viernes, 20 de diciembre de 2013

César Milani: Ascendido y denunciado

RED ECO

La Cámara Alta del Congreso aprobó la designación del nuevo jefe del Ejército, a pesar del rechazo recibido por parte de distintos organismos de derechos humanos ante las sospechas sobre su participación durante la última dictadura cívico militar, especialmente en La Rioja y Tucumán.

39 senadores votaron a favor del ascenso a Teniente Coronel de César Santos Gerardo del Corazón de Jesús Milani, propuesto por la presidenta, Cristina Fernández, en el marco de su rol de jefa de las Fuerzas Armadas.

Ante las críticas, una de las principales fundamentaciones que se utilizó para defender la designación se basó en que al no estar procesado ni condenado, a Milani le rige la presunción de inocencia. Sin embargo, existen numerosas pruebas y denuncias que dan cuenta de la participación de Milani durante la última dictadura.

La Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos enumeró algunas: a sabiendas, fraguó el acta donde planteaba que el soldado Ledo había desertado cuando sabía que estaba desaparecido; Ramón Alfredo Olivera denunció ante la CONADEP en 1984, que el por entonces Teniente Milani participó de su secuestro y torturas, y del secuestro y torturas de su padre, y que lo llevó a él ante la justicia para que declare y así blanquearlo; desde el año 2000, Plutarco Schaller viene denunciando ante la justicia la participación de Milani en su secuestro y torturas; ex presos políticos de La Rioja declararon reiteradamente que Milani iba a la cárcel a hablarles para sacarles información; en 1976, revistió como oficial de inteligencia en el Batallón de Ingenieros de Construcción 141, donde funcionaba un centro clandestino de detención y torturas; entre los años 1976 y 1977 fue destinado en varias ocasiones como oficial de inteligencia al Área de Operaciones Antiterroristas en Tucumán, lapsos en los que desaparecieron los soldados de
su batallón, Ledo, César Minué y Díaz Moreno.

En este sentido, agregaron que los 39 senadores que aprobaron el pliego de ascenso de Milani, sabiendo sobre su participación en la última dictadura, son cómplices de su encubrimiento e impunidad. A su vez, denunciaron que la única razón por la que se designa como jefe del Ejército a un oficial de inteligencia de la última dictadura es para “continuar realizando inteligencia sobre las organizaciones populares y todos los que luchan por los derechos del pueblo, para luego reprimirlos”.

Sobre esto mismo, el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, se preguntó: “¿Acaso hay hipótesis de conflictos con otros países? ¿O habrá inteligencia interna en contra de la ley? Cualquiera de las dos opciones son preocupantes". Esquivel expresó su preocupación por el nombramiento de Milani al afirmar, además, que es “muy grave que el kirchnerismo, con obediencia debida, haya nombrado a Milani Jefe del Ejército Argentino sin que se investiguen las acusaciones”.

También señaló que Milani no certifica compromiso con la democracia y los Derechos Humanos: “El mejor argumento que esgrimieron los oficialistas es que ´así lo pide la presidenta´ (…). Sin legajos impecables no se puede cerrar la brecha con las Fuerzas armadas como dice Cristina Fernández de Kirchner".

Desde la Secretaría de Derechos Humanos de la Federación Universitaria de Buenos Aires sumaron su repudio al ascenso de Milani: “creemos que la lucha de nuestro pueblo por memoria, verdad y justicia necesita que personas como esta sean juzgadas por su participación en delitos de lesa humanidad en vez de ser premiados con una designación de este tipo. Este hecho representa un retroceso en la lucha por el juicio y castigo a los genocidas que siguen libres, solo hace crecer la impunidad que nuestro pueblo viene combatiendo hace años”.

La Comisión por la Memoria de la Provincia de Buenos Aires también dio cuenta de su preocupación y pidió el apartamiento de Milani del cargo y su pase a disponibilidad. Afirmaron que la evidencia acumulada, basada en la documentación y testimonios públicamente conocidos, “importa sospecha y es suficiente para considerar que Milani no puede ser parte de la conducción de unas Fuerzas Armadas que deben ser acabadamente democráticas para servir a los intereses del pueblo y de la nación. Los procesos de verdad, justicia y memoria son aportes imprescindibles para tales objetivos”.

Desde un principio, el Centro de Estudios Legales y Sociales manifestó su rechazo al ascenso. Ya en el mes de julio, en el marco del primer intento de aprobación del pliego, el CELS había dado cuenta de su impugnación, a partir de lo cual el propio Milani pidió formular un descargo a partir de un cuestionario que le enviara el organismo, que preside el periodista Horacio Verbitsky. Sin embargo, las respuestas de Milani agregaron elementos en contra de su ascenso, además de ser contradictorias con fallos de la justicia y con información pública disponible sobre los años de la dictadura.

