viernes, 27 de marzo de 2009

La oposición en la República Checa deja a la Unión Europea sin presidente

Andrei Fediashin (RIA NOVOSTI)

En la noche del 24 de marzo, mediante la aprobación de un voto de desconfianza, la oposición checa en el parlamento provocó la caída del gobierno desatando una crisis política interna y una situación muy desagradable para la Unión Europea (UE), porque actualmente Praga está a cargo de la presidencia rotatoria de la UE.

El "bravo soldado Sveik" famoso personaje del escritor checo Jaroslav Hasek, y símbolo de la sabiduría popular, al respecto de la caída del Gobierno que presidía el primer ministro Mirek Topolanek posiblemente hubiera dicho: "con la crisis que tenemos encima no es raro que caigan gobiernos", pero el asunto es que Topolanek y su gabinete fue defenestrado no sólo por a razones económicas o financieras.

Al explicar las razones de lo ocurrido en Praga, en Europa se hace énfasis en los errores económicos cometidos por el gabinete de Topolanek, al tiempo que evita mencionar otro factor muy importante.

Y es que en la caída del gobierno checo influyó el descontento general de la población por la forma con que el ejecutivo intentó legalizar el emplazamiento de elementos del sistema de defensa antimsiles (DAM) de Estados Unidos en el territorio checo.

Topolanek no pudo evitar su caída incluso después de que retiró del parlamento (donde fue el remitido para su aprobación) el tratado checo-estadounidense sobre el emplazamiento de una estación de radar para la DAM cerca a Praga.

La mayoría de los checos, al menos un 70 % están en contra de la DAM porque consideran que esto no fortalece la seguridad de su país.

Por lo visto, el malestar de la opinión pública checa se reflejó en la reagrupación de las fuerzas políticas en el parlamento, pues los diputados que pasaron del lado de la oposición al votar la moción de desconfianza estaban en contra del emplazamiento del radar estadounidense en las inmediaciones de la capital checa.

De todas maneras, a partir de esta semana el Partido Democrático Cívico de centro-derecha liderado por Topolanek y los líderes de las agrupaciones socialdemócratas deberán comenzar consultas con el presidente checo, Vaclav Klaus.

El presidente checo debe decidir qué hacer con el gobierno. Por una parte, de acuerdo a la Constitución debe acatar el voto de desconfianza del parlamento, pero como la Constitución no establece ningún plazo para la convocatoria de comicios anticipados, la decisión depende del partido en el poder, es decir, el de Topolanek.

Las variantes que dispone Klaus son pocas: Convocar a elecciones anticipadas, o intentar que se forme un gobierno en base a consenso político que continúe funcionando hasta los próximos comicios legislativos, variante que apoya Topolanek.

Para Europa, la caída del gobierno checo no es una desgracia pero de todas maneras supone inconvenientes, sobre todo porque en los últimos tiempos la política checa se ha vuelto impredecible e incluso hasta "volátil" utilizando la terminología de la bolsa.

Al asumir la República Checa la presidencia de UE, los problemas y turbulencias políticos urdidos en Praga, automáticamente adquirieron amplias dimensiones europeas.

En Bruselas prefieren que los checos logren ponerse de acuerdo para formar un gobierno que funcione al menos hasta el próximo 30 de junio, cuando expire el mandato de la República Checa en la presidencia de turno de la UE.

Aunque en realidad, la presidencia rotatoria de la UE no es un cargo que sea substancialmente importante. Más que todo, se trata de un cargo de "capitán de honor", encargado de coordinar las actividades de la UE anteriormente establecidas.

Aunque también es cierto que durante su mandato de medio año, el país-presidente puede influir en la agenda de la UE y también en elegir los asuntos que se deben debatir de manera prioritaria.

Una influencia relativa, porque las prioridades de la UE las dictan los países influyentes como Alemania, Francia, Inglaterra o Italia, que pueden o no apoyar las sugerencias del país presidente.

De todas maneras la dirección de la UE está a cargo de la Comisión Europea, con sede en Bruselas.

En general, los descalabros relacionados con la con la presidencia checa de la UE no hubieran tenido tanta relevancia sino hubiera sido por la actual crisis financiera y económica y toda la componente política desfavorable.

Ahora más que nunca, los europeos sienten muy poca simpatía por la burocracia de Bruselas. Sectores de opinión críticos en Europa comienzan a inculcar en la conciencia de la población de que el ejército de funcionarios y euroburócratas ya es absolutamente innecesario.

Especialmente porque impera la opinión que esa burocracia en buena parte ayudó a la propagación y agudización de la crisis, por lo que surge el interrogante de probablemente llegó el momento de cambiar toda la estructura de la UE que resultó incompetente al momento de implementar medidas eficaces para afrontar la crisis.

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