miércoles, 9 de junio de 2010

Argentina, Tucumán. Juicio ex jefatura de policía: Fue secuestrado cuando tenía un año y no supo nunca más de sus padres

PRIMERA FUENTE

Fernando Araldi, nieto del desaparecido escritor Héctor Oesterheld, declaró ayer en el juicio oral y público. Junto a su abuela vino desde Buenos Aires para revivir el secuestro de Diana Oesterheld ocurrido en julio de 1976 y el asesinato de su esposo Raúl Araldi, en agosto de 1977, en Tucumán. “A mi padre directamente lo mataron y llevaron su cuerpo a la Jefatura”, contó su hijo Fernando. Involucran a “El Tuerto” Albornoz.

Había pasado un mes después de que cumplió un año cuando fue secuestrado en julio de 1976 junto a su madre, Diana Oesterheld, quien estaba embarazada de seis meses y era hija del también desaparecido escritor Héctor Oesterheld. Días después, el 28 de julio, personal de la Jefatura liderado por el represor Roberto “El Tuerto” Albornoz lo dejó en la Sala Cuna, donde estuvo como NN hasta el 10 de agosto, cuando fue recuperado por sus abuelos paternos. Gracias a ello, Fernando Araldi pudo contar otra vez su historia ayer frente a los jueces del Tribunal Oral Federal, en el marco del juicio que se sigue por los crímenes de lesa humanidad cometidos en la última dictadura militar.

Un año después del secuestro, en agosto de 1977, su padre Raúl Araldi tuvo, de una forma más abrupta, el mismo destino de su madre. “A mi padre directamente lo mataron y llevaron su cuerpo a la Jefatura. Juan Martín (un testigo sobreviviente) contó que, mientras estaba secuestrado, escuchó que policías festejaban porque habían traído muerto a mi padre, uno de los últimos jefes montoneros”, relató. Araldi, un niño en ese entonces, ratificó también que en el momento de los hechos vivían en la casa ubicada en Frías Silva 231, de la capital tucumana, y que luego habría sido usurpada por personal del Servicio de Inteligencia Confidencial de la Policía de Tucumán, tal como figura en el expediente judicial.

Antes de Fernando, dio su testimonio su abuela, Elsa Sánchez de Oesterheld, también propuesta por el abogado querellante de la causa, Daniel Mendivil. “Me enteré del secuestro de mi hija tiempo después y pude venir unos pocos días porque tenía un cargo de mucha responsabilidad en un banco de Capital Federal. En esos días presenté un Hábeas Corpus pero tuve novedades de mi hija ni de mi yerno”, contó. Diana militaba en ese entonces en la Juventud Peronista. Elsa también perdió a sus otras tres hijas, a otro yerno y a dos nietos por nacer. “Para mí el otro infierno fue ver lo que dejaron, porque eran personas increíbles”, dijo en uno de los momentos más emotivos de su relato.

“El daño moral que se le hizo al ciudadano argentino marcó una diferencia de un día para otro en tres generaciones. La herida todavía está pero existe la legalidad de la política y la democracia. La juventud es la única que puede rearmar este país”, reflexionó Elsa, quien también integra la comisión de Abuelas de Plaza de Mayo.

“Hemos logrado algo valiosísimo. Fue un ejemplo de coraje muy grande”, destacó al puntualizar que ya existen 101 nietos recuperados y aún falta recuperar a otros 500.

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