viernes, 20 de septiembre de 2013

El espionaje de Estados Unidos a Latinoamérica, un asunto de transgresión

Odalys Troya (PL)

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, calificó de "violación de la soberanía y de los derechos humanos" el espionaje de Estados Unidos a su país y a numerosas naciones latinoamericanas.

Por tal motivo, su gobierno pidió explicaciones sobre este proceder y al no recibirlas decidió cancelar esta semana una visita oficial a Washington prevista para el 23 de octubre.

"Las prácticas ilegales de intercepción de las comunicaciones y datos de ciudadanos, empresas y miembros del gobierno brasileño constituyen un hecho grave que atenta contra la soberanía nacional y los derechos individuales y es incompatible con la convivencia democrática entre países amigos", refiere un comunicado del palacio de Planalto.

Lo cierto es que Brasil es uno de los tantos países vigilados por la red de espionaje de Estados Unidos.

Según el extécnico de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) Edward J. Snowden, gran parte de las comunicaciones de América Latina son interceptadas por Washington.

Las filtraciones de Snowden -que también proporcionaron detalles sobre el espionaje estadounidense a sus aliados de Europa y se convirtieron en todo un escándalo mundial- solo corroboran lo que tiempo atrás habían denunciado líderes latinoamericanos.

"Más que revelaciones, son confirmaciones de lo que pensábamos que estaba sucediendo", subrayó la presidenta argentina, Cristina Fernández, a raíz de conocer esta información.

Pocos años antes, el fallecido presidente de Venezuela Hugo Chávez; el jefe de Estado de Bolivia, Evo Morales, y el de Ecuador; Rafael Correa, declararon públicamente que detrás de los actos golpistas y desestabilizadores suscitados en esos países estaba la mano de Washington, también con su red de espionaje.

El control de la información por parte de Estados Unidos a los países latinoamericanos se extendió a los que escogieron un modelo político distinto como Venezuela, sin embargo, hasta los grandes aliados como Colombia han sido blanco del acecho.

Un malestar generalizado provocaron estos hechos de la administración estadounidense con su vasta red de vigilancia de comunicaciones por la franca violación del derecho internacional y la soberanía de Latinoamérica.

De tal alcance es el asunto que los países afectados en cuanto conocieron la intromisión pidieron explicaciones al gobierno de Barack Obama, analizaron el tema en mecanismos de integración regional y decidieron llevarlo a la 68 Asamblea General de Naciones Unidas.

"No estamos de acuerdo, de ninguna manera, con una interferencia de este tipo en Brasil ni en ningún otro país", dijo la presidenta brasileña.

También Argentina, Ecuador, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, Paraguay, Chile, Perú y El Salvador cayeron en los tentáculos del programa de vigilancia de la NSA.

¿Qué objetivos tiene Estados Unidos para tales actos en esta región considerada de paz, y para colmo hasta con los amigos?

Según información de Snowden proporcionada al periodista Glenn Greenwald sacada a la luz a través del diario brasileño O' Globo, la NSA reunió datos militares y de seguridad de algunos países, así como información sobre empresas comerciales, de la estatal Petróleos de Venezuela y del petróleo y los recursos energéticos en México.

Las operaciones para usurpar información las hizo a través de llamadas telefónicas, acceso a datos en Internet introduciéndose en los servidores de las compañías Google, Facebook y Skype.

En el subcontinente se encuentra la reserva de crudo mayor del mundo, hay abundantes recursos acuíferos, gasíferos, minerales y una gran biodiversidad,

Desde el punto de vista geoestratégico lo bordean los océanos Atlántico y Pacífico y el mar Caribe al norte, de lo que se infiere algunos de los intereses de este control.

"Hay documentos que indican que uno de los temas sobre los que más espían en México es energía y petróleo", aseguró Greenwald.

De igual modo, la presidenta de la empresa petrolera brasileña, Petrobras, Grasa Foster, admitió la posibilidad que su compañía fuera objeto de ataques cibernéticos para interceptar información.

Para Obama, el objetivo es luchar contra el terrorismo y las armas de destrucción masiva en favor de la ciberseguridad y de la seguridad nacional.

Este discurso no convence a Latinoamérica porque además de las denuncias en diversos escenarios contra este proceder, la región revisa sus servicios de inteligencia con el fin de evitar la injerencia del país norteño.

Hasta en los propios Estados Unidos, varias compañías empezaron una campaña llamada "Stop Watching Us" (Paren de Vigilarnos") contra los programas secretos de espionaje.

Snowden asegura que para Washington "el hecho de no saberlo todo sobre todo el mundo representa una crisis existencial y se llega a la impresión de que incumplir las normas está bien. Una vez que la gente te odia por incumplir esas normas, su incumplimiento se convierte en una cuestión de supervivencia" aseveró.

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