viernes, 28 de mayo de 2010

Argentina, Tucumán. Juicio ex jefatura de policía. Vieron al “El Tuerto” Albornoz usurpando una casa de desaparecidos

PRIMERA FUENTE

El testigo Julio César Marini, quien recuperó el año pasado la casa de propiedad de su padre, aseguró que en septiembre de 1976 vio al represor Roberto “El Tuerto” Albornoz salir de ese inmueble, donde vivían los desaparecidos Raúl Araldi y Diana Oestherheld. El ex jefe del SIC habría vivido allí con la también imputada María Elena Guerra (fue excluida del juicio).

Frente a los jueces del Tribunal Oral Federal, el testigo Julio César Marini reveló que vio al represor Roberto “El Tuerto” Albornoz usurpando la casa en la que vivían Diana Oestherheld y su esposo Raúl Araldi, quienes desaparecieron el 7 de agosto de 1976, durante la última dictadura militar. En ese entonces, Diana, hija del famoso historietista Héctor Oesterheld, tenía 23 años y estaba embarazada y, Albornoz era jefe del Servicio de Información Confidencial (SIC) de la Policía de Tucumán.

Marini, el primer testigo que declaró en la jornada de ayer en el marco del juicio que se sigue por los crímenes cometidos en la ex Jefatura de Policía, contó que la vivienda, ubicada en Frías Silva 231 de la capital tucumana, era de propiedad de su padre y fue alquilada a las víctimas en enero de 1976. Y meses después, en agosto de ese año, también vio, junto a su padre, cuando personal de la Policía sacaba del inmueble todas las pertenencias del matrimonio. Diana y Raúl fueron sacados a la fuerza de la vivienda y secuestrados junto a su hijo de un año, llamado Fernando. Ambos eran militantes Montoneros y estuvieron en cautiverio en la ex Jefatura de Policía: Raúl fue asesinado en 1977 y Diana fue llevada a Campo de Mayo.

Un mes después del secuestro, según su relato, vio salir de esa casa a “El Tuerto” Albornoz, quien habría convivido allí con la también imputada María Elena Guerra (fue excluida del juicio). Justamente, esta mujer es la que vivió en esa casa hasta octubre de 2009, cuando Marini pudo recuperarla tras una orden del juez federal Nº 1, Daniel Bejas. “Albornoz estaba vestido de civil con una camisa a cuadros cuando salía de la propiedad”, precisó en su testimonio. Marini sostuvo que por miedo no denunciaron los hechos en ese momento; recién en septiembre de 2004 radicaron la denuncia ante el fiscal federal Nº1, Emilio Ferrer.

El testimonio de Marini fue escuchado por Albornoz, sentado en el banquillo de los acusados junto a los hermanos Luis y Carlos De Cándido, pero su abogado Ezequiel Avila Gallo (h) no quiso hacerle ninguna pregunta. Luciano Benjamín Menéndez lo veía desde el primer piso del edificio del Tribunal Oral Federal de Tucumán.

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