lunes, 26 de enero de 2015

Gran Bretaña a 100 días de crucial votación

Leonardo Boix (ANSA)

Gran Bretaña, que en los últimos años logró salir de la crisis económica más profunda desde la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) y convertirse en una de las economías occidentales que más creció, se prepara para unas elecciones generales en 100 días que definirán el futuro político del país.

Los últimos sondeos de opinión indican que aún es incierto qué partido político obtendrá el mayor número de bancas en el Parlamento tras los comicios del 7 de mayo, o incluso si se formarán coaliciones viables.

La imposibilidad de los dos principales partidos, los conservadores y los laboristas, de establecer una ventaja clara de liderazgo, el desplome de los liberales democráticos en los sondeos, la subida del Partido por la Independencia del Reino Unido (UKIP) y el avance de los nacionalistas escoceses y del Partido Verde, han hecho que el resultado de las próximas elecciones sea muy incierto. Los analistas políticos evalúan la posibilidad de una continuación de la actual coalición conservadora-liberal democrática, aunque no descartan un pacto entre laboristas y liberales democráticos, o incluso entre conservadores, el UKIP y los parlamentarios del Ulster.

Algunos expertos incluso especularon con la posibilidad de una coalición de gobierno conservadora-laborista, que sin embargo presentaría serios interrogantes en materia de políticas a implementar debido a las posiciones políticas opuestas de esas formaciones.

Uno de los principales politólogos del país, el profesor Philip Cowley, de la Universidad de Nottingham, dijo que esta no es la primera vez que Gran Bretaña enfrenta elecciones muy peleadas.

"De todos modos, estos comicios podrían ser los primeros en la historia en que el resultado no dé un claro ganador y en las que se termine con la noción de un verdadero partido 'nacional'", agregó.

Para el experto en elecciones Richard Rose, de la Universidad de Strathclyde, preguntarse qué partido lidera en los sondeos de opinión "no tiene ningún sentido" en esta elección muy peleada, ya que las bancas en la Cámara de los Comunes se obtienen a nivel de circunscripción electoral y no a nivel nacional.

Ello ocurre porque en el Reino Unido, como también en Canadá y otros países, se utiliza el sistema electoral de sufragio directo (también conocido por su nombre inglés "first-past-the-post"), en el que el votante puede elegir un único candidato entre los que se presentan, proclamándose ganador aquel que recibe el mayor número de votos, es decir, una simple mayoría o pluralidad. Lo cierto es que es cada vez más improbable que el actual primer ministro conservador, David Cameron, o el jefe de los laboristas, Ed Miliband, logren una mayoría absoluta que les permita implementar con totalidad su agenda de gobierno.

Mientras que Miliband prometió limitar las fuerzas del "capitalismo depredador" en caso de ganar, el ministro de Finanzas, el conservador George Osborne, prometió más recortes al gasto público, de al menos 50.000 millones de dólares después de 2016, para mantener el crecimiento económico.

El resultado de las elecciones de mayo determinará además si Gran Bretaña decide convocar para 2017 a un referendo por su membresía en la Unión Europea (UE), como prometió Cameron en caso de ganar por mayoría.

Cath Haddon, del Instituto para el Gobierno, afirmó que las elecciones de mayo "no sólo pondrán a prueba el sistema democrático, sino también los lineamientos constitucionales que existen para los comicios".

"Necesitamos claridad acerca de qué pasará en el período entre un resultado inconcluso y la formación de una nueva administración. El gobierno, los ministerios y el Parlamento deberían pensar por adelantado acerca de qué convenciones deberán implementarse. Con semejante incertidumbre en estas elecciones, es importante reducir la confusión al respecto", concluyó.

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