miércoles, 28 de agosto de 2013

Cómo planea pelear Occidente en Siria y contra quién

Dmitri Kósirev (RIA NOVOSTI, especial para ARGENPRESS.info)

Según las últimas noticias, la reunión ruso-estadounidense para la preparación de la conferencia internacional sobre Siria, Ginebra 2, prevista para hoy, 28 de agosto en La Haya, quedó cancelada por iniciativa de Washington.

De tal o cual manera, seguro que Occidente atacará a Siria. Pero la pregunta es ¿para qué? O, más bien, ¿por qué son tan tontos?

¿Por qué no ven las consecuencias evidentes de una acción militar? Y todo pese a que la experiencia de la guerra en Libia (y no sólo allí) parece no dejar lugar a dudas sobre cómo van a desarrollarse los acontecimientos esta vez. Ya son muchos los que parecen darse cuenta de que las armas químicas las usa la oposición, y es cierto que pronto aparecerán pruebas irrefutables de ello. Pero entonces, ¿para qué desatar una guerra?

Sólo en un caso pueden vislumbrarse algunos signos de lógica y razón en las acciones de Estados Unidos y sus aliados: si la intervención militar planeada está dirigida no contra el régimen de Bashar Asad, sino contra sus opositores.

El arma química está en “las manos incorrectas”

La rueda de prensa que el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, concedió el martes pasado fue interesante en muchos sentidos. Y no sólo por sus declaraciones de que Rusia no se proponía pelear con nadie. El canciller ruso dio respuesta a todas las preguntas sobre el caso.

A mí me llamó la atención un detalle curioso que reveló Lavrov comentando la conversación telefónica que había mantenido con el secretario de Estado, John Kerry, la víspera. “Me interesé sobre en qué consiste la estrategia, cómo se planea alcanzar que la acción contra Siria, ya declarada por Estados Unidos (aunque no autorizada todavía) ayude a resolver los problemas de la región y no los multiplique sumergiendo la zona en una verdadera catástrofe. “¿Cuál es su plan?”, pregunté. La respuesta fue más estrecha que mi pregunta. [Kerry] llamó a Rusia y China a adherirse a los esfuerzos por erradicar el arma química y prevenir que caiga en las manos incorrectas”, contó Lavrov.

Creo que es una respuesta muy clara y lógica. La esencia de la cuestión son las armas químicas, que la oposición siria emplea regularmente como arma de destrucción masiva. Y esto ya sale del marco del conflicto interno en Siria.

Lavrov dijo en el curso de la rueda de prensa muchas cosas que evidencian que las armas químicas fueron empleadas precisamente por la oposición. Se puso en marcha un mecanismo bastante estricto para la inspección de lo ocurrido, y este proceso debía concluir en el Consejo de Seguridad de la ONU. En este caso, la conferencia sobre Siria habría tenido el único desenlace posible: ciertos grupos opositores no habrían tenido ninguna oportunidad de obtener ni siquiera una parte del poder en el país. Pero, entonces, ¿contra quién habría dirigido la oposición sus esfuerzos?

Ante esta situación, las acciones de la oposición parecen muy lógicas: provocar a Europa o Estados Unidos para que den algún paso decisivo, impidiendo que se celebre la conferencia sobre el arreglo pacífico para que no quede otro remedio que la guerra.

¿Ha dicho alguien que la aplicación de las armas químicas es la “línea roja”? Aquí está el arma química. Y no importa quién la haya usado.

No bastará con disparar misiles

Hablemos también sobre la lógica por la que se guían, posiblemente, los ingleses, estadounidenses, franceses y los demás que se proponen iniciar la acción militar. Son evidentes ya los síntomas de pánico. ¿Qué, en esencia, ha cambiado para tanta prisa? Sólo que la oposición ya está usando el arma de exterminio, causando posiblemente centenares de víctimas.

Si lo hiciera el Ejército de Asad, la situación estaría más o menos bajo control. Pero aquí se trata de varios grupos armados controlados por varias fuerzas de intereses diferentes (como Arabia Saudí y Catar). Esto es harina de otro costal.

Recordemos que ni siquiera Al Qaeda ha llegado al empleo de esta arma de destrucción masiva. Sí, empleó aviones civiles el 11 de septiembre, pero sin usar la bomba nuclear ni la química. Y ahora la situación es mucho más grave. Presten otra vez atención a las palabras de Kerry de que el arma ha caído “en las manos incorrectas”.

Nadie, ni Estados Unidos, ni Gran Bretaña, puede controlar la oposición siria. Occidente no puede ejercer ninguna influencia sobre la oposición en esta guerra. Por eso ya es hora de esforzarse por crear esta influencia con métodos muy duros, ya que es lo único que pueden entender los muyahidines sirios.

También está claro que el Gobierno sirio no tiene ninguna posibilidad de quitarle a la oposición el arma química. Si pudiera, ya lo habría hecho.

Intentemos pronosticar cómo puede desarrollarse la acción militar de Occidente contra Siria en estas condiciones. Hay razones para suponer que Estados Unidos va a participar en ella de manera todavía menos activa y desde una distancia todavía mayor que en Libia. Las voces de la opinión pública estadounidense, que se pronuncia en contra de cualquier operación en Siria, son ahora mucho más intransigentes que en el caso libio.

Mientras tanto, británicos y franceses, se muestran muy dispuestos a meterse en la guerra. Lo mismo ocurrió en el caso de la intervención en Libia.

Pero en la situación existente, no bastará con disparar misiles desde lejos. Estos golpes no harán más que ayudar a la oposición siria, sin saber a qué parte de ésta concretamente. La única acción que tiene sentido es una intervención terrestre realizada de tal manera que tanto el poder como -y sobre todo- la oposición pierdan terreno y control sobre la situación en general.

¿Quién puede hacerlo? Seguro que no Estados Unidos. ¿Será Turquía, apoyada por fuerzas especiales de Gran Bretaña, de las que se habló mucho ya en la época de la guerra libia? ¿Alguien más? Parece que pronto vamos a saber la respuesta.

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