viernes, 14 de diciembre de 2012

Refinería cubano-venezolana proyecta mayor producción

XINHUA

La refinería de petróleo que opera la empresa mixta cubano-venezolana Cuvenpetrol SA, en el centro de Cuba, incrementó su producción en 2012 y podría elevarla aún más en 2013 sin grandes inversiones, según expertos.

A principios de este diciembre, esa industria arribó a los 100 millones de barriles refinados, a punto de cumplir cinco años del inicio oficial de sus operaciones el 7 de enero de 2008.

El director de la empresa, el cubano Humberto Padrón, informó que este año la producción alcanzó los 20,2 millones de toneles programados.

Precisó que el diésel representa casi el 22 por ciento de la producción total de la refinería situada en la ciudad de Cienfuegos, 250 kilómetros al sudeste de La Habana.

La mayor proporción (48 por ciento) corresponde al fuel oil, mientras el resto se completa con gasolina (14), turbocombustible -para aviones- (10) y gas licuado (6).

Durante esta etapa, Cuvenpetrol SA puso en funcionamiento el hidrofinador de diésel, dotado de una elevada complejidad tecnológica, el cual permite elaborar ese producto con una calidad superior, al disminuir de manera notable el contenido de azufre y ajustarlo a los estándares internacionales.

Padrón aseguró que la planta puede incrementar su capacidad de procesamiento del crudo en unos 10.000 barriles diarios sin esperar al término de la gran inversión planificada.

Explicó que de los 65.000 barriles por jornada concebidos en su actual capacidad de diseño, pudieran llegar el próximo año a los 75.000 sólo con la puesta en práctica de algunos ajustes tecnológicos.

Entre esas medidas para aumentar los índices productivos mencionó mejoras en la planta de destilación de la refinería.

El directivo señaló que la estrategia consiste en mantener las plantas que logren colocar en positivo los indicadores de refinación, para luego ampliar la capacidad y lograr la llamada conversión profunda (sacar el máximo de derivados al crudo).

Comentó que el programa de expansión de la industria, que prevé elevar en el futuro su volumen de refinación hasta los 150.000 barriles diarios, rebasó las etapas de conceptualización e ingeniería básica y ahora la empresa trabaja en la obtención del financiamiento para acometer la inversión.

Fabricada en la década de los 80 del pasado siglo con tecnología soviética, la refinería estuvo cerrada durante 12 años debido al Período Especial (crisis económica) desatado en la isla tras la desaparición de la URSS, lo que afectó a todos los sectores locales.

En 2005, La Habana y Caracas firmaron acuerdos de colaboración para reactivar su inspección técnica, y en abril de 2006 quedó establecida de manera oficial la empresa mixta, con un 51 por ciento de capital cubano y un 49 procedente de la nación sudamericana.

A finales de 2007, y luego de una remodelación general a un costo de 136 millones de dólares, la planta reinició sus operaciones, como colofón de la IV Cumbre de Petrocaribe.

La refinería constituyó así el primer gran proyecto de integración energética en el marco de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba).

También devino punto de arrancada de un polo petroquímico de desarrollo en el territorio, con beneficio para América Latina.

El proyecto incluye, además de la refinería, una planta de fertilizantes, otra de productos químicos a partir del petróleo, y una regasificadora, que convierta al estado gaseoso el gas líquido importado en barcos desde Venezuela.

La iniciativa comprende, asimismo, una zona para la construcción de viviendas de plástico, a partir de la experiencia venezolana de petrocasas.

Esos inmuebles -de hasta cuatro plantas- se construyen con PVC (policloruro de vinilo), un plástico duro resistente al fuego y a la luz, subproducto del petróleo.

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