martes, 4 de noviembre de 2008

Obama y McCain, obligados con apoyar la guerra y al imperio

Pedro Echeverría (especial para ARGENPRESS.info)

1. Que hay diferencias entre los candidatos presidenciales de los Estados Unidos y entre los partidos que representan, sería imbécil negar que éstas vienen de lejos.

Sin embargo tanto candidatos como partidos son más de lo mismo porque cada uno de ellos representa a diferentes grupos económicos muy poderosos, pero es la misma clase social; ambos están comprometido para que la industria de la guerra (tan esencial para los EEUU) no se paralice y también buscan, usando todos sus recursos militares, conquistar la mayor cantidad de riquezas para beneficio del mismo imperio que gobiernan. Las diferencias esenciales entre el "partido demócrata" y el "partido republicano" son notables en cuanto a concepciones y estilos políticos, pero dado el papel que juegan los EEUU en el universo, seguirán imponiendo (irremediablemente) posiciones de fuerza, seguirán siendo la "policía mundial"

2. Así como todas las mujeres han gobernado en muchos países como los hombres, también los negros se ven siempre obligados a gobernar como los blancos. Veamos con curiosidad lo siguiente: El obrero metalúrgico Lula no ha sido muy diferente a los gobiernos burgueses de Brasil, aunque sí Evo Morales (desde que tomó posesión de la Presidencia de Bolivia, ha querido gobernar como indígena. Bachelet en Chile y Tabaré Vázquez en Uruguay, con orígenes socialistas, parecen consolidar las estructuras capitalistas y Hugo Chávez, de origen militar, así como Fidel Castro, de sectores medios, han hecho esfuerzos por llevar a sus países (Venezuela y Cuba) al socialismo. Con excepción de Evo (indígena para los indígenas), Fox (empresario para los empresarios) y Bush (imperialista para los imperialistas) parece que los gobernantes no coinciden mucho con sus orígenes.

3. Otra cosa sería que Obama, por ser negro, gobernará para reivindicar a su raza y a todas las minorías explotadas, segregadas, oprimidas y miserables de los EEUU (negros, africanos, latinos, asiáticos y europeos desempleados, pobres, mujeres y homosexuales) También sería coherente si ayudara a los pueblos pobres y oprimidos de la tierra a liberarse de todos los gobiernos capitalistas que los mantienen en la miseria. ¿Pero, por el contrario, qué diferencia habría entre Obama y McCain si cualquiera de ellos envía más ejércitos a Afganistán e Iraq, si se sigue apoyando a Israel y al gobierno colombiano, si continúa el respaldo a la derecha contrarrevolucionaria en Venezuela, Bolivia, Ecuador y Cuba y, por otro lado, se acelera la producción de armas y se sigue amenazando al mundo? Por eso ser negro, ser mujer, ser obrero, ser de origen socialista, no es ninguna garantía de buen gobierno.

4. La única condición que garantizaría un buen gobierno (un gobierno para el pueblo) es que exista una o varias organizaciones controladas por las masas. No masas acarreadas con engaños y amenazas, ni manipuladas con falsos halagos de "raza superior" al estilo Hitler y Musoline, sino masas conscientes educadas en la participación de las luchas en las calles, las fábricas, los campos y las escuelas. Colectivos capaces de organizarse y autogobernarse para pensar y decidir por cuenta propia. Pero dado que esto es sólo un ideal porque la realidad económica y política la hace casi imposible, no se pueden esperar cambios profundos que afecten la estructura dominante, sino sólo cambios de forma, superficiales, que impidan transformaciones serias. Por eso nunca hubo esperanza en Kennedy, Nixon, Reagan, Clinton a Bush. Sus gobiernos cumplieron con hacer la guerra, invadir y obtener riquezas. Todo fue más de lo mismo.

5. EEUU, a pesar del derrumbe internacional del dólar, de sus fracasos en Afganistán e Iraq y de sus pérdidas en el comercio internacional frente a China, Japón, el Mercomún, sigue siendo el país más poderoso desde el punto de vista militar, industrial y en cuanto a su estructura económica. Y, para conservar ese dominio mundial, sobre todo para mantener esa gigantesca estructura, sus gobiernos están obligados a seguir saqueando y esquilmando los recursos naturales de otros países. No podría vivir EEUU un quinquenio sin comprar a precios bajos petróleo, productos agrícolas, pero tampoco sin vender a precios altos lo mucho que produce. Si algunos países pobres pueden vivir (claro, en la miseria) sin petróleo y sin electricidad, los EEUU no pueden estar ni cinco minutos sin ellos porque ese país se derrumbaría por falta de esos recursos. Por eso, para obtenerlos, no pueden vivir sin amenazar y hacer la guerra.

6. En última instancia los gobernantes, en los países con clases sociales antagónicas, sólo son productos que deben ponerse al servicio de quienes los crearon. Cualquier personaje (sea Obama o McCain) obedeciendo esas circunstancias (sea negro, blanco, mujer, hombre, obrero o socialista), tiene la obligación de cumplir con ese papel y no con otro. Si no se rompen las estructuras económicas, políticas y de gobierno cualquier cambio milimétrico que se logre cambiar servirá de nada. Cosa diferente sería si los dirigentes fueran producto de luchas sociales, de revoluciones o revueltas y que las estructuras que garantizan la explotación y la opresión estuvieran a punto de resquebrajarse, o sea, que las condiciones revolucionarias estén maduras. Pero ninguna de esas condiciones existe en la mayoría de los países, mucho menos en los EEUU. ¿Cómo entonces preocuparse por esas elecciones que sólo cambian personas?

7. Todo el teatro de la campaña y de las elecciones en EEUU durante todo el año de 2008, junto a los enormes gastos multimillonarios del Estado y el sector privado en beneficio de partidos y candidatos, se resume en la elección del un presidente que sólo llegará a cumplir como un gobierno al servicio del imperio y de todas las compañías transnacionales. Esa es la democracia norteamericana que tanto celebran los poderosos medios de información en el mundo. Parecería que toda la gran propaganda y publicidad que se hace alrededor de esas elecciones; que todo el circo, las maromas y el teatro que se presentan alrededor de esos comicios sirven para tapar el conjunto de intereses que seguirán gobernando. No puede esperarse nada nuevo de Obama o McCain. Seguramente en los próximos meses y años seguiremos saliendo a la calle a protestar contra ese imperio yanqui que no puede vivir sin hacer la guerra y sin saquear las riquezas de los países del mundo.

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