lunes, 17 de mayo de 2010

“Colombia debe tener una veeduría permanente desde la sociedad civil para monitorear la utilización de las siete bases militares”

Fernando Arellano Ortiz (CRONICON, especial para ARGENPRESS.info)

En el concierto latinoamericano la palabra del gobierno de Álvaro Uribe Vélez “está muy desvalorizada”, por eso hay un alto grado de preocupación en los países de la región sobre los efectos que pueda tener el convenio suscrito con Estados Unidos para que tropas norteamericanas controlen siete bases militares en Colombia, más aún si se tiene como antecedente el bombardeo a Ecuador, violando la soberanía territorial, para destruir un campamento guerrillero en marzo de 2008.

La anterior aseveración es de la ex canciller ecuatoriana y actual parlamentaria andina, María Isabel Salvador Crespo, a quien correspondió manejar entre 2008 y 2009 la crisis fronteriza originada por ese episodio que llevó al gobierno del presidente Rafael Correa a romper relaciones diplomáticas con Colombia.

Aún subsisten serias dudas sobre una posible participación de Estados Unidos en el operativo contra un campamento de las Farc asentado en la parte fronteriza del Ecuador, para lo cual se habría utilizado la base de Manta. Por eso, explica esta dirigente del Movimiento Alianza País, se observa con mucho recelo y desconfianza las operaciones que las tropas y mercenarios norteamericanos desarrollarán a partir de las siete bases militares colombianas que se pusieron a su libre disposición.

Por eso Salvador Crespo considera de suma importancia recomendar tanto a la sociedad civil colombiana como a la de la región latinoamericana generar una especie de veeduría que posibilite hacer un permanente ejercicio de supervisión del uso que el Comando Sur de los Estados Unidos hará de estas palataformas militares.

Sin ambages la ex ministra de Relaciones Exteriores de Ecuador califica de “cesión de soberanía” la decisión del gobierno de Uribe Vélez de entregarle a Washington el control de las siete bases militares y explica en este diálogo con CRONICON.NET, cuál fue la experiencia de su país respecto de la base de Manta.

Hay que recobrar el sentido de lo que significa soberanía

- El Ecuador con la base de Manta tuvo una pésima experiencia con la inmunidad que se le otorgó al personal estadounidense que operó por diez años ese complejo militar, habida cuenta que se cometieron múltiples violaciones a los derechos humanos y abusos como hundimiento de embarcaciones ecuatorianas. ¿Qué nos puede decir al respecto ahora que Colombia entrega no una sino siete bases militares para que sean manejadas y controladas por tropas norteamericanas?

- Empecemos diciendo que la forma como se firmó el convenio militar entre Estados Unidos y Ecuador fue muy cuestionado por diversos sectores de mi país, y a pesar de ello se suscribió sin seguir el proceso correspondiente que requería la ratificación del Congreso Nacional, lo cual nunca se hizo. Por eso se dijo por múltiples voces de distintas tendencias políticas y sociales que ello constituía una cesión de soberanía y por lo tanto desde el mismo momento de la firma de dicho convenio se comenzó a gestar una voz de rechazo. Después de diez años y cuando el presidente Rafael Correa decidió desde el primer momento de su posesión en enero de 2007 que no se iba a renovar el convenio, se ha iniciado una serie de investigaciones respecto de múltiples denuncias de atropellos como la detención de barcos sin seguir los procedimientos legales y pasando por alto la legislación ecuatoriana y otro cúmulo de cosas y delitos que hubo. Este es un antecedente importante para Colombia, salvando por supuesto las distancias en el sentido de que no es lo mismo una base en un territorio pequeñísimo como el ecuatoriano que siete bases en una geografía tan extensa como la colombiana.

- En su calidad de ex canciller del Ecuador y de parlamentaria andina, ¿qué concepto le merece la decisión del gobierno colombiano de Álvaro Uribe Vélez de haber concedido la utilización de siete bases militares al Comando Sur de los Estados Unidos?

- En primer término debo decir que la presencia de militares norteamericanos en siete bases que es algo muy fuerte, donde van a tener libre acceso e inmunidad, constituye cesión de soberanía. Ahora, existe una gran preocupación sobre todo por parte de los países vecinos que van a ser los más afectados si eventualmente se produjera algún hecho como el bombardeo del 1 de marzo de 2008 a Ecuador a un campamento de las Farc, sobre el cual hay que señalarlo, siguen existiendo serias dudas si existió la participación estadounidense. Evidentemente todo esto genera mucha suspicacia y creo que la experiencia del Ecuador puede servir para que en Colombia haya una especie de veeduría permanente desde la sociedad civil sobre la ejecución del convenio militar. Hay la necesidad en este momento de que los países de la región recobremos el sentido de lo que significa la soberanía porque siempre en América Latina hemos puesto un cierto énfasis sobre este tema que no es solo territorial, sino que es la capacidad del Estado de tomar las decisiones sin injerencia de otros. Al mismo tiempo, si es importante ver cómo frente al convenio entre Colombia y Estados Unidos la reacción general de todos los países de la región ha sido de enorme preocupación, por eso a nivel de Unasur se pidió explicaciones. No obstante ello, el convenio se firmó y habrá entonces que ver cómo se desarrolla durante los próximos diez años que es el término de duración, y en este marco existe una gran responsabilidad de la sociedad civil colombiana y latinoamericana también que deben estar muy pendientes para evitar que se presenten hechos graves.

