jueves, 29 de enero de 2009

Foro Mundial Teología y Liberación apuesta por la ecología

ALAI - MINGA INFORMATIVA

Definido como un “gran espacio donde se puede dialogar y superar los fundamentalismos” se desarrolló en Belem el tercer Foro Mundial de Teología y Liberación (FMTL), en los días previos a la séptima edición de Foro Social Mundial (FSM) que se inicia en la tarde del 27 de enero.

El FMTL nació en 2005 en Porto Alegre durante el quinto Foro Social Mundial luego de constatar que en las motivaciones de muchos de sus participantes había unas de carácter espiritual, religioso y ético muy profundas, señala Luiz Carlos Susin, secretario ejecutivo del Foro.

“Después realizamos un segundo foro en Nairobi , Kenia, en 2007, donde los delegados/as de África y de Asia sobre todo, nos sugirieron que el foro debería ser una gran espacio donde se puede dialogar y superar los fundamentalismos, una contribución positiva de la experiencia religiosa para integrar el mundo y no una experiencia fundamentalista agresiva que al final destruye el mundo”, agrega Susin.

Al realizarse en Belem, la puerta de entrada a la Amazonía, el Foro Mundial de Teología y Liberación estuvo muy impregnado por las “exigencias actuales del medio ambiente, de la ecología, del cambio de mentalidad en relación con el medio ambiente, lo que ha provocado el nacimiento de una teología que unos llaman ecoteología y otros llaman nueva teología de la creación”, manifiesta Susin, con quien mantuvimos el siguiente diálogo.

- ¿Concluido el FMTL hay puntos de acuerdo, conclusiones, debates pendientes?

Nuestro foro es un poco como el FSM, no tiene una carta de conclusiones, tiene unas convergencias en las reflexiones, en los debates, y al final, con el micrófono abierto, se puede ir en una cierta dirección, se publica todo esto en los diferentes medios electrónicos, impresos, se hace también un libro para poder intercambiar con otros, para difundir, es una cuestión de mentalidad, es una cuestión de metodología de trabajo que se va aprendiendo y se va difundiendo y que no es una unificación de la acción. Esa discusión está en el FSM y está aquí también.

- ¿Se podría decir que hay algún mensaje, algunas ideas fuerza que se van a encaminar hacia el FSM?

Durante el último panel de evaluación se puntualizaron algunos puntos que son como retos para el trabajo: Uno es integrar más la posibilidad que una revisión de la tradición cristiana, esta puede sufrir una revisión desde el horizonte del respeto y del redescubrimiento de la sacralidad, de la santidad de la ecología, y junto a eso también reconocer los límites de esta tradición, y aprender de otras tradiciones, sean indígenas, africanas, orientales, que tienen sus largas tradiciones y de las cuales se puede aprender algo. Otra de las líneas es cómo construir un discurso teológico que tenga importancia académica para confrontarse con la ciencia, con otros proyectos de economía política desde el punto de vista ecológico.

Y otra idea es trabajar en las comunidades, las iglesias, las comunidades de base, donde se puedan formar mentalidades, tener una conciencia nueva para esta nueva sensibilidad y relación ecológica.

- Habla usted de redefinir la religión católica en base a la experiencia, a los conocimientos de las comunidades ancestrales, de todo lo que significa para ellos el proteger la naturaleza. ¿Cómo debería encaminarse esto, tal vez se debería reestructurar la religión cristiana en ese sentido?

Nosotros tenemos que aprender de las comunidades ancestrales su sensibilidad con la naturaleza y eso se puede difundir en el lenguaje simbólico, en el lenguaje ritual que estamos ensayando todavía, porque no hay, todo nuestro ritual es un poco rígido cuando se compara con los rituales que tienen estas comunidades.

Además, como el cristianismo en general está muy influenciado por la historia de occidente, no ha dado la debida atención a la naturaleza como un libro donde Dios no solo es un sacramento, sino donde se puede encontrar a Dios.

Los cinco siglos de colonización de Europa son cinco siglos de modernidad, ahí está el problema más grave, porque antes, la cultura medieval, por ejemplo, tenía una sensibilidad mayor para con la naturaleza, pero el cristianismo en general, como el judaísmo, se había alejado un poco de la naturaleza por desconfiar de quienes rendían culto a la naturaleza como fuerzas divinas, dioses y diosas de la naturaleza, por eso se alejaron de esta sensibilidad de la naturaleza.

En la edad media hubo una cierta reconciliación pero fue un tiempo pequeño donde, por ejemplo, el gran modelo es San Francisco de Asís, pero es el modelo de un tiempo nada más, inmediatamente después empezó esta manera moderna de tratar a la naturaleza como una máquina, como algo a disposición para la explotación, para el derroche y ahí estamos ahora en una crisis sin precedentes y eso tiene que ser prioridad.

Estamos también en una especie de cambio axial de la historia y en la cultura porque la globalización, en este momento de modernidad, nos da la posibilidad de abrir una interpenetración tal de las culturas que estamos cambiando instituciones, mentalidades, sensibilidades y hay que cambiar todo junto, sea desde el punto de vista social como desde el punto de vista ecológico.

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