lunes, 27 de septiembre de 2010

Por qué el Instituto Universitario Nacional del Arte (IUNA) está tomado

Paula Abad (especial para ARGENPRESS.info)

La educación artística pública está en riesgo: siguen las siete unidades académicas del Instituto Universitario Nacional del Arte (IUNA) en situación de toma desde hace un mes y aún no se vislumbra solución.

El mito del origen desconocido

El IUNA fue creado por el Decreto Nacional del Poder Ejecutivo 1404- 3/12/96 y está formado por un lado por las ex Escuelas Nacionales de Arte –la Escuela Nacional de Bellas Artes “Prilidiano Pueyrredón”, la Escuela Superior de Bellas Artes de la Nación “Ernesto de la Cárcova”, el Instituto Nacional Superior de Cerámica, la Escuela Nacional de Arte Dramático “Antonio Cunill Cabanellas”, el Conservatorio Nacional Superior de Música “Carlos López Buchardo”, el Instituto Nacional Superior de Danzas “Maria Ruanova” y el Instituto Nacional Superior de Folklore-, todas ubicadas en Capital Federal. Y a la vez, con la incorporación de los nuevos lenguajes artísticos, además de la formación específica de docentes y críticos especializados en las distintas disciplinas, se pusieron en funcionamiento cuatro nuevas unidades dedicadas a la formación docente, a las artes multimediales, a las artes audiovisuales y a la crítica de arte. El total de sus unidades académicas es de nueve.

Todo lo relacionado con el origen y las sucesivas gestiones está cubierto por mantos de sospechas, con situaciones puntuales como elecciones fraudulentas, el anterior rector obligado a renunciar por corrupción, cargos públicos no concursados y nepotismo, planes de estudio diseñados a la medida de los profesores que ocuparán las cátedras, contratos de obras con empresas fantasmas y hasta la prepotencia de una decana que trató de expulsar a los estudiantes durante un consejo departamental permitiendo el ingreso de la Policía Federal en el edificio, entre otras irregularidades.

No es una desmesura decir que el IUNA fue creado por la fuerza, con un decreto menemista legitimado por la no menos cuestionable CONEAU, y después de una larga resistencia de aquellas escuelas a ser encuadradas dentro de un sistema que no ofrecía pautas claras de organización. Hoy, a casi 14 años de su creación, las condiciones apenas han variado. Desarticulado, y sin haber logrado uno solo de todos los objetivos que propone el documento que lo oficializa, la gestión actúa como si desconociera las irregularidades sobre las que intenta seguir construyendo y se resiste a ver lo que pasa en su interior.

Aunque hoy cada una de las ex escuelas lleva el nombre de departamentos, y éstos responden a una única dirección general desde el rectorado, las sedes siguen diseminadas por la ciudad, con varias carreras que entrecruzan sus materias en el plan de estudios. Tampoco desde el rectorado se impulsan acciones para lograr una identidad propia, quedando enredado en disputas de poder y discusiones estériles.

Por otro lado, sólo cuatro de estos edificios son de propiedad del IUNA, dos de los cuales están clausurados. La mayoría de los departamentos funciona en propiedades alquiladas que para su funcionamiento como sedes deben ser acondicionadas. Estas reformas quedan, luego de desocupado el inmueble, a beneficio del propietario y no de la institución, que es quien afronta los costos económicos. De todos modos, ninguna de las sedes cumple con las condiciones mínimas de seguridad en lo edilicio, fundamentalmente en la circulación, las salidas de emergencia y planes de evacuación, así como tampoco facilidad de ingreso y desplazamiento para personas con movilidad reducida (es importante recordar que el PAMI tiene un convenio con la institución en el que se ofrece a jubilados la posibilidad de hacer cursos y talleres en los diferentes departamentos).

La chispa que encendió la mecha

Hace ya casi un mes, el día 1°, alumnos de las carreras de Artes Audiovisuales, Multimediales y Crítica de Artes decidieron, mediante asamblea estudiantil, tomar su sede, ubicada en la calle Yatay (casi Av. Corrientes, Almagro), reclamando por un nuevo edificio y condiciones dignas para la educación pública. En su caso particular, los estudiantes reclaman urgente solución a un problema de espacio. Allí se cursan 3 carreras, con un total aproximado de 2000 alumnos, que se reparten sólo en 11 aulas.

Esta medida surge en medio de las tomas de colegios secundarios que movilizan la ciudad, encabezadas por adolescentes, en principio, exigiendo a la sociedad una mirada sobre la condiciones en que estamos permitiendo se desarrolle la educación pública. El 6 de septiembre es una fecha clave, pues ese día una marcha convoca a secundarios, terciarios y universitarios. En ella, por primera vez en muchos años, los distintos departamentos, o unidades académicas, que forman el IUNA se unen en una nutrida movilización pública. En cada una de estas sedes hay problemas propios pero todos comparten la preocupación por una institución que a pesar de llevar más de una década de existencia, todavía no encuentra su identidad ni su espacio dentro de la educación pública.

Luego de la toma de la sede de calle Yatay, se difunden las asambleas como ámbito de discusión y se sumaron al plan de lucha casi todos los demás departamentos.

En primer lugar, el martes 7 de septiembre, los de Artes del Movimiento y Área Transdepartamental de Folklore, cuya sede comparten en la calle Loria (casi Av. Belgrano, Balvanera).