Presencia norteamericana no tiene justificación alguna

- ¿Qué dejan como experiencia diez años de presencia estadounidense en una base militar ecuatoriana como la de Manta?

- El de la soberanía nacional en Ecuador es un tema de principios y en ciertos países está más arraigado. En el caso ecuatoriano es muy sensible porque hemos tenido una historia complicada en aspectos de soberanía porque vimos como nuestro territorio se fue paulatinamente achicando y desde mi punto de vista personal considero que la firma de los acuerdos de paz con Perú finalmente significaron concesiones enormes por parte del Ecuador frente a muy pocos beneficios. Hoy en día y desde la llegada del presidente Rafael Correa sí se ve un manejo diferente respecto de esos acuerdos de paz. Hay inversiones importantes del Estado por parte y parte para generar toda la cantidad de proyectos de desarrollo fronterizo, pero en la práctica esos acuerdos se constituyeron principalmente en cesiones por parte del Ecuador. Y esa ha sido la historia de mi país, con Colombia también ha habido cesiones, obviamente a través de tratados, pero ha sido un permanente ver de reducción del espacio territorial que es parte esencial del patrimonio de la nación. Para nosotros el tema de la soberanía territorial es fundamental, por eso la presencia norteamericana no tiene motivación alguna porque la cooperación pora la lucha contra el narcotráfico se puede dar sin una ocupación del territorio.

- Pero en el caso ecuatoriano en el gobierno del derrocado presidente Jamil Mahuad (1998-2000) no solamente se firma el convenio para la utilización norteamericana de la base de Manta sino que se decreta también la dolarización, con lo cual el país pierde la soberanía monetaria. ¿Todo esto fue parte de una estrategia o fue mera coincidencia?

- Nunca lo había analizado pero es probable que haya tenido una relación directa si se tiene en cuenta la dependencia de estos países y el hecho de que los intereses económicos de una potencia de la magnitud de los Estados Unidos siempre han primado por encima de los intereses nacionales, y una de las marcas claras del gobierno de Rafael Correa es ir rompiendo ese esquema, por eso el tema de la larga y triste noche neoliberal, porque con la cesión de soberanía se resta autonomía en la toma de decisiones. La cesión de soberanía monetaria es muy grave porque no tenemos capacidad de generar política monetaria y por eso tenemos que adoptar decisiones que afectan a países muy cercanos como Colombia, como cuando nos tocó poner salvaguardias comerciales para proteger nuestra economía.

- Al ex presidente Mahuad Estados Unidos lo “premió” dándole refugio para que no responda los juicios penales que se le siguen en el Ecuador…

- Pero no solamente Mahuad, hay algunos funcionarios de su gobierno que viven en los Estados Unidos con protección especial, entonces sin duda hay vínculos extraños que a veces uno no llega a dimensionar. Pero así como hay gente que ha salido del Ecuador como estos personajes, hay otros que siguen viviendo en el país que son vendepatrias, que están de acuerdo con las bases, celebraron el bombardeo de Colombia y defendieron la posición del gobierno colombiano siendo ecuatorianos, lo cual es contradictorio.

- ¿Cuál es en su concepto el fondo real del afán de implementar este tipo de bases militares en América Latina por parte de Estados Unidos, cuyas especificaciones son para espionaje electrónico y control continental pero que se presentan como infraestructuras para la lucha contra el narcotráfico?

- Esa es la gran pregunta, nos venden la idea de que esas bases son para la lucha contra el narcotráfico, ese es el gran pretexto, pero no hay ninguna garantía de que sólo sea para eso, más aún en un contexto internacional en el que los Estados Unidos está replanteando y reposicionando temas que ya habían sido superados como el de la IV Flota.

Existe sospecha de que las bases son para espionaje electrónico

- ¿En Ecuador el gobierno de Correa y los sectores políticos son conscientes de que las bases militares colombianas operadas por norteamericanos van a servir para realizar espionaje electrónico en la región?

- Existe la sospecha muy clara de que así va hacer. Ciertamente la lucha contra el narcotráfico amerita la colaboración de Estados Unidos, pero los diez años que lleva el Plan Colombia no han dado los éxitos que se esperaban, no se ha logrado erradicar ese fenómeno, entonces la pregunta que hay que hacerse es para qué más están, por qué siete bases y la autorización también de utilizar todos los aeropuertos civiles y otras cosas más. Ahora bien, está el convenio militar que Brasil acaba de firmar con Estados Unidos sobre el cual sostienen que es igual al suscrito por Colombia, pero en la práctica no es así porque no se contempla la utilización de bases militares. Aunque está dada la palabra del gobierno colombiano de que este acuerdo militar con Estados Unidos no va a tener consecuencias en los países vecinos, debo decir que la palabra de Colombia está desvalorizada, por eso en las naciones latinoamericanas hay preocupación.

