miércoles, 14 de julio de 2010

El “juicio” a Omar Khadr: una farsa de la “justicia” norteamericana

Abel Samir (especial para ARGENPRESS.info)

Este joven que fue aprisionado en Afganistán cuando sólo contaba con 15 de edad, por haber combatido y haber dado muerte a un soldado norteamericano, según la fiscalía militar estadounidense, ha permanecido preso en Guantánamo ya hace 8 años sin haber sido llamado a juicio.

Primero que nada, debo referirme a lo que es crimen de guerra, el cargo que enfrenta este joven. Si en verdad Omar Khadr hizo uso de armas de fuego o arrojó una granada contra los soldados norteamericanos que irrumpieron entre los escombros de la casa en donde se alojaba y que previamente había sido bombardeada por la aviación norteamericana, conforme a lo que es la guerra y sus leyes, su actitud correspondería a una legítima defensa contra los que son los verdaderos agresores, los norteamericanos, los que han cometido crímenes de guerra por invadir el territorio de Afganistán sin haber sido atacados en su país por los afganos. De ninguna forma está comprobado la intervención de los talibanes en los trágicos sucesos del 11 de septiembre en New York y tampoco la participación de Osama bin Laden o de Al-Kaeda. Segundo, son los norteamericanos los que han dado muerte a miles de civiles en Afganistán Irak y otros lugares, entre cuyas víctimas se cuentan por miles las mujeres, ancianos y niños pequeños. También el asesinato de cientos de talibanes encerrados cruelmente como sardinas en contenedores de hierro a todo sol y sin posibilidad de respirar o de beber. Una gran mayoría de ellos perecieron por asfixia o de sed. ¿Acaso eso no es un crimen execrable cometido por USA? Esos sí que son crímenes de guerra que no tiene disculpa y sin embargo, ninguna organización internacional los ha llevado a juicio y menos el Nuevo Senado Romano que hasta aquí se ve como una organización dócil y fácil de manejar por USA. Tampoco la Federación Rusa o la República Popular China son capaces de vetar la acción y la política imperial de USA. Se han terminado por someter a los designios imperiales en parte por no entrar en una geopolítica confrontacional y en parte porque esos Estados oprimen a minorías y etnias de religión musulmana. Tercero, Omar Khadr nunca ha confesado haber hecho lo que los norteamericanos quieren culparlo, aun cuando lo han tenido de pie durante días sin posibilidad de dormir, una acción inhumana de quiénes se dicen creer en un dios que condenaría lo que ellos hacen. ¿No hay en esto sólo una enorme dosis de crueldad y cinismo? Tercero, los abogados que le ponen a disposición son norteamericanos y no canadienses, como era de esperar, ya que este joven vivía antes en Canadá y por último y lo más reprobable, es que este joven fue sometido a torturas inhumanas y aún así, en ningún momento ha confesado lo que el ejército norteamericano desea que confiese. ¡Vamos, que farsa! Los verdaderos criminales convertidos en víctimas.

