lunes, 26 de enero de 2015

España: La exclusión social ya es crónica en Andalucía

Olivia Carballar (LA MAREA)

Primero, el paro; segundo, la vivienda; y tercero, la salud. Son las tres causas principales que abocan a la exclusión social en Andalucía, que se ha convertido ya en un problema crónico, estructural, según el informe elaborado por la Fundación Foessa para Cáritas. Actualmente, el 25% de la población (2,1 millones de andaluces, 697.000 hogares) viven en situación de exclusión social, prácticamente igual que la media española. Pero el dato más preocupante para Cáritas y que supera en dos puntos a la media nacional, es el millón de personas (334.000 hogares) que vive en exclusión severa (el 13,1 frente al 10,9%). Las personas que no tienen dificultades conforman ya un grupo minoritario en esta comunidad (el 30,3% frente al 34,3% de la media española). Este porcentaje superaba el 50% en 2007. ”Esto no es un informe de la crisis, sino un informe del modelo. La exclusión ya venía de antes de la crisis, aunque esas personas estuviesen invisibilizadas. La exclusión se ha ido acumulando y la crisis ha ahondado en ella. Por ello, la solución está en cambiar el modelo”, ha asegurado Guillermo Fernández Maíllo, miembro del equipo de estudios de Cáritas España, durante la presentación del informe, en la que ha estado presente el arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo.

Según el estudio, la tasa de baja intensidad en el empleo de los hogares andaluces se sitúa en el 21%, tres puntos superior a la del conjunto estatal, generado sobre todo por el alto porcentaje de familias con todos los miembros en paro (el 17% frente al 11% de la media española) y cuyo sustentador principal lleva sin trabajar un año o más (9% frente al 8% de España). El informe refleja, además, que la pobreza es mayor cuando son las mujeres las que sustentan el hogar. “El 15% de las mujeres, aun estando trabajando, están en riesgo de exclusión, cinco puntos por encima que los hombres”, ha destacado Fernández Maíllo, que incide, sin embargo, en que las mujeres con estudios superiores están más ocupadas que los hombres con esos mismos estudios. La proporción de mujeres con estudios universitarios empleadas es del 94,4%, frente al 8,1% de las mujeres que no han alcanzado los estudios obligatorios. Cáritas destaca en el apartado del desempleo el elevado nivel de hogares con personas en paro que no ha recibido formación ocupacional en el último año (32% frente al 28% en España).

Sobre la vivienda, una de cada tres personas en Andalucía se ve afectada por factores de exclusión residencial, desde la accesibilidad hasta la estabilidad de la vivienda. “En la sociedad actual, el acceso a la vivienda es un elemento fundamental de emancipación, estabilidad e integración social. En Andalucía, el gasto en vivienda de los hogares supera el máximo tolerable (el 30% de sus ingresos) y además, ha aumentado un 25% el gasto medio por hogar en los últimos años”, sostiene el estudio.

Respecto a la tercera causa importante de exclusión, la salud, el informe muestra que 2 de cada 10 hogares tienen problemas serios para seguir los tratamientos médicos (el 21% ha dejado de comprar medicamentos). Casi la mitad de las familias ha tenido que reducir los gastos dedicados a la alimentación, un 21% no ha podido asegurar una comida de proteínas al menos 3 veces por semana y el 19% no ha podido adquirir los alimentos para una dieta adecuada. Un 15% de las familias ha necesitado unas gafas y otro 15% una dentadura y no las ha podido adquirir. Además, entre las personas que viven en exclusión es mayor la prevalencia de enfermedades mentales o depresión: un 9% de los hogares integran a alguien que ha tenido o tiene algún trastorno de salud mental o depresión en los últimos cinco años.

El perfil medio, por tanto, resultante de este informe es el siguiente: hogares con personas desempleadas, con niños, que viven mayoritariamente en municipios de más de 100.000 habitantes y con numerosos miembros. “Cuanto mayor es la familia, mayor pobreza”, ha concluido Fernández Maíllo. La red social y familiar es un amortiguador importante, aunque el 34% de la población en Andalucía no tiene a nadie que le ofrezca algún tipo de apoyo. Entre la población en los hogares en exclusión, las personas que acuden a Cáritas (21,8%), superan levemente las que se dirigen a los servicios sociales públicos y otras entidades (en ambos casos 21,5%).

El estudio refleja otro dato preocupante fruto de todo lo anterior: la desigualdad ha aumentado un 9% en cuatro años, entre 2008 y 2012, por encima de la media nacional (8,6%). “España y Andalucía se están acercando, de forma sistemática, a los límites de desigualdad más elevados para los países más desarrollados”, indica el informe. “Este modelo general una polarización social”, ha resumido Fernández Maíllo.

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