jueves, 18 de septiembre de 2014

Karachipampa, la puerta a la industrialización de Bolivia

Yolaidy Martínez (PL)

Bolivia se abrió a la industrialización con la puesta en marcha de Karachipampa, su mayor planta metalúrgica, que tiene como meta refinar minerales con alta calidad, pero de manera responsable y amigable con el medioambiente.

El presidente Evo Morales el 10 de septiembre inauguró oficialmente el complejo, ubicado en el sureño departamento de Potosí y construido hace 30 años a pedido de los movimientos sociales de ese territorio.

Ese día se mostraron al mundo los primeros lingotes de plomo, fundidos en el centro, con un peso de 50 kilogramos cada uno.

La Karachipampa fue abierta en enero de 1984, pero después afrontó tropiezos como falta de materia prima, ausencia de mercados, escasez de capital e innumerables problemas técnicos que le impidieron arrancar efectivamente.

El Gobierno actual recuperó la planta en el 2011 -cuando estaba en manos de la canadiense Atlas Precious Metals- y en enero del año pasado firmó el decreto para su rehabilitación y funcionamiento.

La instalación está adscrita a la Corporación Minera de Bolivia (Comibol), la cual regulará las actividades de fundición, refinación y comercialización de sus productos.

El ingeniero Franz Romano explicó que tienen previsto procesar cada año al menos 51 mil toneladas de lingotes de alta pureza de plomo y plata, principalmente, pero también de oro, zinc, bismuto, cadmio, estaño y antimonio.

Durante un recorrido por el lugar, el especialista explicó que los técnicos bolivianos son los responsables de echar a andar la planta y solo contaron con la asistencia de personal chino para habilitar la planta de oxígeno y nitrógeno, la cual alimenta al horno Kivcet.

Según el profesional, un elemento novedoso en la Karachipampa es la protección del entorno mediante un lavador de gases para reducir al máximo y eliminar las emisiones contaminantes a la atmósfera.

Como parte de la estrategia medioambiental también destaca la siembra de árboles para mejorar la calidad del aire, el tratamiento adecuado de los residuos sólidos de la empresa, así como el control y la preservación de las aguas superficiales y subterráneas.

Por otro lado, Romano precisó que la materia prima de la empresa procederá inicialmente de la minera San Cristóbal, la más grande de Potosí, pero luego buscarán la provisión de concentrados de metales en las cooperativas de la zona.

Precisó que la metalúrgica tiene un gran significado para Bolivia, porque representa primeramente un salto tecnológico en el procesamiento del plomo y la plata, pero también una bonanza, porque estimulará la explotación de esos elementos.

"Es como un efecto dominó, la planta arranca y las empresas venderán sus concentrados. Karachipampa los comprará y generará una cadena productiva desde la exploración y la extracción en minas, en beneficio de esos minerales", puntualizó.

La empresa tiene como promedio de vida útil entre 10 y 15 años, pero su dirección ya ha planificada establecer paradas en su producción para las tareas de mantenimiento, y así alargar su existencia, dijo.

En los próximos seis meses debe operar al 80 por ciento de su capacidad y desde octubre de este año producirá lingotes de plata, cuya comercialización sería inmediata después de acumular un volumen considerable de toneladas para ese fin.

Aunque Bolivia todavía no dispuso la exportación de los metales procesados en la Karachipampa, ya cuenta con el interés de países como México, Suecia y China para comprarlos.

"Sin que tengamos el producto en el mercado internacional, ya tenemos ofertas. La calidad de los complejos que se están produciendo y la calidad del lingote que saldrá del horno Kivcet (â��) es altamente competitiva; por lo tanto tiene una aceptación importante en la industria internacional", dijo el ministro de Minería y Metalurgia, César Navarro.

Al respecto, el presidente de Comibol, Marcelino Quispe, aseveró que conformarán primero una Gerencia de Comercialización y desde ahí estudiarán las ofertas de tal forma que la empresa "reciba un pago justo" por la labor de sus trabajadores e ingenieros.

Desde que el horno Kivcet encendió el pasado 15 de julio, produjo 60 toneladas métricas de plomo refinado, y en el próximo semestre esa cuota debe llegar a 4,5 toneladas por hora de ese metal y de plata.

En la actualidad Karachipampa obtiene dos mil toneladas diarias de concentrados de plata, que se están acumulando para alcanzar un volumen significativo y entonces comenzar la fundición de los lingotes con una pureza del 99,96 por ciento, a partir de octubre.

Seis profesionales de la nación suramericana viajarán próximamente a China para especializarse en el manejo de la planta de oxígeno y de esa manera lograr que el complejo opere totalmente bajo control boliviano.

La instalación ya está considerada como el motor impulsor de la industria minera en Potosí, cuyos vastos yacimientos fueron saqueados durante la era colonial.

"Karachipampa se constituye en una respuesta de carácter estructural para la historia minera y económica del país el paso principal para la industrialización de nuestros complejos de plomo y plata y la vía para construir la gran estructura económica del Estado Plurinacional (de Bolivia)", sentenció el ministro Navarro.

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