También es digno de mencionar que son muy pocos los países en donde un muchacho de 15 años es condenado como si se tratase de un adulto. Si USA pretende hablar de derechos humanos, esta prueba muestra la verdadera cara de la justicia de ese país. En realidad produce asco la actitud de aquellos Estados que se han sometido como animales domésticos a esa execrable política. Recordemos como los gobernantes norteamericanos amparados en la impunidad cometieron y siguen cometiendo crímenes contra los derechos humanos y de lesa humanidad. Produce asco las palabras del anterior vicepresidente Cheney sobre la miserable vivencia de esos prisioneros, de los cuales una mayoría nunca estuvieron involucrados en acciones militares. Dijo: viven bajo los trópicos, están bien alimentados y tienen todo lo que quieren. Pero no dijo como son torturados física y psíquicamente. Todos los que han estado en calidad de prisioneros en la cárcel de Guantánamo han dicho que allí se tortura a diario y con algunos prisioneros se ensañan, sobre todo con aquellos que eran de otros países o etnias no afganas. Tenemos como ejemplo el caso del joven Murat Kurnaz (después de liberado ha escrito un libro sobre la pesadilla que le tocó vivir en Guantánamo). Este joven fue detenido en Pakistán por individuos llamados “caza recompensas” y vendido al ejército norteamericano por 3.000 dólares. En una entrevista dijo lo siguiente: "Fui a estudiar en una escuela coránica que tiene más de 80 millones de miembros. El principal objetivo del centro, además de enseñar el Corán, es ayudar y formar jóvenes marginados. En Bremen yo trabajaba en la seguridad de discotecas y fiestas y veía muchos jóvenes involucrados en asuntos de droga. Eso me sensibilizó y me dio ganas de hacer algo para ayudarles. Por eso me fui a esta escuela. Lo curioso es que, pocos meses después de mi detención en la base, las autoridades de EE UU descubrieron que yo era inocente e informaron al gobierno alemán. Pero Alemania ocultó la información y me dejó allí por cuatro años. A partir de aquí, los estadounidenses decidieron seguir con las investigaciones e intentaron obligarme a firmar un documento en que yo declaraba pertenecer a Al-Kaeda. En otra parte agrega Kurnaz: He visto con mis propios ojos gente fallecer a causa de las torturas. He visto verdugos que torturaban a un niño de 9 años al que le acusaban de terrorista. Lo que quiero es hacer una denuncia y un llamamiento al mundo".

Una vez prisionero de los yanquis fue aislado de su familia y amistades y se le negó el derecho a un abogado. En Kandahar se le torturó de la manera más bestial mediante palizas, privación del sueño, electrochoques y exposición a altas o muy bajas temperaturas y otras torturas que han desarrollado esas mentes torcidas que se ocultan detrás de la CIA, la organización terrorista norteamericana.

Tenemos también, entre otras muchas, la declaración hecha por Binyam Mohamed que estuvo preso 7 años en Guantánamo y finalmente liberado pudiendo volver a Gran Bretaña: He pasado por una experiencia que nunca imaginé que viviría ni en mi más horrenda pesadilla. Antes de mi horrorosa experiencia, la “tortura” era para mí una palabra abstracta. Nunca podía haber imaginado que yo sería su víctima. Todavía me cuesta creer que me secuestraron, que me arrastraron de un país a otro, y que me hayan torturado con medios medievales – todo orquestado por el gobierno de EE.UU.

Una gran parte de los prisioneros en Guantánamo son inocentes y el ex presidente Bush lo sabía perfectamente y los mantenía allí por razones políticas. Así lo manifestó el coronel norteamericano Lawrence Wilkerson, además que ya lo había manifestado Colin Powell. En un documento que fue publicado en el periódico The Times, Wilkerson, que fue la mano derecha de Powell, afirmó que el ex vicepresidente Dick Cheney y el ex secretario de Defensa Donald Rumsfeld sabían que la mayoría de los primeros 742 detenidos enviados a la base estadounidense de Guantánamo (Cuba) en 2002 eran inocentes, pero consideraban que era "políticamente imposible liberarlos". Además dijo: "Hablé del tema de los detenidos de Guantánamo con el secretario Powell. Me enteré de que creía que no sólo el vicepresidente Cheney y el secretario Rumsfeld, sino también el presidente Bush, estaban implicados en todo el proceso de toma de decisiones de Guantánamo".

Aunque no existan pruebas o que se logre “confesiones” por medio de la tortura, como la Inquisición lograba en su tiempo que los inculpados confesasen después de ser terriblemente torturados, Omar Khadr puede ser condenado sin ser culpable y para eso se requiere que se culpe a sí mismo. Ha tardado 8 años sin que esa confesión se haya logrado, porque sin ella, no existe prueba alguna de su culpabilidad, ya que no hay testigos ni nada parecido para inculparlo.

Todas las agrupaciones de defensa de los derechos humanos se han dirigido al gobierno de Canadá pidiendo que sea repatriado a su país (Canadá) sin haber logrado este derecho. El gobierno de Canadá es una simple comparsa del Imperio.

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