en la SOA, la lista de los alumnos y graduados de la ILEA constituye un secreto clasificado, como asimismo el contenido de los cursos. Este secretismo preocupa a muchos observadores que recuerdan cómo las atrocidades de la SOA salieron a la luz pública en septiembre de 1996 con los descubrimientos de la reportera Dana Priest, del Washington Post. Además de los manuales de entrenamiento en tortura de la Escuela de las América, se conoció una lista secreta de graduados desclasificada por los esfuerzos del sacerdote Roy Bourgeois, fundador de la entidad de vigilancia SOA Watch (Observadores de la Escuela de las Américas). Muchos ex alumnos de la SOA fueron reconocidos como líderes de escuadrones de la muerte y de los grupos más notorios de contrainsurgencia.

Después que Condoleezza Rice anunciara nuevos planes para la ILEA en San Salvador, en junio de de 2005, durante una reunión de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Miami, el Padre Bourgeois escribió: "El legado del entrenamiento de EEUU de las fuerzas de seguridad en el SOA, y a través de América Latina, es la matanza, la tortura, el tiroteo a poblaciones civiles, los desaparecidos... El reciente anunció de Rice sobre los planes para la creación de una academia internacional de aplicación de la ley en El Salvador debe levantar las preocupaciones más serias en cualquier persona que honre los derechos humanos". Las suspicacias fueron agravadas todavía más por la cláusula de inmunidad asignada al personal de la ILEA para protegerlo de crímenes contra la humanidad.

Sin embargo, la carencia de transparencia hace imposible conocer el contenido de los cursos. Desde que la ILEA fue inaugurada, la conducta de la policía salvadoreña –compuesta en un 25 por ciento de graduados de esta academia– ha demostrado una vuelta alarmante a lo peor del pasado. A principios de mayo de 2007, la entidad de protección de derechos humanos Tutela Legal del Arzobispado de San Salvador emitió un informe implicando a la Policía Nacional Civil salvadoreña (PNC) en ocho asesinatos del tipo escuadrones de la muerte sólo en 2006. Entre tanto, la Oficina de Defensa de los Derechos Humanos de Salvador también publicó informes que conectaban a la PNC con escuadrillas de la muerte, además de los casos repetidos de corrupción y mala conducta.

Mientras el interés de EEUU en las ILEAs radica en asegurar un ambiente que proteja al libre comercio y a los intereses económicos de EEUU, la PNC ha desempeñado un rol activo con medidas enérgicas contra las libertades civiles, dirigidas a contener la protesta social y… el crimen. Los acuerdos similares al Tratado de Libre Comercio de Centro América (CAFTA, en inglés) han sido arduamente cuestionados y la administración del presidente Saca dio pasos significativos para asegurarse de que tengan éxito, incluyendo una ley contra el terrorismo aprobada en septiembre de 2006 –modelada a imagen y semejanza del Patriot Act de EEUU– que se ha utilizado contra cada uno de los activistas opuestos a la privatización del agua y a los vendedores ambulantes arrestados en las calles, acusados todos de violar las normativas de propiedad intelectual del CAFTA (Véase la historia # 11).

Así como los graduados de ILEA son empleados a través de América Latina, los militares de EEUU también están creando mecanismos similares de cooperación a través de la región. Los egresados ILEA sirven de anfitriones en otras instalaciones de entrenamiento de policías y militares puestas en marcha por las agencias de EEUU, tales como el FBI, ICE y la DEA, así como en los programas operados por las compañías de seguridad privadas de EEUU, como DynCorp International y Blackwater.

El periodista Ben Dangl observa que continuando la herencia de las “Guerras Sucias" de América Latina de los años 70 y 80, con el uso de secuestros, torturas y asesinatos para aplastar la disensión y a los opositores políticos, Colombia y Paraguay también ilustran cuatro características del militarismo de derecha en Suramérica: ejercicios comunes con los militares de EEUU en el entrenamiento de contra-insurgencia; supervisión de disidentes potenciales y de organizaciones sociales; uso de mercenarios privados para la seguridad; y criminalización de la protesta social mediante tácticas y legislación "anti-terrorismo".
Actualización de Wes Enzinna

El 22 de mayo, el Congreso de EEUU aprobó la "Iniciativa de Mérida" que proporciona 2 millones de dólares para el presupuesto 2009 de la ILEA de San Salvador, como parte de un paquete de 450 millones de dólares para un programa contra bandas y contra el crimen en México y América Central. Con estos nuevos fondos la academia intensificará sus esfuerzos, entrenando a policías a través del hemisferio, sin someter a la transparencia del escrutinio público las operaciones ni el plan de estudios de la academia. Continúa en el misterio que es exactamente lo que se enseña en secreto en esta escuela y cuál es la implicación de la Policía Nacional Civil (PNC) en la academia, al igual que los denunciados abusos de la PNC.

