viernes, 7 de noviembre de 2008

Las dos Colombias

ELN

Las protestas y el rechazo a las políticas impuestas por el gobierno actual, pone en tela de juicio ese 84 por ciento de colombianos, que según las encuestas de los medios de comunicación, apoyan y respaldan al Presidente Uribe.

Desde luego los ricos y las corporaciones trasnacionales, tienen sobrada razón para apoyarlo ilimitadamente y querer perpetuar su mandato.

Uribe lideró el entierro de los derechos laborales conquistados por los trabajadores en más de 80 años de lucha sindical, la reducción de los ingresos del trabajo y la destrucción de los sindicatos más combativos. Privatizó los sectores estratégicos de la economía y acabó con sus sindicatos, impuso los contratos a término fijo y la intermediación laboral, a través de las mal llamadas Cooperativas de Trabajadores Asociados (CAT).

Liberó a los capitalistas y al Estado de la carga de la seguridad social, al convertir la salud en mercancía sólo al alcance de los ricos y trasladar las prestaciones sociales a fondos constituidos con la cotización, deducida de los salarios de los trabajadores.

Entregó las empresas más rentables del Estado a los inversionistas privados, al ser vendidas a menos precio, favoreciendo a Corporaciones internacionales y a grandes grupos económicos del país.

Otorgó todo tipo de garantías de estabilidad jurídica y exoneraciones tributarias a inversionistas extranjeros y subsidios a poderosos gremios exportadores.

Militarizó la vida del país y penalizó la protesta popular. 400 sindicalistas han sido asesinados durante los seis años de gobierno de Uribe. Con una fuerza laboral de 17 millones, subsisten tres mil sindicatos debilitados, que agrupan a 831 mil trabajadores, que viven atemorizados por la amenaza patronal y el terrorismo de Estado.

Profundizó la contrarreforma agraria narco paramilitar, favoreciendo el desplazamiento de campesinos, indígenas y comunidades afro descendientes, en medio del pavor producido por las masacres, asesinatos selectivos y amenazas de muerte.

La Colombia de la oligarquía beneficiaria de las gabelas y garantías otorgadas con inmensa generosidad por Uribe, que hizo crecer su riqueza y concentrar la propiedad en unos pocos, tiene por qué estar satisfecha y querer que se perpetúe su mandato. Esta élite es la que manipula las encuestas, que registran el 84 por ciento de apoyo al Presidente.

La otra Colombia oprimida, explotada y excluida, que es la mayoría, despierta sobreponiéndose al temor de la guerra sucia. Refleja en sus protestas y acciones la verdadera dimensión de la crisis humanitaria, la injusticia social y pobreza que viven más de treinta millones de compatriotas.

Es la ignorada en los programas de gobierno, con la exclusión de los derechos y seguridad social, para favorecer el enriquecimiento rápido de los capitalistas.

La que aunque atemorizada por el terrorismo de Estado, está saliendo a las marchas de protesta a las calles y carreteras, ahora sale al Paro a exigir derechos arrebatados por los patrones, se toma las carreteras para reclamar sus derechos ancestrales, y exigir respeto y reconocimiento a su cultura milenaria.

La que para, protesta y marcha sin hacer caso de las amenazas del gobierno, en especial del Ministro de Defensa, Santos.

La que está reviviendo importantes pasos solidarios en las marchas de más de 500 mil trabajadores y pobladores, en apoyo a las luchas de los trabajadores cañeros, de los servidores del Estado en conflicto y de los indígenas excluidos socialmente.

Esta movilización social acerca el momento, en que la voz de esta Colombia tiene que ser escuchada y tenida en cuenta en las grandes definiciones sobre el rumbo del país. La reducida élite dominante, que toma definiciones abusivas a su favor en nombre de todo el pueblo, va por la pendiente de su declinación.

La tarea de todos los revolucionarios y demócratas es estimular y apoyar las luchas populares, acompañando los sectores en conflicto, que protestan contra la injusticia social, la opresión y persecución política.

Hay que estar con ellos en las marchas, paros y protestas solidariamente, estimulando la unidad del pueblo, contribuyendo a elevar el nivel de conciencia de clase y del valor de las masas en movimiento, en la lucha contra el capital y el régimen que lo representa.

ELN: Ejército de Liberación Nacional de Colombia.


Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.