En un documento elaborado por el CELS, se señala que “Milani alega desconocimiento sobre hechos probados por la justicia en fallos firmes, como la existencia de un Centro Clandestino de Detención en la unidad en la que prestaba servicios y que tuvo a su cargo la responsabilidad primaria en las operaciones represivas, y la presencia en esa unidad de civiles privados de su libertad. Respecto de su participación en el traslado de esas personas desde la cárcel hasta el juzgado, ofrece una visión ingenua por la cual sólo los policías que iban en el mismo patrullero conocían las razones de la privación de la libertad y el traslado, como si él hubiera sido un mecánico del automóvil o un guardia de seguridad, cuando toda la normativa de facto establecía la subordinación operativa de las fuerzas policiales al Ejército”.

Ante el cuestionario pedido al CELS, Milani respondió que recién advirtió lo que había sucedido durante los años de dictadura una vez recobrada la democracia y aseguró que en La Rioja la represión había sido “de baja intensidad” en comparación con otras zonas. Dijo además que nunca había escuchado la afirmación de que en el Batallón 141 había funcionado un CCD y que era el punto neurálgico de la represión en la provincia.

Sobre estas afirmaciones, desde el CELS manifestaron: “Resulta inverosímil pensar que Milani, proveniente de una familia con intensa participación en la actividad política partidaria, recién entendió lo que había sucedido durante el terrorismo de Estado una vez recuperada la democracia y luego de que el juicio a las juntas comprobara la dimensión y crueldad del aparato represivo. Durante los años en que estuvo en La Rioja se cometieron crímenes que tuvieron inmensa repercusión social y política (entre otros, el secuestro y asesinato de los curas Carlos Murias y Gabriel Longeville y el posterior homicidio del Monseñor Enrique Angelelli bajo el ropaje de un accidente automovilístico). Además, tal como ha quedado reflejado en la sentencia del caso Estrella, el Batallón 141 fue el epicentro desde donde se comandaron las acciones represivas en la provincia”.

Además, el CELS recopiló una serie de discursos y comunicados referidos a la represión firmados por el Teniente Coronel Osvaldo Héctor Pérez Battaglia, primer jefe del Batallón de Ingenieros de Construcciones 141 que, según indica el organismo, Milani no podía desconocer ya que era un subteniente que vivía en el Casino de oficiales de ese Batallón, que integraban solo treinta oficiales.

El documento del Centro de Estudios Legales y Sociales también da cuenta de la participación de Milani en la desaparición del conscripto Alberto Agapito Ledo.

Ledo era un joven riojano que estaba haciendo el servicio militar obligatorio en 1976 cuando en el mes de mayo fue enviado en comisión a Tucumán. Uno de sus superiores era Milani. Ledo desapareció en ese viaje, y la única respuesta que recibió su familia fue que había desertado y se había retirado del lugar por sus propios medios. Según han denunciado familiares y organismos de derechos humanos hay más de doscientos casos de conscriptos en todo el país que han sido dados como desertados, pero que en realidad se los considera desaparecidos, ya que por la situación que se vivía en años de dictadura no estaban dadas las condiciones para tomar una decisión de esas características.

Milani estaba en Tucumán cuando desapareció Ledo, por lo que los organismos consideran que es imposible que no sepa lo que sucedió con él.

En relación a lo que Milani les respondió sobre este punto, desde el CELS señalaron que este descargo en el que se refiere a su función como instructor no lo libera de su responsabilidad por la actividad que desplegó en la instrucción del sumario: “Queda acreditado en el descargo que su actividad se limitó a certificar la versión que el Teniente Sanguinetti, a cargo de la Comisión en Monteros, brindó sobre la deserción de Ledo, a través de un Suboficial, en lugar de averiguar las circunstancias reales del hecho que tenía que investigar, de acuerdo a las reglas de procedimiento militar vigentes en aquél momento”.

El documento del CELS es extenso y minucioso, las críticas y rechazos al ascenso de César Milani son muchas y llegan desde distintos organismos y agrupaciones, varios de ellos incluso relacionadas con el gobierno nacional. Sin embargo, nada alcanzó para que el Ejecutivo diera marcha atrás en su decisión de nombrar como jefe del Ejército a una persona acusada de haber participado en delitos de lesa humanidad durante la última dictadura cívico militar.

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