viernes, 31 de octubre de 2008

Las 25 noticias más censuradas en 2007-2008: CARE rechaza ayuda alimentaria de Estados Unidos


Ellen Massey - REVOLUTION COOPERATIVE
Título original: CARE Rejects US Food Aid
Traducción: Ernesto Carmona (especial para ARGENPRESS.info)


CARE, una de las organizaciones estadounidenses de caridad más grandes y más conocidas, anunció agosto de 2007 que rehusaba recibir 45 millones de dólares al año en ayuda alimentaria del gobierno de Estados Unidos.

CARE se quejó que la ayuda de EEUU –por la manera en que se entrega– es más bien una causa estructural del hambre que un alivio en los países en donde se recibe. EEUU presupuesta 2 mil millones dólares por año para la asistencia en alimentos, comprando cosechas de EEUU para alimentar poblaciones que hacen frente al flagelo en medio de la crisis o que sufren hambre crónica.

El aviso de la organización incitó la discusión sobre las formas y los objetivos de la ayuda otorgada por EEUU y otros grandes poderes a los países del Tercer Mundo y respecto al papel que desempeñan la mayoría de las organizaciones de caridad. El razonamiento detrás de la decisión de CARE forma parte de un debate de largos años que ha influido sobre toda la legislación comercial y doméstica de EEUU y tiene atascada a la Ronda Doha de la Organización Mundial de Comercio.

El informe CARE 2006, llamado "Documento Blanco sobre la Política de Ayuda en Alimentos", precisó que el programa actual de ayuda de alimentos está motivado más bien por la búsqueda de beneficios que por el altruismo. La política de ayuda, que dicta que el dinero donado sea utilizado para comprar alimentos en el país de origen, genera un programa conducido por "los objetivos de exportar los excedentes disponibles en exceso en el país exportador" y no por las necesidades de la gente con hambre.

La política de EEUU implementa en la práctica la monetización, una política de ayuda alimentaria que consiste en que el gobierno de EEUU adquiere los alimentos sobrantes de los negocios agrícolas estadounidenses, que ya fueron abundantemente subvencionados, y los exporta vía líneas de transporte de EEUU (cuyos costos de transporte encima devoran bastante de los 2 mil millones dólares anuales de ayuda alimentaria proporcionada por el gobierno de EEUU) con destino a las organizaciones de ayuda que trabajan alrededor del mundo.

Las organizaciones de ayuda entonces venden las encarecidas cosechas estadounidenses a las poblaciones locales, a un precio dramáticamente reducido. Las organizaciones de ayuda usan los ingresos procedentes de estas ventas en financiar sus programas de desarrollo y de anti-pobreza. Pero varios grupos, con CARE en la vanguardia, han precisado que esta política tiene como efecto la ruina de los granjeros locales y desestabiliza los mismos sistemas de producción de alimentos que las organizaciones de ayuda están trabajando para consolidar.

Una política que deja fuera de competencia a los granjeros locales y mina la agricultura de los países en vías de desarrollo se convierte en parte de un proceso por el cual esos países pierden los medios para desarrollarse y así crece más la dependencia de las naciones más fuertes y más dominantes. Estos países llegan a ser más vulnerables en cada esfera, no sólo en la económica, sino también políticamente. El resultado probable es más hambre y menos soberanía pues los países se atan siempre con mayor firmeza al mercado mundial.

"No estamos contra la ayuda alimentaria de emergencia para eventualidades como sequía y hambre", dijo Alina Labrada, portavoz del CARE. "Pero, mediante este mecanismo, los granjeros locales están siendo lastimados en vez de ayudárseles".

La Unión Europea también ha sido crítica del programa de ayuda de alimentos de EEUU. Todos los países europeos eliminaron la práctica de la monetización en los años 90. Solamente el 10 por ciento de su ayuda de alimentos presupuestada está reservado para cosechas crecidas en Europa. Aumentan las suspicacias de que EEUU intensifique la monetización de sus programas de alimentos para evitar límites a sus subsidios a las granjas, cuestionados universalmente.

El Programa Mundial de Alimentos de la ONU, el distribuidor más grande de la ayuda de alimentos en el mundo, ha rechazado la práctica de la monetización y no permite que su grano sea vendido por las ONGs.

Recientemente, dos congresistas EEUU propusieron cambiar porciones del presupuesto de ayuda en alimentos por donaciones de granos pagados en efectivo, para hacer posible que la gente en necesidad pueda comprar localmente las cosechas de alimentos. Ambas tentativas fueron votadas en contra.

Foto: Uwizeye Sekugabanye y su familia transporta alimentos entregados por el PMA de la ONU en Nyanzale, Rutshuru distrito oriental de la República Democrática del Congo. / Autor: Marcus Prior (PMA - ONU)

Fuentes:
Inter Press Services, 23 de julio, 2007
Título: “Mutiny Shakes US Food Aid Industry”
Autor: Ellen Massey

Revolution Magazine, 1 de octubre, 2007
Título: “Starvation, Aid Agencies and the Benevolence of the Imperialists”
Autors: Revolution Cooperative

Estudiantes investigadores: Susanna Gibson, Cedric Therene y Chris Armanino,
Faculty Evaluator: Keith Gouveia, JD


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