jueves, 30 de mayo de 2013

¿Por qué la Unión Europea renuncia a prorrogar el embargo de armas a Siria?

Konstantín Bogdánov (RIA NOVOSTI, especial para ARGENPRESS.info)

La Unión Europea dejó sin efecto el embargo sobre el suministro de armas a Siria. Una aguda polémica al respecto que produjo la escisión entre los países europeos concluyó con el levantamiento del bloqueo al país árabe, pero la Unión Europea no formuló una postura conjunta al respecto. ¿Qué consecuencias traerá esta decisión y quién sacará provecho de ésta?

La decisión no aprobada

Sería más correcto afirmar que no se ha aprobado una decisión sobre el suministro de armas a Siria. Los ministros de Exteriores de la Unión Europea reunidos en Bruselas no lograron consenso sobre la prórroga del embargo de armamento a Siria que expira el próximo 31 de mayo. Es decir, la Unión Europea no decidió armar a la oposición siria ni dio luz verde a este proceso, sino tan sólo renunció a prorrogar el embargo de armas.

Según la información disponible, todas las partes involucradas atribuían una gran importancia a la cuestión sobre la prórroga del embargo. La opinión de los partidarios del levantamiento de las respectivas sanciones prevaleció y esto puede causar varios problemas, en particular, en las relaciones entre los países europeos.

Los pros y los contras

Las discrepancias entre los países comunitarios revelaron un serio problema. Hace 10 o 15 años, el eje París-Berlín fue la ‘espina dorsal’ de la Unión Europea y su consenso era muy importante para la toma de decisiones conjuntas por toda la Unión Europea. Pero a día de hoy, este sistema ha cambiado drásticamente.

Cuando Nicolás Sarkozy ocupaba el sillón presidencial en Francia, París hizo un brusco viraje hacia Londres y formaron una alianza militar bilateral.

Esta alianza probó sus fuerzas en la guerra colonial contra Libia, en la que Francia y Gran Bretaña (apoyadas por Catar) fueron los actores principales.

Los acontecimientos en torno a Siria se desarrollan siguiendo el mismo guión. Francia y Gran Bretaña ejercen presión sobre los demás miembros de la Unión Europea, insistiendo en el levantamiento del embargo sobre el suministro de armas a los rebeldes sirios. Alemania, Holanda, Suecia, Austria y la República Checa se pronunciaron en contra.

En la antesala de la reunión de los ministros de Exteriores de la Unión Europea, Alemania hizo comentarios cautos respecto a estos procesos, afirmando que es necesario buscar fórmulas de compromiso, porque ambos extremos son inadmisibles. Pero París y Londres alcanzaron sus objetivos, aunque en forma negativa: las sanciones no fueron prorrogadas.

El resultado

Las partes no lograron encontrar una fórmula de compromiso. La Alta Representante de Política Exterior y de Seguridad Común de la Unión Europea, Catherine Ashton, destacó que la postura consolidada de la Unión Europea sobre el suministro de armas a Siria se pondrá en común hasta el próximo 1 de agosto. ¿Cómo sería esta postura? Es un tema aparte, pero es evidente que el proceso de elaboración del único punto de vista europeo será difícil.

Mientras, este problema, de hecho, pasó a la etapa de conclusión de acuerdos bilaterales entre varios países de la Unión Europea y la oposición siria. Así lo comunicó el Foreign Office, al subrayar que por ahora los países de la Unión Europea no procederán a suministrar armas a la oposición siria. Según los diplomáticos británicos, se podría aprovechar lo ocurrido para tener más posibilidades de ejercer una presión diplomática sobre Damasco. Es lógico, pero suscita dudas.

El 'eje del bien'

Los representantes del nuevo ‘eje del bien’ franco-británico no saben cómo se podría arreglar la crisis siria. Con el paso del tiempo, el ‘régimen sangriento’ del presidente sirio Bashar Asad no se derrumba, sino que logra éxitos en los combates locales con la oposición.

¿Qué se podría hacer? ¿Crear una zona de exclusión aérea sobre Siria, intervenir en el territorio de este país? Esto puede provocar una nueva explosión en Oriente Próximo y causar grandes bajas. Lo último es de suma importancia para los europeos.

Por otro lado, no parece conveniente mirar para otro lado y permitir a Asad reprimir a los insurgentes. Así las cosas, es necesario, al inicio, inclinar la balanza hacia la oposición políticamente. Si esto no da resultados, es posible conseguirlo suministrando armas y adiestrando a los rebeldes.

Las consecuencias

Estados Unidos, que prestó un flojo apoyo a la iniciativa de París y Londres dirigida contra Libia, no tiene ganas de intervenir en el conflicto sirio. Además, varias organizaciones radicales de Siria suscitan serias sospechas: se opina que éstas están vinculadas con la red terrorista Al Qaeda.

En caso de armar y adiestrar a los rebeldes podría alterarse el equilibrio de fuerzas en el país, lo que daría un impulso a la propagación del extremismo islámico por todo Oriente Próximo.

Las monarquías del Golfo Pérsico, ante todo, Catar y Arabia Saudí apoyaban activamente a los islamistas en África del Norte durante la llamada ‘primavera árabe’. Pero su interés es comprensible también, a diferencia de los motivos reales de París y Londres.

La distancia entre el mundo islámico y el mundo europeo es muy corta. Recordemos el sonado asesinato de un militar británico en Londres.

P.S. A día de hoy, Rusia tiene derecho a suministrar cualquier tipo de armamento y material bélico al régimen de Bashar Asad. Y cada vez se hace más difícil impugnar este derecho, aunque se seguirá intentando.

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