Mientras en El Salvador ha sido motivo de desprecio y de crítica la presencia en la escuela de Benjamin Cuéllar, director del IDHUCA (Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centro Americana "José Simeón Cañas") –un tópico que enfoqué en mi artículo– la organización estadounidense de derechos humanos Washington Office on Latin America (WOLA) ha salido públicamente en defensa de Cuéllar.

Al mismo tiempo, WOLA está negociando actualmente con el departamento de Estado para trabajar en el monitoreo de los ILEA conjuntamente con Cuéllar e IDHUCA. Mientras la lógica de WOLA es que esperan "presionar para una mayor transparencia y responsabilidad dentro de la institución", no han articulado plan alguno para establecer cómo exactamente van a lograr lo que Cuéllar no ha podido alcanzar (una escuela más transparente haciendo público su plan de estudios), ni han explicado cómo su presencia en la escuela, así como la de Cuellar, pudo ofrecer legitimidad a las actividades de los ILEA sin producir realmente ningún cambio en la manera en que funciona la academia. Así como precisaba Lesley Gill en mi artículo original, el uso del discurso de derechos humanos y la co-optación de abogados de derechos humanos por parte de las instituciones militares y de policía de EEUU en América Latina es un viejo truco en la estrategia de relaciones públicas en que fue pionera la tristemente célebre Escuela de las Américas, y no –recuerda Gill– "una señal de esfuerzo alguno de EEUU por reformar las fuerzas militares o de policía que están involucradas".

Solamente el tiempo dirá si la asociación planeada por WOLA con el departamento de Estado para supervisar los ILEA ayudará a hacer más transparente la escuela, o si prestará legitimidad a una academia que continúa estando ligada a copiosos abusos de los derechos humanos.

Las señales, sin embargo, no son prometedoras. En marzo, fue rechazada la invocación de la Ley de Libertad de Información (FOIA, en inglés) alegada por este escritor para obtener los materiales del curso de los ILEA. La excusa, según la letra del rechazo, fue que “se podría esperar razonablemente que el acceso a estos materiales de entrenamiento pueda arriesgar el imperio de la ley. Adicionalmente, las técnicas y procedimientos en uso no son bien conocidos por el público".

Since publication of my article, PNC abuse and political assassinations in El Salvador have continued, and ILEA secrecy appears only to have become more entrenched, despite Cuellar and IDHUCA’s involvement and despite increased international protest. It is still unclear whether or not the ILEA will turn out to be “another School of Assassins,” as critics call the academy. If the present situation is any indication, however, these critics may prove to be correct.

Desde la publicación de mi artículo, han continuado los abusos de la PNC y los asesinatos políticos en El Salvador, y el secreto de los ILEA aparece haber llegado a estar solamente más protegido, a despecho de que Cuellar e IDHUCA se hayan involucrado y a pesar de la creciente protesta internacional. Sigue siendo confuso si los ILEA resultarán ser, o no, "otra escuela de asesinos", que es como los críticos llaman a la academia. Si la situación actual sirve como indicación, sin embargo, estos críticos pueden demostrar que están en lo correcto.
Actualización de Benjamín Dangl

Una cantidad de recientes desarrollos ha cambiado dramáticamente el paisaje militar y político de América Latina. Mientras algunas victorias electorales señalan un cambio regional hacia la izquierda, Washington continúa ampliando su presencia de militares y de marina de guerra a través del hemisferio.

El 20 de abril de 2008, el izquierdista Fernando Lugo fue elegido presidente de Paraguay. Su victoria rompió la dominación de 61 años del partido Colorado, de extrema derecha. Lugo, el ex obispo que asumió la teología de la liberación, ensambló una lista cada vez mayor de líderes de izquierda y de centro a través de la región y ha prometido terminar con las violaciones de los derechos humanos en Paraguay ligadas a las relaciones militares paraguayo-estadounidenses. Poco después su victoria, Lugo dijo a los reporteros que Washington debería reconocer el nuevo ambiente regional en que los gobiernos latinoamericanos "no aceptarán ningún tipo de intervención de ningún país, no importa cuán grande sea".

