jueves, 29 de enero de 2009

Bolivia: Sí, ganó la democracia


Ricardo Ballón (especial para ARGENPRESS.info)

La ciudadanía que cree en la democracia y la ejerce, entiende que el 50% más uno es mayoría, este resultado se acepta y se respeta, un buen ejemplo, sobre todo para los “anticomunistas” defensores de la “democracia”, es la victoria del presidente Obama, aceptada y felicitada por su principal oponente, el candidato Republicano Sr. McCain.

En Bolivia ha ganado la tendencia al cambio de la constitución, la gran diferencia con el país bandera de la democracia, es la reacción provinciana de la política criolla boliviana.

El “profesionalismo” que exhiben los medios de comunicación masiva, presenta titulares parcializados, carentes de habilidad periodística, El Deber presiona para que el Presidente ceda a las presiones de sus opositores tuteando al Mandatario, - Evo no da chance al pedido de un pacto -; El Mundo responsabiliza al señor Morales de la probable violencia que se avecina, - Sólo un pacto es la salida y está en manos del Presidente-; El periódico Opinión muestra al primer Mandatario opuesto al diálogo, -El Presidente dice que lo único negociable es la aplicación de la CPE-; Los Tiempos acusan al Presidente de agresivo, -Evo se muestra duro con los opositores-; La Prensa pretende mostrar la victoria del referéndum como una derrota del Gobierno, resalta la disminución de popularidad del MAS en todo el territorio nacional –El MAS pierde votos en el campo, ciudades, regiones e incluso en sus bastiones-.

El escenario es complementado con los festejos locales de los prefectos separatistas, regocijados con el apelativo de “gobernadores”, han iniciado una nueva campaña de desestabilización para posibilitar el retorno de la clase política que gobernó durante las dictaduras.

El presidente Morales se enfrenta a una oposición articulada, que no sólo cuenta con un ejército de mentiras montado en un enorme aparato mediático, también está la mano invisible del mercado, empresas multinacionales y terratenientes locales, intereses de países vecinos, la cautela política de EE.UU.; para colmo, aparte del rechazo de moros y judíos, no cuenta con la bendición de la jerarquía católica, que cree en la resurrección de la derecha, y que el poder terrenal es del imperio exclusivo del Cesar.

La lucha por la nueva Constitución Política del Estado o por la constitución vigente ha sido disputada por el Gobierno y la clase política tradicional, el pueblo ha votado por el cambio; en la región oriental han pesado las pasiones regionalistas por el “no”, la población boliviana en su mayoría desconoce ambos contenidos, si su hábito de lectura es escaso más aún es su análisis de contenido, quedando la gran interrogante de su coherencia y claridad.

Aplicar la actual constitución para el cumplimiento de las leyes de reforma agraria es casi imposible dada la posesión de los grandes latifundios en forma viciada.

La antigua constitución determinaba los poderes camarales a través del 50% más uno, rechazado y sustituido por la oposición por la ponderación a dos tercios. La lucha no es ni siquiera por las autonomías regionales, es por la hegemonía autonómica de la oligarquía, para los gobernadores de la “nación camba” los cunumis (nativos amazónicos) siempre serán cunumis y los collas (nativos andinos) siempre serán collas, la gente “decente” es de origen extranjero, son ellos, que además les ha tocado convivir con estos “indios mugrosos” que impiden su progreso y encima quieren tener los mismos derechos.

En Bolivia la historia ha avanzado, hay un cambio, la responsabilidad del Presidente está en mantener el proceso logrado por el pueblo. Pero debe también revisar y hacer los cambios necesarios al interior de su entorno, el viejo vicio del gobierno boliviano permanece, a lo largo de nuestra historia los presidentes han sido victimados por sus propios “grupos palaciegos”, grupos que se especializan en aislar al mandatario para ser los únicos que exhiben sus destrezas, estos impiden o eliminan a cualquier “intruso” que ose dialogar con el mandatario, lo enceguecen y lo ensordecen. La poca capacidad de gestión de los políticos a tiempo completo es el talón de Aquiles de los gobiernos progresistas de la región; una política de consignas y estribillos termina decepcionando al pueblo que necesita ver, sentir el proceso de cambio, lo contrario es posibilitar el retorno de la vieja delincuencia sostenible.

Si el combate permanente con la oposición es una necesidad desgastante, la manera de revertir la adversidad es dando respuestas contundentes al pueblo. Tener una idea clara del país que se quiere hacer, un proyecto viable de desarrollo sostenible, ejecutar proyectos que generen empleos, trabajo; solventar las necesidades básicas de toda la población, empleo, educación, salud como prioridades, ejecutar obras de infraestructura que vinculen a todas las regiones de nuestro territorio, aprovechar nuestros recursos naturales de forma racional. Mostrar los resultados del cambio, y también hacer sentir la eficiencia de la nueva forma de gobernar, demostrar la diferencia con la oposición, demostrar el avance, el progreso de la nación, no sólo en cifras estadísticas, sino también en hechos tangibles, que se reflejen en la satisfacción del ciudadano común de nuestro país, que sus hijos no se acuestan con el estomago vacío, que tiene empleo, salario justo, que puede aspirar a un techo propio, que sus hijos asisten a una escuela bien equipada, que no necesita emigrar, que vive en un país libre de analfabetismo, libre de delincuencia, libre de sobreexplotación, libre de racismo; que su gobierno le pertenece y le sirve, que Bolivia es su país, un país libre de exclusiones y brechas abismales entre ricos y pobres. Que vive en una nación donde es una suerte haber nacido, una nación que avanza con alegría hacia el futuro.

Foto: Bolivia - El presidente de la República, Evo Morales Ayma, junto a su Vice, Alvaro García Lineras, durante una conferencia de prensa tras concluir una reunión del Poder Ejecutivo en la localidad de Huajchilla. / Autor: José Lirauze - ABI.


Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.