- ¿La estrategia mediática de satanización que se ha desplegada desde la octava base que es la Casa de Nariño contra el gobierno de Rafael Correa con el concurso de los sectores más recalcitrantes de la derecha colombiana, cómo ha repercutido en Ecuador e internacionalmente?

- Esa campaña tremenda que se produjo después del bombardeo del 1 de marzo de 2008 si generó una imagen internacional negativa del gobierno ecuatoriano, porque hay que reconocer que la derecha colombiana y el gobierno colombiano manejan muy bien el tema mediático. Esa campaña duró tanto tiempo que lo que se requiere hacer para revertir las consecuencias es una acción constante de largo plazo que el Ecuador no estaba preparado para enfrentar y no tuvimos la capacidad de balancear el tema y eso fue grave y muy negativo. Ahora estamos esperando el resultado de las elecciones presidenciales para redefinir las relaciones bilaterales. No obstante que las mismas llegarán a recomponerse cuando se sepa la verdad de cómo se produjo el bombardeo porque las dudas persisten y no nos pueden creer tan bobos para salirnos con cualquier versión. Necesitamos saber la verdad para el bien del Ecuador y el presidente Correa es eso lo que desea: saber cuál es la información real tanto en lo concerniente a los computadores de Raúl Reyes como en el tema del bombardeo, porque a raíz de esta experiencia tan dolorosa sacamos enormes lecciones, como por ejemplo, que en el tema de inteligencia militar y policial se descubrieron cosas muy extrañas.

Es necesario que Colombia empiece a despertar

- El Ecuador al elevar a canon constitucional la prohibición del establecimiento de bases extranjeras en su territorio con propósitos militares, ¿qué mensaje le está enviando a América Latina y al mundo?

- Yo creo que el Ecuador es bastante revolucionario en eso porque rompe con los esquemas de décadas de gobiernos entregados a otros intereses que no eran los nacionales y marca el camino de lo que debe ser la América Latina. Si queremos ser el continente del siglo XXI tenemos que romper esos esquemas que nos han tenido atados y sobreviviendo no viviendo realmente. Creo que Ecuador y Bolivia también con su Constitución, estamos dado señales muy importantes al mundo en el sentido de que tenemos una propuesta de cambio radical en democracia.

- ¿Desde su óptica de internacionalista y de parlamentaria andina, cómo analiza la situación política de Colombia?

- Es necesario que Colombia empiece a despertar, que la juventud reaccione porque ha estado completamente ausente del interés en la política y de la toma de posiciones. Ojalá que estas elecciones presidenciales lleven al pueblo colombiano a una profunda reflexión.

Perfil

Nació en el seno de una familia de destacados intelectuales ecuatorianos: su padre historiador y catedrático universitario y su madre escritora, circunstancia que le permitió interesarse en el devenir político de un país como el suyo en permanente ebullición social. Si bien se labró una carrera en el sector del turismo, en los últimos cuatro años el destino le cambió su rol profesional y terminó incursionando abiertamente en política, siendo una de las destacadas coequiperas del presidente Rafael Correa dentro del Movimiento Alianza País.

Abogada de la Universidad Católica del Ecuador, realizó estudios de posgrado en la Ecole de Langue et de Civilisation Françaises, Université de Genève en Ginebra, Suiza, y en Educación en la Universidad San Francisco de Quito.

Dada su amplia experiencia en el sector fue designada en 2005 por el presidente Alfredo Palacio como ministra de Turismo. Cuando asumió el poder el presidente Correa la ratificó en el cargo hasta diciembre de 2007 cuando la designó como canciller de la República. Desde el Ministerio de Relaciones Exteriores le correspondió manejar temas espinosos como el rompimiento diplomático con Colombia por el bombardeo a territorio ecuatoriano para desmantelar el campamento de Raúl Reyes; la situación de los refugiados colombianos; la terminación del convenio militar con Estados Unidos que autorizó por el lapso de diez años la utilización de la base de Manta; y el desistimiento de suscribir el Tratado de Libre Comercio con la potencia norteamericana.

Luego de un año largo al frente de la Cancillería ecuatoriana se retira para entrar a la arena electoral a disputar uno de los escaños en el Parlamento Andino en representación del oficialista Movimiento Alianza País.

Aunque es sus años de universitaria participó en política siempre identificada con tendencias que propugnaban por la equidad social, no le pasó por su mente terminar haciendo parte de un movimiento que está generando los grandes cambios políticos y sociales en el Ecuador al despuntar el siglo XXI.

María Isabel Salvador hoy cuenta con un amplio reconocimiento político en su país y está firmemente comprometida con el proceso de revolución ciudadana que lidera el presidente Correa. Fue destacada como Mujer del Año 2006 en la categoría mejor desempeño en sector público y galardonada con la Orden Nacional al Mérito en el grado de Gran Cruz.

Foto: Ecuador, Política - María Isabel Salvador Crespo, ex canciller y actual parlamentaria andina.

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