En la vecina Bolivia vecina, el presidente indígena izquierdista Evo Morales ha hecho frente a la resistencia creciente de la oposición del ala derecha. Los documentos del gobierno de EEUU y las entrevistas en terreno en Bolivia prueban que Washington ha gastado millones de dólares en instalar en el poder a la derecha boliviana a través de la USAID, la Agencia de EEUU para el Desarrollo Internacional y a través de la National Endowment for Democracy o Fundación Nacional para la Democracia. (Para conocer más sobre este asunto, vea “Undermining Bolivia”, The Progressive, febrero 2008: www.progressive.org/mag_dangl0208).

El 1 de marzo 2008, los militares colombianos bombardearon un campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en suelo de Ecuador, encendiendo una crisis regional. Este ataque fue parte de un conflicto de largas décadas alimentado por el entrenamiento militar de EEUU y el financiamiento de los militares colombianos.

Al mes siguiente, el 24 de abril, el Pentágono anunció que la IV Flota de la Marina de Guerra de EEUU sería colocada de nuevo para supervisar la actividad en el del Caribe, América Central y Suramérica. La IV Flota no estuvo funcionando en el área desde 1950.

Los analistas en la región sugieren que la reactivación de la IV Flota sea una advertencia a los líderes latinoamericano tales como Hugo Chávez de Venezuela, que están trabajando para construir un bloque regional progresista distante de la influencia de Washington.

Aunque Washington continúa expandiendo su influencia a través de una América Latina cada vez más izquierdista, las alianzas regionales tales como la Alternativa Bolivariana para las Américas están creciendo entre los líderes latinoamericanos progresistas. Tal cooperación política, económica y militar está desafiando con eficacia la hegemonía de EEUU. Al mismo tiempo, el futuro de las relaciones estadounidense-latinoamericanas dependerá en gran parte de cómo el próximo presidente de EEUU interactúe con esta región radicalmente transformada.

While most corporate media ignores Latin America, their reporting on the region is usually biased against the region’s leftist leaders and social movements. Two online publications that provide ongoing reporting and analysis on the region are UpsideDownWorld.org, a website covering activism and politics in Latin America, and TowardFreedom.com, a progressive perspective on world events. Activists interested in confronting US military aggression in Latin America could visit the School of the Americas Watch website: Soaw.org. For information on US military operations in the region and the hopeful response among progressive governments and social movements, see my book, “The Price of Fire: Resource Wars and Social Movements in Bolivia” (AK Press).

Mientras la mayoría de los medios corporativos no hacen caso de América Latina, su cobertura sobre la región generalmente resulta polarizada de manera negativa contra los líderes izquierdistas y los movimientos sociales de la región. Dos publicaciones en línea que proporcionan reportajes sobre los acontecimientos en curso y análisis acerca de la región son UpsideDownWorld.org, un sitio web que cubre el activismo y la política en América Latina, y TowardFreedom.com, una perspectiva progresista de los acontecimientos del mundo. Los activistas interesados en confrontar la agresión militar de EEUU en América Latina podrían visitar el sitio web de Americas Watch: Soaw.org. Para información sobre operaciones militares de EEUU en la región y la respuesta esperanzada de gobiernos progresistas y movimientos sociales, puede verse mi libro “The Price of Fire: Resource Wars and Social Movements in Bolivia” (El precio del fuego: Guerras del recursos y movimientos sociales en Bolivia, AK Press).

Fuentes:
Upside Down World, June 14, 2007
Título: “Exporting US ‘Criminal Justice’ to Latin America”
Autores: Community in Solidarity with the People of El Salvador

NACLA Report on the Americas, March/April 2008
Título: “Another SOA?: A Police Academy in El Salvador Worries Critics”
Autor: Wes Enzinna

CISPES, March 15, 2007
Título: “ILEA Funding Approved by Salvadoran Right Wing Legislators”
Autores: Community in Solidarity with the People of El Salvador

AlterNet, August 31, 2007
Título: “Is George Bush Restarting Latin America's 'Dirty Wars'?”
Autor: Benjamin Dangl

Estudiantes investigadores: Courtney Snow, Erica Elkinton, and April Pearce,
Evaluador académico: Jessica Taft, Ph.D. and Jeffrey Reeder, Ph.D.


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