martes, 23 de diciembre de 2014

Protestas demuestran cicatrices raciales y de derechos humanos de la sociedad estadounidense

Mu Dong - Rusling Matthew (XINHUA)

Las recientes protestas antirracistas a lo largo del territorio estadounidense reflejan no solo las crecientes tensiones sobre el supuesto abuso policial y la discriminación racial en el país, sino también la ausencia de los derechos humanos y la justicia.

Estos comentarios fueron realizados por algunos importantes expertos en estudios sociales y de derechos humanos, mientras informaciones e imágenes de las protestas masivas en Estados Unidos encabezaban los informativos de todo el mundo, después de que sendos grandes jurados estadounidenses decidieran no procesar a oficiales de policía blancos por los asesinatos de dos hombres afroamericanos desarmados, Michael Brown y Eric Garner.

Darrell West, alto investigador del Instituto Brookings, explicó a Xinhua que el racismo sigue siendo un problema grave en Estados Unidos.

Existen grandes desigualdades en rentas, empleo y educación. Los hombres negros suelen ser objetivo de la policía, y los afroamericanos no creen que esta sea imparcial en la administración de la justicia, indicó West.

Los negros tienen mayores posibilidades de ser encarcelados que los blancos, aseguró el experto, quien agregó que esto cultiva el cinicismo y la animadversión entre las minorías.

A fin de relajar los conflictos raciales, sugirió que cambiar el mal desempeño de las fuerzas de seguridad requiere una mejor capacitación. "La policía necesita mayor diversidad para que pueda comprender los temores y las preocupaciones de la comunidad minoritaria", expuso.

En cuanto al último informe sobre las torturas cometidas por la CIA (Agencia Central de Inteligencia), West apuntó que presenta una imagen perturbadora de las acciones gubernamentales.

"Esto hace a Estados Unidos parecer un hipócrita y no presentar una gran imagen al mundo", subrayó.

Al referirse a la acción de la policía estadounidense y las decisiones de los jueces en los casos de Michael Brown y Eric Garner, Tim Lynch, director del Proyecto de Justicia Penal del Instituto Cato, enfatizó que este es un punto confuso entre los juicios por jurado y los de gran jurado en Estados Unidos.

"Con los juicios por jurado, hay un abogado defensor que formula preguntas y un juez que supervisa el proceso", explicó a Xinhua Lynch. Mientras que con un gran jurado la situación es diferente. "No hay abogado defensor en la sala, ni un juez imparcial que lo supervisa. Se trata realmente solo de un fiscal", indicó Lynch.

"Por eso, cuando los miembros del jurado aparecen, se adhieren naturalmente a quien consideran que es el experto, alguien que conoce las leyes, así que siguen su liderazgo", detalló. Por la tanto, es realmente engañoso cuando los fiscales dijeron cosas como "el gran jurado decidió esto". En realidad ellos estaban solo siguiendo su liderazgo.

El experto apuntó que, además del racismo, también existe el cuestionable uso de la fuerza, los cuestionables disparos durante los conflictos en Ferguson y otros lugares.

"Lo considero más como un problema general de mala conducta policial, en vez de una indicación de la intolerancia racial en los departamentos policiales", anotó.

Las minorías soportan el embate de muchas acciones policiales inapropiadas, dijo el experto, quien agregó que las tácticas de "detener y cachear" por parte de oficiales de policía significan a menudo que los hombres de las minorías son ilegalmente buscados y detenidos, lo cual cultiva sin duda el resentimiento en las comunidades.

Michelle Mittelstadt, funcionaria del Instituto de la Policía de Migración, indicó que existe una serie de aspectos de derechos humanos mientras se resuelve el estatus de 11,4 millones de personas que son ilegales en Estados Unidos, aunque la mayoría de ellas vive en el país desde hace muchos años, trabajando, criando a hijos nacidos en el país y asentándose en comunidades estadounidenses.

"Estados Unidos necesita un sistema de migración actualizado y flexible que satisfaga las necesidades migratorias del empresario y de las familias inmigrantes, a través de canales legales y que reflejen las realidades económica y del mercado laboral", dijo la funcionaria.

Mientras tanto, se requieren también políticas efectivas y programas en la ejecución de ley para impedir la entrada a aquellos que constituyan una amenaza a la seguridad nacional o la seguridad pública, y detener la inmigración ilegal, agregó.

Expertos plantearon que se debe reconocer que se necesita más de una conversación, y precisamente ahora, las protestas en las calles presionan por hacer una mejora real en la eliminación de la discriminación racial y la protección de los derechos humanos.

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