viernes, 5 de diciembre de 2014

James Petras: "En Estados Unidos cada 24 horas un policía mata a un ciudadano"

RNMA - LA RETAGUARDIA

Durante una de las emisiones del programa radial de la RNMA, Enredando las mañanas, pudimos conversar con el sociólogo estadounidense James Petras, a raíz de los hechos sucedidos en la ciudad Ferguson, Missouri, luego de la eximición de juicio que recibió el policía Darren Wilson, que había asesinado al joven Michael Brown de origen afroamericano. Nos contó cómo está el clima social tras las jornadas de protesta y represión.

-James Petras: Aquí, más allá del clima, estamos satisfechos porque entre ayer y hoy hay más de ciento sesenta ciudades marchando, atacando el sistema judicial, la policía y a las autoridades políticas que los apoyan. Hay un levantamiento generalizado muy positivo porque reconocen que vivimos en un estado policial donde, detrás de la fachada democrática, la policía manda.

-Enredando las mañanas: El policía, un muchacho joven, de 28 años y dice que lo hubiera hecho con cualquiera. ¿Si hubiera sido un blanco qué pasaba?

-JP: Cada veinticuatro horas un policía mata a un ciudadano. En la gran mayoría de los casos, las víctimas están desarmadas. Hay un problema nacional y que ha afectado grandes sectores, principalmente a afroamericanos y latinos. Lo que pasa es que el caso en Ferguson es el detonante por la protesta, pero hemos visto en Nueva York casos muy similares. Hace unos días una pareja de novios estaba en un departamento, la policía bajando, ellos subiendo, y de repente la policía saca la pistola y los mata. Dijo que tenía miedo, que, en la oscuridad, escondía un arma. Pero el tipo estaba abrazando a su novia. Eso se repite en Los Ángeles, Chicago, en cualquier lado. Hay una guerra contra la población aquí concentrada en los negros y latinos. Matan constantemente gente en la frontera tratando de entrar al país para escapar de la crisis económica en México y Centroamérica.

-ELM: Algo similar ocurre en la Argentina, no puntualmente con jóvenes negros, pero sí con lo que aquí se llama "negros", aunque no sean afroamericanos: los pibes pobres de los barrios de todo el país solo por ser sospechados de portar armas, y después, en la mayoría de los casos, queda claro que no es así. ¿Es una situación global, sistémica?

-JP: Tiene que ver con la política económica de fondo. Hay concentración de riqueza, grandes desigualdades, gran reserva de trabajadores mal pagados, desocupados, semiocupados. El sistema de poder tiene miedo de que estos actores populares puedan organizarse, entonces siembran divisiones para conquistar, o son los negros contra los blancos o los latinos contra los no latinos, entre trabajadores blancos sindicalizados y no sindicalizados. Es dividir y conquistar y fomentar el racismo como instrumento para que las clases populares luchen entre sí. Aparte del problema socioeconómico, es la falta de igualdad frente a la ley. La impunidad aquí para los millonarios es espantosa. Las grandes estafas que afectan a millones de personas en suspensiones, jubilaciones que han perdido, y los grandes estafadores del City Bank, del Morgan, solo pagan un (...). No hay ningún gerente que haya destrozado a millones de personas que haya pasado un día en la cárcel, mientras una persona humilde que roba un pan sirve unos o dos años, o si está fuma marihuana, cinco años. La desigualdad en la ley y la corrupción del sistema judicial que permite la impunidad es la explicación en Ferguson. El procurador, que supuestamente busca defender a la víctima, presentó la cosas de una forma que favorece a su antagonista —la policía― citando testigos que hablan a favor de la policía, escondiendo documentación que prueba que la policía tenía toda la responsabilidad. El procurador y el juez actúan para perjudicar la audiencia en favor de la policía. Los parientes han echado mirada de los procedimientos, y dicen que el proceso es trucho, es corrupto.

-ELM: ¿Cómo se posiciona Obama, cómo lo ve la sociedad en este caso?

-JP: La gente que ha estudiado el régimen de Obama dice que es una galleta: negro por fuera y blanco por dentro. Habla como si fuera representante de los afroamericanos, pero cuando ocurre una masacre como esta o encarcelamiento de manifestantes progresista, los acusa de violentos en vez de investigar la violencia de la policía, que ha tirado balas de goma, gas lacrimógeno, pegando a la gente con bastones. Él castiga a los manifestantes. En vez cuestionar el procesamiento político, lo defiende. Es un representante tanto interno como externo del gran capital blanco. El hecho de que su piel es de color no tiene nada que ver con su política, su política es defender al imperialismo en el exterior, los fondos buitre en la Argentina, el espionaje en todas partes y aquí, en el caso de Ferguson, dando conferencias defendiendo a la policía y condenando lo que él llama la violencia. Pero es muy curioso, debemos analizarla, porque los medios están dando muchas imágenes de violencia. Pero ocurre que la violencia solo está afectando a empresas afroamericanos, ninguna empresa, ningún supermercado blanco está afectado. Eso puede significar que hay provocadores que están usando a la policía para sacar imágenes de violencia. Las pequeñas tiendas, los pequeños restoranes en barrios afroamericanos son los afectados. Tengo la sospecha de que los actos violentos son producto de provocadores, porque hay cientos de manifestantes predominantemente afroamericanos que marchan pacíficamente, pero que son atacados por la policía. Hay más de sesenta presos ahora, la ciudad está copada por la Guardia Nacional, hay dos policías por cada manifestante.

-ELM: ¿Estas manifestaciones que se están dando en la calle son policlasistas o son las clases más vulnerables?

JP: En Nueva York, por ejemplo, en Time Square, en Manhattan, la mayoría son blancos, los afroamericanos pueden ser entre el 40, 50%. Hay blancos, asiáticos, latinos, cristianos, musulmanes, judíos involucrados. Ahora, hasta qué puntos hay ricos, es otra cosa. La gran mayoría es de las clases populares, clase media, trabajadores del tránsito, del subterráneo.

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