Cabezas dijo que recientes denuncias del obispo nicaragüense, Abelardo Mata, vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, son parte de una campaña cuyo objetivo es desestabilizar a gobiernos que intentan fortalecer la integración latinoamericana a través de la ALBA.
Las acusaciones contra el obispo Mata se producen luego que, al igual que otros sacerdotes, denunció amenazas de muerte tras haber condenado actos de violencia y agresión física de supuestos sandinistas contra miembros de una Coordinadora de Organismos No Gubernamentales.
Mata, independientemente de sus sotanas de obispo, es un vulgar activista que conspira todos los días contra el gobierno del presidente Daniel Ortega con el fin de desestabilizarlo y de hacer fracasar sus planes de desarrollo, dijo el procurador.
El obispo Mata, quien preside la diócesis de Estelí, en la zona norte del país, ha sido un radical opositor del gobierno sandinista desde la década de los 80, junto al cardenal Miguel Obando Bravo, quien ahora es uno de los principales colaboradores del gobierno en materia de reconciliación nacional.
Mata, junto a varias personalidades nacionales que se autocalifican como perseguidos políticos, ha conformado una agrupación de víctimas de amenazas de muerte para denunciar las supuestas violaciones a los derechos humanos por parte del gobierno de Daniel Ortega.
El obispo Mata y un conocido conductor de la televisión nacional, Jaime Arellano, se han caracterizado en los últimos meses por realizar abiertamente actividades a favor de la reunificación de las fuerzas del liberalismo local (derecha) para enfrentar al gobierno de Ortega.
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