miércoles, 8 de febrero de 2012

España: Defensa del juez Garzon presento jurisprudencia de Argentina y Chile

ANSA

La defensa del juez Baltasar Garzón en el juicio por investigar los crímenes del franquismo, que concluyó hoy la prueba testifical, entregó al tribunal decenas de sentencias emitidas en el mundo sobre desapariciones forzadas, entre ellas en Chile y Argentina.

En la sexta sesión del juicio que se celebra en el Tribunal Supremo contra Garzón, su abogado, Gonzalo Martínez-Fresneda, incorporó en la prueba documental de la causa jurisprudencia de otros jueces que abrieron o apoyaron causas similares.

Entre los 60 documentos se encuentra jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, de la Corte Penal Internacional (CPI), de tribunales nacionales que han resuelto casos sobre Yugoslavia, Líbano, la extradición del dictador chileno Augusto Pinochet, detenido en Londres por orden de Garzón en 1998, y sentencias dictadas en Chile, Argentina, Perú y Venezuela.

También hay varias resoluciones de la Organización de Naciones Unidas (ONU) sobre la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas y requerimientos de la CPI sobre la investigación al dictador libio Muammar Kadafi después de "haber contemplado su muerte en la televisión".

Se incluyen además declaraciones de Cruz Roja, el Pacto internacional de derechos civiles y políticos o el Comité contra la Tortura.

"Queremos que la justicia actúe como en cualquier crimen: cuando a alguien lo torturan, lo matan y lo abandonan en una cuneta con dos tiros en la cabeza", declaró el abogado de Garzón.

El último testigo en declarar a propuesta de la defensa, con lo que concluye la prueba testifical, detalló que en el cementerio de su localidad, Ciriego (Cantrabria, norte del país) había "zanjas comunes" más que "fosas comunes", que "se cavaban para cada cien ejecutados".

"Como mínimo en el cementerio de Ciriego hay 12 zanjas con cien cadáveres en cada zanja", declaró Antonio Ontañón, autor del libro "Rescatados del olvido", en el que ofrece estas informaciones.

"La media de ejecuciones al día era en torno a los 13 ó 16, que era la cabida de los presos en cada camión para ser ejecutados", añadió Otañón, señalando que "se aplicaba la muerte física y la desaparición jurídica".

Estas desapariciones "son crímenes de lesa humanidad que no prescriben", sostuvo Ontañón, al igual que los testigos que le precedieron estos días, miembros de asociaciones de desaparecidos y que se adhirieron a la demanda presentada ante Garzón para su investigación.

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