martes, 3 de enero de 2012

El euro celebra su décimo aniversario

Vladislav Grinkevich (RIA NOVOSTI, especial para ARGENPRESS.info)

El 1 de enero se cumplen 10 años desde la introducción del euro, la moneda única de la Comunidad Europea.

El ambiente, nada de fiesta, es de angustia general: la crisis de la deuda pública que están atravesando Grecia, Portugal, Italia y España amenaza con convertirse en financiera y global, acarreando una nueva recesión.

La mayoría de los expertos coinciden en que el euro logrará superar las dificultades y la eurozona saldrá de la crisis, aunque tenga menos miembros en el futuro. Algunos, no obstante, creen que el concepto de una moneda única en Europa no se ha justificado.

El euro se puso en circulación el 1 de enero de 2002, reemplazando la Unidad Monetaria Europea, una especie de prototipo de la moneda única. Actualmente el euro es la moneda nacional de 17 de los 27 países de la Unión Europea.

Erase una vez el euro

El euro celebrará su aniversario en unas condiciones difíciles, en medio de la crisis de la deuda pública y con pronósticos poco favorables.

“Hemos estudiado la dinámica del crecimiento del PIB y de los volúmenes de producción que se registraban en la UE antes de la introducción del euro y después de éste. No descubrimos ningún cambio considerable de índices, ni para bien ni para mal”, señala el Director del Departamento de Análisis Estratégico de la consultora FBK, Igor Nikolaev. La conclusión cae por su propio peso: desde el punto de vista de la macroeconomía, la creación de la eurozona no tuvo aparente efecto positivo”.

No obstante, otros expertos están seguros de que el euro hizo de locomotora para el comercio europeo y mundial, permitiendo a los inversores y a los Estados diversificar sus activos. “El euro fue un potentísimo catalizador del desarrollo de vínculos comerciales dentro de la Unión Europea y también entre la UE y el resto del mundo. Se convirtió en una nueva divisa de reserva que durante bastante tiempo rivalizó con el dólar”, subraya las ventajas del euro el Director del Instituto de Estudios de la economía mundial y de las relaciones internacionales, Sergei Afóntsev.

La otra cara de la integración monetaria europea que facilitó el comercio y la circulación de capitales fueron daños ocasionados a los miembros menos desarrollados de la UE.

“Como consecuencia de la integración se ahondaron las diferencias existentes entre los países comunitarios”, opina el Director del Centro de desarrollo del mercado de valores, Yuri Danílov. Alemania consiguió adicionales mercados de distribución, pero a las economías periféricas de la eurozona se les asestó un golpe mortal”.

El Director del Instituto de la Globalización y Movimientos Sociales, Boris Kagarlitski, cree que la creación de la zona del euro, además de iniciar la deindustrialización de la periferie europea, levantó un importante obstáculo que impide salir de la crisis a las economías en dificultades. “Los países menos desarrollados industrialmente se vieron incapaces no sólo de competir, sino también de mejorar sus competitividad, porque para ello son imprescindibles la existencia de una moneda y un sistema monetario propios, junto con un mecanismo flexible de gestión de procesos presupuestarios”.

El penoso presente del euro

Algunos expertos no apoyan esta postura. Así, Sergei Afóntsev está seguro de que la introducción del euro ayudó a solucionar algunos problemas de los países del sur de Europa, el problema de la inflación galopante en Grecia e Italia, por ejemplo. En cuanto a las dificultades actuales, se deben, en su opinión, a los fallos de los Gobiernos nacionales. “Toda buena idea, si se abusa de ella, revela sus desventajas. Si uno se excede en los préstamos baratos, puede acabar endeudado a más no poder, cosa que ocurrió en Europa”, explica.

De todas formas la eurozona está atravesando una crisis de difícil solución. A pesar de ello, hay quienes ofrecen una evaluación positiva de la existencia del euro. “En los 10 años de existencia de la moneda única sólo hemos presenciado una crisis seria del euro”, recuerda Yuri Danílov. Otras monedas a lo largo de sus primeros 10 años han tenido que enfrentarse a crisis mucho más graves y no todas han sido capaces de superarlas.

“Si analizamos las fluctuaciones de la cotización del euro, nos daremos cuenta de qué en lo que va del año sólo ha bajado en un 2%, un índice que no confirma en absoluto los funestos pronósticos”, dice Sergei Afóntsev.

¿Seguirá existiendo el euro?

Este estabilidad del euro no impide que se discuta la necesidad de seguir manteniendo la eurozona. En pasado otoño los líderes de los países comunitarios en el transcurso de numersas reuniones confirmaron su disposición de seguir con la integración financiera dentro de la zona del euro. Este objetivo, sin embargo, no es fácil de conseguir.

Nadie pronostica una desintegración completa de la eurozona. “Se producirá la pérdida de los 5 ó 6 miembros de la zona sur de la UE, como máximo, Italia excluida”, se aventura el Director del Centro de estudios de la sociedad postindustrial, Vladislav Inozémtsev.

En opinión de Yuri Danílov, para que la zona del euro deje de existir, es necesario que cerca de la mitad de sus miembros tome la decisión de abandonarla o que así lo decidan las “locomotoras” del espacio único, es decir, Francia y Alemania que tienen que asumir la carga de las economías menos desarrolladas. Los expertos coinciden en que no se irá más allá de los debates que se mantienen al respecto.

“La posible decisión de Alemania de abandonar la eurozona no es más que especulaciones políticas, asegura Yuri Danílov. Alemania ganó con la creación de la eurozona y la introducción del euro más que cualquier otro país”.

En cuanto a los países con dificultades económicas, tampoco hay opinión compartida acerca de su futuro. Por una parte, el retorno a las unidades monetarias antiguas y su posterior devaluación podría servir de impulso para la reconstrucción de la industria y el desarrollo de los sectores orientados a la exportación. Sin embargo, indica Vladislav Inozémtsev, la devaluación de las monedas nacionales hará que se agraven los problemas presupuestarios, hecho que no tardará en provocar la desestabilización y, posteriormente, una profunda recesión económica.

“Si la eurozona deja de existir, se asistirá a una drástica devaluación de las monedas nacionales de los países del sur de la UE que hoy tampoco valen gran cosa y un fuerte encarecimiento de las monedas nacionales de los Estados situados al norte de la Unión. Y este fortalecimiento rápido de las monedas provocará la caída de la competitividad y la ralentización económica de las “locomotoras de la zona”, opina Vladislav Inozémtsev.

El principal argumento a favor del mantenimiento de la zona del euro es la imposibilidad de una ruptura pacífica. “Es imposible suprimir el euro en estos momentos, porque el precio de esta decisión sería demasiado alto. Los países de la UE no pueden romper sin más ni más las relaciones que iban construyendo a lo largo de casi 15 años. Se necesitaría mucho tiempo y mucho dinero para la recuperación de las monedas nacionales. Pero el dinero brilla por su ausencia”, concluye Yuri Danílov.

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