viernes, 9 de enero de 2015

Femicidio: Lola Chomnalez, víctima de medios y políticos

María Paula García (AGENCIA WALSH)

La muerte de la adolescente, Lola Chomnalez de quince años, sirvió para mostrar lo miserables que son los medios burgueses, ávidos de vender y totalmente despreocupados a la hora de defender los derechos de las mujeres, imágenes de su privacidad , psiquiatras mediáticos hablando de alguien que no habían conocido, peritos tramposos dado su opinión con impunidad. Todo un circo que borra la humanidad de la víctima y dificulta la lucha contra la discriminación y la trata.

Cuando parecía que el 2014 terminaba sin grandes “bombas mediáticas”, Lola Chomnalez de apenas 15 años fue encontrada muerta en Barra de Valizas (Uruguay) luego de horas de permanecer desaparecida.

Miserias mediáticas ...

Sólo bastaron los pedidos de paradero y el fatídico hallazgo del cuerpo sin vida para que tanto los medios argentinos como los uruguayos comenzaran a dedicar horas y horas de transmisión en vivo sobre el caso. Dados los antecedentes en el tratamiento de otros femicidios nada debería sorprendernos. Sin embargo hay elementos nuevos que merecen ser analizados y problematizados.

Dime a qué clase social perteneces y te diré cómo será explicado tu femicidio

Tal como sucedió con otras jóvenes brutalmente asesinadas, el tratamiento del caso de Lola es un caso testigo para analizar el accionar de los medios de comunicación hegemónicos, en particular sobre qué lugar tienen los derechos de las mujeres, las niñas y las adolescentes en las prácticas periodísticas.

Es inevitable recordar el abordaje del femicidio de Ángeles Rawson: los derechos de la joven y su familia avasallados una y otra vez, imágenes de la menor extraídas de las redes sociales y difundidas masivamente, supuestos psiquiatras desconocidos analizando el perfil de la víctima sin haberla visto jamás en su vida, máxima morbosidad alrededor la autopsia, aseveraciones culpabilizadoras hacia “el entorno” o “el círculo íntimo” sin ninguna corroboración de la justicia.

Quizás lo más repudiable de los últimos días haya sido la aparición del “perito” Roberto Locles en el programa de Fabián Doman en Canal 13. Este individuo, que dicho sea de paso está imputado y atravesando un juicio oral por ser el responsable de haber modificado la bala con la cual se asesinó al militante Mariano Ferreyra, no tuvo el menor empacho en lanzar la hipótesis de que Lola fue asesinada en un rapto de locura porque le mordió el pene a su asesino en medio de una fellatio forzada. Y mientras continuamos preguntándonos cómo todo esto sigue sucediendo sin sanciones ni consecuencias de ningún tipo, es necesario dar cuenta de otro repudiable elemento: cómo incide el factor clase social en el abordaje mediático.

En este caso quedó claro que, sin importar la manera en que las mujeres son asesinadas, las motivaciones y explicaciones al respecto no son las mismas para los medios. Mientras que Lola era una adolescente llena de sueños, de ganas de viajar, apasionada por la acrobacia con telas y la música nacional; Melina Romero, asesinada en agosto pasado, era una joven sin rumbo, una fanática de los boliches que abandonó la secundaria.

Y los contrastes no son casuales: no es lo mismo evidentemente pertenecer a una familia de clase media alta porteña que a una familia humilde y numerosa de un barrio del conurbano bonaerense. La ubicación social sería prácticamente lo que determinaría si al femicidio se lo buscaron o resultó ser una fatalidad.

El femicidio como “problema importado”

Además de las mencionadas miserias mediáticas, el femicidio de Lola provocó también la expresión de miserias políticas. Era argentina, pero fue asesinada en Uruguay, en la playa Barra de Valizas más precisamente. Y si existe un mito que atraviesa el abordaje de la violencia de género en general y de los femicidios en particular es aquel por el cual se cree que se trata de problemas ligados a sectores sociales bajos y/o a las grandes ciudades.

Primero fueron los medios argentinos: cómo podía haber sucedido esto en un pueblo uruguayo tan sencillo y tranquilo con playas mansas y desoladas. ¿Acaso la inseguridad también acecha a los veraneantes argentinos que viajan a Uruguay para sustraerse de la rutina y descansar sin los sobresaltos de las costas bonaerenses? ¡Horror a escasos kilómetros de Punta del Este! ¿Qué harán ahora los argentinos que están planificando sus vacaciones?

Luego fueron los propios residentes y visitantes del lugar: sorprendidos por el hecho, puntualizaron una y otra vez al ser reporteados que eso jamás pasó en el lugar, que llama la atención que siendo un pueblo donde no hay violencia y se duerme con las puertas abiertas haya aparecido una joven asesinada. Seguro se trata de un “problema importado”.

Y finalmente fue el comunicado emitido por la Comuna de Rocha y firmado por Mario Barceló, director de Comunicación de la intendencia. Más preocupado por la incidencia turística que el femicidio de Lola pudiese ocasionar que por el pedido de justicia y el esclarecimiento, el texto afirma que “no fue inseguridad local ni violencia local ni fragmentación social local la que generó este episodio”, sino a un caso de “violencia entre familias argentinas”.

En el comunicado, además, se resaltan los avances en la lucha contra la violencia intrafamiliar: “Acá estamos embarcados sistemáticamente (y particularmente Barra de Valizas es ejemplo de ello) en un cambio cultural que nos permite lucir con orgullo los primeros pasos de una educación en valores muy fuerte. Sólo en Barra de Valizas la comunidad está cohesionada por seis grupos y organizaciones locales, se aplican siete programas puntuales además de los institucionales del año en los asuntos sociales más diversos”.

Pero los femicidios y la violencia de género no conocen de fronteras, lamentablemente. Y también ocurren en el seno de “la bohemia y natural Barra de Valizas, paraíso de tranquilidad y libertad, con la movida nocturna artística y las opciones del ecoturismo”. Precisamente, más allá de que el comunicado haya sido eliminado del sitio Web y de que el intendente Artigas Barrios pidiera disculpas aduciendo su responsabilidad en la falta de control de las publicaciones oficiales de la Intendencia, las organizaciones de mujeres de Uruguay disienten fuertemente con las afirmaciones del municipio y de los residentes.

Ni una muerta más

El día posterior al hallazgo del cuerpo de Lola, la organización uruguaya “Feministas en Alerta y en las Calles” se concentraron bajo la consigna “Ni una muerta más” en Plaza Cagancha de Montevideo en repudio al asesinato. Allí denunciaron que “en Uruguay cada 9 días un hombre toma a una mujer, a una chica, o a una niña y en algún momento, antes y/o después y/o en lugar de abusarla sexualmente, intenta asesinarla. Cada 15 días, sale bien y una nueva muerte alimenta la crónica roja”.

Agregaron que tales estadísticas “tienen nombre y tienen rostro”, porque “hace un mes fue Yamila, hace diez días una joven de Colón, hoy es Lola”. Y exigen en tal sentido una Ley integral de violencia de género, con un Código Penal que defienda la vida de las niñas, niños, adolescentes, jóvenes, mujeres, de la violencia androcéntrica, machista y patriarcal. “¿Cuántos femicidios más tenemos que esperar? ¿Cuántas quemaduras más tenemos que curar? ¿Cuántos fallos más de impunidad tenemos que callar? Basta de violencia machista. Basta de femicidios”.

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