miércoles, 8 de abril de 2009

España: Hablar o no hablar euskara

Jaime Richart (especial para ARGENPRESS.info)

Hablar o no hablar euskara, he aquí el problema.

El franquismo persiguió el euskara hasta hacerlo casi desaparecer entonces. Pero no desmayemos. Estamos en democracia y un sector de la población española no vasca, que habita por interés o por azar Euskadi y porque lleva allí unos lustros se considera más vasco que los aborígenes, trata de volver si no a perseguirlo sí arrinconarlo. Con el avasallamiento típico a que acostumbra el político -y también muchos no políticos- castellanoparlante en territorios donde sus lugareños hablan otra lengua, la insensatez es presionar sobre el uso de un idioma como el euskara que nadie en el mundo, ni por nada en el mundo, quisiera poner siquiera en peligro.

Pero lo suyo de los cazurros es destruir: cazar, matar, cargarse ecosistemas, idiomas, dialectos, perturbar la vida de otras gentes que no piensan como ellos: el espíritu del conquistador. Y es inútil hacerles entender que la unidad política, que muchos ponemos en cuestión, no pasa por que todos tengamos que hablar castellano y si no, inglés; que no se consigue fingiendo que es el castellano el atacado precisamente donde otra lengua minoritaria se quiere abrir paso para sobrevivir.

Donde se comprende bien la convivencia y la integración de lo diferente, es un paraíso psicológico, político, antropológico y sociológico. Usted puede ir a Berna, capital del Estado federal suizo, y preguntar en francés a un guardia de la circulación una calle, y no le entenderá y probablemente volverá la cara y ni le hará caso porque en el cantón de Berna "se habla" alemán aunque algunos hablen también el cingalés o el ruandés fluidos. A eso se llama democracia. Lo demás es ganas de hacer comedia.

Me da la impresión que Arantxa Quiroga, la nueva presidenta del PP en el Parlamento Vasco, de vasca no tiene más que el nombre de pila. Ser de un sitio u otro no depende de haber nacido o haberse empadronado en él, sino de integrarse profundamente con las gentes del lugar, con sus costumbres y sobre todo con su lengua que quiere hablar la mayoría. Y si a estas alturas Quiroga no la habla y encima se ha encaramado a responsabilidades colectivas por las malas artes de leyes extrañas para esa colectividad, lo que resulta es ser una usurpadora moralmente hablando y no una triunfadora electoralmente pensando. Habiendo obtenido 80 mil votos menos que el PNV, se han arrellenado en Euskadi por la puerta de atrás de la Ley de Partidos y la ley D'Hont en Euskadi, pese a no hablar ni entender la lengua de los vascos. Hay que joderse... Ni son demócratas ni Cristo que lo fundó. Si lo fueran, no osarían gobernar allí o no pugnarían por el poder allí o hubieran renunciado por vergüenza. Ya sé que es mucho decir, pero es porque estamos ante gente que sólo entiende su propia dignidad, en absoluto la ajena....

Todos son los herederos a gritos del franquismo, de la unidad patria de Fraga y de toda esa monserga sectarista, nacionalcatolicista y terrorista moral que a Euskadi y a este país entero traen por la calle de la amargura. Allí y fuera de allí son los campeones de la insensatez, del atraso mental y del atraso político.

No se trata de que ahora se ponga a aprender euskara, como ha dicho que va a hacer la tal Quiroga. Es que para ocupar el puesto que va a ocupar en la Cámara Vasca, debiera ser preceptivo institucionalmente hablar euskara, bien por ley, bien por respeto al pueblo vasco, detalles que a los populares y a los socialistillas les trae sin cuidado.

Se comprenderá que aunque sólo sea por estos pequeños-enormes detalles, al menos los antropólogos no podamos ni ver a toda esa chusma subida en el pedastal del ordeno y mando en Euskadi.

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