jueves, 21 de octubre de 2010

La burocracia sindical es parte indisoluble de este sistema que les permite que sus sindicatos se transformen en gremios empresariales

MONAREFA

Desde el MONAREFA Movimiento Nacional por la Recuperación de los Ferrocarriles Argentinos elevamos nuestro más caro repudio por el asesinato de Mariano Ferreyra. Esperamos, por otro lado, la pronta recuperación de Elsa Rodríguez. Nos alegramos de la mejoría de Nelson Aguirre que está fuera de peligro.

Lo sucedido el día de ayer, en Avellaneda y luego en la Capital Federal, conforma un acto propio de las burocracias sindicales que en su afán de conservar el poder a toda costa no escatiman esfuerzos, imponiendo la muerte como escarmiento, como también las palizas, las amenazas, los golpes u otras formas de represión, apoyados por las fuerzas de seguridad que miran hacia otro lado o les dejan las zonas liberadas para su accionar.

La burocracia sindical es parte indisoluble de este sistema. Juega un papel fundamental dentro del movimiento obrero, la de vigilar y castigar en primera instancia, luego continúan con su funcionalidad que es la detección de la disconformidad de los trabajadores por las injusticias cometidas. Son los ojos y los oídos de la patronal.

El caso de los trabajadores tercerizados son parte de la flexibilización laboral cuya responsabilidad tienen: el gobierno de Carlos Menem, el Congreso que votó dicha ley y todos los gobiernos sucesivos, incluido el actual, porque dicha ley perversa siga su cause. Hay, un 40 por ciento de la masa laboral ocupada en negro. Dentro del propio gobierno nacional, el de la Ciudad de Buenos Aires, los provinciales y municipalidades, incluso universidades tienen en la actualidad trabajadores contratados en forma ilegal.

La ausencia de sindicalización por parte de los trabajadores es otra de los temas espinosos que deben tener una lectura correcta, hoy no llega nada más que a un 15 por ciento como mucho. El sindicato no sale a reclutar, no necesita de los afiliados, no les hace falta, como en otros tiempos. El modelo sindical ha cambiado. La inmensa masa laboral no se afilia o ha pedido su desafiliación por el desencanto.

Los sindicatos no quieren trabajadores sindicalizados, ya no obtienen sus ganancias de los afiliados, los negocios están en otros lados.

El nuevo modelo es el sindicalismo empresario, cuestión que muchos hablan y poco conocen. Estos sindicalistas empresarios tienen contratos con el Estado a través de empresas que son administradas por testaferros. Este es el caso de las tercerizadas en el Ferrocarril Roca. Cooperativas o empresas donde en algunos casos están los hijos de los sindicalistas al frente de ellas.

De esta forma obtienen grandes ganancias. Para lograrlo adoptan un comportamiento que tiene que ver con la explotación más descarnada, contratan trabajadores con salarios que significan la mitad o menos de lo que perciben, en este caso, los trabajadores ferroviarios.

Masa de trabajadores, que además, intentan hacerlos jugar un papel deleznable contra los trabajadores ferroviarios afiliados a su propio sindicato. Como contra ejemplo de buen comportamiento por la necesidad angustiante que conlleva ser un desocupado. Son concientes que los desocupados son desaparecidos sociales.

El sistema premia y les permite que estos sindicatos se transformen en gremios empresariales. Los premia con ese otorgamiento, porque juegan un papel, el de regular el descontento, también agentes de la canalización institucional de la animosidad. Diques de contención del reclamo. Toda una degeneración de la cuestión gremial.

Si esto no ocurre, apelan a la violencia como ocurrió con los compañeros ferro viarios tercerizados.

Pero sorpresa: los burócratas y el gobierno lo que nunca esperaron fue la rebelión de los compañeros trabajadores tercerizados, que plenos de dignidad se han puesto de pie.

Hace mucho tiempo que los compañeros tercerizados del Ferrocarril Roca, más de 1.500, vienen reclamando y luchando por pasar a planta permanente. Empresa, gobierno y burocracia sindical, todos al mismo tiempo ponen los obstáculos para que no sean reconocidos.

No es negocio para la empresa y el sindicato empresario. Este gobierno nacional y popular conciente a ambos y desprotege a los trabajadores. La tercerización es la sobre explotación de la mano de obra, lo decimos más arriba y lo reafirmamos. Sobre explotación porque realizan los trabajos más inhumanos por una paga miserable y además los quieren hacer jugar un papel deleznable como trabajadores. La presión que ejercen es la falta de trabajo, apelan a la sumisión y la indignidad. Es toda una política sindical derivada de una burocracia sindical que ha profundizado sus mecanismos.

Contra esas perversidades se movilizaron ayer los trabajadores.

No hubo casualidad, hay causalidades, hace meses que pegatinas, panfletos, pasacalles denuncian a los usuarios del Roca que los que reclaman no son trabajadores, son zurditos…

Comenzó de esta forma la descalificación.

Con un contenido ideológico similar a la dictadura militar.

El gobierno que dice ser de los derechos humanos, los hizo desaparecer.

Las patotas de estos sindicatos comenzaban a operar bajo la orden de los burócratas. ¿Son los futuros camisas pardas o negras?

Se preparaba la emboscada. Luego se concreta liberando la zona

Cuando el tiro certero mató al militante Mariano Ferreyra, un camarógrafo escuchó clarito decir: un zurdito menos…

No sólo fue una emboscada, fue un acto premeditado y elaborado con antelación como el de Kosteki y Santillán…

Debemos enmarcar que estas formas represivas ejecutadas por las patotas sindicales tienen que ver, además, con la cercanía de las elecciones en la Unión Ferroviaria,.
Finalizamos diciendo, que mucho se declama sobre la burocracia sindical, nada se hace, los trabajadores la sufrimos en carne propia.

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