miércoles, 28 de agosto de 2013

Ataque a Siria. El factor Tomahawk y el uranio empobrecido

Juan Francisco Coloane (especial para ARGENPRESS.info)

Se ha anunciado que el ataque a Siria consistiría en usar misiles Tomahawk desde su flota en el Mediterráneo oriental. Estados Unidos de llevar adelante el plan está cruzando la línea para ser acusado por crímenes de guerra.

Está demostrado que para ser eficientes, los Tomahawk, deben portar municiones con uranio empobrecido que tiene letales consecuencias para la población al sufrir las inhalaciones de materia radioactiva después de la explosión. Cáncer, deformaciones físicas y alteración en los órganos son algunos efectos en la salud, más allá del plano medioambiental que son desastrosos. (Massimo Zuchetti. Global Research, Abril 14, 2011).

En Libia para derrocar a Gaddafi se lanzaron cerca de 300 Tomahawk, para derrotar un poderío militar marcadamente inferior al de Siria. Según el Vice Almirante William Gortney se necesitaron 112 misiles para dar cuenta de 20 objetivos militares en Libia. (ABC News 11 marzo 2011). Si el objetivo es acabar con el poderío militar Sirio, dimensionar la cantidad de Tomahawk que se necesitan en la operación es visualizar una catástrofe humanitaria que la de ahora.

Con Libia se usaron estos misiles con carga de uranio empobrecido, y hasta hoy, por lobby y coerciones de todo tipo, Estados Unidos se ha librado de una acusación criminal efectiva en las cortes internacionales. El Consejo de Seguridad de la ONU es casi completamente dominado por la Alianza Transatlántica y EEUU tiene chipe libre para lanzar proyectiles con uranio empobrecido.

Si hay una metáfora que se ajusta a Estados Unidos y su proceder con el uso del uranio empobrecido, es la de ser una especie de Atila (el Rey de los Hunos) que cuando pasaba – dice la leyenda – no crecía más el pasto.

Lo que llegó a Siria para derrocar al gobierno, es probable sea la demostración más degradante del sistema de subcontratación y utilización de la capacidad criminal y las externalidades de los carteles vinculados al mercado universal de la desestabilización de estados. Es un registro de operaciones de última generación, cuyo antecesor fue el sistema adoptado por el régimen del Apartheid en Sudáfrica con la asesoría de los servicios de seguridad de Israel para mantener el sistema y controlar el cono sur del África.

El nivel de crueldad exhibido por la RENAMO (Resistencia Nacional de Mozambique) y de UNITAS de Jonas Savimbi en Angola, tenía esa impronta del horror y el nivel máximo de brutalidad, en un adiestramiento completamente extraño para el Africano. Provenía de las empresas israelíes y estadounidenses creadas durante la guerra fría con un fiero anticomunismo, y que se reproduce ahora en Siria. Malamente se le atribuyen los horrores a una especie de nuevo demonio islámico y es esencial estudiar el fenómeno.  

Desde la guerra Irán-Irak y la operación Tormenta del Desierto – el primer intento de derribar a Saddam Husein-, esta creciente industria de las guerras locales y de escala media, para controlar o desestabilizar naciones o territorios, no ha cesado de funcionar y ha perfeccionado su progreso en su propia dimensión: cada vez más cruel y letal. En el ejemplo de Siria con su resistencia, cuando no funcionan reciben el apoyo de las unidades estatales de potencias universales que lanzan los Tomahawk.

Haga click aquí para recibir gratis Argenpress en su correo electrónico.