El reclamo compartido es sobre las condiciones dignas para la educación, pero también con temas puntuales como mayor oferta horaria, regularización de estatutos y planes de estudio (que como en todo el IUNA continúan siendo provisorios), condiciones de seguridad mínimas como salidas de emergencia, planes de evacuación y matafuegos y otros elementos defensivos correctamente instalados, y en el caso de Folklore especialmente, que el área sea departamento (por razones administrativas y académicas) y que se remueva de su cargo a una docente que tuviera activa participación durante la última dictadura militar, y que actualmente desempeña cargo de gestión.

Al día siguiente de estas tomas, en masiva asamblea, se vota positivamente la toma del edificio de Artes Visuales, en Av. Patricios y Pinzón, La Boca.

Aquí, apenas llegar, uno se pegunta por qué se tardó tanto en reaccionar. Los techos se caen y hay paredes de telgopor y de madera en ambientes poco y nada ventilados donde se utiliza continuamente material tóxico, combustible e inflamable. No hay salidas de emergencia, ni plan de evacuación y cada uno de los tres edificios que unidos forman la sede (tres ex fábricas abandonadas), presentan el aspecto de un Cromagnon anunciado. Asimismo, tampoco hay materiales de trabajo adecuados para cada uno de los lenguajes que aquí se enseñan, como tableros para pintura y dibujo, iluminación apropiada, modelos vivos, calefacción, ventilación, prensas para grabado, elementos de escultura y taller de herramientas, ni tampoco elementos de tecnología para las materias que pretenden abordar los nuevos lenguajes artísticos.

A todo esto, se suma este año la implementación de un sistema de inscripción a materias vía internet (Sistema Guaraní) que, debido a las fallas en su implementación, dejó sin posibilidad de cursar a muchos estudiantes. La gestión, ante los justos reclamos no sólo no dio respuestas, sino que redujo el horario de atención de la oficina de alumnos de 10 a 16 hs.

Por otro lado, corresponde a la gestión de Visuales la administración y cuidado de los dos edificios propios del IUNA que están clausurados. Uno es la ex sede de la Escuela Nacional de Bellas Artes “Prilidiano Pueyrredón”, en la calle Las Heras (y Av. Callao, Recoleta) donde actualmente funciona el decanato y se dictan materias de grado, posgrado y de extensión universitaria. La construcción aparentemente irregular de un hotel 5 estrellas junto al edificio puso en riesgo su edificación y se decidió cerrarlo sin pedir de revisar los permisos, luego de que ya fallecieran varias personas por derrumbes debido a obras mal habilitadas por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Adentro se ven pedazos de pared caídos y de afuera, las grietas que está provocando la obra en construcción. El otro edificio es el Museo de Calcos y Escultura Comparada "Ernesto de la Cárcova", en Costanera Sur, que también se encuentra cerrado y vaciado, luego de años de disputas acerca de su funcionamiento y gestión.

El lunes de la semana siguiente, día 13 del mismo mes de septiembre, el Área Transdepartamental de Formación Docente (con sede en la calle Piedras y Av. Caseros, Constitución) decide del mismo modo sumarse a la discusión por elevar la calidad y mejorar las condiciones para la educación artística, pública y gratuita, y con el reclamo puntual de un edificio propio y único y la regularización de los planes de estudio, asunto fundamental para ingresar apropiadamente en el mercado laboral. Y en este caso, por ser área transdepartamental, la dependencia institucional y económica del rectorado es total, con el curioso caso de tener a la vicerrectora electa de licencia (aparentemente sin límites) como directora en funciones del área.

Si bien el contexto acompaña toda esta movilización, también es cierto que del mismo colectivo estudiantil está surgiendo un principio de organización que todavía no se había desarrollado en los años de existencia de la institución. Y este tema, según debió reconocer la propia rectora Liliana Demaio en reunión con un grupo de representantes de las distintas sedes tomadas, “le dio visibilidad al IUNA”.

No sabe / No contesta

En las reuniones que hasta el día de la fecha se tuviera con autoridades tanto del Ministerio de Educación como de la propia institución, desde la rectora Demaio hasta los decanos y directores de cada área, no se han obtenido respuestas que busquen negociar o impulsar una solución de consenso. El tema edilicio de Audiovisuales se intentó resolver unilateralmente desde el rectorado con el alquiler ya contratado de un edificio en el mismo barrio, en la calle Rocamora, de menor capacidad que la necesaria para la actual cantidad estudiantes y que no contempla a los futuros inscriptos, además de necesitar reformas edilicias para cursar materias. El trámite se realizó de forma no consultada y se esgrimió como solución sin esperar la confirmación de la asamblea de estudiantes.

Los decanos, antes de impulsar reuniones para negociar los temas reclamados por las tomas, formaron un frente con gremios docentes y no-docentes, buscando intervenir desde la confrontación y reduciendo la discusión al eje SI A LA TOMA / NO A LA TOMA. La mayoría usa como argumentos las palabras del decano de Filosofía y Letras, que identifica la reacción de los estudiantes universitarios con la expresión de grupos de izquierda infiltrados que buscan desestabilizar al gobierno nacional. Que no son otra cosa que los argumentos que usó el Ministro de Educación porteño contra los secundarios y que tanto se han criticado en los medios públicos y en la prensa alineada con el oficialismo.

Del mismo modo, los reclamos llevados al Consejo Superior realizado el jueves de la semana pasada fueron desestimados por los integrantes del cuerpo, incluidos varios consejeros estudiantiles, que por razones varias eligieron alinearse con la gestión y desoír las voces que aparecen y el conflicto que se ha generado en su ámbito de procedencia.

La única resolución en la que se acordó fue exigir el regreso de la institucionalidad y llamar a plebiscito el tema de la ocupación de las sedes y la discusión por los temas urgentes. Hasta el momento, no se han presentado propuestas que busquen cómo lograr que esa institucionalidad sea organizada y funcional.

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