lunes, 29 de agosto de 2011

La rapiña imperialista en Libia

Edwin Sambrano Vidal (especial para ARGENPRESS.info)

Cuesta creer lo que está pasando en Libia, en pleno Siglo XXI, traspasada la barrera del tercer milenio. Cuesta creer lo que muchos periodistas y comentaristas completamente enceguecidos frente a los hechos y amnésicos de la historia, incluso de la historia reciente, transmiten sin cesar en programas de radio y televisión o por escritos en la prensa de circulación nacional. Esconden su torva visión, sus intereses y su sumisión al poder de las grandes potencias, en el velo gastado e hipócrita de la “dictadura de Kadafi” y con ello pretenden justificar la criminal agresión desatada por la OTAN contra el pueblo Libio y contra su gobierno encabezado por Muamar El Kadafi.

Un engaño mundial

Un conflicto interno utilizado como pretexto para una intervención externa. O una planificada intervención externa genera un conflicto interno como instrumento dentro de una línea de creación de las condiciones para desatar la intervención. Ambas hipótesis posibles y ambas igualmente repudiables.

Es obvio que no son los derechos humanos el motivo de la intervención en Libia, ya lo explicamos en un artículo anterior del 25 de Marzo de 2011 bajo el título “La Alianza Internacional del Crimen”. Si hubiera sido por tal motivo ya las potencias imperialistas de la OTAN hubieran intervenido en Israel, Bahréin y Yemén o ya habrían acabado con las hambrunas en Haití, Somalia, Etiopía, Biafra y en una decena de sitios más en el mundo que sufren el horror de condiciones infrahumanas. Es obvio que no es la falta de democracia o la existencia de un rrrééégimennn autoritario o mesiánico que impide la participación del pueblo porque en la mayoría de los países árabes productores de petróleo, comenzando por Arabia Saudita y en otros no productores de petróleo, pero sí aliados de los EEUU y de otros países de Europa, el poder político se ejerce mediante férreas y excluyentes monarquías teocráticas con impedimento de toda participación popular y con una discriminatoria estratificación social que impide la existencia de ciudadanos; sólo existen súbditos.

Un gobierno Mundial para el saqueo y el atropello.

El Consejo de Seguridad se ha convertido en el Comité Ejecutivo de una especie de Gobierno del Mundo, cuando la ONU es una organización de países independientes regidos por el Derecho Internacional y sus principios de autodeterminación, de no intervención y de soberanía de los Estados miembros. Se barren estos principios por parte de los agresores principales EEUU, Francia y el Reino Unido, con sus seguidores inmediatos los derrotados en la Segunda Guerra Mundial, Alemania, Italia y Japón, todos junto a una patota de asomados que esperan las sobras del gran festín. Completa el cuadro la abstención cómplice de Rusia y China, quienes teniendo poder de veto no lo ejercen por tener negocios comunes en otras áreas con las potencias principales.

Arrasan los principios del Derecho Internacional.

El descaro llega al grado de dictar Resoluciones para ejecutar la intervención y violarlas sistemática y flagrantemente en medio de la impunidad y el abuso universal. La Resolución 1973 estableció una zona de exclusión aérea para obligar a los aviones del Gobierno Libio a mantenerse en tierra: los aviones permanecieron en tierra y allí la aviación de la OTAN los destruyó. El gobierno Libio se manifestó en acatamiento de la Resolución, sin defenderse de la agresión de la OTAN y sin embargo fueron bombardeadas las dependencias oficiales civiles, la residencia de los miembros del gobierno y la población civil, incluso los establecimientos médicos y humanitarios.

La OTAN más criminal que los criminales.

Hemos condenado las faltas del Gobierno de Kadafi, su aparente inconsecuencia con los objetivos revolucionarios y con el desarrollo de una línea de participación cada vez más profunda y directa del pueblo y no compartimos en nada el mesianismo, el autocratismo y el autoritarismo, pero la conducta de guerra de rapiña y de cayapa empleada por las supuestas democracias occidentales es esencialmente más condenable aún por la falacia argumental, por la traición a principios que invocan como fundamento de su acción, por el ruín propósito de la acción y por la desproporción y el ventajismo. Todas las grandes potencias capitalistas occidentales con sus enormes y tecnificados ejércitos, con el poder financiero y la planetaria maquinaria mediática, aliadas y unidas para atacar a un pequeño país. Los crímenes de la OTAN, en la escala de los principios del derecho penal, son indudablemente más graves y mayores que los que haya podido cometer Kadafi. Y todavía hay quienes ni siquiera los ven… “no hay peor ciego que el que no quiere ver”

Condena moral universal de las masacres neocoloniales.

En las últimas horas no podrán esconder la inmensa crueldad y la mentira con la que pretenden ocultar sus intereses. La conciencia universal sabrá de la saña y la maldad de que son capaces, aunque no podamos más que condenarlos moralmente. Compartimos aquí lo expresado por Thierry Meyssan, el periodista francés presidente de la instancia de prensa internacional Red Voltaire, quien cubre los acontecimientos desde Trípoli: “La misión de la OTAN, aprobada por el Consejo de Seguridad de la ONU, era garantizar la protección de los civiles. En realidad, Francia y el Reino Unido acaban de reanudar las masacres coloniales.” Y agregamos, se les unen los EEUU, Italia, Alemania y una serie de lacayos menores.

¿Estaremos ante una cruzada de expansión colonial, reconvertida, después de la luchas de independencia del siglo XIX en América y del siglo XX en África y Asia?...

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